LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

lunes, 26 de marzo de 2012

WONDERLAND SUIZA
Herr Franz Weber


El domingo 11 de marzo de 2012, en una de las periódicas consultas que caracterizan la democracia directa y participativa, los ciudadanos suizos decidieron sobre cuestiones de lo más variado. En España, de las seis cuestiones que englobaba la consulta los medios de comunicación  se sintieron atraídos por el "NO" que recibió la relativa a si debían prolongarse las vacaciones hasta las seis semanas anuales, ¡Rechazar seis semanas de vacaciones! Muy bien. Estos suizos son un ejemplo de seriedad: menos juerga y más trabajo

Sin embargo, en la consulta había una pregunta que haría temblar las rodillas del promotor inmobiliario más curtido. ¿Debe limitarse, en cada municipio suizo, el porcentaje de viviendas secundarias al 20% del censo total de viviendas? Los suizos, aunque por estrecho margen, dijeron que sí. ¡Señor! Estos suizos son un mal ejemplo.


Viviendas secundarias trepando por la montaña en Verbier.

La propuesta, nacida en la fundación Helvetia Nostra, era un intento por contener la alteración del paisaje en los maravillosos valles alpinos, a causa de la proliferación de chalets y pisos para vacaciones y fin de semana. Las consecuencias de un "Si" podían ser tan demoledoras que, durante la campaña previa, recibió la activa oposición del Consejo Federal, el Parlamento Helvético, los Cantones, los medios empresariales y la prensa. El resultado de estas consultas democráticas, no lo olviden, se traduce automáticamente en Ley Federal inapelable. Para algunas localidades y valles del sur del país, que ya han superado con creces ese fatídico porcentaje del 20%, significaba el frenazo en seco de un modelo de ocupación del territorio.


El complejo urbano de Crans Montana, al atardecer.

Un par de días después, en el Telediario de las 19:00 horas de la RTS (Radio Tèlèvision Suisse), el presentador entrevistaba al promotor de la iniciativa y presidente fundador de Helvetia Nostra, el octogenario ambientalista Franz Weber (Basilea 1927). También había un periodista con excelentes relaciones entre promotores y constructores. Más que una entrevista fue un encontronazo. 
El Telediario tuvo la prudencia de traerse al periodista a los estudios, mientras Herr Franz respondía desde su casa. De haber estado frente a frente, el periodista se habría lanzado al cuello arrugado del ambientalista que, desde la distancia de sus 84 años, escuchaba impávido chillar que el resultado de la consulta era un mazazo inesperado y terrible, una ruina, el caos, el fin del mundo.

Franz Weber en una fotografía reciente
Para animar la velada, el telediario mostró otro modelo posible de urbanismo. En una estación invernal del cantón de Le Valais no se permitían viviendas secundarias. Allí no querían tener "camas frías" y contraventanas cerradas. No deseaban depender del caprichoso ir y venir de los propietarios. Si el territorio a ocupar estaba limitado por los bosques y la estrechez de los valles, mejor disponer de hoteles, albergues, restaurantes y servicios para transeuntes. Al pueblo le iba de cine, con calles, hoteles y comercios abarrotados todo el año. El periodista estaba al borde del vómito.

Apartamentos y casitas crecen en Adelboden.

Desde España, asolada por la onda expansiva del estallido inmobiliario, con localidades cántabras como Comillas y su 65% de viviendas secundarias, o de Noja y su 92,8% de viviendas secundarias, seguimos escuchando a los promotores y a sus amigos políticos hablar de la necesaria reactivación del ladrillo. He puesto a Cantabria como ejemplo, por aquéllo de no hacer tanta sangre si menciono localidades costeras mediterráneas. 
Cantabria puede ser Infinita, pero nunca será Wonderland

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