LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

lunes, 25 de junio de 2012


SOMOS LO QUE COMEMOS
Otra vez el Bisfenol A


 Esto es como una película de intriga y por entregas. Las porquerías que engullimos andan por los laboratorios metidas en probetas y los científicos se palpan meticulosamente la ropa antes de publicar cosas que inquieten a las industrias. Así que los resultados de las pruebas se entregan en forma de dosis homeopáticas. La última se recoge por la Endocrine Society y la publica en su prestigiosa publicación “Endocrinology”.

Según la Universidad de Virginia, origen de las recientes pruebas, las perturbaciones fisiológicas que el Bisfenol A (BPA) provoca en las crías de rata cuando todavía están en el útero de sus madres, concretadas en mayor incidencia de cáncer y menor fertilidad en su posterior vida, se complementan con alteraciones del comportamiento social. Y esas alteraciones, centradas en las hormonas oxitocina y vasopresina, se transmiten a los hijos y nietos de las ratas afectadas, hasta la cuarta generación.

Esto quiere decir que, aunque la humanidad dejara de estar expuesta al BPA contenido en los Policarbonatos (plásticos rígidos y transparentes) y en los recubrimientos internos de las latas de conservas (alimentos sólidos y bebidas), los posibles efectos de la substancia no cesarían de forma automática, sino que llegarían hasta nuestros tataranietos.

Recipientes para microondas, hechos con policarbonato

Por vislumbrar alguna reacción ante la nueva noticia que circula sobre el asunto, visito la web de una potente asociación de fabricantes de BPA, llamada Plastics Europe. Está integrada, entre otras grandes empresas químicas del plástico, por Bayer, DOW Chemical y su filial Styron, SABIC (Arabia Saudita) o Momentive. La página dedicada a su producto, el BPA, se centra en comentar los “mitos y verdades” de la molécula en cuestión.

En realidad, hay poco comentario sobre verdades y mucho sobre mitos. Aunque leer el contenido completo de la página es interesante, para formarse una opinión, adelanto que las empresas centran sus críticas sobre lo exageradas que son las autoridades que prohiben o lanzan sospechas sobre el BPA. Las consideran alarmistas, ya que el BPA no se acumula en el organismo (al parecer) y nada está decidido por las grandes agencias internacionales de seguridad sanitaria y alimentaria.

Símbolo del Policarbonato.
Debería figurar en la base de
los recipientes fabricados con él
 
Lo que dice mucho a favor de Plastics Europe es que publica la lista de autoridades que han sospechado de la inocuidad del BPA (los exagerados). Así, nos informa que la Unión Europea ha prohibido la venta, fabricación e importación de biberones de policarbonato desde junio de 2011. Que en febrero de 2010 Dinamarca prohibió los plásticos con BPA en envases de comida para niños. Que en junio de 2010 Francia prohibió los biberones de policarbonato, adelantándose a la UE. Que Austria prohibe, desde febrero de 2011, la venta de chupetes y mordedores para bebés hechos con plásticos que tienen BPA.

Esperaremos a la próxima entrega de este culebrón. Entre tanto, ya saben: mantengan a los bebés lejos del policarbonato, y que las mamás embarazadas mantengan las distancias con los plásticos calientes y con las latas de conserva forradas interiormente de resinas epoxi (*)

(*) La conocida industria alimentaria Campbell, anunció hace tres meses que dejaba de recubrir el interior de sus latas de sopa con las resinas epoxi. Lo hacía por principio de precaución y respeto al consumidor, además de “estar en la onda” y ganar en publicidad verde.

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