LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

jueves, 15 de noviembre de 2012


CIUDADES SOSTENIBLES 
Agenda 21 Local : descanse en paz



Fueron muchos los que se ilusionaron con las Agendas 21” Locales. Tras su consagración en la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro (1992), las Agendas 21 inundaron las políticas ambientales de medio mundo. Al parecer, su aplicación conducía directamente al cielo de la sostenibilidad y el buen gobierno. Pero no hay paraísos en este perro mundo. Ideadas para extender y reforzar la participación ciudadana en la gestión municipal, muchas Agendas 21 Locales terminaron domesticadas, cuando no elegantemente estranguladas por el amoroso abrazo del poder político.

Porque (¡Ay!...) la Agenda 21 desprendía un aroma “asambleario”, de cogestión, de cooperativa que erizaba las pelambreras de la autoridad local. Quien escribe estas líneas participó en el planteamiento de unas cuantas Agendas 21. Fueron años de elaboración de tablas DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), de encuestas, diagnósticos, planes y programas de acción. Al final del camino, la Agenda 21 Local tenía que convertirse en una especie de Hoja de Ruta, casi una Carta Magna Local que regiría los destinos de una población durante décadas, independientemente (¡Huy!...) de quien gobernase en el ayuntamiento.



Los carriles para bicicletas, fueron un símbolo de la sostenibilidad
que pretendía instaurar la Agenda 21 en las ciudades

Pronto comprendimos que, incluso en las naciones más democráticas, pocos partidos políticos estaban dispuestos a dejarse arrebatar, por las buenas, la representatividad obtenida en unas elecciones. La Agenda 21 podía ser una interesante herramienta de desarrollo y una forma de conocer la realidad. Hasta podía hacer cosas excelentes por el medio ambiente y ayudar a conseguir financiación extra. Pero también era un bonito juguete en manos de dirigentes habilidosos. Veinte años después de Río, las Agendas 21 Locales se han agotado, agonizan y pocas llegarán a alcanzar sus metas.

No hay que echar toda la culpa a los políticos. En mi trabajo, tuve la fortuna de conocer personas sinceramente comprometidas, alcaldes generosos, concejales y funcionarios dispuestos a ceder parcelas de autoridad y poder de decisión para ponerlo en manos de la Agenda 21 y de lo que representaba. Sin embargo, la sostenibilidad estaba dejando de ser un asunto meramente local y empezaba a vislumbrarse la agobiante globalidad de las amenazas.



Una imagen que define la ciudad en Transición. El comercio local, la agricultura ecológica,
las energías renovables y la mobilidad sostenible contrastan con el reflejo de la imagen sobre el agua

Ahora, la sostenibilidad de la vida local ha tomado otros derroteros. Las poblaciones más espabiladas  empiezan comprender que la Agenda 21 se queda ridículamente corta ante los cambios que se avecinan. Estamos frente a un “sálvese quien pueda” que deja fuera de juego a los alcaldes e impotente a la autoridad municipal. Llega el “peak” (declive) del petróleo, con la crisis energética asociada que se encadena con la crisis demográfica, la alimentaria, la financiera y la climática. Nos adentramos, a empujones, en la Transición, Así empiezan a llamarse las nuevas ciudades y pueblos: villas en Transición.


La villa de Totnes (Devon - Reino Unido), una de las primeras en adoptar
el modelo de Transición, como Falmouth (Cornualles). En Totnes abundan los paneles fotovoltaicos.

En esas concienciadas poblaciones, los vecinos se agrupan para instalar en sus hogares sistemas energéticos que reducen la dependencia de los combustibles fósiles, recubren sus tejados con paneles fotovoltaicos, plantan huertos comunales ecológicos y sin agroquímicos, se asocian formando “sociedades de consumidores” que compran al por mayor, practican el transporte colectivo y solidario, crean nuevas formas de autogobierno,.... Incluso desdeñan el sistema económico imperante, adoptando el trueque y una moneda local.

Los ciudadanos en Transición están en Red. Basta teclear en Google la frase “Transition Network”, “Transition Culture” o “Villes  en Transition” para entrar en otro mundo.  

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