LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

miércoles, 12 de diciembre de 2012


PESCA SOSTENIBLE
Cada vez más profunda y destructiva


Granadero de roca
La Comisaria europea de Asuntos Marítimos y Pesca, la griega Maria Damanaki, creía poder resistirse a los lobbies y poderes fácticos que acosan la pesca europea. Pretendía, nada menos, que prohibir el arrastre y las redes de enmalle de profundidad a partir de 2014 en aguas comunitarias (1). La respuesta a sus “insensatos” desvelos ha sido la reciente autorización del Consejo Europeo de Pesca de aumentar los cupos de captura de ciertos peces de profundidad.

Tres especies de los oscuros y fríos fondos marinos, el Sable negro (Aphanopus carbo), el Granadero de roca (Coryphaenoides rupestris) y la Maruca azul (Molva dypterygia) verán incrementadas sus cuotas de 2013 y 2014 entre un 40% y un 69%. En opinión del organismo científico que asesora a la Unión Europea en materia de pesca, el CIEM (Consejo Internacional para la Exploración del Mar), las poblaciones de estos peces, que viven entre los 400 y los 1.500 metros de profundidad, están estupendamente y se les puede machacar un poco más.


La Maruca azul

Lo molesto del asunto es que, según informa la ONG Bloom Association, uno de los científicos convencido de lo bien que están esas tres especies, está empleado en la industria pesquera Scapêche, filial de la cadena francesa de supermercados InterMarché, especializada en pesca de profundidad (2). La defensa del arrastre de profundidad protege a una pequeña flota europea, cuyo mayor exponente son los 10 barcos de Scapêche. Una flota (y unos empresarios) que, a su vez, recibe cuantiosas subvenciones europeas, calculadas en 10 millones de euros, entre 1996 y 2008, usados para modernizar y construir nuevos y más potentes buques.


Cuatro Sables negros

El arrastre de profundidad, además de arrasar los corales abisales y desplazar millones de toneladas de sedimentos con los artes, es la respuesta insostenible de una parte del sector industrial de la pesca: “Si tengo problemas para pescar arriba, empiezo a pescar abajo”. Pero las especies objetivo son, a juicio de la práctica totalidad de los científicos y biólogos marinos, extremadamente frágiles, con lentos metabolismos que les permiten superar los 100 años de edad, crecimiento muy lento y reproducción problemática.


Un arrastrero de profundidad de la flota Scapêche

Las pesquerías de profundidad son una aberración. Son la antítesis de la sostenibilidad pesquera, sobre todo cuando resulta probado y notorio el abuso de unas flotas que llegan a multiplicar por 28 las cuotas permitidas (3). Además de los destrozos de los artes al barrer los fondos y sus delicados ecosistemas, se cuentan más de 100 especies marinas atrapadas de forma accidental y accesoria, los que genera un inadmisible descarte, formado por ejemplares y especies de elevada calidad ecológica.


La cadena InterMarché (Los Mosqueteros), tiene intereses en productos procedentes
de pesquerías de profundidad en el Atlántico Noreste


Otra de las absurdas facetas de la pesca de profundidad es el extraordinario e inasumible coste en combustible de buques forzosamente potentes, ya que tienen que arrastrar pesados artes a un kilómetro o más de profundidad. La anormalidad económica solo se entiende gracias a las subvenciones al gasóleo que disfruta la pesca. Subvenciones que pagan los Estados y la Unión Europea, desbaratando las verdaderas cuentas del coste de la energía primaria de los países. 


En 2012, el gobierno de Francia obligó a InterMarché a
retirar el Logo que usaba en sus pescados (a la izquierda).
No garantizaba ninguna "Pesca Responsable" e imitaba, sospechosamente,
el prestigioso etiquetado del MSC (Marine Stewardship Council) de Pesquerías Sostenibles (a la derecha)
Como se puede observar, los golfos están por todas partes.

Las capturas de profundidad en el Atlántico Noreste se centran en una docena de especies. A las tres antes mencionadas se pueden añadir el Alfonsino o Pez Rey, el Reloj atlántico (Hoplostethus atlanticus – que vive entre los 100 y los 1.500 metros), el fletán negro o el brosmio (Brosme brosme). Las Universidades de Hawai y de Washington clasifican al Sable negro y a la Maruca azul como especies en peligro de extinción. Si Francia y Portugal disponen de una pequeña flota de profundidad, la de España es importante. Los centros de operaciones de estas pesquerías españolas están en el Atlántico Noreste y Noroeste, capturando Reloj, Fletán, Maruca, Rez Rey, Granadero y tiburones de fondo.
El Reloj atlántico puede llegar a alcanzar los 150 años de vida

No es fácil que los consumidores lleguen a ver nunca estos peces enteros, ya que su extraño aspecto no invita al consumo. Pero se les encuentra en forma de filete congelado, empaquetados por empresas de distribución bajo nombres llenos de imaginación. Tampoco  descubriremos el nombre científico de un pez en su embalaje (cosas del "marketing" tramposo), por lo que será complicado acertar en la compra. El pescado de profundidad, como sucede con la repugnante "panga", se utiliza profusamente en comedores colectivos (escuelas y menús de hoteles). 

El consumo responsable aconseja no comprar estos peces y conformarse con una deliciosa caballa, repleta de Omega 3, ridículamente barata, pescada cerca de nuestra costa por trabajadores artesanales y abundante casi todo el año.
  
(1)Modificación del Reglamento EC nº 2347/2002
(2)Inter Marché dispone de 1.800 punto de venta en Francia y se extiende por casi toda Europa, incluida España y su alianza estratégica con Eroski.
(3)Universidad de Santiago de Compostela (España)    

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