LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

domingo, 17 de marzo de 2013


LOS PLÁTANOS DE “MERCADONA”
Comercio a la valenciana


Una cadena de supermercados anglosajona acaba de dar una alegría a las Islas Canarias. Desde hace unos días, todos los plátanos vendidos en los supermercados ASDA dejarán de llegar desde América Central o el Caribe, porque  serán canarios. Es la primera vez que una nación europea, salvo España y Portugal, comercializa el plátano de Canarias. La decisión de ASDA no ha sido sencilla porque han entrado en confrontación razones sociales y razones ambientales, triunfando las últimas.

No se puede seguir explicando el caso sin antes decir cuatro cosas acerca de esta fruta. Un simple plátano es una joya tropical y energética, consumida por todas las culturas mundiales. Aporta una media de 140 calorías, vitamina C y vitamina B6, potasio en abundancia y fibra. Disfruta de un sólido envase natural, maravillosamente diseñado por la naturaleza para salvaguardar la máxima higiene y ser fácil de eliminar sin necesidad de herramientas. Además, no precisa de invernaderos, crece todo el año, no pide tierras fértiles y se conserva largo tiempo. Sus únicos inconvenientes son la gran distancia entre las zonas de producción y los centros de consumo, sin contar con las multinacionales explotadoras, sobre todo en América Central, y su feo historial de explotación y complicidad con golpistas y paramilitares. Cosas de “Repúblicas Bananeras” y de las multinacionales norteamericanas como Chiquita (Colombia) y United Fruits  Co. (Centroamérica).


El cultivo del plátano en Centroamérica tiene un historial de explotación
laboral y golpismo que ahora trata de superar.

Aunque en España no se comprenda ni se divulgue, más allá de los Pirineos hay supermercados que se preocupan por el origen de los productos que venden. Mientras que unas venden caballo metido en las lasañas, panga amoniacal y peces de profundidad sobreexplotados,  otros se toman la molestia de averiguar de dónde viene el aceite de palma de sus galletas y pone mercancías del Comercio Justo en sus estantes. Es cierto que esas cadenas son minoritarias, que ASDA apenas cuenta con 565 centros en el Reino Unido y que es una filial del gigante Walmart (10.700 centros en 27 países y 2,2 millones empleados). Pero con el plátano ha tomado una decisión chocante.

Tras un largo análisis, en ASDA decidieron que los plátanos del Caribe y de Centroamérica estaban demasiado lejos. Un racimo de bananas caribeñas tardaba 24 días en llegar desde las plantaciones hasta los súper. 24 días consumiendo y emitiendo carbono en un largo transporte frigorífico, con los plátanos “madurando” de manera artificial en las bodegas de los buques o dentro de contenedores. La Huella Ecológica y de Carbono era insoportable y su impacto no compensaba que los frutos fueran objeto de Fairtrade (Comercio Justo). Además, en el plátano americano había demasiado pesticida, bajos salarios y conflictos indígenas.


La cadena ASDA ha decidido cambiar de proveedor de bananas,
escogiendo en plátano de Canarias

La decisión ha sido cambiar de proveedor y escoger el plátano de Canarias, a solo 4 días de distancia, europeo, más fresco y sabroso, madurado al sol por más tiempo, más dulce y de carne más firme. Se reduce el coste ambiental del transporte y su huella ecológica, manteniendo casi el mismo precio de venta al público. Las Islas Canarias, que cultivan el banano de forma intensiva desde finales del siglo XIX (1880), son los centros de producción más locales y próximos.

Si los plátanos canarios no tuvieron antes aceptación en Europa fue por la escasa calidad de  sus redes comerciales, la desunión entre productores isleños, la ignorancia del consumidor que rechazaba las manchas negras tradicionales en la piel del plátano canario en su madurez, el encono por comprar plátanos insípidos, perfectos de forma e industriales y, finalmente,por la insoportable presión de los lobbies bananeros (Dole, Chiquita, Del Monte).


Uno de los buques Ro-Ro, especializados en el transporte de plátanos desde Canarias a la península.

El argumento ambiental y de sostenibilidad, esgrimido para dar este vuelco en el abastecimiento de plátanos, puede hacer meditar a otras empresas distribuidoras europeas comprometidas con el medio ambiente y la sostenibilidad (Marks &  Spencer). Solo falta que Canarias se ponga las pilas y no aproveche la coyuntura para subir los  precios y matar la iniciativa por culpa de la idiotez y la ambición ("ansia puta", la llama mi querido cuñado).

Acudo a Mercadona para hacer unas compras. Recorro el pasillo de la fruta y miro las etiquetas de los plátanos. En un montón, bajo el rótulo “Recomendamos” hay plátanos de Camerún y de Costa de Marfil. Otras veces, este mismo súper solo ofrece plátanos del Caribe, aunque sin visible relación con el Comercio Justo. A un par de metros del plátano extranjero veo y compro Plátanos de Canarias, diez céntimos más caros. Comercio a la valenciana y compra responsable. Ellos proponen, pero tú escoges.

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