LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

miércoles, 9 de mayo de 2012


CUMBRE DE LA TIERRA
Cochambre en Oyambre.

1 - La Duna de Oyambre: Cosas para comentar en Río este mes de junio

Uno de los sueños más publicitados por la Unión Europea (UE) en sus documentos y grandes foros internacionales es su propósito de “detener la pérdida de biodiversidad en Europa en el horizonte de 2020”. Precioso mensaje que los europeos lanzamos a los cuatro puntos cardinales. Desde la Cumbre de la Tierra de 1992, la UE no se cansa de repetir que desea encabezar, dar ejemplo, liderar la protección del medio ambiente y la sostenibilidad a escala planetaria.

La verdad es que la UE dispone de herramientas para ello. Una, que no está nada mal, es la Directiva 85/337/CEE de Impacto Ambiental (copiada a los norteamericanos). Otra, bien maja (chula, chic o glamourosa), es la Directiva 92/43/CEE sobre la protección de la fauna y flora silvestres, conocida como Directiva Hábitats. Gracias a ella se han reformado las leyes ambientales de 27 Estados miembros y se ha instaurado una red de Lugares de Interés Comunitario (LIC) y espacios naturales llamada Red Natura 2000.

Más o menos, así son las dunas atlánticas europeas.
Si los funcionarios de la UE confían en que los LIC van a detener la pérdida de biodiversidad, o bien son unos señores muy ingenuos o muy cínicos. El mejor ejemplo es el LIC nº ES-1300003, llamado “Rías occidentales y Duna de Oyambre”, situado en Cantabria (España). Este LIC fue propuesto por Cantabria en Consejo de Gobierno de junio de 2001,  está integrado en uno de los cinco Parques Naturales de Cantabria y fue aprobado por la Comisión Europea mediante la Decisión 2004/813/CEE. El Gobierno de Cantabria considera que este LIC es un espacio “amenazado y de alta vulnerabilidad”, según su Memoria Ambiental 2006.

Esta es la Duna de Oyambre, declarada LIC y perfectamente recubierta,
hasta el mismo borde, con un campo de golf. Bonito ¿no?

Cuando el LIC se refiere a la Duna, se refiere a “una” duna de arena que se proyecta en forma de flecha al extremo oriental de la playa de Oyambre. No se les ocurra pensar que la duna es un montón de arena, una duna corriente y moliente, con sus plantas halófilas, sus arañitas, sus escarabajos y sus lagartijas que hay que proteger. Para nada. El LIC de la Duna de Oyambre es, en realidad, el LIC del Real Club de Golf de Oyambre, con sus calles, sus nueve hoyos, sus banderitas, sus bunkers y sus greens. La duna “de interés comunitario” está justo debajo del campo de golf. Encima hay un tapiz ondulado de hierbas compactas que sujeta las arenas para que no se descoloquen los hoyos. El golf es de propiedad privada y está feamente cercado con palotes, traviesas hincadas y alambradas.

La Agencia Europea de Medio Ambiente, en Copenhague,
no debe estar muy al corriente de lo que pasa en Oyambre.


Si lo supiera, la Agencia Europea de Medio Ambiente no entendería nada. Hay un plan de restauración para la duna del LIC, supuestamente estudiado en Consejo de Ministros de 24 de julio del año 2008 y realizado por científicos de las Universidades de Oviedo y Santander en abril de 2007. Pero, de momento, el golf sigue ahí.

El Gobierno de Cantabria está encantado con el Real Golf. Incluso sus instalaciones son gestionadas por una institución oficial (CANTUR – Cantabria Turismo). Debe pensar que como, ahora, la duna es del Estado, todo queda en casa. Si todos los LIC europeos andan tan protegidos y organizados como el de la duna de Oyambre, la Unión Europea va a detener la pérdida de biodiversidad el bendito día que Somalia sea Estado miembro de la UE. 

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