LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

martes, 12 de junio de 2012


VACAS  Y  ECOLOGÍA
La larga sombra del ganado
A todos esos animales que mueren sin haber vivido


“Livestock´s long shadow” es el título del estudio que la FAO (Food and Agriculture Organization – ONU)  publicó, en el año 2006, sobre el impacto ambiental de la ganadería sobre el planeta y sus recursos. Han pasado seis años desde entonces y el número de cabezas de ganado en el mundo sigue creciendo a ritmo trepidante. ¿La causa? Además de la demografía explosiva, la población de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) está cansada de tanto fideo y arroz con verduras, dispone de dinero y quiere comer filete varias veces a la semana. Faltaría más.

Si el ganado mundial aumenta, crecen las necesidades de alimentarlo. China no tiene suficiente tierra fértil donde sembrar la soja o el forraje para sus cochiqueras y granjas de pollos. Por eso “alquila” tierras en Argentina y en África donde producir piensos (¡La nueva riqueza de la Pampa argentina!). Brasil dispone de la Amazonia para arrasarla y sembrarla de soja. Entre los miles de millones de ciudadanos de los BRIC se está produciendo un cambio de cultura alimenticia, lo que engendra cambios en los cultivos de medio mundo.

Campos de soja en Amazonia

En Europa, y en España, los nutricionistas advierten que el excesivo consumo de carnes rojas daña a nuestro organismo. Desde hace mucho tiempo sabemos que también afecta al entorno. Si la cría de ovejas, cabras, cerdos y pollos tiene un pase, la cría del bovino (vacas, terneros y bueyes, para entendernos) con la única finalidad de comerse sus chuletas es una irracionalidad económica y ambiental cargada, encima, de subvenciones. 


El ganado vacuno es un intruso en el paisaje europeo. Llegado en tiempos remotos desde Asia, fue adoptado como exótico animal mitológico por la culturas del Mediterráneo y como bestia de trabajo por su potencia y resistencia. A ninguno de nuestros ancestros se le habría ocurrido criar vacas y bueyes con el único propósito de cebarlos y zampárselos. Eran demasiado valiosos.


Pero la vaca hace daño. Criada de forma extensiva, es decir, en campo abierto, compacta los suelos con su peso y sus pezuñas favoreciendo la erosión. Contamina las aguas de escorrentía, derriba árboles para comer sus hojas (una amenaza para las dehesas jóvenes) y sus heces son un mediocre fertilizante natural,si las comparamos con las de ovejas y cabras. La cría intensiva del vacuno, encerrado en establos, contamina las aguas y los acuíferos con sus purines, con los restos de antibióticos, hormonas y con los pesticidas usados en el cultivo del forraje que come (el 37% de los pesticidas se usan en cultivos de forraje para animales). Si vemos la comparación del consumo de agua, resulta ilustrativo el despilfarro de criar vacas.

 Vaca de engorde -   33 litros por animal y día
    Cerdo de engorde -  6,2 litros por animal y día
   Oveja de engorde -  4,4 litros por animal y día
    Pollo de engorde  -   0,7 litros por animal y día
 
Además, como rumiante, el sistema digestivo “entérico” de los rumiantes emite a la atmósfera el 37% de todo el metano de origen “antrópico”. Eso significa que, según los análisis del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático – Naciones Unidas), los rumiantes (ganado bovino y ovino) son responsables de entre el 15% y el 18% del total de los gases de efecto invernadero en el mundo. Sus estiércoles desprenden el 65% del NO (monóxido de nitrógeno) que se encuentra en la atmósfera, contribuyen a la acidificación del suelo e inyectan la mayoría del Fósforo (en forma de fosfatos) presente en los suelos y las aguas.  


Origen de metano (CH4) global generado por la actividad humana en 2000.
Según el gráfico elaborado por la US - EPA (Environmental Protection Agency.
Estados Unidos), el porcentaje de mayor emisión se refiere a fermentación entérica (28%) de rumiantes

Nuestra ridícula civilización es capaz de todo esto y mucho más. Por ejemplo, no le importa necesitar siete kilos de proteínas vegetales para conseguir un kilo de proteína de carne. No le importa destinar el 26% de las tierras emergidas a pastizales para animales. Tampoco se inmuta destinando el 33% de las tierras arables de la Tierra al cultivo de forrajes para obtener carne. Lo importante es el filete, no los miles de millones de personas que se podrían alimentar con las proteínas vegetales brotadas de esas tierras.

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