LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

viernes, 31 de enero de 2014

EL PUNTAL DE LAREDO CLAMA
Vuelven los monstruos


Frente a lo que se aproxima, nada más oportuno que sacar brillo a la plata de los incensarios, forrar con plástico impermeable los palios y calzarse botas de agua hasta la rodilla para acudir a la manifestación - procesión convocada en Laredo (Cantabria) el día 2 de febrero de 2014. La razón es que el sábado 1 y el domingo 2, la costa europea entre Lisboa e Irlanda entra en alerta naranja por riesgos costeros. Alerta que, seguramente, terminará en rojo.

Por tanto, las voces clamando contra la inacción  y/o  deficiencias administrativas en la protección del Puntal de Laredo, arrasado por el mar, deberían ir acompañadas de oraciones y plegarias porque esto solamente lo detiene un milagro del Altísimo. Según anuncian todas las agencias meteorológicas y oceanográficas europeas, desde el Atlántico Norte nos viene un monstruo cargado con olas de hasta diez metros de altura

Alertas rojas y naranjas en el Reino Unido para el día 1 de febrero de 2014
Fenómenos costeros (olas de 10 metros) e inundaciones 

En el Reino Unido, después de tres años de inundaciones las voces ya no claman contra las impotentes administraciones. La postura actual es “Hay que retroceder”, desde el momento en que “la única política posible ante las lluvias torrenciales y el avance del mar es volver atrás”, porque “Es insostenible pretender mantener las posiciones y las líneas” (UK Environment Agency 2008). A lo largo y ancho de la Unión Europea hemos pasado siglos desecando humedales, deforestando cauces, canalizando ríos y hormigonando las costas. Ahora empezamos a comprender que no se puede contener el mar y que debemos desmontar los diques y las escolleras que nos defendían para reconstruirlos tierra adentro y volver a atrincherarse.

Alertas en Francia para el sábado 1 de febrero de 2014
Fenómenos costeros (olas de 10 metros) e inundaciones

El ataque del océano es frontal y generalizado. No se pueden dispersar nuestras fuerzas (economías) consolidando orillas sentenciadas con muros cada vez más altos y más fuertes. Se impone concentrar el esfuerzo en las áreas litorales urbanas, donde más ciudadanos se concentran, imitando a Nueva York y sus proyectadas barreras. Hasta que el océano nos obligue a retroceder de nuevo.

En tierra firme, deberemos reforestar las colinas y los márgenes de los cursos fluviales para que las raíces de árboles y arbustos esponjen y canalicen el agua excesiva hacia el subsuelo. Hay que destruir las duras canalizaciones fluviales y dejar de dragar los cauces para aumentar su capacidad de transporte. Solo sirve para acumular más agua en un solo punto y para que llegue más deprisa y con más brutalidad, aguas abajo, a los pueblos y los hogares. Debemos permitir que algunos  campos se transformen en lagunas, charcas y humedales, capaces de acumular el exceso de lluvias.


Alertas naranjas y rojas para el 1 de febrero de 2014 en las costas
atlánticas europeas

Todo nuestro esfuerzo social y económico no puede basarse en defendernos mediante inútiles y costosas estructuras que frenen las aguas, sino en ayudar a que familias, hogares y negocios, amenazados por el avance del mar y por las inundaciones, puedan reconstruir sus vidas y actividades en otro lugar. Hay que dejar espacio libre para el agua que nos viene. Facilitar que se filtre bajo tierra, recuperando las superficies artificialmente impermeabilizadas y selladas por nuestra fiebre constructora. Creíamos que los problemas del cambio climático llegarían con toda su intensidad hacia el año 2030. Pero ya están aquí.


Inundación en Muchelney (Somerset Levels - Reino Unido), el 31 de enero de 2014

Cuando el anticiclón de las Azores se repliega hacia el sur, como está sucediendo en España desde hace dos semanas, deja la puerta abierta a las borrascas atlánticas que nos llegan desde Terranova. Cuando el anticiclón de las Azores sube al norte, son las borrascas tropicales las que se cuelan desde el sur para inundar Canarias y Andalucía. Nos atacan por los dos frentes.


Este fin de semana, Francia tiene en alerta naranja ocho departamentos y otros dos en alerta roja. Se esperan olas de diez metros, niveles muy elevados de marea y lluvias intensas en Aquitania, con el río Adour (Bayona – País Vasco francés) en riesgo de desbordamiento. San Sebastián no está lejos y el Puntal de Laredo se dibuja a unos pocos kilómetros. Allí, grupos políticos y ciudadanos clamarán el domingo contra cosas difíciles de remediar: la estulticia humana y la brutalidad de la  naturaleza. El lunes, 3 de febrero de 2014, comentamos. Si es posible, lo haremos con dignidad y con el humor que permita las circunstancias

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