LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

miércoles, 29 de enero de 2014

EL PUNTAL DE LAREDO SACUDIDO
Patadas en el propio culo


Desde la desembocadura del Tajo en Lisboa, hasta la barra del Gironde en la Aquitania, la costa europea no deja de encajar temporales marítimos. Ayer, 28 de enero, la altura media de las olas en este largo tramo de litoral osciló entre los 3 y los 6 metros, con picos superiores a los 10 metros. La erosión y los daños provocados por anteriores temporales se recrudecen en lugares sensibles y expuestos, como son los cordones dunares atlánticos.

El arenal que cubre la zona oriental de Oyambre retrocede a buena velocidad mientras se detecta un fuerte movimiento de arenas que deja aflorar extensos campos de piedras, pocas veces detectados antes en esta playa. El Puntal de Laredo sigue deformándose a buen ritmo, para pesadumbre de sus amantes, afectando a la esplanada para coches asfaltada, a un par de restaurantes y a otras variadas instalaciones humanas, todas ellas levantadas sobre la “valiosa duna” y el “delicado ecosistema”.


¿El Puntal de Laredo? Pues no. Es la playa de Vertbois, en la isla
francesa de Oléron, hace un par de días y perdiendo el asfalto de su aparcamiento.

La manifestación convocada por las autoridades políticas de Cantabria, con todos los colores y de todos los pelos mezclados, cobra fuerza ante el apoyo incondicional de próceres que desean movilizar al ciudadano (la última prócer llámase Díaz Tezanos y milita en al PSOE). La abigarrada concentración de protesta ha sido convocada para el próximo domingo, 2 de febrero, coincidiendo con una estupenda pleamar de coeficiente 110 y con el aviso de un nuevo temporal. Si la manifestación se acerca a la costa sería prudente que los convocantes repartieran chalecos salvavidas entre los asistentes. Si son chalecos modernos, suelen llevar silbato y pueden servir para dar una solemne pitada al océano.

El lema, motivo o pancarta principal de la manifestación debe estar aún en proceso de debate, pero debería ser sencillo (como debe ser todo lema). ¡Salvemos el Puntal!  es una buena opción porque no dice nada y lo dice todo. Apuesto que será la escogida por su indefinición, simpleza y mansedumbre. Habiendo sido convocada por los políticos es lo más agresivo que se puede esperar de ellos. Pero creo que se pueden proponer algunos otros lemas o frases reivindicativas.


¿El Puntal de Laredo? Pues tampoco. Es la playa de Soulac (Francia),
sus casetas y sus trastos, sacudida por el huracán Dirk de hace unas semanas

¡Abajo el Cantábrico y Viva el Mediterráneo!, ¡Fuera las olas de Laredo!, ¡Más piedras al Puntal!, ¡Puerto de Laredo…demolición!, ¡Salvemos el parking!, ¡Restaurantes sí, mareas no!... El tema da para mucho, sobre todo a la hora de encontrar posibles culpables del deterioro que sufren las estructuras artificiales del Puntal. Porque, al parecer, este asunto de los temporales y de la erosión que afecta a las costas atlánticas europeas tendría su origen en fechorías cometidas en el propio Laredo y su entorno. 

A nivel internacional esto es serio y el Sr. Ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España debería analizar el tema con la inestimable ayuda de su gabinete de crisis. A causa de la manifestación, solo nos faltaría que franceses, gallegos, vascos y asturianos se equivoquen y culpen a las gentes políticas de Laredo y de su entorno de tanto destrozo en sus costas.


¿Edificios en Laredo? No. Es Soulac-sur-mer (Francia) y sus casas levantadas sobre arena al borde del mar en la desembocadura de la Gironde. El edificio de primera línea tiene los días contados. 
Cosas así demuestran que hay idiotas en todas partes

Algunos malintencionados señalan con el dedo determinadas actuaciones de las administraciones españolas (nuevo puerto, dragados, apertura de marismas), llevadas a cabo por los políticos regionales y centrales hasta hace dos días. Esto es muy peligroso, ya que los políticos convocantes de la manifestación figurarían en lugar destacado y visible, posiblemente en cabecera de la marcha. O peor todavía, mezclados entre los airados ciudadanos. Pueden caer bofetadas. Lo mejor sería dar un mitin en alguna plaza y hablar al pueblo desde la distancia, con los políticos preferentemente trepados a un balcón elevado, aunque atentos al posible lanzamiento de objetos


Parece el Puntal de Laredo pero es una duna de Irlanda recubierta de
chismes y que sufre la erosión por los últimos temporales.
De poco servirán las escolleras instaladas y atacadas por el mar desde la retaguardia

Otros (como yo), ajenos a esta realidad laredana y cántabra, piensan que los temporales atlánticos golpean indiscriminadamente y que tan pronto se llevan por delante las barandillas del puente del Kursal en San Sebastián, como arrebatan la vida a un hombre en Ondárroa, secuestran a una joven que paseaba cerca del faro de Biarritz (Francia), matan a un vagabundo que dormía en la playa de Bidart (Francia) o se llevan a una familia asomada a un acantilado gallego. 

La violencia que vivimos tiene su origen en los cambios que está sufriendo el clima a causa del calentamiento global, motivado a su vez por el efecto invernadero, provocado por los gases emitidos por la sociedad cuya economía está basada en el consumo masivo de combustibles fósiles. Es una frase larga y he puesto algunas comas para poder respirar. Algunos de esos cambios, anunciados hasta el aburrimiento por Naciones Unidas, son la subida del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor, lluvias torrenciales, vortex árticos, huracanes y tifones, mares desatados, largas sequías e inundaciones bíblicas,…).


Esta apocalíptica imagen del santuario de A Barca (Costa da Morte) sirve para ilustrar el mundo que
 depara el cambio climático a nuestros hijos.

En realidad, la anterior y larga frase resume lo que piensan del asunto Naciones Unidas, la Unión Europea, la Casa Blanca, el Kremlin y sus colegas, los chinos, MERCOSUR, la OCDE, la logia masónica de Zurich o de Buenos Aires, varias naciones africanas y el 97% de la comunidad científica internacional. Sin embargo, en la Cantabria Infinita se piensa de otra manera y con otras opiniones. Una es la defendida por sus próceres políticos. Es decir, que la culpa la tiene el "jodío" mar. En consecuencia, las administraciones tienen que ponerse las pilas para proteger el parking del Puntal y sus restaurantes privados mediante escolleras, diques o muros de hormigón que pagaremos todos. La otra opción, defendida por algunos ciudadanos locales, es que la culpa la tienen los políticos, al autorizar obras perniciosas que han modificado la bahía y sus circunstancias.


El Ayuntamiento de Biarritz ha levantado diques de arena de tres metros delante del Casino para amortiguar
el impacto de las olas de estos días. Poco "glamour", pero eficacia. 

Para todos los “semejantes seres” que pasan la vida estudiándose el ombligo con gran interés, les recuerdo que en Biarritz (Francia), villa enclavada a dos pasos de la frontera española, el Cantábrico montó el pifostio hace unas semanas. Las olas de la Grande Plage golpearon la planta baja del Casino Municipal, estallaron escaparates hiriendo a varios niños, atravesaron puertas, penetrando en las salas del Casino donde parpadean con mil colores las máquinas tragaperras, se colaron en tiendas de Surf, en el Club de Salvamento Costero, en un par de restaurantes y en la muy "chic" confitería Dodin, así como en los bonitos jardines extendidos hacia el todavía más "chic" Hotel du Palais, arruinando los macizos de flores. Más al norte, desde los arenales de las Landas hasta las islas de la Charente, el mar no perdonó la estructura costera arenosa.

No tengo noticia de que concejales y políticos del ayuntamiento de Biarritz, de Lacanau, del Médoc, de Soulac o de la Charente hayan convocado manifestaciones asamblearias contra el Atlántico, exigiendo a París protección urgente contra las olas. Son los treinta años de inmadurez que nos separan de Europa. El Puntal de Laredo no se ve sacudido exclusivamente por las olas. También por la imbecilidad.

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