LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

jueves, 15 de octubre de 2015

DEMOCRACIA Y MEDIO AMBIENTE
Regresión

Pavimento solar de COLAS (Bouygues)

 Las relaciones entre ausencia de gobernanza,  corrupción política y deterioro del medio ambiente han sido siempre estrechas y destructoras. Nada puede ser más nefasto para la salud de nuestro medio ambiente que una sociedad gobernada por intereses particulares, desregulación, descontrol y cuyos valores giran exclusivamente en torno a la fama, el dinero y el poder.

La nuestra, la española, sigue transitando por el camino del egoísmo más mezquino, aplicando con frialdad los repulsivos principios del neoliberalismo. Incluso quienes debían ser formidables reductos de cristiandad evangélica  y valores morales, como algunos arzobispos de la Iglesia Católica, caen en el desprecio al prójimo: “No todos los emigrantes son trigo limpio”.

La plaga del egoísmo, como una metástasis, parece extenderse sobre una sociedad  anestesiada  con esa indecente mitología neoliberal  que deja actuar libremente a las fuerzas del mercado, pisoteando a los más débiles y arrinconando a los supuestos perdedores. Hoy mismo, jueves 15 de octubre de 2015, nos golpeaba el informe de un 33% de españoles situados bajo el umbral de la pobreza: 15.000.000 de hombres, mujeres y niños.

Las fuentes de la enfermedad, en el Reino de España, se hacen ya tan evidentes que nadie se molesta en esconderlas. El pasado día 9 de octubre, el Gobierno aprobaba el Real Decreto que impone un “impuesto” a la energía eléctrica de origen fotovoltaico, entorpeciendo hasta niveles nunca sospechados el desarrollo de la energía solar en el país.

No crean que era el Gobierno quien dictaba esta aberración, sino el lobby “Magritte”, que agrupa a las diez principales empresas eléctricas de Europa. Las corporaciones ven en la energía solar, limpia, independiente y democrática, una amenaza a sus intereses centrados en las energías fósiles, sucias y dependientes de brutales regímenes antidemocráticos. Su objetivo es torpedear las energías renovables en Europa por todos los medios, si es necesario con la mentira y el soborno.

En el Reino de España, las corporaciones eléctricas tienen en el carbón, el petróleo y el gas sus fuentes energéticas. Intentando ocultar su juego, acusan a las renovables de recibir unos inaceptables 30.000 millones de euros en subvenciones. Sin embargo, las energías fósiles reciben 61.000 millones de euros en subvenciones al carbón y al gas.

Mientras se confirma la persecución del autoconsumo al sur de los Pirineos,  la sociedad francesa Bouygues, a través de su filial constructora de carreteras (Colas),  lanzaba sus carreteras solares “Wattway”. Son placas solares que recubren las carreteras y transforman la red viaria en plantas de generación eléctricas.

Con 4 metros cuadrados de estas placas se abastece en energía eléctrica a un hogar (sin calefacción). Con un kilómetro de carretera se genera energía eléctrica para 5.000 ciudadanos. El 25% de la red viaria española, recubierta de estas placas, haría nuestra sociedad energéticamente independiente del exterior. Hay medios y existen soluciones, pero antes de retomar el camino es necesario remover los obstáculos que frenan nuestro desarrollo.

No son los ciudadanos quienes se oponen a la Transición energética. Los españoles,  así lo han demostrado ante la creciente crisis migratoria, siguen apostando fuertemente por la solidaridad, la empatía, el perdón y la justicia como ideales de vida. Son otros, una minoría desalmada y arrogante, quienes se han desviado del camino.


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