LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

jueves, 1 de agosto de 2013

COMILLAS Y EL JARDÍN DE SOBRELLANO
Relato corto de una miseria


Parque de Sobrellano. A la izquierda, la zona vallada delimita una
parcela privada, protegida y cuidada

El lunes 29 de julio, el diario regional de mayor tirada en Cantabria publicaba una reseña de su corresponsal en Comillas. Al parecer, a petición de un grupo de vecinos de la villa y bajo imposición del Excmo. Ayuntamiento de Comillas, se había procedido al desbroce de una de las parcelas privadas anexas al Palacio del marqués de Comillas o de Sobrellano. No fue una limpieza jardinera, sino industrial, sin concesiones, propia de esas excavadoras del Amazonas que se llevan por delante todo lo que encuentran, incluidos indios aborígenes.

La espeluznante fotografía que ilustraba el artículo mostraba un páramo de ramas tronchadas  que, gracias a la diligencia de los operarios, permitía disfrutar de nuevas vistas sobre el complejo palaciego. Efectivamente, al fondo del desaguisado se atisbaba un trocito de la fachada posterior del Palacio. Solo un trocito, porque todavía quedaba una pantalla de hermosos árboles que, a buen seguro, están en el punto de mira de desbrozadores y creadores de nuevas perspectivas. Hay que reconocer que el camino del Pelazo, desconocido hasta ahora por los Tour Operadores, debería ser una senda más frecuentada por el turismo en Comillas. Además de la trastienda del Palacio, visitarían el aljibe del agua potable y una colección de antenas de telefonía móvil de lo más sugerentes.


¿Vertedero? En absoluto. Ee trata de la parcela privada del Jardín del Palacio, desbrozada para
ahuyentar los osos pardos que en ella se escondían

Según el mencionado artículo, las razones esgrimidas por los demandantes del estupendo pelado vegetal fueron el riesgo de incendio, la apertura de nuevas vistas y, sobre todo, la presencia entre la espesura de una fauna silvestre agresiva, como varios modelos de culebrillas, zorrerío y ratonerío campestre. El resultado de la intervención ha sido espectacular, ya que el conjunto arquitectónico del Palacio, antes recortado sobre una zona verde y tupida, ahora se dibuja sobre una calva amarillenta perfectamente rapada al cero. Una deferencia a los visitantes de Palencia que se sentirán como en su casa.

El Jardín Histórico de Sobrellano no es ni la sombra de lo que fue. Sus límites se han venido recortando con los años hasta quedar reducido a un mezquino cinturón de grava polvorienta y algo de hierba, salpicado de extrañas esculturas que siguen preguntándose qué hacen en semejante lugar. Todo cercado por una verja metálica de polígono industrial. La última depredación, la peor, data de finales del siglo XX y sus efectos han sido demoledores. Antes de ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC), lo poco que quedaba del primitivo Parque y Jardín, que recubría y arropaba la zona posterior del Palacio y de su Capilla panteón, fue troceado sobre plano en una mesa un despacho y vendido. La idea era construir en esas parcelitas un hotel de cinco estrellas y un puñado de casas de lujo. Unos cuantos sacarían tajada a costa del patrimonio cultural e histórico de la villa. Pocos en Comillas se alarmaron. Era un negocio “privado” y el primer admirador y promotor de la estúpida idea fue un alcalde, ex taxista, experto en urbanismos avanzados.

Sin embargo, tras la declaración oficial del BIC las parcelas quedaron incluidas dentro de sus límites, perdiendo valor inmobiliario. Fue un loco ejemplo de descoordinación entre autoridades y promotores. Afortunadamente, ese tipo de lamentables desencuentros desapareció posteriormente, gracias a las engrasadas normas establecidas entre alcaldes y constructores de Cantabria, con el premio de varias docenas de sentencias judiciales de demolición. Pero, en el caso de Sobrellano los compradores de las parcelas se enfadaron una barbaridad. Algunos decidieron deforestar (arrasar, machacar, triturar) sus terrenos, quizá por despecho, quizá para que nadie pudiera jamás argumentar sobre la presencia de árboles a proteger o quizá con la gran excusa de la prevención de incendios, según parece muy habituales en los húmedos jardines urbanos de Cantabria.

Magnífica vista de la trasera del Palacio, obtenida por el reciente desbroce. Sobran algunos árboles.

Un vecino de Comillas, infectado con una rara enfermedad llamada “sensibilidad cultural”, severamente complicada por otra grave dolencia llamada “aprecio al patrimonio natural”, viendo el sesgo que tomaban los acontecimientos, adquirió una de las parcelas. La idea era rehabilitar su masa forestal original, protegerla y potenciarla en lo posible. Al encontrarse justo en medio del resto de las parcelas, se convertía en un obstáculo ante futuras aventuras inmobiliarias. Evidentemente los enamorados del cemento, que son legión por estas latitudes y tienen horror a la faunilla silvestre y a los árboles, no les miraron con buenos ojos. No obstante, ese vecino enfermo se dedicó a limpiar, reforestar y cuidar su exuberante y saneada parcela en beneficio de la comunidad y del patrimonio. Para ello recurrieron a jardineros y paisajistas de renombre internacional, como Manuel Gómez Anuarbe o Narciso Maisterra.

Por su parte, la parcela que albergaba el Jardín simbólico, con todos sus elementos románticos y esotéricos, con sus especies forestales (grandes encinas cantábricas, palmeras exóticas, hayas purpúreas, robles, tejos,…), con su reproducción de una gruta prehistórica, de una ruina romántica, con el estanque, el mirador belvedere y sus columnatas romanas, sus paseos y recorridos, había sido comprada por un especulador de Santander, cayendo después en el más abyecto abandono. El saqueo de esta maravillosa muestra de Jardín ochocentista y romántico fue paulatino… y aún sigue.


Zona de la gruta prehistórica en el Jardín Histórico de Sobrellano (Comillas)

Cubierto de malezas y zarzas, el Jardín pronto adquirió un aspecto preocupante. Sus senderos, bancos y rotondas se desdibujaron. Su gruta artificial, el espacio donde el señor marqués mostraba sus hallazgos arqueológicos, se llenó de preservativos, latas, cristales, botellas de plástico y pintadas que recubrían las réplicas de pinturas rupestres. El Belvedere, al que ascendía el señor marqués para ver el mar y su Seminario, fue asaltado. Las columnas romanas que lo adornaban, traídas desde Julióbriga, fueron sustraídas o tiradas cuesta abajo con gran regocijo de mozos asilvestrados. Los árboles más nobles de la parcela y más próximos al camino público fueron convertidos en astillas para chimenea, obligando al propietario enfermo de “sensibilidad” a vallar su terreno para intentar disuadir a los leñadores espontáneos. Leñadores que vivían peligrosamente cerca del Jardín, fuente gratuita de combustible, y habían sido favorecidos por el moderno asfaltado del camino que secciona el Parque y Jardín.

Por éstas y otras inconfesables razones, el barrido amazónico llevado a cabo en una de las parcelas del Palacio sería una noticia ridícula, de no ser por lo que representa. Sin embargo, está llena de mensajes. Nos recuerda la destrucción del Parque y Jardín de Sobrellano como muestra de desprecio a la cultura y la historia por parte de una comunidad que, en un claro caso de esquizofrenia social, vive de un turismo que es atraído por esa cultura y esa historia. El despiece y venta del Parque y Jardín, además de un estúpido error, empobreció el patrimonio monumental de Comillas. A cambio de tan continuado destrozo, los responsables directos e indirectos del mismo nos han dejado una colección de casas vulgares, plantada entre el Palacio y el barrio de Rubárcena, que podía haber afeado cualquier otro lugar.

El expolio del Parque y el Jardín incluso significó perder para siempre una bella columna de piedra, coronada por un león sedente, que marcaba el límite occidental del Parque original. La pieza fue retirada de su histórico emplazamiento por el alcalde ex - taxista, golpeada, desmochada y luego tristemente almacenada. Una lamentable copia de aquella pieza adorna hoy una rotonda en el barrio comillano de Estrada como recuerdo de la barbarie. La supuesta réplica debería disponer de una gran placa en piedra que explicara, en varios idiomas, la absurda presencia de esa especie de chucho subido en una columna, para información a las futuras generaciones de comillanos.

En otras regiones de Europa, los jardines históricos tienen idéntico o mayor valor que los edificios a los que abrazan y embellecen, no entendiéndose los unos sin los otros. La realidad es que los grandes jardines europeos de los siglos XVII al XIX atraen un turismo de enorme calidad y en todas las épocas del año. Pero en Comillas y su entorno, comarca mucho más avanzada que el resto de Europa en materia de depredación inmobiliaria, los Jardines históricos son considerados, salvo honrosas y extrañas excepciones, como solares edificables.


Los años y las décadas pasan sobre una joya de Cantabria sin que las autoridades locales y regionales muevan un  solo dedo para recuperarla en su integridad. La ecléctica y exagerada arquitectura del Palacio de Sobrellano se convierte así en una mueca plantada en un entorno sometido a lenta degradación. Sin su Jardín, sin su gran Parque, con su pradera transformada en eventual aparcamiento o escenario de ferias donde se vende comida, chuches o saltos en colchoneta, el Palacio está amputado. Si la degeneración continúa y el Palacio pierde su ropaje verde el conjunto quedará reducido a un decorado pseudogótico de cartón piedra, un adorno cateto y recargado que se ilumina de noche con luces de colores. Será otra de las víctimas, quizá tardía, de la feroz especulación inmobiliaria que hoy nos tiene instalados en la miseria.

jueves, 18 de julio de 2013

CÁNCER Y MEDIO AMBIENTE
Víctimas de la ambición


Cuando era adolescente, la organización española de lucha contra el cáncer celebraba una Fiesta anual repartiendo “pins” y banderitas por las calles a cambio de una donación. Esposas o parientas de dirigentes del régimen del general Franco presidían aquellos tenderetes (“mesas petitorias”) instalados en la vía pública. En los años sesenta del siglo XX, el cáncer era considerado como una enfermedad emergente y de viejos, incurable y misteriosa, consecuencia del alargamiento de la esperanza de vida en el mundo moderno. 

Ha pasado medio siglo y el cáncer ha dejado de ser un accidente de final de etapa, para transformarse en la plaga que azota la civilización occidental del siglo XXI. Su incidencia se ha multiplicado (+ 40% en cincuenta años), cada vez afecta más a los jóvenes y sabemos de dónde procede. Para la OMS (Organización Mundial de la Salud – Naciones Unidas) el cáncer es, por encima de todo, una enfermedad ambiental y de nuestra forma de vida. Los estudios epidemiológicos, vetados o falseados hasta hace pocos años, muestran su carácter de enfermedad laboral y ambiental por exposición crónica a substancias tóxicas e irritantes, además de desencadenarse por alteraciones (perturbaciones) hormonales persistentes en el conjunto de la población.

El cáncer en el mundo occidental viene de la diaria dosis de tóxicos que comemos o respiramos, formando en nuestro organismo un cocktail corrosivo. No han sido los grandes laboratorios médicos o farmacéuticos, las poderosas agencias de protección de la salud ciudadana o los políticos quienes han desvelado el origen de tanto sufrimiento. Ha sido otra gente, valerosa y pertinaz, que no ha dudado en enfrentarse a corporaciones que hacen su fortuna vendiendo tóxicos y que han denunciado la pasividad de tantos políticos débiles y corrompidos. Una de esas personas se llama Marie - Monique Robin.

El silencio de los campos

Hace más de cuarenta años, otra mujer llamada Rachel Carson describía en su libro “La primavera silenciosa” la hecatombe de los campos norteamericanos impregnados de pesticidas. Con aves e insectos masivamente envenenados, la agricultura occidental intensiva se encaminaba hacia la actual pesadilla, literalmente bañada en tóxicos persistentes. El silencio se ha hecho tan extremo que alcanza nuevas fronteras porque, ahora, vivimos también el “silencio de los campesinos”.

La potente Mutuelle Sociale Agricole (MSA) de Francia, junto al INSERM (Institut National de la Santè et de la Recherche Medicale) y el Parkinson´s Institute de California ha reconocido en los pesticidas agrarios la causa de enfermedades laborales. Los mal llamados productos “fitosanitarios” (herbicidas, insecticidas, fungicidas) provocan daños neurológicos e intoxicaciones agudas a casi 3 millones de agricultores cada año en el mundo, según reconocen la OMS y la FAO. Aunque nada se dice de las afecciones a largo plazo, como el Parkinson, el Alzheimer o la esclerosis que devastan las comarcas rurales europeas y americanas.

El cambio de postura de la MSA, antes sumisa a la industria química, es una revolución para los campesinos europeos que sufrían en silencio su propio envenenamiento y el desprecio de sus compañeros. Nada más doloroso para un agricultor que caer enfermo por culpa de la exposición a pesticidas y, además, sentir sobre él los recelos de su comunidad. A su enfermedad se añade la condición de molesto testigo, el enemigo que debe ser aislado y silenciado. Después de los pájaros y los insectos, llega el silencio de los envenenadores envenenados, de los estigmatizados.

La mayor trampa jamás urdida

Toda, absolutamente toda la política de prevención frente al envenenamiento masivo de las poblaciones ha sido diseñada por las agencias de seguridad alimentaria y sanitaria, nacionales o internacionales, sobre bases plagadas de irregularidades. Una de esas bases se llama la dosis o Ingesta Diaria Admisible (IDA), es decir, la cantidad de una sustancia química que se puede ingerir cada día, expresada en miligramos por kilogramo de peso corporal, sin aparente riesgo para la salud.

El concepto de la IDA fue ideado en los años sesenta, sin la menor base científica, por los propios técnicos de las industrias químicas norteamericanas. Los razonamientos científicos, las pruebas clínicas en las que debería basarse cualquier IDA, son inexistentes desde el momento en que se mantienen en secreto por las industrias que las llevan a cabo, sus métodos son confidenciales y quedan bajo las normas de Protección de Datos. Según explican los responsables de crear una IDA, el procedimiento consistiría en inyectar, alimentar o exponer a miles de ratones a dosis progresivamente decrecientes de la sustancia analizada, hasta comprobar que dejan de morir o enfermar en un cierto plazo de tiempo. Anotada la posible dosis inocua, es dividida por 10 para salvar la distancia entre el animal y el ser humano. Luego se divide de nuevo por 10 para tener en cuenta las diferentes sensibilidades entre personas y edades. Eso es todo.

Es lo más parecido a una lotería, sin pruebas demostrables y, por tanto, es inaceptable. En lugar de científico, el sistema de la IDA es simplemente social, aleatorio, comercial y político. Su destino no es evitar el riesgo del consumidor, sino garantizar el beneficio de la industria. Además, las supuestas y secretas pruebas en las que se basan las IDA se definen a corto plazo (la corta vida de un ratón de laboratorio), pero nada dicen de los efectos de esas IDA repetidas durante veinte, treinta o cuarenta años en el ciudadano consumidor. Peor aún, el mismo concepto de la IDA es primitivo.

En el siglo XVI, el alquimista Paracelso lanzó su frase “el veneno es la dosis”. Tomando este principio como bandera, la industria y las agencias de seguridad alimentaria tratan todas las moléculas químicas incorporadas o añadidas a los alimentos y productos de nuestra vida diaria. El proceso de formulación de una IDA se complementa con el rastreo de pesticidas en los alimentos que se ofrecen al consumidor. Este trabajo se realiza por los Laboratorios Nacionales de Referencia (LNR), basándose en el llamado “Codex Alimentarius” de Naciones Unidas y las decisiones de un Comité OMS – FAO de expertos. La identidad de esos expertos es reservada, sus deliberaciones son secretas y no se hacen públicas por respeto a la confidencialidad, a la protección de los datos comerciales y a las patentes industriales.

Como conclusión, los dos instrumentos de supuesta defensa del consumidor europeo, IDA y LNR, son arbitrarios, están rodeados de secretos en su formulación y son “aproximados” en sus resultados reales. No es de extrañar la actual epidemia de cáncer, enfermedades neurológicas y trastornos del sistema reproductivo humano que amenazan nuestra supervivencia como especie.

El efecto cocktail y el BPA

Dos de las más alarmantes manifestaciones de nuestra indefensión ante la química son el llamado efecto “cocktail” y los “perturbadores endocrinos” (disruptores hormonales). En el primer caso, el Instituto danés de investigación alimentaria y veterinaria (Soborg – Copenhague) analizó en 2010 el impacto de tres conocidos fungicidas agrarios en la salud de ratones de laboratorio. Por separado, el pyrimetanil, el cyprodinil y el fludeoxonil no parecían afectar a las cobayas. Pero la mezcla de los tres compuestos provocaba la muerte irremediable del 60% de los ratones. Como explicaba la toxicóloga Ulla Hass, copartícipe del estudio, habían descubierto una nueva matemática donde 0 + 0 + 0 = 60. 

Esas mezclas de toxinas se producen en nuestros cuerpos cada día de nuestra vida. Es posible que cada veneno que ingerimos no supere su correspondiente IDA, pero docenas de venenos se combinan entre sí de forma desconocida en el puchero templado de nuestro organismo, sin que tengamos noticia de estudios serios acerca de sus consecuencias. 

La otra manifestación de indefensión reside en la manera de tratar los efectos de los perturbadores hormonales. El plastificante BPA (Bisfenilo A), presente en las resinas que recubren el interior de las latas de conserva, en las tintas térmicas de los recibos o en numerosos plásticos que están en contacto con los alimentos, actúa en dosis mínimas. El BPA, como imitador de un estrógeno, afecta como lo hace cualquier hormona, en dosis imperceptibles. Esa es la contradicción de los nuevos venenos hormonales, capaces de provocar una severa alteración en dosis ínfimas o de paralizarla en mayores dosis. Es justo lo contrario de las tesis de Paracelso, que lógicamente ignoraba qué era y cómo actuaba una hormona.

Las agencias, como la EFSA europea, aplican al BPA su IDA y luego se lavan las manos. Ni parpadean cuando se denuncia la arbitrariedad, la evidencia de que la fertilidad masculina está bajando más del 50% en algunos países europeos (Dinamarca), que aumentan los cánceres "hormonales" (de seno y de próstata) que ya encabezan las tipologías, que niñas europeas cebadas con BPA tiene su primera regla con 9 años de edad. Algunos parlamentos europeos (Suecia, Bélgica, Francia) preparan leyes contra la presencia del BPA en materiales en contacto con alimentos. En España apenas sabemos qué es eso del BPA y nuestros parlamentarios solo hablan de la delincuencia organizada entre sus filas.

El tabaco y el aspartano como modelo

Cuando en los años 70 empezó a hablarse del tabaco como fuente de cáncer, la OMS atendió a las explicaciones de la industria taquera y a sus ensayos científicos, rechazando prohibir su consumo. Hoy, el tabaco es reconocido mundialmente como un potente agente canceroso y la OMS detesta comentar cómo, en su día, fueron hábilmente engañados o presionados por los lobbies tabaqueros. Algo después, hacia 1980, la EFSA europea se tragaba el cálculo de la IDA para el edulcorante “aspartano”, cifrado en 40 mg/día/kilo de peso corporal. Los autores de aquella IDA eran tres científicos que trabajaban para el propietario de la fórmula del aspartano, la empresa química norteamericana SEARLE.

En el año 1981, Donald Rumsfeld era Presidente de la industria SEARLE y no estaba contento con el mal trato que daban a su producto estrella. La Agencia de seguridad alimentaria, FDA, tenía evidencias de que el aspartano (NutraSweet en su nombre comercial), llegaba a causar tumores en el cerebro. La lista de los daños del aspartano era larga y la FDA no autorizaba su empleo como edulcorante por la industria alimentaria. Pero en el año 1980, el actor Ronald Reagan captó como asesor y miembro de su equipo al entonces joven Rumsfeld. Un día después de jurar su cargo como Presidente de Estados Unidos, el 21 de enero de 1981, Reagan nombró al farmacéutico Arthur Haynes como nuevo director de la FDA (la agencia norteamericana de seguridad alimentaria) y autorizó el aspartano como edulcorante en bebidas, por el procedimiento de aumentar el número de miembros del Comité de evaluación de la FDA con personas adictas a la causa.

En 1985, la empresa Monsanto absorbía SEARLE, indemnizando a Rumsfeld con 12 millones de dólares en bonos (9 millones de euros). Habría que esperar a 1996 para que la FDA volviera a dictaminar el aspartano como sustancia cancerígena peligrosa, gracias a los trabajos de científicos como el neurólogo John Olney. Además del cáncer cerebral, el arpartano causa epilepsia, Alzheimer, Parkinson y otras enfermedades neuronales como la fibromialgia. Sin embargo, el fenilalalina, componente básico del aspartano, sigue encontrándose en algunas bebidas (Coca Cola Ligth, Coca Cola Zero, Pepsi Ligth).

Los años y las décadas pasan. La industria mantiene la presión sobre Agencias y autoridades. Con los pesticidas agrarios y los perturbadores hormonales se  repite el drama del amianto, dictaminado como cancerígeno desde 1960 pero mantenido en la sociedad por la presión de industriales, políticos corruptos y científicos lacayos. Entre tanto, el cáncer avanza.

viernes, 21 de junio de 2013

MEDIO AMBIENTE URBANO
La excepción veneciana


"Ferro" de góndola.
No es sólo ornamental.
Es el contrapeso
del gondolero
Tres días pasados en Venecia me han servido para reafirmar algunos conceptos sobre las ciudades y su entorno ambiental. Unas ideas que deberían llevar en la maleta quienes deciden darse una vuelta por esta inaudita ciudad. Porque no debería quedar la menor duda de que Venecia es una ciudad. Aunque se pareza a un Parque Temático desbordado por 150.000 turistas diarios, a pesar de perder 1.000 habitantes cada año hasta ver reducidos sus habitantes “permanentes” a menos de 50.000 almas (llegó a contar con más de 140.000) y a pesar de su carácter acuático, Venecia será siempre una maravillosa ciudad.

Más todavía, Venecia es “cultura urbana”. Para el filósofo Tullio De Mauro es una entidad surgida de las complejas elaboraciones que nacen de la necesidad. Es decir, Venecia es fruto de una sofisticada evolución. Como sucede con las especies vivas, es la adaptación a las exigencias que la especie, en este caso la ciudad, encuentra en el camino de su historia.  

La primera idea es comprobar que en Venecia no hay más ruedas que las enganchadas a las maletas que arrastran los turistas, además de unas pocas carretillas. No hay un sólo coche, ni motos, ni furgonetas, ni camiones. Por no haber, no hay bicicletas, ni patines, ni tablas rodantes. Más allá de la espantosa Plaza de Roma (un maligno tumor de la modernidad), todo circula a pie o sobre las aguas, desde el transporte público hasta la recogida de basuras, pasando por el reparto de cualquier mercancía, las ambulancias, los bomberos y los “Carabinieri”. Aunque sólo fuera en este aspecto, Venecia es una ciudad radicalmente diferente del resto de ciudades del planeta y la prueba viviente de que podemos vivir sin coches.


La Venecia que pintó Canaletto en el siglo XVIII en poco se diferencia de la Venecia de 2013
Ahí está la magia de una ciudad cuyo sistema de vida y de movilidad urbana apenas necesita evolucionar.

La segunda idea es mirar las góndolas de otra manera. No hay que verlas como un cliché turístico que pasea embobados pasajeros de Ohio o de Frankfurt, con el gondolero cantando Oh sole mío y embutido en una camiseta de rayas. Hay que contemplar la góndola veneciana como “una impecable herramienta, pura y racional” (Le Corbusier), nacida de la progresiva adaptación a un medio urbano extraordinario. Veamos....

Salvo el Gran Canal, los canales de Venecia son estrechos y moverse ágilmente por ellos reclama embarcaciones maniobrables. Los 11 metros de la góndola giran con pasmosa facilidad porque la embarcación ha reducido su parte sumergida al mínimo (la zona central), tiene fondo plano y carece de quilla. Es la razón de esa curvatura, de esas proas y popas tan lanzadas y elevadas. Gracias al estudiado diseño la góndola prácticamente pivota sobre sí misma para virar. 

El problema es que al impulsarse con un único remo desde un costado (en el caso de la góndola es el costado derecho) cualquier barca se desvía, irremediablemente, hacia ese mismo lado (hacia la derecha). Para compensar, la góndola se construye longitudinalmente asimétrica, de tal forma que al empujarla simplemente con la mano desde la popa se nos desviará siempre a la izquierda. Esa forzada deformación estructural equilibra la  deriva a derechas causada por el solitario remo.


El plano de la góndola muestra la asimetría de sus formas.
Como resultado de siglos de experiencia, la deformación hace de la góndola una máquina perfectamente
adaptada a los canales venecianos. Es la embarcación más extraordinaria de Europa

Lo malo es que, además, el gondolero se coloca de pie y al lado izquierdo, lo que vuelve a desequilibrar el conjunto. La solución es crear otra deformación, esta vez transversal, que compense la carga del gondolero trepado a un costado de la elevada popa. Con los pasajeros no hay tanto conflicto, ya que se acomodan en una posición central. Queda otro desequilibrio que resolver : el propio peso del gondolero hunde la popa y eleva la proa. Eso se soluciona incorporando una gran plancha de hierro (ferro), incrustada al extremo de la proa y recortada según una forma tradicional que representa los antiguos seis barrios urbanos de Venecia.

Cuando se acomoden contra el pretil de un puente veneciano para ver pasar las góndolas, no se pierdan la estudiada deformación del artefacto negro, fruto de cientos de años de sabiduría aplicada por los astilleros de la ciudad (squeri). Y no se crean el cuento del color negro de las góndolas explicado por el luto de las epidemias de peste. Las góndolas son negras porque un Dogo, con dos dedos de frente, zanjó hace varios siglos la tontería de pintar de  colorines y decorar en exceso las góndolas, poniendo fin a la vanidad humana.  

La tercera idea es que en toda Venecia hay una única Plaza. ¿La Piazza de San Marco?... Muy cerca. Casi,… pero no. La gran plaza de Venecia es el "Bacino", la dársena o espacio acuático encerrado entre la Plaza de San Marcos, la isla de San Giorgio y la Punta de la Dogana. En esa “plaza” de agua es donde se ha desarrollado la riqueza y el poder de Venecia. Las otras supuestas plazas que salpican el entramado urbano, generalmente pequeñas y de formas extrañas, aquí se llaman Campo. Además de servir para convivir o pasear, los “campi” eran las fuentes de agua potable de los venecianos. Por esa razón, en todas ellas hay una o varias bocas de pozo en piedra blanca de Istria bellamente tallada. Incluso en el patio del Palacio Ducal hay dos pozos con hermosos bocales de bronce.


Lo que se oculta bajo todos los Campos (plazuelas) y patios de Venecia son sistemas
de captación y conservación del agua de lluvia. Hay que caminar sobre ellos con respeto.

Plantada sobre el agua salada, la primera urgencia de Venecia fue conseguir agua dulce sin tener que depender de tierra firme. Es verdad que se traía agua dulce desde el río Brenta en barcazas, pero servía para rellenar los pozos de los “campi” en épocas de sequía. Porque los “campi” o plazuelas tienen una estructura oculta a la vista. Casi todo el suelo de la plazuela se vaciaba previamente hasta crear un enorme cuenco. Luego se tapizaba el interior de ese cuenco con una gruesa capa de arcilla impermeable, rellenándose el resto de la oquedad con arena limpia hasta enrasar y luego enlosar. El agua de la lluvia corría sobre el pavimento y se dirigía hacia desagües (pilelle) que la introducían en el terreno, se filtraba gracias a la arena y quedaba almacenaba en el aljibe - cuenco, extrayéndose desde el pozo. El problema llegaba con las inundaciones, capaces de contaminar los depósitos de los “campi” con agua marina, lo que los destruía y obligaba a limpiarlos. Por eso, algunos “campi” aparecen sobreelevados sobre la cota del Campo o rodeados de un murete a lo largo del perímetro para contener el “aqua alta”.

Venecia tiene muchas y asombrosas lecturas. Están las lecturas poéticas, las leyendas y los mitos. Sin embargo, la Serenísima República de Venecia fue libre, racional, lógica y práctica por encima de todo. Si lo tienen presente disfrutarán mucho más de su escapada porque verán la ciudad con otros ojos. 

lunes, 27 de mayo de 2013

GRANDES CENTROS COMERCIALES
El progreso nos abruma


El Coto Grande
A las afueras de Vigo (Galicia – España) hay un monte comunal en forma de bosque de pinos. Es como una estrafalaria isla verde de 200.000 metros cuadrados, profusamente rodeada de núcleos habitados. El centro urbano de la ciudad de Vigo se encuentra a unos 6,5 kilómetros en línea recta. Los aviones aterrizan y despegan del aeropuerto de Vigo (Peinador), situado apenas a mil metros. Por el mismo lindero del bosque, conocido por los lugareños como Coto Grande, discurre la Autopista del Atlántico (AP-9).

Como pueden imaginar, este bosque es una anomalía y un estorbo para las fuerzas del progreso. Hace tiempo que esas fuerzas tienen puesto el ojo sobre este infecto monte que interrumpe el civilizado paisaje de casitas, edificios, centros logísticos, vías urbanas e interurbanas, tendidos energéticos y factorías. Hace años que alguien pensó en este bosque, oportunamente situado al mismo borde de una autopista de peaje, como el lugar perfecto donde levantar un Gran Centro Comercial y de Ocio.



El impactante "Puerto Venecia", en las afueras de Zaragoza.
Una muestra de lo que puede llegar a ser Porto Cabral en las afueras de Vigo. Aquí se dan cita todas las grandes multinacionales, desde IKEA hasta Primark, pasando por Hipercor. Solo faltan las góndolas.

Los promotores de este fantástico avance para Vigo se llaman Eurofund Investment. Son ingleses y ya han perpetrado otro proyecto comercial y de ocio en España. Concretamente en Zaragoza, donde levantaron un Gran Centro llamado “Puerto Venecia”. Lo de llamar “Venecia” a ese complejo obedece a la existencia de charcas artificiales de agua en medio de los edificios comerciales, lo que pone de manifiesto la tremenda imaginación de los promotores, aunque bien podían haberlo llamado "Puerto Ebro" o "Puerto La Pilarica".

En Vigo, sobre 100.000 metros cuadrados del bosque Coto Grande, Eurofund Investment quiere levantar su segundo milagro. Pero esta vez proyecta instalar, como propina, una pista de nieve (para tirarse bolas) y un parque acuático con olas, porque el mar queda demasiado lejos (a 7 kilómetros) y la Ría de Vigo está demasiada contaminada como para remojarse en sus aguas.


La inmediatez de la AP - 9 es lo mejor de esta absurda parcela

Al tratarse de un “monte comunal” no se puede vender fácilmente. Así que los gestores de esa “comunidad”, formada por unos catorce caballeros presididos por el Sr. Rodríguez, están dispuestos a ser expropiados de manera forzosa, aunque a cambio de unos dineros. Lo importante en esta magnífica operación inmobiliaria es que las cosas se hagan discretamente y que los setecientos (700) “comuneros” no se les alboroten demasiado. 

Hace un par de días, el Sr. Rodríguez convocó a los comuneros para proceder a una votación sobre el Gran Centro Comercial. La votación se haría a “mano alzada” y con total transparencia, para poder identificar claramente a los enemigos del progreso y después amonestarles por retrógados. Lo malo fue la inesperada bronca que se organizó dentro y fuera de la reuníón. Fue de tal calibre que el acto hubo de ser suspendido. La policía, siempre atenta al mantenimiento del orden establecido, arrestó a tres personas por agresión y desórdenes. La policía no procedió contra la junta Gestora, provocadora y organizadora intelectual del tumulto.


Reunión de trabajo de la Gestora comunal, bien dispuestos
a dejarse acariciar por el desarrollo.

Para los promotores ingleses de este Gran Centro Comercial, la oposición al progreso resulta incomprensible. Dicen que crearán 3.000 puestos de trabajo y que el Centro atraerá a 3 millones de personas al año procedentes de Galicia y del vecino Portugal. Habida cuenta que Portugal está viviendo un apasionante momento de euforia económica, la avalancha de hermanos portugueses millonarios sería imparable. Eso sin contar con la propia Galicia, mundialmente conocida como un mercado consumista que rivaliza con Abu Dhabi, Reus y New York.

Los Centros Comerciales son lugares incomprendidos. Aunque quiebran y languidecen en muchos lugares, no dejan de ser la máxima expresión de un modo de vida que no debemos dejar escapar. Es la manera de mantener la construcción y el ladrillo, como base de nuestra potente economía, y la forma de adecentar el territorio, demasiado lleno de árboles y hierbajos. Desde luego es el mejor sistema de matar lentamente el pequeño y despreciable comercio tradicional. Es un método impecable para promocionar el uso intensivo del coche privado, el consumo de petróleo y las benditas emisiones de gases. Es la forma maravillosa de pasar una tarde con los niños, en lugar de llevarlos a pasear al borde del asqueroso mar o al interior de un horrible bosque. Es el emplazamiento perfecto donde colocar al abuelo para que se distraiga y deje de gruñir en casa.


Paseo por el bosque de Coto Grande de grupos supuestamente opuestos al progreso. No se muestran sus rostros por exquisita prudencia. 

Conviene recordar, por último y para los que no se hayan enterado, que los Grandes Centros Comerciales y de Ocio son catalizadores y dinamizadores de esas nuevas urbanizaciones y esos desarrollos inmobiliarios que tanta prosperidad han dejado en España. Por descontado, se trata de piezas clave del sistema de consumo y de transporte que, no lo olvidemos, mantienen el pulso de esta feliz sociedad.     

sábado, 25 de mayo de 2013


FRACKING
¿Explicaciones? Las justas


La presión del lobby gasero crece. Las agencias de "Comunicación e Imagen" trabajan a destajo creando frases clave que industriales y políticos deben repetir mil veces, sin tartamudeos, con mirada firme, sin cambiar una coma o un acento. Las últimas frases fabricadas por el lobby son: “No podemos dejar pasar esta oportunidad” y “España no puede perder este tren”. Se escucha y se lee tan urgente afirmación hasta en boca de un ministro del gobierno y en sede de tan alto nivel como puede ser el Senado del Reino de España.

Según parece, las moléculas del gas metano, difuso y perdido en los microporos de las pizarras y esquistos hundidos a kilómetros de profundidad, se están impacientando. Como ya sabrán, estas moléculas de gas metano son como diminutos pedos (ventosidades) de unas bacterias que descompusieron materia orgánica (vegetales) hace millones de años. Pero, ¡Oh Dios mío!, los micropedos han oído hablar del Fracking y han entrado en un frenesí imparable. Después de pasar millones y millones de años aburridos y aislados bajo tierra, de repente tienen la oportunidad de salir al aire libre.


Instalación de perforación y Fracking en Estados Unidos, con su
piscina receptora de agua envenenada.

La comunicación de los diminutos pedos con los emprendedores del Fracking debe ser  fluida. Pedos y lobby hablan el mismo idioma y ambos han convenido en que esta oportunidad de salir no puede perderse. Que si los pedos no escapan ahora de su entierro, no saldrán nunca. Al parecer, el tren del Fracking solo pasa una vez. El mensaje ha sido recibido y hay que sacar a esa gente de ahí. Si no salen ya, tienen la intención de hundirse hasta el centro de la Tierra y perderse para siempre. ¡Ahora o nunca!

El discurso del lobby del Fracking aburre a la oveja tonta del rebaño. Los lobbistas siempre nos esconden las partes más excitantes de su propósito, como son el listado y las propiedades de los cientos de ingredientes que inyectan bajo tierra mezclados con agua. No nos cuentan los espléndidos efectos que se pueden conseguir con las aguas que regresan a la superficie y la prometedora posibilidad de embotellarla y venderla como decapante o contra la caspa. Nos ocultan las ventajas de llevar hasta nuestros grifos un novedoso producto que parece agua, que arde al acercar una llama y que, además, puede quitar la sed. No nos alegran la vida con historias de terremotos que agrietan casas y que harían más excitante nuestra convencional vida.


Descarga de agua de retorno en la balsa de un pozo norteamericano.
Teniendo en cuenta que son aguas tóxicas, deberá vallarse muy bien para evitar que la fauna
salvaje acuda a beber. Pero no será nada sencillo evitar que las aves se envenenen

No nos desvelan que la explotación del Fracking es un “chute” fantástico para el cambio climático, teniendo en cuenta que acelera la quema completa y total del carbono fósil existente en la Tierra. Que las explotaciones del Fracking son involuntarios surtidores de metano, un gas con un poder de efecto invernadero veinte veces más potente que el CO2. Emanaciones que persisten hasta muchos años después de cerrado y agotado un pozo.
Nada. No hay forma. Ellos repiten que “No podemos perder esta oportunidad” ...y nada más.

Eso sí. Nos abruman con los grandes éxitos del Fracking en Estados Unidos, escondiendo que el gas de pizarra en Europa es comparativamente escaso. Nos dicen que seremos más independientes en energía, pero no especifican en qué medida o porcentaje porque no tienen la menor idea. Si les pedimos las cuentas de las necesarias inversiones miran a otro lado o responden que crearán miles de puestos de trabajo (como en la construcción y su burbuja). Si les preguntamos en qué porcentaje bajará el precio del metano en España cuando todo el gas proceda de nuestro Fracking, se callan.

Cuando queremos saber cuántos pozos deben perforarse en España para que seamos independientes en energía (¿200 pozos?, ¿2.000?, ¿50.000?,…) ponen cara de ignorancia suprema. Si preguntamos cuánto tiempo durará el gran milagro del Fracking en España (¿10 años?, ¿20?, ¿40?) escurren el bulto porque no lo saben. Si indagamos a cuánto ascenderá el coste de la restauración del territorio devastado por cientos de pozos, balsas, tuberías y caminos al final de la vida útil de un yacimiento (¿5 años? ¿10?), se quedan mudos porque no saben hacer el cálculo y porque, en realidad, nunca pensaron en esa idiotez de la restauración ambiental.  


Conducciones de agua para Fracking

Tratamos de saber cómo será la gran revolución del Fracking, si nos servirá para cocinar, para que un ministro concienciado se duche, por fín, con agua caliente, si moverá nuestros coches o fabricará electricidad a mejores precios y aumentará nuestro poder adquisitivo. Pero ellos nos hablan de fábricas de aluminio, de metalurgia y de renacer industrial en una nación desindustrializada, descapitalizada, endeudada y con buena parte de nuestros mejores recursos humanos huidos a Alemania.

Hay ingenuos que les creen a pie juntillas y están convencidos de que el Fracking traerá prosperidad a los propietarios de las parcelas donde se instala un pozo. Como si Burgos fuera Dakota del Norte, Logroño fuera Denver (Colorado) y el gas perteneciera al paisano. Incluso allí, muy pocos se han hecho ricos. En Texas, a los propietarios del terreno les dan 800 € a la firma del permiso y unos 80 € mensuales por pozo. Cuando les colocan el pozo de prospección y del Fracking cerca de su casa tienen que levantar muros de 15 metros de altura para no enloquecer con el estruendo de los compresores las 24 horas al día y el estampido de las inyecciones del veneno bajo tierra. 




El agua "potable" de Dimock (Pensilvania - USA), en 2009,
después de que el Fracking reventara el acuífero del que bebía todo el pueblo. 

En Europa, el gas no es tuyo, querido labriego o terrateniente. Es del Estado, que se lo cede al menda del lobby. Ese menda te dejará la parcela o la finca hecha unos zorros cuando el gas se acabe (en cinco añitos). Un páramo donde no se aventurarán ni las ratas y donde no crecerán ni los cardos. También te dejará el bolsillo averiado cuando tengas que beber, cocinar y regar el resto de tu vida con agua embotellada porque te han envenenado el pozo o el acuífero. Te llenarán el campo de tuberías para el agua y tuberías para el gas (sin odorizar y con riesgo de fugas indetectables y explosiones). Además te convendrá mantener una prudente distancia de cualquier pozo porque emite buenas dosis de uno de los cancerígenos más potentes que existe. Benceno.

Hay otro detalle que el lobby esconde celosamente. Alemania, la nación industrial europea por excelencia, tiene en el gas metano (mayoritariamente ruso) una fuente de energía indispensable, ahora que ha decidido desmantelar sus centrales nucleares. Para Alemania el gas de Fracking debería ser prioritario, con yacimientos en Renania Westfalia, Baja Sajonia  y otros Lander del noroeste del país. Sin embargo, todo el posible gas de Fracking alemán solo aportaría el 10% de las actuales demandas.  Por eso apuestan firmemente por la energía eólica y fotovoltáica. Los alemanes no son idiotas y ya se han asustado con los primeros ensayos y el resultado de ver los terrenos circundantes envenenados con mercurio.

El Fracking es el camino a ninguna parte persiguiendo un modelo agotado.  Un negocio para cuatro espabilados. Es el consabido “Tente mientras cobro” propio de profesionales del pelotazo y de políticos inferiores.  

domingo, 19 de mayo de 2013


TORRELAVEGA  EN  CHINA
Quien contamina… ¿paga?


La ciudad de Torrelavega (Cantabria - España) está oficialmente hermanada  con cuatro villas. Su hermanamiento (“twinning”) con la bella Rochefort (Francia) es una cuestión de prestigio. El correspondiente a La Habana es un asunto de sentimiento histórico y recuerdo de tantos lazos indianos. El hermanamiento con Louga (Senegal) tiene algo que ver con la existencia de un importante mercado de ganado en este pueblo, de menos de 2.000 habitantes, plantado en medio del Sahel. Finalmente, el hermanamiento de Torrelavega con el enclave de Zug (Sahara Occidental) es una manifestación de solidaridad con el pueblo saharaui.

Mucho nos tememos que a Torrelavega le conviene hermanarse con otra ciudad. Ese quinto hermanamiento debería realizarse con alguna urbe industrial de China, como Guangzhou o Shenzhen, ahogadas por la contaminación. Así, Torrelavega tendría la oportunidad de comentar con sus hermanos chinos las ventajas del desarrollo sucio y la delicia de triturar el medio ambiente sin tantas normas ambientales y sin tanta pamplina ecológica europea.


La factoría SNIACE en Torrelavega

¿Cínismo?... Tenemos la tendencia a confundir cinismo con lucidez. Recuerdo aquél camión cisterna que se estrelló, el 26 de julio de 1998, en la autovía a la entrada de Torrelavega derramando 32.000 litros de gasóleo al río Besaya. El entonces Consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, D. José Luis Gil, minimizó las consecuencias del vertido en aquel punto del río, muerto y maloliente, cargado con las aguas fecales e industriales de Torrelavega sin depurar. Unos miles de litros de gasóleo no le iban a hacer mucho más daño al Besaya, comentó el Consejero. Eso se llama lucidez.

Ayer, 18 de mayo, la prensa regional de Cantabria se hacía eco de una manifestación de trabajadores de SNIACE. Es una de las grandes industrias que, junto a Solvay y Textil Santanderina, conforman el tejido socioeconómico de la ciudad. SNIACE se dedica a fabricar celulosa y viscosa desde hace setenta años, con todos los problemas de residuos y vertidos que se pueden imaginar. Ahora ha diversificado su actividad, fabricando biofuel, gestionando bosques (¿) y generando electricidad.


Manifestación de trabajadores de SNIACE 

Los trabajadores de SNIACE ven peligrar sus puestos de trabajo porque la empresa tiene 3,6 millones de euros en números rojos. La culpa de semejante desastre no parece ser achacable a una deficiente gestión corporativa, a falta de productividad de sus trabajadores o al sabotaje perverso. La culpa la tienen, según dicen, esa manía del medio ambiente, esos ecologistas “de mierda” y esa Directiva Marco de Aguas de la Unión Europea empecinada en aplicar el principio “Quien contamina paga”.

El gran problema para la supervivencia de SNIACE es, supuestamente, el Canon de Saneamiento que, obligado por la Directiva Marco, ha impuesto el Gobierno de Cantabria a empresas y particulares. Un canon en vigor desde el 1 de abril de 2010 cuyos ingresos deben destinarse, íntegramente, a construir y mantener las infraestructuras de depuración y saneamiento del agua usada. Dicen que el canon está “asfixiando” a las empresas porque ya no pueden verter impunemente sus venenos al río que cruza Torrelavega.


Uno de los incontables vertidos salvajes de SNIACE al río Besaya

Un prócer socialista de Cantabria opina que debería reducirse hasta en un 45% el canon de saneamiento a las empresas en crisis, como SNIACE, Solvay y Textil Santanderina. Es decir, dejar a las depuradoras sin parte del necesario y costoso mantenimiento. Como las depuradoras no se pueden detener, porque puede caer una multa europea astronómica, sería el dinero público el que sustituiría la mermada aportación empresarial. Dinero público que aumentaría la deuda del Estado y agravaría los problemas económicos de España.

La propuesta tiene el hermoso sentido común de las mentes más simples y adorables. Viniendo de un político supuestamente de izquierdas resulta incongruente, ya que persigue financiar con el dinero de todos la limpieza de la mierda generada por algunos empresarios que, así, ganan más dinero. Todo ello con la excusa de mantener puestos de trabajo.  ¿No les recuerda algo este argumento? ¿No les recuerda a China? ¿A Bangladesh quizás, con sus fábricas de muerte y miseria, incendiadas y derrumbadas? ¿No les recuerda a trabajadores de un euro al día, viviendo en calles como letrinas?

Si en China y Balgladesh se pasan el medio ambiente por el arco del triunfo y se están desarrollando a ritmos vertiginosos, en Torrelavega están haciendo el tonto y esto de ser civilizado va a ser un atraso y una pesadez.


El modelo a seguir: área industrial en China, sin cortapisas ni leyes
estrictas a la hora de verter tóxicos al medio ambiente. El sueño de los neoliberales,
de los amantes de la libre empresa privada y eficiente y de los líderes neocomunistas

Leo en la prensa británica que los “euroescépticos” patalean como cucarachas patas arriba dentro del propio gobierno de M. David Cameron. Algunos de sus ministros opinan que la Unión Europea es muy pesada con tantas normas y Directivas ambientales. Al fin y al cabo, el imparable cambio climático nos va a empobrecer, encharcar, ahogar, adelgazar, recalentar y congelar muchísimo más deprisa y con mucha más eficacia que unos pocos vertidos tóxicos.

Los conservadores británicos quieren salirse de Europa y olvidarse de tantas regulaciones y normas, para afianzar el neoliberalismo y retomar la añorada senda del desarrollo sucio y depredador. Eso se parece extraordinariamente a las propuestas para Torrelavega y su SNIACE. No más normas europeas. Al fin y al cabo, cuando la mierda, la inundación o el hielo nos llegue hasta el cuello, los que mandan estarán por las Islas Caimán con un daiquiri en la mano, bajo el cocotero y dirigiendo sus negocios contaminantes a prudente distancia con el WhatsApp.

Los gestores de SNIACE buscan lo mismo, contando con la complicidad de algunos políticos regionales deslumbrados por el crecimiento “a cualquier precio” practicado por China.
Empieza a ser urgente el quinto hermanamiento. 

miércoles, 15 de mayo de 2013


BIOCARBURANTES EN GUERRA
Mentiras gordas - verdades pequeñas



Seguro que ha oído hablar de los biocombustibles. Posiblemente le han contado que en Brasil muchos coches se mueven con el etanol de la caña de azúcar. Alguna vez habrá visto una estación de servicio que vende gasoil mezclado con grasas vegetales o recicladas (biofuel). Pero lo que no sabrá es que en Europa se libra una guerra sorda entre los políticos de Bruselas, los científicos, la industria del agrocarburante y las organizaciones ecologistas.
El culpable de esa guerra se llama ILUC.

ILUC es el acrónimo de Indirect Land Use Change, es decir, Cambio Indirecto del Uso de la Tierra. ¿Qué es ese ILUC que monta la gresca en Europa? Se lo resumo en diez breves párrafos colocados en riguroso orden:



Cosecha de maíz para biofuel en Brasil

Primero: Presumimos de “verdes” y queremos usar, en coches y camiones, combustibles “limpios” creados por la agricultura. Dicen que son sostenibles, duraderos y que emiten menos carbono. El futuro: una maravilla.

Segundo: en Europa vivimos apretados y no tenemos mucho territorio disponible donde cultivar vegetales para combustible. En realidad, tenemos que importar buena parte de nuestra comida. Tampoco gozamos de climas tropicales (de momento, porque el cambio climático resolverá este defecto) para poder cultivar en abundancia vegetales como la soja, la caña de azúcar o la palma. Sale más fácil y barato importarlos.

Tercero: aunque en Europa está poco extendido el uso de biocarburantes, la Unión Europea desea que a partir de 2020 al menos el 10% de los combustibles usados en el transporte sea sostenible (renovable). De momento, se comercializa el combustible E10, mezcla de gasóleo con un 10% de etanol.

Cuarto: Europa importa soja desde Argentina, Brasil y Estados Unidos para hacer etanol, maíz de Estados Unidos para hacer el etanol,  y aceite de palma desde Borneo y Malaysia para hacer biofuel.



Plantación de palma en Borneo

Quinto: en Brasil, Borneo o Malaysia, para vender más soja, maíz y palma a los señoritos europeos y norteamericanos, deforestan y arrasan las selvas vírgenes, queman los restos, descuidan los cultivos para consumo humano y hacen subir los precios del cereal.

Sexto: nuestra demanda de agrocarburantes está forzando el Cambio del Uso de la Tierra en esos países de forma “indirecta”. Ellos cambian selvas tropicales por campos cultivados. ¡Hemos llegado al dichoso  ILUC!

Séptimo: vamos al volante de nuestro coche, orgullosos del  agrocarburante que quemamos y dejando atrás un olorcillo a cacahuete tostado. Europa emite menos carbono y contamina menos. ¿Todos contentos?

Octavo: Pues no. Vienen unos científicos y dicen que en cada litro de agrocarburante quemado hay que contar sus propias emisiones de carbono y de gases, MAS las emisiones que entrañan la destrucción de la selva y de los árboles como sumideros de carbono, la pérdida del carbono encerrado en la tierra virgen, las emisiones de pesticidas, fertilizantes químicos y el combustible usados en el cultivo del agrocarburante. Además, hay que sumar las emisiones del transporte de esos vegetales hasta Europa y los costes ambientales y energéticos de la fabricación de los mismos. También hay que contar con otros daños colaterales y severos: combustible en lugar de comida; supervivencia de indígenas expulsados de sus tierras; aumento del precio de los cereales para consumo humano; destrucción de ecosistemas; extinción de especies.



Etanol al 85% para motores "flex" en Estados Unidos

Noveno: la Unión Europea se queda de piedra y decide que, a la hora de hacer las cuentas como dice el Sr. Mariano Rajoy (“como Dios manda”), habría que contar con el ILUC.

Décimo: puestos en este plan, el ILUC parece mostrar que los agrocarburantes no son tan sostenibles como pregonan. En conjunto, emiten igual o más que un apestoso gasoil y, encima, son una plaga ecológica y cultural. Alguien nos ha estado contando muchas mentiras y muy gordas.

Con estos diez puntos podemos haber comprendido el problema, pero nos falta el detalle final: Europa subvenciona los agrocombustibles para abaratarlos y fomentar su empleo, con la excusa de que son mucho mejores para el Clima que los derivados del petróleo. En estos días de  primavera la guerra se ha desatado porque la Unión Europea decidió, en octubre de 2012, distinguir entre los agrocarburantes “convencionales”, o de 1ª generación, y los “avanzados”, o de 2ª generación. Los primeros serían los clásicos derivados de maíz, caña, soja, palma, trigo,…Productos que también sirven para comer. Los segundos serían los obtenidos a partir de residuos vegetales, de plantas no comestibles o de algas marinas
.

Connie Hedegaarde, comisaria europea de Acción por el Clima

A causa de las dudas cósmicas que suscita el tener que contar con el ILUC a la hora de hacer el balance real, Europa ha decidido cortar las subvenciones a los agrocarburantes “convencionales” a partir de 2020. Además, ha insinuado que en ese 10% de combustible renovable del mix, propuesto para 2020, los de 1ª generación solamente cubrirán la mitad (cap 5%). En otras palabras, Europa propone reducir a la mitad el posible protagonismo del maíz, de la soja y de sus otros compañeros.

Es una propuesta, no una decisión firme. Entre tanto, la Unión Europea y su Comisaria para estas cosas del Clima, Connie Hedegaarde, no terminan de ofrecer los estudios definitivos sobre el real impacto del ILUC, pero mantienen las actuales subvenciones. En buena lógica, si resulta que los agrocarburantes parecen enormemente sospechosos de ser peores que el petróleo, no se entiende que la Sra. Hedegaarde mantenga subvencionada una energía tan dañina. Ese dinero (mucho o poco) debería ir a la fotovoltáica y a la verdaderamente sostenible.

A la espera del anunciado estudio del ILUC, los industriales del agrocarburante están echando espuma por la boca y sufren terrible ansiedad. Los ecologistas rechinan los dientes. Los campesinos europeos están desconcertados y las empresas de transgénicos (OGM), como Syngenta y sus maíces brasileños, meten caña para que no cesen las benditas subvenciones al combustible “verde” que les está haciendo multimillonarios.
El Clima es lo de menos. Lo importante es la Pasta.