LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

miércoles, 11 de julio de 2012


CIUDADES SOSTENIBLES
El genio de Sempé


Jean - Jacques Sempé publicó su primer álbum de viñetas en 1961 con el título “Rien n´est simple” (Nada es sencillo).  Ese año, Sempé tenía menos de 30 años  y  yo era un adolescente que buscaba sus dibujos en los Paris Match que caían por casa. El inteligente humor del bordelés retrataba una sociedad francesa que, desde España, resultaba incomprensible e inalcanzable. Con Sempé, mejor que con cualquier tesis sociológica, se manifiestaba el desfase de la sociedad española de los años sesenta respecto de la francesa.  

Sempé fue un visionario de la vida urbana de hace cincuenta años. Uno de esos pocos adelantados que marchan por delante desbrozando el camino. Un “éclaireur”, como llaman en Francia al soldado que se infiltra en territorio desconocido para guiar al ejército en su avance. A comienzos de los años sesenta, en Europa no había ecologistas, no existía el medio ambiente y la palabra sostenibilidad estaba por inventar. Pero teníamos la mirada de Sempé, consciente de la imbecilidad sin fronteras que él, en su pasmosa humanidad, identificaba con la inocencia. La misma imbecilidad que su compatriota Gustave Flaubert supo describir con refinada y exquisita crueldad.

Me he permitido reproducir aquí una de las historietas de su primer libro que, aunque les parezca actual, está absolutamente descolocada en el tiempo. Hoy, casi todos comprendemos la idea encerrada en los dibujos, pero hace cincuenta años debieron ser chocantes en la Francia que se motorizaba a toda velocidad y sufría los primeros “embouteillages” en Paris.  

En una España que apenas salía de la penosa autarquía para adentrarse en el primer Plan de Desarrollo, guiado por selectos socios de la organización católica Opus Dei (Obra de Dios), el humor de Sempé resultaba absurdo porque retrataba una sociedad desconocida. Lo que sigue son cinco viñetas que definen las esencias del consumismo y los contrastes sociales. Cinco dibujos que resumen la evolución de una sociedad europea que, ya por entonces, empezaba a corretear hacia ninguna parte como pollo sin cabeza. Sempé lo vio antes que nadie.









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