LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

sábado, 14 de julio de 2012


WONDERLAND SUIZA
Cuidado con el cartón


Si existe una oferta colorista y llamativa está en el supermercado y en esas grandes cajas con vivos colores que atraen la atención del consumidor y tanto gustan a los niños. En realidad, cualquier supermercado es un escaparate de color profusamente estampado en el cartón de embalajes que guardan cereales, pastas o arroces.

Tomen en sus manos la caja de cereales que desayunan sus hijos. Comprobarán que, si bien el exterior del embalaje está impreso en color o en un blanco inmaculado, el interior es grisáceo. Si resulta que también es blanco, no se fíe. Rasgue el cartón al biés y descubrirá que el "alma" de la lámina es gris, aunque haya sido estampada por ambas caras para hacer bonito.

Mucho color y muchas tintas en los envases de cartón para cereales
El peligro no se encuentra tanto en la superficie como en el corazón del cartón.

¿Qué quiere decir el tono gris del material? Pues que se trata de cartones  hechos con papel reciclado. Es buena noticia, ya que así se protegen los bosques. De hecho, el 50% de los embalajes de cartón para comida procede del reciclaje del papel usado. Pero el gris indica que todavía quedan tintas de los viejos papeles. Tampoco es mala cosa, al indicar que no se ha blanqueado la pasta de celulosa reciclada con peligrosos productos (Cloro). Ahora bien, los cartones reciclados con “papel prensa” contienen aceites minerales (hidrocarburos y ftalatos como el 2-Metilnaftaleno) que no deberían entrar en contacto con alimentos, y mucho menos si son alimentos para niños.

El papel prensa, acusado de
transmitir sus tintas minerales
(hidrocarburos) al cartón reciclado

y a los alimentos.
Las fábricas suizas de embalajes para alimentos, hechos de cartón reciclado, son rigurosas con las tintas y prohiben el uso del papel prensa en su fabricación. El laboratorio oficial del Cantón de Zurich (Suiza) para la seguridad alimentaria, realizó en 2011 un estudio sobre las tintas de imprenta presentes en los embalajes para alimentos y el resultado fue preocupante. Al analizar 119 alimentos vendidos dentro de cartón reciclado, 89 contenían restos de tintas minerales. La tinta habían migrado a la comida, llegando a concentraciones de entre 10 y 100 veces superiores a lo recomendado por la OMS y la FAO.

Hubo un pequeño revuelo en las industrias, seguido por el anuncio de “Kellogs” (cereales) de retirar determinadas cajas y determinados cartones de su producción. Las agencias europeas de seguridad alimentaria todavía permanecen mudas. ¿Recomendaciones? Que el embalaje interior (la bolsa) sea más grueso o en papel aluminio para frenar la posible migración de tintas desde la caja ¿Consejos? Una vez en casa, transfiera el contenido del paquete de cartón a otro recipiente, preferentemente de cristal o cerámica. ¿Exagerados? Eso es justamente lo que dice la industria alimentaria, levantando los brazos al cielo.

La firma Kellogs anuncia que desiste de emplear cartón
con papel prensa reciclado. La suiza Nestlé asegura seguir el mismo camino y que
sus bolsas interiores son lo suficientemente gruesas como para impedir la migración de las tintas al cereal

¿Hay soluciones?. En este caso, no parece fácil que la industria de la prensa cambie de tintas y de rotativas porque no están los tiempos para más gastos. Por otro lado, resulta complicado organizar la separación del papel prensa del resto de papeles y depositarlo en un contenedor específico (¿otro más? para que sus tintas no contaminen al resto del papel en el reciclaje. Se pueden usar bolsas interiores reforzadas que hagan de barrera, ya sea en papel aluminio, por ejemplo, aunque más caras. Por otro lado, un buen avance sería emplear siempre tintes de origen vegetal en la impresión externa de las propias cajas. Aunque esta medida no sería del agrado de los fabricantes ya que los tintes naturales son menos brillantes y llamativos. 

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