LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

domingo, 13 de mayo de 2012


SOMOS LO QUE COMEMOS
Esterilidad y… cáncer


El Bisfenil A (BPA) es un perturbador endocrino, el falsificador de hormonas que nos está amargando la vida. En anteriores entradas de este mismo blog lo descubrimos agazapado en el policarbonato de los biberones (retirados del mercado europeo hace pocos meses), en las resinas epoxy que recubren el interior de las latas y, ¡vaya por Dios!, en algunas lentillas de contacto. Sabíamos que el BPA era perfectamente detectable en el 95% de la población humana, que afectaba a la fertilidad masculina y que provocaba cáncer de mama en ratones. Hace una semana, el 7 de mayo de 2012, nos acaban de dar dos nuevas noticias relacionadas con el BPA. Se siente,... pero hay que combatir la oscuridad.

La madre asimila el BPA con la alimentación y lo transmite
a sus hijos durante el embarazo

Primera mala noticia
El último informe de la publicación Proceedings of the National Academy of Sciences (Tufts University, Boston, USA)  recoge las conclusiones del experimento llevado a cabo con primates (monos macacos) y BPA: las hembras de macaco, forzosamente sometidas a niveles de BPA, similares a los que se detectan en humanos, transmiten este perturbador a sus crías a través de útero. La consecuencia, ahora probada, es que esas crías tienen mayor desarrollo y densidad del tejido epitelial de las glándulas mamarias. El riesgo de sufrir cáncer de mama se duplica.  El BPA afectaba a ratitas de laboratorio, pero es la primera vez que se obtienen pruebas extrapolables a seres humanos.

El BPA puede encontrarse en las resinas que recubren
el interior de latas de conserva y de bebida.

En Francia, la Asamblea Nacional mantiene en el frigorífico un proyecto de Ley que prohíbe el uso de plásticos con BPA en recipientes para alimentos de niños a partir de 2013. La idea es que la prohibición se extendiera al resto de recipientes, en general, desde 2014. El problema es que la FDA (Agencia Federal de Alimentación – USA) y la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), siguen empecinados en que faltan pruebas concluyentes. En consecuencia, los BPA campan a sus anchas. Al parecer, el Principio de Precaución, esgrimido por la Unión Europea en tantas ocasiones como veto, ahora no se aplica.

Segunda mala/buena noticia
Hace tres días, el 10 de mayo de 2012, el Parlamento Europeo ha puesto ruedas (despedido) a la Presidenta del Consejo de Administración de la EFSA, la húngara Sra. Dª Diána Bánáti. Al parecer, la señora Bánáti había disimulado que también era Directora ejecutiva para Europa del ILSI ¿Y qué demonios es eso del ILSI? Pues es el International Life Science Institute (Instituto Internacional de Ciencias de la Vida). Pensarán Vds. que, con ese nombre tan sugerente y poético, no tenía que haber problema. Pues resulta que sí.

La cesada señora Diána Bánáti

El ILSI es una especie de “cluster” que agrupa a 400 empresas privadas farmacéuticas, agroalimentarias, cosméticas, médicas y químicas, como PepsiCo, Bayer, Monsanto, Nestlé, Unilever, Basf, Syngenta, etc. Son las empresas que nos alegran diariamente la vida con  aditivos alimentarios, envases plásticos, pesticidas, cremas con parabenes y organismos genéticos modificados. Podríamos pensar que el ILSI es otro lobby empresarial, un montaje legal para defender los legítimos intereses de las industrias. Pero que fichen como su directora para Europa a la Presidenta de la EFSA (… y que ella, con beata sonrisa, comparta su cargo público con este lobby) resulta algo fuerte. De ahí la bronca en el Parlamento Europeo.

Edificio sede de la EFSA en Parma (Italia)

La EFSA, supuestamente obligada a proteger a los consumidores europeos ante venenos como el BPA, tiene un largo dossier de chapuzas. En su corta historia, la EFSA registra 356 casos de científicos de su plantilla que han tenido que ser apartados de un contencioso al estar contaminados por intereses empresariales y particulares. Hay otra Agencia Europea, la del Medicamento, que también ha sufrido un serio rapapolvo por parte de la mayoría del parlamento de Estrasburgo.

Lo sucedido la pasada semana es fruto de una desesperante evolución. Hace nada menos que 15 años, un reducido grupo de europarlamentarios, encabezados por José Bové, denunciaban las relaciones de la EFSA con empresas de transgénicos (OGM). Hace cuatro años, en 2008, José Bové denunciaba la irregular situación de la señora Bánáti. Cuatro largos años han pasado desde entonces, manteniendo la putrefacta relación de la húngara y el ILSI en la EFSA. En 2011, ya había 150 europarlamentarios cabreados. El 10 de mayo, los asqueados por el mal olor de la EFSA sumaron una mayoría para dar una patada a la señora húngara.

José Bové, denunciante infatigable de las relaciones entre las agencias
de seguridad alimentaria y la industria

Alguien empieza a protegernos. Los otros van a por nuestro dinero y les importan un pimiento nuestra salud. Recuerden vigilar los envases de su comida y su bebida. En el supermercado, cuando alargue la mano hacia cualquier producto de los estantes, sepa ejercer todo su poder como consumidor.

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