LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

sábado, 26 de octubre de 2013

PESCA SOSTENIBLE
La pesca incómoda


Desde hacía cuatro meses las espadas que defienden los variados intereses de la pesca europea seguían en alto. La reunión del Comité de Pesca del Parlamento Europeo, celebrada en julio de este año, terminó con cierta bronca. Se debatía qué uso dar a los 6.500 millones de euros en ayudas del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP 2014 - 2020). La subvención para la construcción y/o modernización de nuevos buques de pesca centraba la batalla.

La votación en el Comité de Pesca autorizó que una parte de las ayudas previstas en el FEMP se destinara a construir nuevas embarcaciones. Pero los europarlamentarios opuestos a semejante medida estaban tranquilos: sabían que tal propuesta no superaría la votación en el Plenario. El pasado día 23 de octubre los hechos han dado la razón a quienes pensaban que modernizar y renovar la flota de pesca europea era una nueva amenaza para los depauperados caladeros comunitarios. El dinero público no estaba disponible para eso ¿Por qué esa férrea oposición? ¿Por qué la pesca sigue siendo un problema? ¿Por qué ese problema se arrastra desde hace décadas?

La respuesta parece ser simple y luminosa: los ciudadanos europeos, y sus representantes en el Parlamento, están hasta las narices del sector pesquero, de sus autoridades y de sus gestores. A sus ojos, la pesca europea es un pozo sin fondo de subvenciones públicas destinadas a mantener a un puñado de empresas y trabajadores que está saqueando y empobreciendo los caladeros de Europa...  y de medio mundo.


El Plenario del Parlamento Europeo ha negado las
ayudas del FEMP 2014 - 2020 para la construcción de nuevas embarcaciones.
La pelota está ahora en la Comisión Europea y su DG Pesca y Asuntos Marítimos

Piensan, sólo teóricamente, que el dinero de sus impuestos debería destinarse a pagar medidas que recuperen la fertilidad de las aguas comunitarias y protejan a las poblaciones de seres marinos. Que las ayudas deberían concentrarse en hacer más sostenible la actividad pesquera, con medidas que vigilen y controlen estrechamente el trabajo de los pescadores y que nos ayuden a conocer mejor los ecosistemas marinos para aprender a conservarlos. He aquí un dato de nuestra ignorancia: de los 400 stocks de peces explotados en aguas europeas, sólo 97 están controlados científicamente. El resto se explota "a tientas y a ciegas", que es lo mismo que decir "a tontas y a locas".

No es de extrañar que las capturas domésticas desciendan sin cesar. No es raro que las capturas en el Mediterráneo no se recuperen, a pesar de la disminución del esfuerzo. Es natural que la Europa de los 28 Estados tenga que importar el 80% de los productos marinos que consume. A nivel regional, el ejemplo de Cataluña puede ser representativo: según datos de su Gobierno Autónomo, hasta el año 1995 las capturas de la flota pesquera de Cataluña se mantenían en una media anual de 60.000 toneladas. A partir de esa fecha, se han estabilizado en las 30.000 toneladas. Sin embargo, Cataluña consumió en el año 2012 más de 180.000 toneladas de productos marinos o acuícolas. De esa cantidad, 110.000 eran peces, crustáceos y moluscos frescos (el 72% había llegado del exterior).


La Comisaria de Asuntos Marítimos y Pesca, Maria Damanaki
se ha convertido en un obstáculo para los lobbies europeos de pesca

Los ciudadanos europeos se quejan en el Parlamento por boca de sus representantes. No desean que, con sus impuestos, se financien acuerdos de pesca con terceros países (Mauritania, Marruecos) que solamente benefician a un par de Estados miembros próximos a esos caladeros (Francia, España). Para algunos, explotar los recursos naturales de otras naciones es considerado como una forma simulada de colonialismo. Quienes se benefician de los acuerdos internacionales de pesca argumentan que el dinero europeo ayuda al desarrollo de aquellas sociedades y es una importante forma de cooperación. Pero los contrarios esgrimen que las ayudas no llegan correctamente hasta los ciudadanos porque caen en manos de políticos corruptos.

La severa decisión en materia de nuevas construcciones de buques ha sorprendido a algunos. Desde Francia y España, grandes receptores de fondos, se pedía mantener la subvención para nuevas embarcaciones artesanales de menos de 12 metros de eslora, aunque con la condición de reducir su capacidad de pesca en un 40%. Sin embargo, los oponentes no han aceptado esta razonable propuesta. Incluso dudan que mantener las ayudas para renovar motores (más eficientes y seguros), como medida mantenida en el reglamento del FEMP, sirva para ahorrar combustible y pescar menos. Dicen que un nuevo motor, aunque austero y barato de uso, invitará a mantenerse más horas en el caladero y ampliaría el radio de acción de los artesanales, incrementando el esfuerzo de la pesca.


Distribución de las ayudas públicas europeas a la pesca por su cuantía total.
 El mapa interactivo, con las diferentes medidas subvencionadas, puede consultarse en 
http://fishsubsidy.org/

El importante argumento de que nuevas embarcaciones y nuevas maquinarias harían más seguro y digno un oficio tan extremadamente peligroso como es la pesca marítima, no ha servido como paliativo esta vez. Lo que revela dos cosas: la magnitud del enfado de buena parte de la sociedad con el sector y la estricta doctrina ideológica que se codea y tontea con el ecologismo europeo. (Se lo comento un  poco más abajo)

Los descartes, el despilfarro de productos marinos tirados por la borda, es otra práctica del sector detestada por los ciudadanos europeos. La Reforma de la Política Pesquera Común permanece estancada por culpa de este conflictivo asunto desde hace meses. El “descarte”, sin duda, tiene razones comerciales, tecnológicas, naturales y culturales, pero empieza a ser combatido en todo el mundo. Una potente nación pesquera, como es Chile, acaba de aprobar su propia Ley de Descartes 2012, instalando cámaras de televisión en los buques para controlar que no se tiren peces por la borda. La propuesta europea sobre la prohibición (escalonada) de los descartes en su propia flota incluiría el cierre de la importación de productos marinos desde países que practiquen el descarte. Chile, gran exportador de peces y crustáceos hacia Europa, se pone las pilas.

Una aventurada lectura política de la decisión

¿Hay materia para más?... Desde luego. En el fondo de este apasionante debate se encuentran la pura esencia de la Unión Europea y “los mercados”. Para empezar, el Parlamento Europeo (el órgano Legislativo) que acaba de decidir sobre el tema carece de capacidad legislativa, mientras que la Comisión Europea (el órgano Ejecutivo) carece de soberanía. La soberanía sigue residiendo en los Estados miembros, que ceden cierta parte de su soberanía pero conservando competencias sobre las competencias cedidas (a través del órgano llamado Consejo Europeo de Jefes de Estado o de gobierno) 

Esas competencias "cedidas" se centran básicamente en permitir (garantizar) que la economía global de la Unión Europea evolucione dentro de un "sistema de mercado", único y liberal, donde exista la libre competencia mercantil, sin trabas y sin trampas internas por parte de los Estados miembros. De ahí que la Libre Competencia merezca disponer de un Comisario propio (Mr. Almunia) y que perturbarla sea considerado gravísimo pecado porque atenta contra el corazón del sistema. Con esta urdimbre, estamos ante una política "negativa", donde los políticos europeos dejan hacer al mercado y observan sin intervenir, ya que los economistas no viajan en el asiento de atrás, aconsejando u orientando, sino que llevan el volante. De ahí la "parálisis" que parece atenazar a muchos gobiernos europeos, meros observadores de cómo los mercados van campando a sus anchas y ocupando posiciones en el entramado de los Estados para, al final, formar parte de los propios Estados.

Resumiendo, la función final de la Unión Europea y de cada Estado miembro sería sostener la economía de mercado y la libre competencia, sin obstáculos. No es de extrañar el déficit democrático que muestran las variadas  instituciones europeas.



El cierre de las  ayudas a la flota artesanal para renovar barcos pequeños,
 ferozmente defendidas por Francia, condenará a la mayoría de los pescadores
artesanales europeos, incapaces de competir con la pesca industrial y las importaciones.
En 2020, la pesca artesanal será un sector de población jubilado y subsidiado. Como los mineros británicos

Como el Parlamento Europeo es defectuosamente representativo, ya que cada Estado elige a sus europarlamentarios con sistemas electorales muy diferentes, opera de forma contradictoria y algo esquizoide, como en el espinoso asunto de la pesca. Por un lado, frena ayudas públicas (una medida liberal clásica) y defiende la libre competencia (no permite que se subvencione a unos pescadores, artesanales, y a otros no, industriales). Pero al mismo tiempo utiliza el FEMP (dinero público) en defensa de un "bien común" (los ecosistemas marinos) y cosas como la "Seguridad Alimentaria", el asentamiento de la población o la "cultura pesquera". Conceptos que a los mercados les importan un grandísimo pepino. Es como si, de repente, la Unión Europea hubiera alcanzado la segunda de sus justificaciones para existir : además de instaurar y defender la economía de mercado (primera razón), empezase a defender los bienes comunes de la colectividad, cosa propia de una estructura Federal que asume soberanía y hace subsidiarios a los Estados nacionales (segunda y todavía incumplida razón de la Unión Europea).  

Porque, los peces del mar son otro “bien común” de la sociedad, como la educación y la sanidad públicas, el aire limpio, las costas marinas, el agua potable o la energía del sol y del viento. El neoliberalismo ha señalado a todos esos bienes comunes como presa a devorar, de ahí que, quizá, se nos esté camuflando la sorpresa final. Es decir, acabar con la pesca como "Bien común" y proceder a privatizar inmediatamente los caladeros y los peces. Así se entiende mejor la consigna de dejar actuar a los mercados y empezar a repartir las ayudas públicas de otra forma. 

Una lectura demasiado cínica y malvada de la Reforma Pesquera Común y del futuro destino de las ayudas del FEMP sugiere los peces privatizados y en manos de grandes corporaciones e industrias. Empresas que comprarían los derechos individuales de pesca a los humildes artesanales, que ya no podrían pescar sus cuatro peces porque la barca está muy vieja, no tienen medios para renovarla y a quienes el FEMP trataría de compensar con limosnas y subvenciones hasta 2020. Igualito que con los subvencionados mineros británicos.

Para más información sobre la reforma de la pesca europea y las ayudas:

martes, 22 de octubre de 2013

HOLA, MISTER GATES
El Grupo FCC está contento


Magnífico ¿verdad? El multimillonario Mr. Bill Gates, recurrentemente multado por la Unión Europea a causa de sus estrategias y monopolios mercantiles (Microsoft), ha desembarcado en el Grupo FCC (Fomento de Construcciones y Contratas). La noticia es portada en los catetos medios de comunicación españoles, extasiados por la presencia de Mr. Gates en una empresa española que, por desgracia, arrastra más de 5.000 millones de euros de deuda. Casi la misma deuda que adorna la complejísima gestión del Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid.

La actuación de Mr. Gates, aunque estúpidamente engrandecida por los titulares horteras, en realidad es pura calderilla. Los 113,5 millones de euros en acciones compradas representan apenas el 2% de la deuda del Grupo FCC. Una corporación que aprovecha la coyuntura para hacer un discreto “striptease” y anunciar que necesita despedir a unos 1.000 trabajadores y que quiere deshacerse de tres negocios ruinosos de su Grupo:




- El putrefacto negocio inmobiliario, representado por su filial Realia y su compañero de viaje el maltrecho BANKIA, con sus "preferentes", sus burbujas y sus jugosas nóminas de altos cargos
- El lamentable negocio de las autopistas de peaje vacías, representado por su filial Globalvía, la que construyó los accesos al aeropuerto para peatones ubicado en la ciudad de Castellón de la Plana (Comunidad Valenciana), y que sobrevive gracias a sus autopistas en América del Sur (Costa Rica, México, Chile)
- El negocio de las energías renovables, representado por su filial FCC Energía y sus plantas fotovoltaicas, absolutamente descoyuntado y desvencijado por la astuta política energética del Gobierno del Reino de España. Del actual y de los anteriores.


Una hermosa autopista de Globalvía FCC, en Costa Rica
Es la Autovía del Sol costaricense

El Grupo FCC, al tiempo que muestra satisfacción contenida ante la inversión de Mr. Gates y la prudente subida del precio de sus acciones, busca nuevas oportunidades de negocio. Bastante escarmentado, de momento no piensa regresar al universo festivo de la burbuja inmobiliaria. Tampoco desea verse envuelto en la construcción de grandes infraestructuras en España, de dudosa rentabilidad y con clientes tan morosos y en quiebra como el Estado, sus Administraciones y sus administrados. Escapa, como del fuego, ante esa locura de las energías renovables, que solo proporciona disgustos dentro de la mayor inseguridad jurídica. Hay que buscar nuevas áreas de expansión empresarial, con futuro previsible y clientela (mercado) garantizada.


Planta fotovoltaica de FCC - Energía en Andalucía

¿Piensa escapar del todo fuera de nuestras fronteras y hacer negocios con gente seria? ¿Algo de Innovación? ¿Un poco de Investigación? ¿Tecnología, quizá? ¿Espabile? ¿Imaginación?... No parece. Recurrirá a un clásico, como el sector del Medio Ambiente. Concretamente, seguirá apostando por las basuras y por el agua. En FCC saben que eternamente fabricaremos basuras y detritos porque el humano es cerdo por naturaleza. También saben que seguiremos bebiendo agua y nos seguiremos lavando (un poco).

Así que la gestión de la basura, la chatarrería y la quincallería, es negocio y funciona como un reloj. Si no fuera así, la Camorra napolitana jamás se hubiera interesado por las basuras. Con una docena de espaciosos vertederos, con varias plantas de incineración y aprovechamiento de metano, con una maloliente flota de camiones de basura,... a vivir que son dos días. Además, recoger basura es acumular materias primas que, tal y como se van a poner las cosas, pronto será como recoger oro en bruto


El negocio que funciona: recogida de basuras por FCC en el Reino Unido

Gestionar el agua es la otra gran joya. Con la activa complicidad de gobiernos neoliberales, la privatización del agua es una gran bicoca. Conseguir la adjudicación de la gestión del agua potable en una gran ciudad o grupo de pueblos significa subir automáticamente las tarifas un 10% (como media) y tumbarte a descansar durante los 20 ó 30 años siguientes de concesión. No hay que abrir ni una zanja. No hay que arreglar ni un grifo. Basta con alargar una mano hacia el usuario para cobrar y con la otra teclear en la caja registradora. Si las cosas se ponen mal, solo hay que cerrar el grifo o dejar que la basura se pudra en las aceras. Verás como te pagan en seguida.

¿Qué pinta Bill Gates en esta novela? Difícil decirlo. En realidad, sus 113,5 millones en acciones no son nada. Como comparación, Microsoft lleva pagados más de 2.500 millones de euros de multas impuestas por la Unión Europea en los últimos años. En plan más doméstico,  el aeropuerto para peatones de Castellón costó 136,8 millones de euros, más otros 16,7 millones en honorarios a consultoras (“consultings”) que siguen pensando qué hacer con semejante chapuza empresarial. Un señor español, algo más gordito que el americano, que sabe lo justo de informática y que siempre aparece protegido por unas pequeñas gafas de sol, se gastó ese dinero sin pestañear y no era Mr. Bill Gates, ni falta que le hacía.


Planta de Biogás de FCC en Cartagena

Sin embargo, la llegada de Mr. Gates confirma que el mercadillo queda abierto. Lo acaban de anunciar varios altos próceres de la nación con la mágica frase: “Ha llegado la recuperación”. Debe ser verdad porque las apuestas en el Casino bursátil están subiendo desde hace unas semanas y los precios del país son atractivas gangas. Hay ya abundantísima mano de obra de diversa cualificación, desde gente con varios títulos, idiomas y másters hasta personal modelo andamio, que trabajaría por 400 euros al mes y besaría las manos de su contratador llenándoselas de babas y lágrimas agradecidas.

Para mayor felicidad, la nación carece de rumbo industrial propio o de cualquier otro tipo de rumbo porque, tal y como aseguraba nuestro admirado Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas en reciente entrevista a una cadena de radio nacional (SER), la política industrial del Reino la marcan los mercados.

Por aquí, algunos intuimos que a los mercados les encantaría ver a los españoles reducidos a camareros y camareras, cocineros (“chefs”), gobernantas de planta y limpiadoras, cantantes, “bailaoras”, crupieres de casino, meseros, putas (con perdón), guías de Espacio Natural o museo, musculosos vigilantes de playa, animadores políglotas de hotel y policías que vigilen estrechamente a toda la panda anteriormente citada, en este precioso, amado y empobrecido Parque Temático que es España. También por aquí, algunos intuimos que no se lo vamos a poner tan fácil a los mercados porque tenemos una idea de España menos rastrera.


jueves, 17 de octubre de 2013

DE MADRID AL CIELO
Bangui pide paso


Desde hace unos años, la vieja y tonta frase promocional “De Madrid al Cielo”,  que viene a ensalzar las bellezas y cualidades de la capital del Reino de España, empieza a tener sentido. Efectivamente, en estos últimos años los madrileños se encuentran más cerca del cielo porque su esperanza de vida se acorta. Para el Comisario de Medio Ambiente de la Unión Europea, el polaco Janez Potocnik, la contaminación atmosférica de Madrid (y la de Barcelona) resulta tan desesperante y recalcitrante que está dispuesto a llevar al Reino de España ante los tribunales europeos.

Según el último informe de Agencia Europea de Medio Ambiente (Air quality in Europe – 2013 Report), la suciedad del aire respirado por los europeos afecta al 90% de la población y acorta la vida de 430.000 ciudadanos cada año. Especialmente sangrante es la persistencia de niveles de contaminación por partículas (PM) y por ozono, así como la ausencia de planes y programas eficaces que pongan freno a esta alarma sanitaria. Algunas de las más sucias ciudades europeas son españolas.

Las autoridades municipales de Madrid llevan años mareando a la Unión Europea con tibios Planes de Calidad del Aire que eluden los problemas de fondo con actuaciones inútiles o simplemente recaudatorias (establecimiento de ZBE con tarifas especiales por aparcar), dilatando la adopción de verdaderas estrategias de choque, como son las restricciones a la circulación privada. El último Plan, presentado en mayo de 2012, como excusa o acompañante de una solicitud de moratoria de cinco años, ante la amenaza de que España acabara en los tribunales, ha servido para poco. Si alguna mejora se ha notado en el aire madrileño ha sido por las intensas lluvias y la favorable climatología observada en los últimos 15 meses, además de la visible disminución de automóviles privados circulando por la ciudad a causa de la brutal crisis socioeconómica.




La solicitada moratoria de cinco años para cumplir con las Directivas fue rechazada por la Comisión Europea. En consecuencia, el Plan de Calidad del Aire  2012 – 2015 se ve forzado a tomar nuevas medidas. La más novedosa es la subvención otorgada por el Ayuntamiento para la compra de 600 taxis “híbridos”. Con esta ayuda, que afectaría al 3,8% de la flota de taxis (unas 15.700 unidades) y que representa el 0,03% del parque total de automóviles susceptible de moverse por la ciudad (cerca de dos millones), el Ayuntamiento espera cumplir las Directivas y evitar la multimillonaria multa. Al parecer, y según portavoces municipales, los taxis serían responsables de la persistente contaminación atmosférica de la capital.

Cuando se insinúa la oportunidad de adoptar medidas más contundentes contra la contaminación, como las establecidas por 200 ciudades europeas dentro de las normas EURO de emisiones de vehículos, el Ayuntamiento las rechaza alegando no desear crear “alarma social”, no causar “molestias” a los ciudadanos y no provocar “daños a la actividad económica”. Parece ser que acortar la esperanza de vida en un año de media, someter a los ciudadanos a mayor riesgo de contraer cáncer (informe OMS sobre el muy probable efecto cancerígeno de las partículas (PM de 10, 5 y 2,5 micras de diámetro) y padecer enfermedades pulmonares y cardiovasculares no son factores que causen alarma social, molestias o daños económicos. Deben ser estupendos sistemas para pasar de "Madrid al Cielo" más deprisa y así cumplir con la frase publicitaria.

 
Los taxis de Madrid ¿grandes responsables de la contaminación?

Sin embargo, los ciudadanos de Madrid parecen estar hasta el gorro de su ciudad y de sus autoridades municipales. Al menos, eso es  lo que revela el Eurobarómetro y su encuesta sobre calidad de vida (Audit Urban), presentada con motivo de los Open Days- 2013 celebrados dentro de la 11ª Semana Europea de Regiones y Ciudades (Bruselas 7 – 10 de octubre 2013). El resultado de la encuesta (en 2007 y 2009 se realizaron las anteriores) es descorazonador para Madrid. La ciudad  baja en casi todos los parámetros de calidad de vida y se coloca en el pelotón de cola de las 79 ciudades europeas auditadas. Lo más llamativo, después de lamentarse del ruido, de la suciedad y de la contaminación, es que el 60% de los madrileños dicen no fiarse de sus autoridades.

Tras el bochornoso descalabro de la candidatura olímpica 2020, arrastrando la deuda de casi 5.000 millones de euros que la ciudad mantendrá a finales de este año, con un Plan de Ajuste económico que ha llenado las calles de basuras, baches, agujeros y graffitis, tras la brutal subida del Impuesto de Bienes Inmuebles y de otras tasas municipales, solo nos falta, como guinda, la multa que Bruselas nos atizará por no reconducir los contaminantes del aire a sus límites legales.

A la vista de estas percepciones y realidades no es extraño que Madrid pierda visitantes extranjeros y olimpiadas, que su comercio languidezca o que su flamante aeropuerto tenga crisis de viajeros. Alguien (algunos), claramente inferior (inferiores), está (están) haciendo las cosas rematadamente mal. Por respeto a la verdad, hay que reconocer que en Bangui quizá no lo harían mucho mejor que en Madrid, pero allí no se les ocurre la memez “De Bangui al Cielo”. A no ser, claro está, que te tiroteen desde un desvencijado 4x4 repleto de milicianos del “Seleka” en una polvorienta calle. 

lunes, 14 de octubre de 2013

POLITICA AMBIENTAL
El papel del Estado


En los últimos días me ha interesado el debate que un grupo de filósofos españoles entretiene sobre el papel del Estado en nuestra sociedad. Para una las partes en conflicto (conflicto intelectual y muy educado, se entiende), el Estado sería una necesidad antropológica y una exigencia de la razón. Gracias al Estado es posible la coexistencia de las libertades individuales, si bien con limitaciones jurídicas pactadas. En pocas palabras, el Estado existe porque el hombre no es capaz de auto organizarse y protegerse de, por ejemplo, las fuerzas de la naturaleza o la escasa racionalidad que muestran numerosos humanos, forzándonos a vivir bajo una ley común.

Por el contrario, la otra parte del debate sostiene que, hoy día, el Estado es una realidad separada de la sociedad civil. Siguiendo el pensamiento de Althusser, el Estado sería un aparato de represión que representa el dominio del soberano o de una casta sobre la población. En nuestra sociedad occidental el Estado representaría el capitalismo y la propiedad, ya que la propiedad es fundamento de la política y del derecho. Los filósofos de este lado del debate reclaman otra clase de Estado, aventurando el basado en la democracia radical, el derecho común de la multitud y la salvaguarda de los bienes y medios de producción comunes, lo que nos devuelve a la base ideológica del comunismo.

Como señala mi querido primo y filósofo Juan Domingo Sánchez, en filosofía no existe la verdad, ya que la filosofía no es una ciencia, sino un debate que, a buen seguro, veremos acrecentarse en los próximos años. De hecho, en estos tiempos de neoliberalismo radical y destrucción de los bienes comunes a través de las privatizaciones, de dominio financiero y declive de las industrias, el Estado y su arquitectura aparecen cada vez más alejados de la realidad social.


Seres humanos en busca de un Estado mejor. La emigración ambiental
será  el azote del siglo XXI.

Cuando los medios de comunicación se hacen eco en Europa de un creciente desafecto de los ciudadanos respecto de sus “representantes” políticos, con caída de la confianza en los gobiernos, en sus líderes e incluso en la propia democracia, en realidad estarían expresando un sentimiento más hondo. Es la extensión de la desconfianza hacia un Estado que parece haber perdido su sentido de protección universal para desembocar en un “aparato” puesto al servicio de los intereses económicos e ideológicos de un sector de la sociedad. De ser así, se estaría dando la razón a Althusser y sería lícito reclamar “otra” forma de Estado o un retorno a situaciones anteriores.  

Estado y Medio Ambiente

Sin embargo, el interesante debate merece ser enriquecido. Si el Estado justifica su propia existencia al protegernos de las fuerzas de la naturaleza, al defendernos de la estupidez y la maldad humanas o al intentar salvaguardar el derecho y los bienes comunes, cabe preguntarse si está cumpliendo esos objetivos.

La lectura del avance del 5º Informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (AR5 - IPCC Assessment Report 5 - Resumen - 27 de septiembre de 2013), con su alarmante diagnóstico, puede colocar a los Estados en situación incómoda o bien esperanzadora. Para los Estados que conservan un mínimo de coherencia con sus fundamentos constitutivos, hacer frente a las consecuencias de la anunciada Catástrofe Climática podría ser una nueva y poderosa justificación de su propia existencia. Para otros Estados, para aquellos en proceso de degradación por desarraigo social, por extendida corrupción o por su claudicación y abandono en brazos del neoliberalismo depredador, la Catástrofe Climática aparece, lógicamente, como un fenómeno negado, rechazado o incomprendido.




En cualquier caso, hacer frente a la Catástrofe es una tarea hercúlea que supera el ámbito de los Estados nacionales, tanto de los más responsables como de los más embrutecidos. Ya no parece caber duda de que a mediados del siglo XXI la humanidad se enfrentará a un hito histórico. Dentro de cuarenta años los efectos biogeográficos de la Catástrofe Climática empezarán a sentirse por todo el planeta. Los combustibles fósiles y algunos recursos esenciales para la vida (tierra fértil y agua potable) empezarán a escasear y la demografía alcanzará cifras difíciles de gestionar, apareciendo movimientos migratorios tan extraordinarios que las tragedias que se viven en aguas de Lampedusa serán una anécdota.

El drama para nuestros hijos y nietos es que algunos de los Estados más significativos de la Tierra, la mayoría asentados en el hemisferio norte, se encuentran en proceso de degradación. Los Estados que dejan de lado la protección de los bienes comunes de la sociedad son claramente incapaces de entender y mitigar las amenazas que se ciernen sobre el principal bien común: nuestro planeta y sus recursos. Las resistencias de numerosos Estados a la hora de implementar soluciones eficaces al efecto invernadero son abundantes. No se trataría de actitudes erróneas o de un mal cálculo de previsiones: sencillamente es una estrategia ideológica que defiende la desregulación de casi todos los ámbitos socioeconómicos en beneficio de unos pocos. 




Enfrentarse a la Catástrofe Climática pasa por limitar, regular y legislar, algo ideológicamente detestado por el sistema neoliberal. En ocasiones, como en el Estado del Reino de España y su reciente salto atrás en la implantación de energías renovables o con la aprobación del “fracking”en el Senado, la resistencia es lógica si consideramos los estrechos lazos que unen al Estado con las corporaciones privadas energéticas.

El lector avisado argumentará que el Estado moderno y capitalista "debe" saber que la sociedad industrial y la economía de mercado se basa en el consumo intensivo de bienes y servicios, con empleo masivo de energía y recursos naturales, muchos de ellos finitos. Debería saber, por tanto, que la sociedad de consumo es un callejón sin salida. En realidad, todo esto era rigurosamente cierto hasta hace treinta años. Porque, actualmente, el Estado moderno y capitalista se aleja del modelo industrial que proporciona abundante empleo y fuerte consumo. Su nuevo ideal es una sociedad feudal (elitista), con escaso empleo y con los menguantes recursos naturales acaparados por unos pocos privilegiados.

¿Dudas? Las últimas actuaciones Estatales y Supraestatales occidentales, con su apoyo sin fisuras a la banca internacional, con la masificación de un desempleo que será estructural y no coyuntural, con la reducción a la situación de pobreza estable de millones de ciudadanos europeos y norteamericanos, nos aportan ideas de hacia dónde nos encaminamos. Parece claro que si las corporaciones privadas infiltran y socavan la esencia de los Estados soberanos, con mayor facilidad contaminan vaporosas instituciones internacionales, como la Unión Europea.

Pero hay otra lectura posible. El escenario de futuro que se dibuja ante nosotros sería acorde con un planeta sumido en crisis energética y ambiental, apareciendo la actual situación como una toma de posiciones previas. ¿Nos están preparando? ¿Es la actual crisis el ensayo general de un futuro ineluctable? En este contexto, el debate sobre la función del Estado ante la Catástrofe Climática queda pendiente de precisar, si es que llega a definirse algún día.

Tres pequeñas muestras

La presión que las industrias y corporaciones ejercen sobre los Estados y las instancias internacionales en materia de lucha contra la Catástrofe Climática se suceden. 

UNO. El primer ministro de Australia, el neoliberal M. Tony Abbott, eliminará la tasa sobre el carbono que afecta a las 500 mayores industrias contaminantes y emisoras de gases de la nación. Después de pregonar que la responsabilidad humana en la Catástrofe en una "absoluta gilipollez" (con perdón), anuncia que suprimirá varias agencias estatales relacionadas con el seguimiento del Cambio Climático, para ahorrar dinero a unos contribuyentes que soportan veranos abrasadores, pavorosos incendios regionales e inundaciones bíblicas .

DOS. En Europa, el Consejo de Transportes acaba de retrasar hasta 2024 la fecha en la que los automóviles deberán emitir menos de 95 gr/km de CO2, medida prevista para 2020. La presión de los fabricantes de automóviles de alta cilindrada sobre  Alemania ha sido decisiva, haciendo caso omiso de una decisión del Parlamento Europeo. En este asunto, se ha desvelado que la familia Quandt, propietaria del 46,7% del capital de BMW, entregó 690.000 euros al partido de la canciller Angela Merkel (CDU) cinco días antes del Consejo. 

TRES. La "tasa de carbono" sobre el transporte pesado por carretera, que debía entrar en vigor en octubre de 2013 en Francia, ha sido aplazada a 2014. La tasa, para camiones de más de 3,5 toneladas, se aplica para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y compensar la degradación de las carreteras. La presión de las corporaciones de transportistas ha pesado en el retraso y puede que posponga la aplicación de la tasa.

lunes, 26 de agosto de 2013

UN ARRECIFE EN GIBRALTAR
72 bloques de hormigón y otras piedras


Llevaba unos días buscando información sobre ese “arrecife artificial” que tanto ha animado las relaciones entre el Reino de España y el llamado Reino Unido. Ahora, con las pasiones patrióticas algo más templadas, creo haber reunido algunas de las piezas “ambientales” de este vaporoso conflicto. Con  ellas me he puesto a construir este corto relato acerca de la inigualable bahía de Algeciras.

En el año 1772, reinando en España Carlos III, un viajero británico llamado M. Francis Carter describía la bahía de Algeciras (Gibraltar Bay) en sus cartas. El precoz turista hablaba de un maravilloso enclave desbordante de peces y seres marinos de todas las especies imaginables, donde los delfines brincaban felices fuera del agua y se acercaban hasta la desembocadura del Guadarranque para jugar en las olas. La verdad es que la gran bahía reunía todas las condiciones para ser un paraíso ecológico asomado al mágico estrecho de Gibraltar, por el que transitaban rebaños de ballenas y de orcas, estacionales hordas de serviolas, peces limón y peces espada, apabullantes “golpes” de atunes rojos compuestos por miles de ejemplares cuya captura engrosaba la incalculable fortuna de potentados almadraberos, como los Duques de Medina Sidonia y de Medinaceli.


Rellenos españoles en la bahía de Algeciras
Al fondo, la colonia de Gibraltar

241 años después de la visita de Francis Carter, la bahía de Algeciras conserva casi toda su magia. Todavía se asoman a sus aguas, aunque sin atreverse a penetrar en ellas, grupos dispersos de delfines. Algunas ballenas y orcas todavía desfilan por las aguas del Estrecho, aunque embrutecidas por el estruendo de los 100.000 buques que por aquí transitan cada año. En las profundidades del Estrecho merodea el “voraz”, el besugo sureño que mantiene a los palangreros de Tarifa y a los asadores de Getaria (Gupúzcoa – España). A pesar del acoso de palangreros y cerqueros mediterráneos, los atunes y las melvas siguen cayendo en las milenarias almadrabas gaditanas.

A mediados del siglo XX el paisaje terrestre cambió y los ecosistemas marinos empezaron a sufrir presiones. Una enorme petroquímica y una potente industria metalúrgica, con refinería de petróleo incluida, ocuparon el hinterland de la bahía y emponzoñaron su atmósfera. Durante siglos, Algeciras ha estado destilando sus aguas fecales en plena bahía (todavía lo hacía en 2011 a la altura de la Isla Verde). Gibraltar ha enviado regularmente sus basuras urbanas y otras miserias residuales directamente al agua. El tráfico aéreo del aeropuerto gibraltareño es una amenaza constante para la gigantesca migración de aves entre Europa y África que sobrevuela el Peñón y el monte Musa.


Bahía de Algeciras. Abajo, las zonas industriales. A la derecha, el puerto Hub de tráfico contenerizado ganado al mar

Dentro de la bahía, los rellenos ciclópeos han transformado Algeciras en un puerto Hub internacional de contenedores y un terminal petrolero y químico. Los miles de buques que circulan por el Estrecho tienen en la bahía una estación de repostaje (“bunkering”) que ensucia periódicamente las aguas con hidrocarburos pesados. En estas condiciones, la pesca en el interior de la bahía se ha reducido a una actividad artesanal y meramente testimonial. El puerto pesquero de Algeciras y su Lonja, antes vibrante de actividad, se encuentra en estado agónico, sin acceso a los caladeros marroquíes, con las aguas circundantes esquilmadas y con la bahía saturada de buques mercantes.

Nace un arrecife

Dos siglos después de que el viajero inglés M. Francis Carter  asomara la nariz por la bahía de Algeciras, el ornitólogo y ambientalista M. Eric Shaw decidió algo inédito: hundir voluntariamente una pila de neumáticos viejos en la cabecera de la pista del aeropuerto de Gibraltar, pegado al dique de abrigo del puerto de La Línea y al borde mismo de la frontera (ver foto satélite). En ese lugar, los fondos marinos eran una estéril llanura de arena fangosa que Shaw intentaba modificar de manera experimental. El arrecife artificial de Gibraltar fue el primero que se instaló en Europa y el conservacionista siguió arrojando en el lugar un viejo Mercedes, seguido de embarcaciones menores, gabarras y plataformas desvencijadas durante los siguientes cuarenta años hasta sumar 30 artefactos hundidos. Hoy es uno de los arrecifes artificiales más extensos de Europa.


Situación del llamado Gibraltar Reef (en blanco), creado en 1973.

Los pescadores artesanales de La Línea pronto comprobaron que pescar cerca del arrecife de los “llanitos” (1) era provechoso, al encontrarse con un criadero que aportaba la cuarta parte de todo el pescado capturado en la bahía. Según asegura M. Eric Shaw, en la zona recubierta por sus chatarras y cubiertas abundan gorgonias, corales (¿), atunes, pargos, lubinas, langostas, murenas y pulpos. Un criadero que, según afirma, ha venido beneficiando a los pescadores locales.

Al parecer, en este verano de 2013, la asociación benéfica  “Helping Hands Trust” ha decidido potenciar el proyecto de Shaw, financiando la fabricación (en España), transporte y posterior vertido de 72 bloques de hormigón para que potencien y, supuestamente, aumenten la extensión del veterano arrecife artificial (2). De cada bloque sobresalen hierros que, al caer sobre el fondo unos encima de otros, ayudan a crear oquedades donde se cobijan las especies, al tiempo que enganchan las redes de enmalle de los pescadores que se arriman en exceso al arrecife. A partir de este momento se ha organizado un animado conflicto pesquero-ambiental-diplomático-histórico que vuelve a desempolvar el vetusto Tratado de Utrech (1713). Un Tratado por el que el Reino de España cedía a la Gran Bretaña la completa y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, junto con la muralla, el puerto, fortificaciones y fortines anexos,… para siempre (for ever).


Las arenas de Valdevaqueros se venden en Gibraltar

En el centro de la polémica que enfrenta a políticos españoles y británicos, aunque no a la mayoría de los ciudadanos que tiene cosas mucho más graves y personales por las que preocuparse, están las supuestas aguas “territoriales” de Gibraltar. Lo de las aguas territoriales tiene miga (chispa, enjundia, guasa, salero, bemoles). Hace un par de días, el grupo ecologista “Verdemar” de Tarifa (Cádiz – España) recordaba al personal que algunos españoles del gremio “político-empresarial” habían hecho supuestas trampas en la venta de arena. No era cualquier arena, sino la de la playa de Valdevaqueros, joya ambiental del Estrecho de Gibraltar. Según decían, la arena extraída se destinaba a rellenar el mar en la costa oriental del Peñón de Gibraltar, para así aumentar la superficie de la colonia (a costa de nuestras aguas territoriales) y construir sobre el relleno artificial un bonito centro turístico y de ocio.

El primer proyecto, bautizado como Sovereign Bay, situado el Este del Peñón de Gibraltar.
Para su construcción se necesitarían ingentes cantidades de rocas y arenas.

Al parecer, las denuncias de “Verdemar” sobre  esas presuntas manipulaciones de la arena por parte del Ayuntamiento de Tarifa (Partido Popular), presentada ante los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Medio Ambiente del Reino de España (Partido Popular), no habían obtenido respuesta. Los ecologistas de “Verdemar” no entraban en cuestiones políticas, sino en un supuesto fraude contable que estaba mermando las reservas de arena en Tarifa y sus atractivos ambientales. Ellos iban a lo suyo: defender el entorno de Tarifa permanentemente amenazado por el sector de la construcción.

Al parecer, en el presunto chanchullo arenero había empresarios y políticos, tanto españoles como gibraltareños, unidos amorosa y tiernamente en esa maravillosa y común pasión por los Euros y las Libras Esterlinas que no entiende de fronteras, tratados y aguas territoriales. La cosa no quedó ahí, ya que la denuncia de “Verdemar” ha desvelado que las autoridades españolas no han puesto el menor obstáculo a que Gibraltar importara, desde España, grandes piedras con las que construir el dique de contención del mencionado relleno marino. Al parecer, hace unos días el Reino de España ha decidido prohibir ese interesante tráfico fronterizo de grandes rocas. Lo que ignoramos es si la prohibición no llega demasiado tarde y si la ocupación de las aguas territoriales españolas es un hecho inevitable e irreversible.


El proyecto Cape Vantage, que sustituye al anterior (Sovereing Bay)
El primer dique ya ha sido comenzado. Se prevé la construcción de 2.500
viviendas, 21.000 metros cuadrados de Hotel (Jones Lang La Salle Hotels - Madrid) y
unos 20.000 metros cuadrados de zonas comerciales. El complejo, como un Gibraltar 2, ocuparía aguas
"territoriales" de Gibraltar.

Quedamos todos expectantes por saber si el Reino de España va a exigir al Reino Unido que, además de retirar los bloques (españoles) del arrecife artificial de M. Shaw, exija con mucha mayor firmeza la retirada de las rocas y arenas (españolas) vertidas al otro lado del Peñón para construir una gran urbanización que, además de aumentar la superficie terrestre de la colonia  ampliaría sus presuntas aguas “territoriales” a expensas de las españolas
No me digan que todo este “sarao” no es una preciosidad.

Día 16 de septiembre

El verano ha pasado y nos acercamos al otoño. La euforia nacionalista parece templada por el paso del tiempo. Los bloques de hormigón han dejado de ser noticia y el Tratado de Utrech ha vuelto a los cajones. Ya no se habla de aguas territoriales o de ataque a la soberanía del Reino de España. Del gran revuelo estival solamente queda el desconsuelo por unos pescadores que "no pueden faenar" y que mantienen amarradas sus embarcaciones en el puerto de La Línea. Aunque el amarre parece tener otros motivos, como cierto retraso en el abono de ciertas subvenciones y ayudas por parte de las administraciones españolas.

Entre tanto, el arrecife de M. Eric Shaw, con su reciente mejora y ampliación, seguirá produciendo y generando interesantes espectativas de capturas a los pescadores de la bahía de Algeciras. Por la frontera han dejado de transitar camiones cargados de arena y rocas españolas destinados al proyecto Cap Vantage ¿Se ha detenido la obra? Seguramente no. Simplemente se estarán buscando nuevas fuentes de aprovisionamiento en arena y piedras en el cercano Marruecos. La macrourbanización saldrá más cara, pero eso no amedrenta a los promotores hispano - gibraltareños. La "bronca" entre M. Rajoy y M. Cameron se irá suavizando. Dentro de unas semanas, los pescadores de La Línea volverán a la largar sus enmalles al costado del arrecife para seguir pescando como siempre. Tal y como lo vienen haciendo desde hace 40 años.

Novedades. 23 de octubre

El proyecto de ampliación del territorio de Gibraltar avanza, lento y cauteloso, pero sin pausas. De momento, el proyecto tiene un nuevo nombre: Sandy Bay. Se ha construido una larga hilera de "adosados" peligrosamente cerca de la orilla. Cuando sopla el Levante, azote climático de la zona, debe entrar el agua hasta debajo de las almohadas. Por eso, la "defensa" de unas viviendas, que jamás debieron construirse en esta zona de riesgo máximo, necesitaría de rellenos y espacio de amortiguación. Es lo que venden ahora los responsables de la colonia.


La urbanización Sandy Bay, a punto de quedarse sin arena
y perder la razón de su bonito nombre

Ya no llegan rocas desde España, pero se aprestan a venir desde Portugal (Faro). La apreciada e insustituíble arena de Valdevaqueros (3.000 toneladas vendidas por el ayuntamiento de Tarifa), está almacenada a pie de obra para extenderse en cuanto se cierren los diques que una empresa holandesa construye a buen ritmo, y antes de que entre el invierno y los malos tiempos. 

La solución para evitar que el mar se lleve las casitas y hacer frente a la Catástrofe Climática.
Si la obra es únicamente de defensa costera, en Gibraltar hay los mismos idiotas que en otras latitudes. Construir casi encima del agua y luego tener que remediar la chapuza con diques y rellenos.
Sin embargo, detrás de esto hay más casitas y una ampliación ilegal del territorio colonial a expensas de España.

(1)  Nombre por el que se conoce en la bahía a los habitantes de la colonia británica de Gibraltar.

(2)  Sobre fabricación de bloques de hormigón saben una barbaridad los pescadores de Algeciras, Tarifa y su entorno. Son profusamente utilizados en la pesca del besugo (Voraz), al servir como tremenda plomada que hunde velozmente los palangres verticales, largados en pleno Estrecho hasta los 200 metros de profundidad. Las fábricas locales españolas de bloques son muy activas, ya que en cada largada del aparejo se pierde para siempre el bloque usado. Esto quiere decir que el mayor arrecife artificial de bloques creado en esa zona es el que diariamente construyen los pescadores del “voraz” en medio del Estrecho de Gibraltar.  

jueves, 22 de agosto de 2013

CAMBIO CLIMATICO
Novedades del verano



Si descubre un viticultor de Surrey (Reino Unido) con aspecto feliz no hace falta que pregunte la razón de su alegría: el cambio climático le está haciendo un maravilloso regalo. Cada año sus tierras se parecen más a la Champagne francesa, produciendo un vino chispeante y fresco. Pronto veremos los caldos británicos achampañados compitiendo en el mundo con el cava del Penedés (España).

Mientras las Islas Británicas regresan a una especie de primavera medieval, aunque inundada, este mes de agosto está martirizando las Islas Canarias con temperaturas superiores a los 41ºC (San Bartolomé de Tirajana – isla de Gran Canaria – 12 de agosto). No es otra de esas olas de calor africano que van y vienen cada año con mayor frecuencia. Es algo más. Si las Islas Canarias nunca renegaron de su africanismo formal, también la península Ibérica empieza a formar parte del clima sahariano y los embolsamientos de aire tórrido se instalan sobre La Mancha con la misma desenvoltura que sobre Ouagadougou.

Sábado 17 de agosto de 2013 en la costa occidental de Cantabria (España). Sol y moscas. El Mar Cantábrico es un lago suizo. Los años pasan implacables y los estudios científicos, iniciados diez o doce años, atrás empiezan a ofrecer resultados sobre las consecuencias del cambio climático. Uno de los más recientes analiza el progresivo desplazamiento de las especies marinas hacia áreas más frescas de los océanos, huyendo del agua recalentada de los trópicos. Nada que señalar al respecto, salvo que la naturaleza es sabia y busca soluciones. Pero se observa que la emigración hacia los polos se efectúa a diferentes velocidades, según las formas de vida. El más rápido en emigrar es el phytoplancton (algas verdes unicelulares), que avanza a unos 470 km cada decenio. Le siguen en esa escapada los peces óseos, con 277 km por década, y el zooplancton con 142 km. Los más lentos en viajar hacia el frescor son las poblaciones de peces cartilaginosos (tiburones, rayas, torpedos,…), los crustáceos, las algas y los moluscos, que emigran al pausado ritmo de 6 km cada diez años.


Muestra de phytoplancton . Los más pequeños son
los más rápidos en escapar del calor

Si la emigración preocupa, por sus imprevisibles implicaciones pesqueras, lo verdaderamente importante es la marcada diferencia de velocidades. Mezclar lentitud y rapidez entre los diversos componentes de un ecosistema tan complejo como el oceánico es un cataclismo ecológico. Se puede llegar a una desestabilización y posible reconfiguración de las relaciones entre los seres vivos del mar. Si el phytoplancton emigra, los peces que lo comen disminuyen (peces herbívoros – peces “forraje”). Si los peces herbívoros mueren de hambre o se van, los peces carnívoros pasan hambre o desaparecen. Al rediseño del ecosistema se suma la acidificación de los océanos, al disolverse en el agua marina más cantidad del CO2 acumulado en la atmósfera. Además, el recalentamiento del océano no es uniforme, sino estratificado (“termoclinas”). La traducción es menos oxígeno disuelto en amplias capas de agua, hasta generarse “zonas muertas” o anóxicas. La pesca y los pescadores tienen serio un desafío por delante.

Pero ¿es verdad que los océanos se están calentando? En el año 2003 comenzó el programa de instalación de radiobalizas ARGOS que mide la temperatura de los océanos mundiales. Desde entonces, miles de radiobalizas (sondas) anotan los cambios en la temperatura del agua en mares y océanos en los primeros 700 m. de profundidad y hasta los 2.000 m. Para hacerse una idea de lo que está sucediendo, algunos científicos explican que el aumento registrado de las temperaturas equivale al calor acumulado por una bomba termonuclear, como la de Hiroshima, explotando cada segundo en el seno de los océanos desde el año 2003. Los datos del programa ARGOS son recopilados por la norteamericana NOAA, a través de su National Oceanographic Data Center.


Calor almacenado en los océanos desde 1955 (NOAA). El línea roja,
en los primeros 700 metros. En línea negra, hasta los 2.000 metros de profundidad.

A pesar de estos sudores, los clima-escépticos siguen a su bola, quizá porque detrás de la bola hay dinero fresco. Últimamente, el más abundante en manifestaciones es el Dr. Henrik Svenmarck y su teoría de los rayos cósmicos como creadores de nubes y como los “verdaderos” motores del cambio climático. El científico danés acaba de hacer dos cosas divertidas. La primera, asegurar que “los miles de boyas desplegadas desde 2003 para medir la temperatura de los océanos no han registrado elevaciones”. Un embuste que deja estupefactos al programa ARGOS, a sus radiobalizas, a sus satélites asociados, a toda su informática y a los cientos de científicos que, a lo largo del ancho mundo, lo analizan y coordinan. La segunda cosa que ha hecho el científico danés ha sido explorar otra vía de confusión climática al anunciar que la Tierra se encamina hacia un nuevo “Mínimo Solar” de actividad y, en consecuencia, hacia otra “Pequeña Era Glaciar” (LIA - Little Ice Age). Esto requiere una breve aclaración.

Como es sabido, el Sol es un desmesurado reactor nuclear de fusión que tiene pequeños altibajos en su producción de energía. El número de manchas solares (Sunspots) es un indicador de mayor o menor actividad solar y, como consecuencia, de la cantidad de radiación solar que llega a la Tierra. Cuando las manchas solares disminuyen en número, frecuencia o extensión, disminuye la actividad solar y se genera un período de enfriamiento del clima terrestre. Los LIA, coincidentes con épocas de pocas manchas solares, pueden durar décadas y se denominan períodos “Minimum”. Los dos más señalados y bien conocidos fueron el período Maunder Minimum, entre 1645 y 1715, y el Dalton Minimum, entre 1790 y 1830.


400 años de observación del número de manchas solares.
Destacan los "Minimum" de la segunda mitad del siglo XVII y primera del mitad del XIX. El alza de las
temperaturas  hasta fin del siglo XVIII coincide con la revolución agraria.

El primero fue causado por un descenso del 0,26% de la radiación solar, mientras que en el segundo la bajada fue del 0,08%, suficiente para fastidiar la invasión de Rusia por las tropas de Napoleón, literalmente congeladas por unos inviernos memorablemente gélidos. En este último caso, la temperatura media de la Tierra descendió una media de -0,8º C. La experiencia de los últimos milenios muestra que nuestro Sol, afortunadamente, es muy estable en su actividad. Si sobreviene una nueva LIA, la bajada media de las temperaturas mundiales sería de -0,3º C y no rebasaría, en el peor de los casos, la cifra de -1º C.  Es un descenso alejado de los -5º C  necesarios para formar una nueva Glaciación, e insuficiente para compensar los +3º C que nos anuncia el escenario de cambio climático actualmente más realista (+6º C en la variante más pesimista).

En todo caso, verdaderos calentamientos globales o fantasiosos enfriamientos globales son igualmente catastróficos para la sociedad humana y para la vida en extensas zonas de la Tierra. Porque, salvo en el caso de las Eras Glaciales, la actividad solar puede provocar oscilaciones en el clima medio terrestre de entre +1ºC y -1ºC. Gracias a esa estabilidad climática, en los últimos 10.000 años “interglaciares” la humanidad dejó de nomadear, creó la agricultura y se desarrolló hasta los niveles actuales. Ciertamente, la estabilidad del Sol ha permitido que el ser humano se haya convertido en una plaga.


Resumiendo, con embustes y con fantasías se puede alcanzar cierta notoriedad, imitando así la manera de actuar de tantos políticos, pero no se conjuran las amenazas que pesan sobre el futuro de nuestros hijos y nietos a causa de la acumulación de los gases de efecto invernadero. De momento, Nueva York empieza a desarrollar su costoso proyecto de diques que detengan el océano (20.000 millones $), ante el aumento de los huracanes y la subida de nivel del Atlántico. En España, el cambio climático nos cogerá como a todos los idiotas: con los calzoncillos bajados a la altura de las rodillas.