LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

viernes, 27 de abril de 2012


ECOLOGÍA Y SOCIEDAD
Organismos Genéticamente Modificados (OGM)


No podemos olvidarnos de los transgénicos. No podemos porque llegan inquietantes noticias desde India y Estados Unidos, a cuenta del algodón OGM. En el norte de India, el cultivo del algodón ha caído en manos de las multinacionales y sus semillas modificadas genéticamente. Desde su introducción en 2002,  las semillas creadas por la firma Bayer tuvieron un fulgurante éxito. Pero después, año tras año, los rendimientos de las cosechas empezaron a descender. La última cosecha, la de 2011, ha sido tan mediocre que las autoridades judiciales del estado de Madhya Pradesh han impuesto una multa de 850.000 euros a Bayer, por engaño en los rendimientos de su producto. En el vecino estado de Andra Pradesh las cosas tampoco han ido bien y la ira contra la multinacional es un rumor bronco.



El algodón transgénico agota el suelo de India. Es un tipo de cultivo que necesita más agua y, últimamente, requiere de más fertilizantes artificiales. Es resistente a ciertas plagas, pero ha empezado a mostrar debilidad hacia bacterias, virus e insectos chupadores. Al necesitar enriquecer la tierra, las familias campesinas hindúes se endeudan comprando abonos químicos. 

Al parecer, en 2006 miles de campesinos arruinados de la provincia de Vidarbha se suicidaron ingiriendo pesticidas. Los técnicos que venden las semillas OGM en India critican la ignorancia del campesino hindú en el manejo de su producto, lo que puede ser rigurosamente cierto. Pero también es cierto que se está perdiendo la sabiduría tradicional del agricultor local y que empiezan a desaparecer las semillas naturales. Es un empobrecimiento cultural extremadamente peligroso para las futuras generaciones.

En Estados Unidos, los cultivadores de algodón transgénico pasaron de los 34.000 registrados en 1997, a los 19.000 de 2007. Dicen que por la lógica concentración de tierras, la automatización y racionalización de los cultivos. Lo cierto es que el algodón Bt impide los destrozos de una voraz oruga, pero ha dejado vacío un nicho ecológico que ahora ocupan otras oruguitas, poco conocidas y que prosperan sin rivales a la vista. La solución es usar más pesticidas, algo que ya sucede en USA y en China, lo que invalida uno de los factores que más utilizan los defensores de los OGM.

Los rendimientos del algodón transgénico bajan en India y también en los Estados Unidos. Es un cultivo complejo, que necesita de una tecnología fuera del alcance de la mayoría de los campesinos pobres. La dependencia respecto de los proveedores de semillas se amplia con una asistencia técnica costosa y permanente, porque las sorpresas son continuas. Por ejemplo, los herbicidas tradicionales empleados en los campos de algodón transgénico ya no funcionan. En Georgia (USA) se producen fenómenos de resistencia masiva y es necesario arrancar las malas hierbas a mano, y después quemarlas para evitar la propagación de semillas, recurriendo a la contratación de mano de obra hispana y barata.


Los OGM, siguen en el punto de mira de los defensores de la naturaleza y ahora están mostrando la cara oculta. Nunca se puso en duda su beneficio inmediato (¡la revolución verde!), pero empezamos a conocer su capacidad de destrucción agrícola, ambiental, social y cultural, a medio y largo plazo.


PESCA Y MEDIO AMBIENTE
Asalto a la Antártida – 1


Hace veinte años, rodaba un documental sobre la pesca española en aguas del cono sur americano. Después de navegar en tangoneros argentinos frente a Comodoro Ribadavia, capturando langostinos, cruzamos hasta Punta Arenas. Allí visitamos las instalaciones portuarias de una gran empresa pesquera, donde nos mostraron el último grito del mercado mundial de peces. El interfecto yacía sobre una gran mesa y medía metro y medio de longitud. Era muy negro, grueso y feo, con ojos grandes y opacos. La piel era viscosa y las aletas flácidas. El gran pez podía tener 50 años de edad y vivía parsimoniosamente en llanuras abisales donde reinaba la oscuridad. Sus carnes no tenían grasas, sino ceras que no se congelaban en el frío extremo de las profundidades.

El pez no tenía un nombre perfectamente definido, pero los japoneses y coreanos empezaban a llamarlo “Mero” (para despistar) y nosotros “Bacalao de profundidad”. Hoy se le conoce internacionalmente como “Toothfish” y como Mero, lo que induce a engaño. Su pesquería tiene un mercado bien establecido y es perseguido por buques especializados en peces de los grandes fondos y elevado valor. Esos peces cuyas poblaciones son tan frágiles, por el lento crecimiento y la complicada reproducción.

El toothfish antarctico o "Mero" (Dissotichus mawsoni) figura
en la Lista Roja de especies amenazadas (Greenpeace), desde 2010.
¡Atención en el mercado y el restaurante a un pescado fileteado o en lomo con el nombre MERO!
No suele tratarse del Mero que conocemos en nuestras aguas.
Es importante analizar la etiqueta y comprobar si procede
de Chile, Argentina, Australia o cualquier nación asiática. 

Ya conocemos al “Mero” y ahora conoceremos a uno de sus depredadores, ya fallecido. Se llamaba “Taruman” y era un buque de pesca grandote que se dedicaba, bajo bandera de Camboya y según las autoridades de Australia, a la pesca ilegal, no regulada y no comunicada (IUU), o pesca pirata, en aguas cercanas a la Antártida. En junio de 2005 fue detenido por un guarda-pescas australiano (El “Vicking Ocean”) y obligado a fondear en el estuario de Macquaire, en Hobart. Sus tripulantes españoles (gallegos), arrestados y sancionados con una multa de 150.000 dólares australianos, anduvieron protestando en la prensa de Galicia contra las injusticias australianas. La carga del pesquero, consistente en varios cientos de toneladas de “Mero” capturado sin licencia, fue confiscada por el Gobierno y vendida por 1,5 millones de dólares.

El "Taruman" azote del Mero, seguido y escoltado por el guarda pescas australiano
 "Vicking Ocean" tras su apresamiento en junio de 2005 por pescar sin licencia

El “Taruman” se quedó anclado en Hobart tres años seguidos, esperando un desguace que nunca llegó por la fuerte caída del precio de la chatarra en esos años de estallido de la crisis. Estaba acompañado en su prisión por otro buque pirata, el “Kape Farvel”, especializado en pescar Pez Reloj (Orange Roughy) de profundidad y había sido apresado por las autoridades de Nueva Zelanda por practicar pesca IUU. En noviembre de 2008, un armador hindú (¡) compró el oxidado “Taruman” por cuatro perras y lo abanderó en… ¡Corea del Norte! Los dos buques piratas salieron de Hobart, uno a remolque del otro, y los dos se hundieron, casi simultáneamente y de forma misteriosa, al oeste de Tasmania. Ahora reposan a 4.000 metros de profundidad.

La del “Taruman” es una de esas historias inquietantes sobre pesca ilegal, con buques abanderados en exóticas naciones y hundidos a destiempo y sin testigos, tripulados por pescadores gallegos en lugares muy equivocados y haciendo cosas feas. Historias de un asalto constante y agresivo a la Antártida y sus riquezas, propiedad del conjunto de la humanidad a través del Tratado Antártico. 

jueves, 26 de abril de 2012


SOMOS LO QUE COMEMOS
Pero,...¿sabemos lo que comemos?

Viajaba ayer en coche hacia Santander, perfectamente empujado desde la popa por la ventolera de la borrasca Petra, cuando, a la altura de Lerma, tuve una especie de “shock”. Escuchaba por la radio la cuña publicitaria de unos grandes almacenes españoles (aunque su nombre despista porque parecen británicos). El locutor tenía el tono alborozado de quien lanza una noticia maravillosa. Más o menos decía así: “¡Como siempre, nuestra pescadería recibe a diario el pescado más fresco y variado, directamente llegado desde nuestras Lonjas! ¡Hoy, el filete de Panga, a cuatro euros y medio el kilo!”. 

La tensión arterial me subió unas décimas. En una simple frase los grandes almacenes españoles de nombre británico me habían lanzado cuatro mentiras, un puñado de desprecio a la inteligencia del consumidor y un insulto al honor de nuestros pescadores. Sentí vergüenza ajena.

Días atrás, un estremecedor documental emitido por la cadena franco-alemana ARTE desvelaba a los ciudadanos europeos las miserias del comercio de ese pescado llamado Panga. Apañado en Vitnam (observen que digo “apañado”, en lugar de criado o producido), el pez de agua dulce denominado Panga llega hasta los arcones del supermercado fileteado y congelado. El documental, que debería calificarse de “interés público” y de obligada emisión en todas las cadenas de televisión de la Unión Europea, era una producción alemana. El equipo de rodaje se hacía pasar por un grupo comercial europeo para adentrarse en el delta del Mekong en busca de las granjas de Panga. Era una pesadilla. 

Panga (Pangasius hypophthalmus). Pez asiático de agua dulce

En las marismas del Mekong, rodeado de poblaciones cuyas aguas fecales vertían directamente al río, se extendían docenas de balsas cargadas de Pangas. Las aguas del gran río, rebosantes de contaminantes humanos,  eran bombeadas a estanques donde los peces, unos encima de otros, morían por docenas. Los cadáveres de Pangas panza arriba se amontonaban por los bordes y nadie se molestaba en retirarlos. El pienso, administrado sin control, se amontonaba y pudría en el fondo de los estanques impregnando el aire de la zona de un olor nauseabundo. El equipo de rodaje, incluidos sus acompañantes vietnamitas, se cubrían la nariz con pañuelos.


El "panga-farming" prospera en China y Vietnam. Europa aumenta
 progresivamente las importaciones de este alimento de baja calidad,
distribuido en comedores y cocinas colectivas.




La cosecha de peces, someramente recogida a paletadas, era truculenta. Las Pangas, evisceradas y descabezadas, eran introducidas en cubas parecidas a hormigoneras llenas de amoniaco para destruir bacterias y dejar la carne convertida en una pasta blanducha y blanquecina de sabor indefinido. La pastiforcia insípida con forma de filete es lo que dan a nuestros hijos en el comedor del colegio, a nuestros abuelos en la residencia y a nuestros enfermos en los hospitales. Hasta la OCU, tan prudente, se ha quejado de esta basura.
Es lo que algunos quieren colarnos como “pescado de nuestras costas y nuestras lonjas”. Otros, con menos escrúpulos, anuncian como "Lenguadina", "Solla" o "Platija" lo que no es otra cosa que Panga. Ellos pagan unos céntimos por la Panga del Mekong que luego pretenden vendernos a cuatro euros y medio, como si fueran merluzas del El Cabo. Nosotros somos tan bobos que compramos ese alimento de quinta categoría, cargado de mercurio, trifluoralina, amoniaco, bacterias, arsénico y antibióticos, despreciando las exquisitas caballas y sardinas frescas del Cantábrico y el Mediterráneo, más baratas, sabrosas y repletas de salud. En incontables ocasiones, se ha solicitado a China y Vietnam que las granjas productoras de Panga con destino a Europa se sometan  a las normas sanitarias de la Unión Europea, pero sin resultado. Alguien se está forrando a nuestra costa. 


La Panga prácticamente carece de Omega 3, pero no sabe a nada y no tiene
espinas. Ideal para niños, ancianos y enfermos.

Pienso en la catástrofe ecológica y sanitaria de la Panga, alimentada con soja transgénica y dopada con hormonas femeninas extraidas de orina de mujeres. Con la cabeza repleta de Pangas, llegando a Burgos me entran ganas de vomitar. Pienso que podría hacerlo encima de algún responsable de compras de los grandes almacenes españoles con nombre británico. Pero la culpa no la tienen los ellos y tampoco los cultivadores vietnamitas que sobreviven gracias a la Panga. La culpa la tiene el consumidor desinformado y analfabeto, convertido en consumidor saqueado y explotado. Hay que espabilar un poco más.

martes, 24 de abril de 2012

PESCA Y MEDIO AMBIENTE
El pachucho Mar del Norte

De todas las áreas marinas afectadas por el Convenio OSPAR, para la protección del medio ambiente marino en el Atlántico Noreste, la del Mar del Norte es la segunda más problemática. La primera, no hay duda, es el Mar Báltico,  encauzado en una senda de axfisia y contaminación que hará de él, como no aprieten las tuercas las autoridades correspondientes, un mar tan "muerto" como el de Galilea. Con todo, el Mar del Norte va bien servido, según los informes emitidos por el citado Convenio internacional.

Rodeado de naciones fuertemente industrializadas, el Mar del Norte padece sobrepesca, amontonamiento de población en sus costas, explotación de graveras que erosionan el litoral,  explotaciones "off shore" de petróleo y gas, eutrofización por acumulación de nutrientes y tráfico marítimo intenso. Hace muchos años, allá por 1970, el Mar del Norte era un rico caladero que suministraba hasta el 5% de las capturas mundiales. En sus aguas abundaban los arenques, bacalaos, eglefinos y lenguados, enriqueciendo a las flotas pesqueras de Noruega y Dinamarca.

El arenque ahumado forma parte de la
cultura danesa, holandesa y alemana. En 1970, la sobrepesca estuvo a punto
de terminar con los stocks del Mar del Norte. Si en 1930, Francia capturaba
50.000 toneladas anuales, en 2011 la cifra estaba en 3.000 Tm 

En la actualidad, las cosas evolucionan lentamente. Los niveles de mercurio, cadmio, plomo, HAP (hidrocarburos aromáticos policíclicos) y PCB (Policloro bifenilos) detectados en áreas costeras siguen siendo inaceptables y lo serán durante siglos, ya que son persistentes. Como muestra, a pesar de haberse prohibido hace 40 años, los niveles de DDT en las aguas del Mar del Norte siguen altos, mientras que aumenta la presencia de compuestos "retardadores de llama" a base de Bromo, llegados al mar a través de la atmósfera, la lluvia y los ríos. 

Los interruptores endocrinos disueltos en el agua (bromatos y PCB) están disminuyendo la fecundidad de algunas especies de moluscos (Murex) y peces (malformaciones genitales), haciendo aún más complicada la recuperación de la pesca. Hace años que no se ven por allí tiburones, ostras planas, grandes bacalaos y atunes. Uno de los contaminantes más extendidos sigue siendo el TBT (Tributilestaño), usado como antiincrustante en los cascos de los buques hasta su prohibición en 2008. A pesar de la erradicación, el TBT sigue acumulado en los sedimentos de estuarios próximos a puertos y en zonas de elevado tráfico de buques.


En su corta vida, el arenque no tiene tiempo de acumular metales
pesados y productos tóxicos. Gracias a las severas medidas adoptadas por
la Unión Europea, el arenque del Mar del Norte se ha recupera, aunque sus capturas están
en la mitad de lo que solía ser habitual antes de la II Guerra Mundial.

¿Qué es lo que mejora? Hay la mitad de fosfatos en el agua y se han reducido algo los nitratos. Hay mucho menos petróleo flotando y llegan menos envases de plástico a las playas. En los años ochenta, la práctica totalidad de las aves marinas del Mar del Norte estaban manchadas con petróleo, mientras que hoy se ven afectadas la cuarta parte. Hay más conciencia cívica y las normas surten efecto. La legislación ambiental europea e internacional está limpiando el mar, eliminando lo más visible y grosero. Desgraciadamente, los químicos van a seguir por una eternidad. 

sábado, 14 de abril de 2012

PESCA Y MEDIO AMBIENTE
Consumo responsable


La prueba documentada, verificada y demostrada de que los recursos naturales son finitos está en el mar. Las capturas mundiales de productos marinos empezaron a crecer en 1950 y se estabilizaron hacia 1995, cuando se llegó a los 90 millones de toneladas anuales. Ahí siguen desde entonces, un año tras otro y sin remedio. (Informes SOFIA de la FAO)

Por más que se explore hasta el último rincón de los océanos. Por más que las flotas aumenten en número de buques, potencia, tecnología y eficiencia, la cifra ha seguido inmutable: 90 millones. El océano ha mostrado sus limitaciones. En 2012 no estamos en disposición de aumentar las capturas, sino en hacer lo posible para que no desciendan y nos quedemos (comercialmente) sin peces hacia 2050. Una posibilidad contemplada por algunos biólogos marinos. 

Nosotros, como consumidores, podemos hacer mucho por los océanos cambiando nuestras prácticas frente a los mercados que nos imponen una docena de especies y que han llevado al 70% de los caladeros mundiales (80% en las aguas europeas) a situación límite. He aquí unos consejos de consumo responsable, a la luz de los últimos datos de la FAO.

Renunciar a comer atún rojo en cualquiera de sus formas
es hacer un favor a uno de los peces más amenazados del mundo

 y a la sostenibilidad de la pesca

Especies en peligro que no deben consumirse 
Atún rojo procedente de cualquier mar y océano. Está en peligro y la moda de comer pescado crudo los está aniquilando. Su comercio internacional está controlado, al 70%, por la multinacional Mitsubishi.
Bacalao, comercialmente agotado en aguas de Groenlandia y Canadá. Se puede consumir el de Islandia pero con gran moderación. Los bacalaos que hoy se capturan son una caricatura de la especie. Como media, en el año 1900 los bacalaos median un metro y pesaban 12 kg. En 1950 medían 80 cm y pesaban 6,5 kg. En 2011 medían 50 cm y pesaban 1,6 kg.
Anguila, en todas sus presentaciones. Es una especie arruinada en España y en Europa por la contaminación de los ríos, las capturas de sus alevines (angulas) y los obstáculos que ponemos en los cauces  que dificultan su reproducción.
Peces de profundidad, atrapados por arrastreros que, en ocasiones, arrasan los arrecifes de coral de profundidad. Especialmente, rechazar el Alfonsino (también conocido como Pez rey, besugo americano o palometa roja) y también el Pez reloj o Perca anaranjado.  



El pez reloj. Las especies de profundidad alcanzan edades muy avanzadas
crecen muy lentamente y se reproducen con dificultad. Son pesquerías extremadamente frágiles
El Alfonsino o Pez Rey se ha puesto de moda y se ofrece en restaurantes. 
Su pesquería se asocia a la destrucción de los arrecifes de coral de grandes profundidades. 

Especies a evitar en la medida de lo posible
Salmón salvaje del Atlántico, pez espada (son pequeños, están sobrexplotados y contienen demasiado mercurio), gambas tropicales y jurel (está bajando deprisa su población atlántica). Evitar consumir sargo (jargo). ¿Por qué?
El sargo es un pez de roca costero. Las poblaciones están muy castigadas al ser ofrecido por los restaurantes en el lugar que antes ocupaban la dorada y el besugo salvajes. El hábitat del sargo, cuevas submarinas costeras, está siendo ocupado por el pez ballesta tropical. Una vez que los nichos y hábitats del sargo son invadidos por los ballesta, una especie particularmente agresiva, la recuperación de las poblaciones de sargo puede ser muy difícil.

Especies a consumir de forma espaciada
Por su contenido en mercurio y por mujeres embarazadas o con recién nacidos lactantes, hay que tomar precauciones con los túnidos, ya sean frescos o congelados y de tamaño superior a un metro. También puede haber mercurio en la carne de tiburón (cazón en adobo y rosada), en el pez espada (Emperador), en el marlín y en los escolanos. Algunas de estas especies, además del mercurio pueden acumular otros metales pesados. Evitar, en el caso de los grandes túnidos, consumir el último tercio del cuerpo (la cola), donde se suele acumular el mercurio. Con las latas de atún blanco no hay problema, ya que se suelen enlatar túnidos pequeños (melvas, listados, patudos...) que no han tenido tiempo de acumular el metal.

Buenas prácticas de consumo responsable.
-  Visitar en la web las páginas de SLOW FISH. Están también en español.
-  Comprar peces locales y del día procedentes de la pesca artesanal.
-  Comprar las tallas adecuadas, nunca peces pequeños.
- Comprar las especies fuera de sus épocas de reproducción, para no entorpecer su recuperación. Esto puede resultar imposible, como en el caso de la anchoa del Cantábrico. En este mes de abril, es recomendable no consumir Sepia (Jibia), ya que es su temporada de reproducción y merodea por aguas de poca profundidad, siendo atrapada con facilidad.

PESCA Y MEDIO AMBIENTE
La pesca pirata


Era otoño de 2005 y rodábamos en Londres para un documental de la BBC titulado "El saqueo del océano". Para hacer entrevistas a responsables del Banco Mundial y de WWF, el equipo de rodaje se desplazó al Imperial College donde se celebraba una reunión internacional sobre pesca pirata. Para entendernos: gente que se dedica a pescar sin licencia, sin permisos, donde y cuando les da la gana. Gente que roba recursos en las aguas de los más pobres. Sin hacer mucho ruido entramos en el aula magna por un pasillo lateral y plantamos el trípode en plena conferencia.


Sobre el escenario, un ponente mencionaba reiteradamente la palabra "Las Palmas" y nosotros prestamos atención, porque algo de inglés sabemos. Aseguraba, con voz monótona, que Las Palmas de Gran Canaria era el mayor y casi único puerto de desembarco y de entrada de pesca pirata de Europa. Que era lamentable que un país comunitario, como "Spain", permitiera deambular por sus muelles a piratas que robaban el pescado a los más pobres. Al descubrir la cámara, el ponente se animó y puso más energía en su acusación, porque hay que agradar a los medios de comunicación.


El puerto de Las Palmas, en el ojo del huracán de la pesca pirata
durante demasiado tiempo.

Nuestro cámara, con un ojo incrustado en el visor y el otro cerrado, era una estatua. El ayudante de sonido mantenía la percha en alto y se miraba las uñas. Una guapetona señora del África occidental, revestida con uno de esos preciosos trajes de colores vivos, me dio un tironcillo del pantalón y sonrió, diciendo: "¿La televisión de lespañe?"  "No madame, la televisión del mexique", respondí entre dientes. 

La pesca ilegal, no comunicada y no regulada (IUU), es un azote para los recursos marinos y una tragedia para el mar. Resulta casi imposible de controlar en mar abierto ya que actua en aguas de países con reducidos medios de represión. Pero se puede atajar en los puertos de desembarco, instalando rigurosos filtros aduaneros sobre todo buque de pesca o buque frigorífico sospechoso. En el año 2000, un informe de la FAO denunciaba al puerto de Las Palmas como "el mayor puerto de desembarque conocido en el Atlántico de la pesca IUU". En el año 2002, España se incorporó a la lucha contra estos depredadores, unida al resto de los estados miembros de la Unión Europea, con un Plan de Acción derivado de la Comunicación comunitaria COM(2002)180 final. 


Un pesquero identificado como pirata

En 2005, mientras nos retirábamos discretamente de aquella sala de Londres acarreando nuestros bártulos, pude escuchar al ponente decir que los esfuerzos de las autoridades españolas eran insuficientes, con sólo  2 ó 3 inspectores para supervisar el desembarco de unas 400.000 toneladas anuales de productos marinos. Decía que, en Las Palmas, si bien se llegaba a evitar la entrada de pesca ilegal a Europa, se "toleraba" o quedaba fuera de control el pescado pirata que circulaba desde Canarias hacia países árabes o asiáticos. La razón era que Las Palmas tenía el estatus de Puerto Franco. Y ya se sabe que esos atípicos espacios de "excepción" son para hacer alegremente en ellos lo que es delito en otros. Como ese Eurovegas que tanto gusta a unas señoras que mandan en Madrid. 


En 2010, buques de pesca controlados por armadores españoles se vieron involucrados y denunciados por pesca ilegal. En abril de 2011, en Las Palmas se confiscaron 1.100 toneladas de pulpo, calamar y lenguado ilegales, llegados en pesqueros asiáticos y valorados en 4 millones de euros. En marzo de 2012, un atunero español era detenido en Mozambique por pescar en sus aguas sin licencia, imponiendo una multa de 1,2 millones de euros. Ahora, las cosas están más controladas en Las Palmas, pero la pesca pirata continua ya que el pescado escasea y vale más cada día.

martes, 10 de abril de 2012

LA ÚLTIMA MAJADERÍA CON EL AGUA
¡Ahi va!,...¡Las desaladoras!

Con tanta crisis nos habíamos olvidado de las desaladoras mediterráneas. Normal... en el fondo no son nuestras. Pagadas por los Fondos estructurales y de cohesión de la Unión Europea (hasta el 85% de subvención), nos importaban poco ¡Para desaladoras estamos ahora!. Pero los verdaderos dueños, los europeos del norte que las han estado pagando con su IVA, no las tenían olvidadas y nos han llamado a capítulo. Dicen que nos han mandado ya 1.500 millones de euros para hacer desaladoras. Nosotros, respondemos que llevamos gastados 1.664 millones, pero resulta que hemos hecho mal los números y nos faltan 700 millones más. 

Unos señores de Murcia, bien situados,  han dicho que lo mejor es vender a  los árabes esas desaladoras pagadas por los alemanes y que ya no valen para nada. Los alemanes se han mosqueado una barbaridad y le han echado una bronca bíblica al ministro del ramo. El señor ministro, que es muy valiente, se ha puesto el hábito de nazareno en el ánimo. Cubierto de ceniza penitencial, ha peregrinado al Banco Europeo de Inversiones en cuya ventanilla le esperaba una vicepresidenta ex-ministra, socialista y gaditana, para pedir prestados unos 500 millones. Se los ha dado. Con ellos promete terminar las desaladoras "alemanas" que buenamente pueda. Todo muy dantesco. Porque lo que se cuece en las áreas surorientales de la península suele ser así de truculento.


Bastidores con racks para ósmosis inversa
en la desaladora de Carboneras. Durante años, esta potente desaladora (inaugurada por D. Jaume Matas  siendo ministro de Medio Ambiente), tuvo grandes retrasos de procedencia externa,
a cuenta del tendido de las tuberías previstas para la distribución del agua

Una penosa historia

Hace ya un tiempo filosofaba con un amigo, también socio en temas de política ambiental, que el sistema económico mundial siempre fue una pugna entre dos variables: el capital y el trabajo. Pero que el siglo XX inauguraba una Era donde, a esas dos variables, se añadía por primera vez una tercera: la variable del medio ambiente y los recursos naturales. Este tercer factor era una bomba muy gorda que, más tarde o más temprano, haría saltar por los aires nuestros esquemas económicos. El caso del agua en la España seca es un buen ejemplo.

Año 2001. España va bien. En el árido sureste se afianza un modelo de especulación inmobiliaria, corrupción, sobreconsumo y conflictividad. La caricatura de la vorágine constructora que empieza a inundar España está en Murcia. En medio de la sequedad, se proyectan miles de viviendas inmersas en extensos Resorts cerrados y destinados a estabular a miles de británicos jubilados. La región ya sufre una sobreexplotación de agua, con extracciones ilegales y bajos costes del recurso. En todo el sureste se practican, artificialmente, cultivos no adaptados al medio. La urbanización es galopante y cubre una franja de 15 kilómetros paralela a la costa. Se planifican autopistas, aeropuertos, complejos comerciales, campos de golf, parques temáticos, puertos deportivos,...

La moderna desaladora de Torrevieja, de alta tecnolgía española, paralizada
por el enfrentamiento con las administraciones locales y regionales a cuanta de
las conexiones con el exterior (agua potabilizada y rechazos de salmueras)

Para todo eso se necesita agua, mucha agua, y se propone el Plan Hidrológico Nacional 2001. La base del Plan es un trasvase de 1000 hm3/año desde el Ebro hasta el sureste. Se enciende una guerra entre regiones. La Unión Europea desiste financiar el trasvase del Ebro con sus Fondos. No lo ve claro, y sin el dinero europeo el Plan se viene abajo. En 2003 llega otro gobierno, dispuesto a atender las demandas del sureste y su modelo insostenible. En vez de trasvase les propone desaladoras. Pero esas regiones, que se han quedado sin el trasvase y con gobiernos de signo político diferente, están berreonas y no quieren desaladoras. Es otra guerra, esta vez de mentiras, pellizcos y zancadillas administrativas.

Año 2008. España no va bien. El modelo urbanístico se derrumba y ya no hace falta tanta agua. Los promotores no venden un ladrillo. La construcción de desaladoras se detiene. Las pocas plantas terminadas están atascadas, funcionan bajo mínimos y no son rentables, salvo si suben el precio del metro cúbico a unos agricultores (regantes, se llaman) acostumbrados a pagar precios ridículos. Llega, atronadora, la Directiva Marco del Agua obligando a repercutir todos los costes del agua, incluidos los ambientales, en el usuario final. Mal porvenir.

Una urbanización murciana escacharrada

Año 2012. España va peor. La desalación había sido una huída hacia delante. No era cuestión de trasvase sí, trasvase no. De desaladoras caras o baratas. El error era mucho más profundo. No se habían tenido en cuenta el medio ambiente y los recursos naturales. Se empujaba un carro lleno de ladrillos, en lugar de lleno de I+D+i. Ya casi nadie habla del trasvase, pero los alemanes están con un cabreo de mil demonios y exigen que esas desaladoras se completen. No es de extrañar que un alto cargo de la Comisión Europea diga que no entiende lo que pasa con España. Pero Vds, inteligentes lectores, seguramente lo saben.