LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

sábado, 14 de marzo de 2015

ENERGÍAS RENOVABLES
Se acaban las excusas


Hace unos años, el gobierno del Reino de España tomó la decisión de dar el tiro de gracia a las moribundas energías renovables. Previa y abundantemente acuchilladas por un gobierno socialista, el nuevo gobierno conservador asestó una nueva tanda de navajazos sobre el cuerpo postrado al recortar otros 3.000 millones de euros en subvenciones. El apagón significó el frenazo en la energía eólica, ampliado con la amenaza de instaurar un peaje disuasorio para la energía solar fotovoltaica asumida por los ciudadanos.

No es nada nuevo para quienes defendemos la imperiosa necesidad de alcanzar una amplia independencia energética y de retrasar, en lo posible, los graves efectos del calentamiento global. Lo impensable es que el recorte de 3.000 millones de euros, decidido por el gobierno en base a informes técnicos emitidos por instituciones independientes, careciera de esos anunciados informes. Al parecer, y según cuentan los medios, la decisión tomada por Ministerio de Energía, Industria y Turismo fue anterior en fecha a las conclusiones de uno de los informes encargados, mientras que el segundo informe nunca se entregó.

Sin hacer una exhibición de brillante inteligencia, cualquier lector deduce que el recorte no fue debido a razones técnicas, sino meramente políticas. Esas razones políticas no serían otras que la entrega en brazos de las corporaciones eléctricas agrupadas en el lobby UNESA (nucleares, carbón, gas, fueloil). Por el Congreso de los Diputados clamaban ayer algunos ingenuos representantes de pueblo pidiendo la dimisión del ministro del ramo.

Anulada la excusa técnica para el freno a las renovables, a los amigos del carbón y el petróleo les queda otra excusa para sabotear a las eólicas y a los paneles fotovoltaicos: la inestabilidad que introducen en la red eléctrica. Más de una vez, algunos listos me han asegurado que a veces llueve y no hace sol. También me han asegurado que a veces no sopla el viento. Desgraciadamente, la pregonada inestabilidad que nos devolvería a la época de las cavernas, no se sostiene. De hecho, la respuesta está en la técnica.


La ciudad de Schwerin en el buen camino

En Alemania, nación vituperada y denostada por cerebral y exigente, se toman muy en serio la eficiencia, la tecnología y las reglas de la economía libre de mercado. De ahí sus grades recelos ante el caos griego y los carnavales de la improvisación española. Quienes desprecian a las energías renovables por su inestabilidad deberían darse una vuelta por Schwerin – Lankov, bella capital del Land de Mecklenburgo, al norte de Alemania. Allí, la empresa Younicos AG, fabricante de modernas baterías de todo tipo, ha montado un Parque de Baterías de 5 megawatios, a 380 voltios y con 20 años de vida útil.

El trabajo del Parque es garantizar la estabilidad de la red local, que suministra energía eléctrica de origen eólico y solar a 60.000 habitantes. No es la única. En Leighton, al norte de Londres, funciona otro Parque de Baterías de 6 Mw, y en la isla de Graciosa (Azores) la empresa germana ha instalado un sistema eléctrico que incluye un Parque de Baterías de 2,6 Mw, abastecido con 4,5 Mw de origen eólico y 1 Mw de origen solar, capaz de aportar el 65% de la energía necesaria en la isla. Estabilidad y almacenamiento solucionados.


Parque de Baterías en Schwerin

Según los responsables de Younicos AG, toda Alemania podría beneficiarse del sistema de almacenamiento de electricidad proporcionado por unos 60 Parques de Baterías, distribuidos por todo el país y alimentados por instalaciones de renovables en todos los formatos, desde grandes plantas solares y campos eólicos, hasta sistemas domésticos montados por particulares en sus tejados y azoteas. Esos Parques, del tamaño de un estadio de fútbol, estabilizarían los aportes de las caprichosas energías renovables, haciendo definitivamente innecesarias la mayoría de las centrales nucleares y claramente desmantelables las accionadas por sucios combustibles fósiles.

Además, con el nuevo sistema se podría prescindir, en gran medida, de las innumerables líneas eléctricas de alta tensión que recorren los territorios y que son caras de construir, costosas de mantener y que generan pérdidas energéticas. El abastecimiento sería menos frágil ante catástrofes que afectaran a las grandes plantas de generación de un modelo excesivamente centralizado y en manos de grandes corporaciones. Un sistema claramente perturbador de la democracia y la seguridad energética de las familias.


La capital de Graciosa, en Azores (Portugal) dispone de
su Parque de Baterías estabilizador.


Los parques de baterías no son la única respuesta a la intermitencia de las fuentes renovables de energía eléctrica. En este año de 2015 se anuncia la instalación en Europa (Rhode - Irlanda) de la primera planta cinética de energía. Basadas en rotores (flywheel - volantes de inercia) que giran a entre 20.000 y 50.000 revoluciones por minuto, estas plantas son capaces de aportar instantáneamente a la red la energía cinética almacenada, después de transformar el movimiento del rotor en electricidad, al accionar un generador acoplado. Desde hace siete años, en Estados Unidos funcionan unos ocho millones de estos rotores, con una potencia instalada de 300 Gw/h que equilibra las necesidades de la red eléctrica y la dan estabilidad. La firma Schwungrad Energy Limited anuncia que montará la planta con ayuda del fondo europeo para proyectos de I+D "Horizonte 2020", que aporta 2,5 millones de euros de su presupuesto para 2014.

Los rotores están construidos con fibra de carbono y giran en el vacío sustentados por campos magnéticos, sin rozamiento. En caso de necesidad, como la falta de sol o de viento, generan la electricidad previamente retenida en forma de movimiento, con una eficiencia que alcanza el 90%. No hay química, residuos o emisiones, salvo lo que genera la construcción de la planta y sus elementos. 


Imagen virtual del primer almacén europeo de energía cinética
que será construido en Irlanda

Si estas cosas pasan en naciones del norte europeo, sin apenas horas de sol y con inviernos oscuros y apestosos, es fácil imaginar que las exportaciones de energía eléctrica limpia del Reino de España al resto del continente europeo pueden convertirse en un sector económico tan poderoso como el Turismo, en un motor de desarrollo y de empleo. Si no avanzamos en las energías renovables es porque un puñado de intereses particulares está zancadilleando, con inexistentes informes y embustes pseudotécnicos, el futuro de nuestros hijos.

miércoles, 11 de marzo de 2015

TELÉFONOS MÓVILES
Obsolescencia en Barcelona





El congreso mundial de la telefonía móvil (Mobile World Congress 2015) ha terminado y los medios nos han informado profusamente sobre interesantes aspectos colaterales al evento: unos 90.000 visitantes en la ciudad; hoteles al completo y especulación brutal con los precios; alegría del sector de la restauración, de las putas y del taxi. Lo que ha pasado dentro de la feria ha sido asunto para expertos y enganchados, pero yo se lo cuento: nada digno de señalar y mal asunto para el usuario convencional.

Me quedaría solo con dos informaciones supuestamente relevantes. La primera es que han inventado unos relojitos de pulsera que hacen cosas, bobadas, con la condición de llevar asociado un móvil caro y sofisticado. Con estos relojes se impone la moda de dejarse crecer la uña larga del meñique (bien puntiaguda) para así tocar con precisión la diminuta pantalla táctil del artefacto. La segunda, es que ha salido un extraordinario móvil cuya batería dura ¡29 horas! ¡Más de un día seguido! En ambos casos, el afortunado usuario deberá mantenerse muy cerca de un enchufe o bien llenarse los bolsillos con baterías accesorias.

Mientras escribo, miro de reojo mi convencional “smartphone” comprado hace un par de años. Pobrecillo. Por tres euros compré una bonita funda china que le ha protegido de roces y caídas, pero su degradación interna ha sido imparable y progresiva. La batería, que empezó aguantando valerosamente seis días, apenas dura ya 24 horas. Su memoria interna, agarrotada por tantas aplicaciones estúpidas montadas en "fábrica”, enmarañadas entre sí por Google e imposibles de extirpar, ya no es capaz ni de soportar las periódicas actualizaciones del Whatsapp. Debería cambiar de teléfono si quiero recuperar los 0,89 euros de suscripción anual abonados por adelantado.

Lo sorprendente de esta idiotez de Congress es que, en lugar de resolver los problemas de millones de usuarios los agrava. Fabricantes y operadores inundan el mercado con móviles abarrotados de majaderías que saturan flacas memorias accionadas por baterías anémicas. El usuario, después, se descarga aplicaciones complementarias y termina por llevar en el bolso o en el bolsillo un aparato artrítico y jadeante. Si a eso se añaden las benditas “actualizaciones”, la escabechina es rápida y segura.

En realidad, la propia industria está desfigurando el concepto del teléfono transportable para derivarlo hacia una especie de “tablet”, escasamente autónomo y que es imprescindible reemplazar cada doce o catorce meses antes de que se “enladrille” (“brickeado”, llaman a esa parálisis total que afecta a los superinteligentes móviles de hoy).

Para el Reino de España, con una red de Internet Móvil lenta y cara, el teléfono móvil más que un simpático y útil ingenio se está convirtiendo en una pesadez de gestión energética, en un artefacto tan caro que puede significar un gasto de 1.000 euros anuales entre la compra y el contrato, en una fuente de problemas y broncas con las empresas operadoras, en una fuente de estrés y ansiedad, en un problema ambiental,.....  Llegamos al tema.

Según parece, las líneas de móviles activas en el país superan los 50 millones. La cifra indica un parque perfectamente saturado donde muchos ciudadanos tienen más de una línea. Si los fabricantes desean vender más teléfonos tienen que diseñarlos para que fallezcan en el más breve plazo de tiempo para seguir vendiendo 30 millones de móviles al año. La obsolescencia se programa incorporando pesadas aplicaciones que estrangulen al nuevo teléfono y con colocando baterías basura, que nacen más muertas que vivas.

“Es que la tecnología de las baterías no progresa tan rápido como el software de la telefonía” - dicen los exquisitos del sector levantando la nariz. Es lo mismo que dicen los fabricantes de cochecitos eléctricos que hay que enchufar cada 100 kilómetros. Que le pregunte al californiano Elon Musk porqué sus cochazos eléctricos Tesla tienen una autonomía de 450 kilómetros y se ponen a 100 Km/h. en 3 segundos. No es cuestión de tecnología, sino de prioridades tecnológicas. Y vender un buen teléfono, que dure más cinco años, que lleve memorias operativas ampliables y que se mantenga encendido más de una semana no es en absoluto prioritario. Quien se atreviera a ofrecer un teléfono tan estupendo sería lapidado por sus colegas en el siguiente Congress durante fiesta de inauguración.

¿Es posible conseguir este tipo de teléfono? Probablemente sí, aunque reduciendo drásticamente la carga de aplicaciones disponibles. Lo de las baterías es asunto más complejo. Baterías de larga duración existen, pero solamente tienen uso militar. La excusa para no ponerlas en el mercado es que son peligrosas porque, al concentrar tanta energía en poco espacio, pueden explotar o incendiarse. ¡Lo que nos faltaba por escucha! Resulta que nuestros esforzados soldados, además de jugarse la vida frente al enemigo, en el uniforme de combate llevan una bomba personal con forma de batería.  

La consecuencia del negocio es un desastre ambiental. En Europa solamente se recolecta y recicla (o se revende) el 15% de los teléfonos usados. Cada año, más de 160 millones de unidades acaban en el fondo de un cajón, en un vertedero o en las cunetas. La Directiva 2012/19/UE sobre residuos de equipos eléctricos y electrónicos (REEE) intenta frenar esta sangría de energía y materias primas de alto valor despilfarradas, como las Tierras Raras usadas<en las pantallas (itrio y lantánidos), el Coltan o los metales preciosos. Si todos los móviles usados se aprovecharan en Europa, el ahorro en materias primas sería de 500 millones de euros al año.

Entre tanto, empresas operadoras como Vodafone, Orange, Jazztel o Movistar se unen a la fiesta de fabricantes y distribuidores, ofreciendo cacharros deficientes y condenados a una corta vida útil. ¿Reventa? ¿Reacondicionamiento? ¿Recuperación de materiales? ¿Economía circular? ¿Circu… qué? Nos vemos el año que viene en el  fabuloso Congress de Barcelona 2016, esperando que la industria nos deslumbre con nuevos juguetes inútiles.

martes, 10 de marzo de 2015

SACRIFICIOS
Un relato quizá comprensible

 
El desbordamiento del río Ebro y sus afluentes en el Reino de España,
en los primeros días de marzo de 2015 puede ser el resultado de muchos
factores, donde aparecen la gran sombra del cambio climático y posibles fallos en la regulación.
La cuenca del gran río español dispone de un Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) que se ha mostrado incapaz de conjurar la inundación mediante un sistema de regulación (embalses). El problema surge cuando el largo tramo medio del río no está regulado y cuando los embalses pertenecen a empresas eléctricas privadas, quizá reticentes a turbinar o desaguar cuando no les conviene económicamente. ¿Se hará público un  análisis transparente de las causas?

Ha quedado atrás una fea semana de marzo en el Reino de España, con inexplicadas inundaciones en el norte del país (desbordamiento del río Ebro), con absurdos calores veraniegos en el sureste de la nación, con los 150.000 millones de euros que cuestan los perturbadores endocrinos a los europeos (cáncer, diabetes, obesidad, infertilidad..), con la certificada pobreza que sumerge a 12,5 millones de españoles (Comisión Europea) y con los probados retrocesos de Europa en materia de protección de sus espacios naturales (Agencia Europea de Medio Ambiente – Informe 2015).

Pero la pasada semana ha sido también la escogida por la periodista norteamericana Naomi Klein para describir en una colección de artículos el sistema que provoca tanta desgracia y tanto retroceso. Después de apabullarnos con su libro “No logo” (1999), mostrando las trampas y miserias de las corporaciones multinacionales, Klein entra en el debate sobre el cambio climático y sus consecuencias. Este sería el resumen de su último libro ("This changes everything: capitalism vs the climate"- diciembre 2014), de donde derivan los artículos mencionados .

A estas alturas, parece evidente que la mayoría de los políticos del siglo XXI se opone a frenar el cambio climático de manera firme. Dejadas atrás las payasadas del negacionismo, demasiado estúpidas para perdurar ante tanta evidencia, los argumentos para rechazar acciones decididas contra el calentamiento global se basan ahora en dos grandes “excusas”: la dificultad de poner de acuerdo a todos los países y el sacrificio que esas acciones supondría para la población.

La dificultad es una excusa ridícula. Antes de que el mundo se globalizara, los políticos fueron capaces de superar todas las dificultades estratégicas e ideológicas para frenar la carrera de las armas nucleares y evitar su propagación (Tratado de no proliferación de armas nucleares - 1968). Otra dificultad superada fue la firma del Protocolo de Montreal (1989) para defender la capa de ozono frente a los gases CFC y halones industriales. En 2014, el agujero abierto en la capa de ozono seguía retrocediendo lentamente, revertiéndose el problema. Tampoco tuvo problemas mayores el acuerdo de Bretón Woods (1944) que creó un nuevo sistema comercial internacional.

En cuanto al sacrificio que supondría para la población el disminuir la quema de  energías fósiles, desprecia la inteligencia del ciudadano. Después de treinta años de declive social (desde 1985) los ciudadanos saben mucho de sacrificios: pensiones reducidas; disminución de los derechos laborales; penuria laboral; salarios en caída libre; energía más cara; enseñanza más costosa; salud más cara y privatizada; intoxicación masiva alimentaria y respiratoria; pandemia de cáncer;… Estos sacrificios, impuestos o derivados de la actuación empresarial, ¿atienden al bienestar de la sociedad? En absoluto. Su llegada obedece al deseo de estabilizar el sistema que, precisamente,  hace la vida más cara y más precaria.

Al mencionar “el sistema” se está identificando la raíz de la inacción y de la desgana ante el cambio climático, porque actuar contra el calentamiento supone entrar en colisión con el capitalismo. Ese capitalismo fundamentalista y extremo, ahora rebautizado púdicamente como neoliberalismo, que favorece a las corporaciones multinacionales recurriendo a tres factores: la privatización de los bienes públicos; la desregulación de las corporaciones financieras y empresariales (Consenso de Washington – 1990); y la disminución de las tasas e impuestos a esas corporaciones.

Las supuestas ventajas de estos tres factores benefician sólo a una élite, pero sus consecuencias son nefastas para el resto de la sociedad al crear una gran inestabilidad en los mercados financieros con las reiteradas crisis que genera la especulación institucionalizada, aumentar la pobreza de forma general y provocar el deterioro y ruina de infraestructuras y servicios públicos, sin mencionar el agravio de los excesos de los más ricos, a veces mostrados como vergonzosos ejemplos de buen desarrollo e innovación.

En esta situación de dominio global “neoliberal”, los gobiernos centrales se encuentran voluntariamente atados de pies y manos ante el cambio climático. La consecuencia es la imposibilidad manifiesta de que los poderes públicos favorezcan la implantación paulatina de una sociedad y unos servicios “bajos en carbono” desde instituciones desmanteladas. Cualquier medida tendente a regular, tasar o penalizar el uso de combustibles fósiles es rápidamente calificada desde el núcleo duro del sistema como formas de control socialista, comunista o populista.

Cualquier iniciativa para favorecer e impulsar las energías limpias y renovables mediante ayudas públicas se transforma en un atentado contra las subvenciones y las ayudas que hoy reciben el carbón y los derivados del petróleo.  De ahí la paulatina retirada de ayudas a las energías renovables (solar y eólica) en el Reino de España a través de gobiernos socialistas y conservadores.

Si el cambio climático es ya una fuente de pobreza y de dolor añadidos, lo de menos serían los miles de afectados por las recientes inundaciones del Ebro, con las 10.000 cabezas de ganado ahogadas y las pérdidas económicas para el conjunto del país (reconstrucción de infraestructuras destrozadas, indemnizaciones a los afectados, lucro cesante, pérdida de cosechas, sangría para los seguros y reaseguros). En realidad, lo peor es la desgracia social.

El desempleo estable, las condiciones de trabajo degradadas, la imposibilidad en los jóvenes de independizarse son anécdotas ante la meridiana verdad de que la educación ya no es sinónimo de avance social. Esa especie de pacto social acordado hace cincuenta años, que buscaba el bienestar para todos y la posibilidad de alcanzar una sociedad más igualitaria, se ha hecho pedazos porque la gran fiesta prometida ha resultado ser para unos pocos. La magia del consumo, la libertad de comprar, ha terminado por desplazar otras libertades. Las protestas están mal vistas y pocos se atreven a parpadear ante el saqueo de la sociedad y el agotamiento de los recursos que nuestros nietos necesitan para sobrevivir.

Lo que nos queda es una sociedad rota e integrada por individuos solitarios que sería necesario reinventar. Para algunos analistas sociales la respuesta es más que una simple teoría social. Crear sociedades de intereses donde compartir, en lugar de competir, ofreciendo la seguridad y el respeto que el neoliberalismo y los mercados no ofrecen y nunca ofrecerán. Crear otra forma de educación, lejos de la actualmente programada para acceder a un empleo (que no se alcanzará) y que, en cualquier caso, habrá sido ideado para beneficio de unos pocos.

Hay otra clase de sociedad y de economía que toma decisiones a nivel local, donde priman la empatía y la solidaridad, respetuosa con la naturaleza y con el futuro amenazado por el cambio climático. Personalmente, cada vez que leo o escucho a quienes expresan estas ideas me acuerdo del Evangelio.

lunes, 16 de febrero de 2015

PESCA EN EUROPA
Peces y humanos al desnudo



La campaña de FishLove, una organización cívica que trata de proteger los recursos marinos frente al saqueo, ha desnudado a personajes más o menos célebres y les ha colocado sobre la piel un animal marino. Si algunas de las fotografías tienen una evidente faceta estética, la emoción se despierta al asociar la frágil desnudez de seres humanos y de peces.

Viene a tiempo para concienciar (a los que puedan, sepan y quieran) sobre las constantes amenazas que se ciernen sobre el océano a causa, entre otras muchas razones, de una explotación irracional. La campaña de FishLove coincide en el tiempo con otro Striptease, aunque menos estético. Es la desnudez pornográfica de la industria ballenera japonesa, dedicada a la matanza de cetáceos en aguas de Antártica justificada por sus fines “científicos”.

Tras décadas solicitando respetuosamente a los “científicos” nipones los resultados de su larga y concienzuda toma de datos durante la matanza, han tenido que exponer ante la opinión pública algunos de los objetivos I+D+i de sus campañas balleneras. El Excmo. Sr. Joji Moroshita, miembro del Cuerpo Diplomático del Japón ante la Comisión Ballenera Internacional, declaraba que las sangrientas campañas de caza de ballena habían generado más de 650 documentos técnicos y científicos.

Denunciado Japón ante la Corte Penal Internacional, y solicitados por los jueces esos centenares de documentos, solamente recibieron dos papeles. En ellos, después de matar 3.600 ballenas, al parecer se intentaba dar respuesta a tres interrogantes científicas de alto interés:

-          ¿Por cuánto dinero se puede vender en el mercado una ballena abierta en canal?
-          ¿Sabe mejor la ballena frita o a la plancha?
-          ¿Cuánto aceite produce una ballena y cuanto debe tirarse por la borda?

La ciencia aplicada a los mercados y al saqueo no conoce fronteras. Si los japoneses son unos genios en la materia, los estirados holandeses no se quedan atrás. Desde que el señor Piet Jan Verburg patentara su sistema de pesca eléctrico en 1992, la flota arrastrera industrial de su país ha batallado por instalar esta tecnología en sus buques que operan al sur del Mar del Norte. Por motivos meramente “científicos” y “experimentales”, el gobierno de los Países Bajos, con el visto bueno de la Comisión Europea, ha autorizado el método en 87 buques holandeses. Otros 12 británicos les han copiado.


Arrastrero del norte europea equipado para la pesca eléctrica

En el sur de Europa, la pesca brutal es mucho menos sofisticada. Es suficiente con asomarse a las costas para ver a sujetos vertiendo lejía en las charcas mareales para atrapar pulpos. Hasta hace poco, se usaba dinamita para pesca en ciertas costas del Reino de España (las malas lenguas comentan que todavía se emplea) y los arrastreros colgaban pesadas cadenas delante del copo para desenterrar a unas presas aterrorizadas ante lo que se les venía encima, dejando el fondo marino tras su paso como un páramo excavado y machacado.

Los pescadores del norte europeo no hacen esas salvajadas y recurren a la investigación científica y el I+D+i, que es mucho más elegante. Cada sistema de pesca eléctrica cuesta 400.000 euros, pero es cofinanciado generosamente por la Unión Europea. El sistema, caro, aseado y limpio, consistente en enviar impulsos eléctricos al lecho marino desde una malla de cables que se pasean por delante del copo.

 
Un pescador muestra alegremente su sistema de electrocución de peces y crustáceos a un público interesado

Gambas, cigalas, langostinos, lenguados, acedías, gallos y otra faunilla enterrada, reciben las descargas y saltan, electrocutados o  muertos, cayendo en los copos barredores que caminan detrás de la parrilla. En el caso de los peces, los chispazos les quiebran la columna y les paraliza los músculos, siendo fácilmente recogidos. Las hemorragias internas que provocan las descargas y las consiguientes infecciones que llega al consumidor, como en el caso del bacalao, carecen de importancia.

Los chinos, que llevan fama de saqueadores, usaron este sistema de pulsos eléctricos desde el año 2000. Equiparon con él a dos mil arrastreros para la pesca de gamba en el este del Mar de China y acabaron limpia y rápidamente con la pesquería. Las descargas mataban a las gambas, pero también a las huevas y las crías, esterilizaban la fauna del fondo marino y lo convertía en un desierto improductivo. El método fue prohibido apenas un año después, en el año 2001.

En el Reino Unido, los pescadores artesanales empiezan a quejarse de un sistema que deja el mar sin vida a su paso. La razón es que los artesanales no mantienen a poderosos lobbies en Bruselas que trabajan para “los mercados”, olvidando a los ciudadanos e ignorando los ecosistemas marinos… Perdón ¿los eco - qué? 

viernes, 16 de enero de 2015

EL AÑO 2015 PROMETE
Entrando en la nueva realidad


El desastre del cambio climático está indisolublemente unido a un determinado modelo energético. También puede asegurarse que los esfuerzos por proteger el medio ambiente disminuyen cuando hay que competir con otras prioridades, como son las ansias del capital en mantener sus ingresos o los buenos deseos de conservar y acrecentar los beneficios sociales.

Según los analistas del neoliberalismo, el mundo global se encamina hacia una suave, pero duradera, recesión. Un estancamiento similar al que azota Japón desde hace veinte años. Hasta ayer mismo, el responsable de la temida (¿) deflación era el petróleo. Ahora, al combustible fósil se le une el cobre, que baja de precio ante mercados estupefactos por una sociedad de consumo que ya no consume lo que debiera. Consecuencia lógica si te dedicas a bajar salarios y disminuir el poder adquisitivo del ciudadano. Son las entupidas incoherencias del fundamentalismo neoliberal.

Desde Goldman Sachs advierten que los precios del petróleo pueden descender hasta los 40 dólares por barril o menos, aunque los árabes no tendrían mayor inconveniente en forzar la bajada hasta los 20 dólares y soportar tranquilamente dos años de travesía del desierto en un mercado ahogado en crudo. La postura de Arabia Saudita es razonable en el presente modelo económico: si desea mantener su cuota de mercado, debe arruinar el petróleo de Rusia, el de los esquistos norteamericanos exprimidos o el extraído, con grandes costes, en las aguas profundas brasileñas o angoleñas.

El jueves 15 de enero de 2015 volvían a descender los precios hasta los 46 $ por barril, poniendo contra las cuerdas al petróleo del Mar del Norte, con Noruega y Escocia como víctimas. En los muelles de Aberdeen hoy se respira un ambiente pesado y gris, en la disyuntiva de cerrar la producción, enviando al paro a miles de personas, o bien mantenerla, con pérdidas hasta que pase la tormenta. En las Bolsas mundiales, las empresas ligadas a la industria del petróleo ven gotear el valor de sus acciones. Las de Haliburton han bajado el 50% desde el verano; las de la francesa Total un 25%; las de la española Repsol el 23% en seis meses.

No se piense que el camino hacia el abismo energético está cuidadosamente planificado. Es el resultado de cálculos a muy corto plazo, de apuestas inverosímiles y desacertadas, del rápido beneficio accionarial y de una economía meramente especulativa e inmediata. Los "sabios" de la economía liberal no anticipan más allá de una semana. No indagan en el devenir de las sociedades. No planifican ni analizan. Algo muy normal, ya que la economía de mercado no entiende de política ni de futuro. Tan solo necesita (exige) libertad para actuar sin trabas ni regulaciones, minuto a minuto. La burbuja petrolera está servida. Y si las cosas salen mal, siempre están los políticos para pagar los platos rotos con dinero del contribuyente: autopistas vacías, aeropuertos sin aviones, bancos quebrados por gerentes estafadores, hospitales privatizados y en ruina, almacenes de gas que generan terremotos,...

Hoy, 16 de enero de 2015, llega la noticia de que Repsol abandona sus polémicas prospecciones petroleras en aguas de las Islas Canarias. Según informan los medios, los tejanos de Rowan se marchan tras descubrir, supuestamente, la escasa o nula cantidad de petróleo localizado. La razón es poco creíble. Una empresa como Repsol no puede anunciar la existencia de 150.000 barriles diarios en un yacimiento y justificar con ello una millonaria (unos 100 millones de euros) y conflictiva inversión si no tiene las ideas muy claras. Otra cosa es que el petróleo encontrado sea de baja calidad. 

Malo para la Marca España. Malo para la imagen de Repsol. Malo para el gobierno de la nación que no dudó en confiar ciegamente en una corporación petrolera, involucrando a nuestros militares (Armada) y enfrentándose con buena parte de la población de Canarias, con su gobierno regional y con el movimiento ecologista internacional. La apuesta de los directivos de Repsol era una burbuja que ha estallado en la cara de demasiadas personas, a pesar de los avisos y llamadas a la prudencia.   

Hace dos meses, el 18 de noviembre de 2014, en este mismo blog se publicaba una entrada titulada PETROLEO EN CANARIAS – Descorazonador. En ella se daba cuenta del 85% de posibilidades de que el petróleo canario, en el hipotético caso de existir en cantidades significativas, fuera de mala calidad y no sirviera ni para asfaltar una carretera local. La razón para la espantada de Repsol-Rowan tiene, seguramente, otro motivo: la brutal caída de los precios del crudo que está haciendo retroceder las inversiones en crudos extremos o de baja calidad por todo el planeta. En ese caso, no sería un fracaso técnico, sino una "cagada" de sus directivos. Pero siempre es mejor culpar a los empleados técnicos y ocultar las nefastas decisiones de empresarios incapaces. Sin desear profundizar en las razones últimas del fiasco, hace dos días surgió un incidente en aguas de Canarias que puso de manifiesto el nerviosismo de Repsol-Rowan y la idiota gestión del circo petrolero.

Al parecer, un pequeño buque oceanográfico del Gobierno de Canarias, llevando a bordo investigadores de las universidades de La Laguna y de Las Palmas, realizaba trabajos científicos a dos millas del buque de prospección “Rowan Renaissance”. A pesar de mantenerse al doble de la distancia de seguridad exigida (una milla), los tejanos se acercaron al oceanográfico y le conminaron a abandonar la zona. Como carecían de autoridad para ello, los norteamericanos se dedicaron a sabotear los trabajos científicos acelerando los motores de sus buques supplies para perturbar las ecosondas de investigación. La Dirección General de la Marina Mercante (Ministerio de Fomento) emitió una queja oficial ante Repsol al conocer el injustificado “acoso” a un “buque del Estado”.    

Mientras unos lloran amargamente la caída de precios en ciertas materias primas, otros podrían estar de fiesta. Si el petróleo ha sido un caudaloso torrente de dinero fluyendo desde el bolsillo de los importadores hasta las arcas de los productores, ese caudal ha bajado de forma espectacular. Las sociedades de la “Zona euro” se encuentran, de repente, con ingentes cantidades de euros entre las manos, por mucho que descienda su valor frente al dólar y el franco suizo.

Si la clase política de la “Zona euro” tuviera la capacidad de gobernar en libertad y sin la brutal presión de los lobbies, emplearía este dinero en preparar a la sociedad para un futuro sediento de petróleo y en grave penuria energética. Porque los bajos precios tienen temibles consecuencias. La primera es que se están reduciendo las inversiones en nuevos yacimientos que retrasen la futura escasez. Aunque, para ser correctos, los nuevos yacimientos “extremos” solamente representan el 6% de las actuales reservas y mantener la actual producción de petróleo significa tener la capacidad de reemplazar la mitad de esa producción cada diez años.

Para evitar el desabastecimiento se necesitaría poner en marcha cuatro Arabias Sauditas. Como eso queda fuera del alcance del planeta, es inevitable el paulatino declive de la sociedad termo-industrial. Pero antes de que llegue la crisis, la fiesta está empezando: la bajada de precios en los hidrocarburos estimulará su consumo y se irán a hacer gárgaras las políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, ya se estaban reduciendo y retrasando esas políticas mediante la adecuada presión de la industria ejercida sobre los políticos.

En estos días, previos a la celebración en Paris de la cumbre del clima, se plantean muchas cuestiones sobre el futuro de la sociedad humana tal y como está hoy organizada en torno al petróleo. Nos anunciaban ayer que la subida del nivel medio del mar se ha acelerado en los últimos diez años, al pasar de los 1,3 milímetros anuales registrados entre 1901 y 1990, hasta los 3 milímetros por año. Nos dicen hoy que respirar las partículas (PM10) del aire en las ciudades contaminadas, aunque sea en mínimas cantidades, puede tener graves consecuencias en los siguientes cinco días: accidente cerebral vascular; infarto, aneurisma, angina de pecho y embolia pulmonar. Nos dicen que, si no deseamos superar los 2ºC de aumento de las temperaturas, será imprescindible dejar enterrados en suelo los dos tercios de los combustibles fósiles existentes en la corteza terrestre y empezar a desinvertir en las empresas y corporaciones ligadas a esos recursos.

Explica el Partido Popular, actualmente en el gobierno del Reino de España, que tendrá que dedicar los próximos meses a explicar a los españoles la “Nueva Realidad”. Es evidente que se trataría de “su” realidad. Posiblemente tendrá que decir que la sociedad española no regresará a la juerga de 2000 - 2007. Que en años venideros el desempleo será estructural y que, como anuncian los neoliberales en Holanda, hay que ir hacia una “sociedad participativa” en la que el Estado pierde su capacidad (su interés) en impulsar el bienestar y la felicidad del ciudadano. También dirá que las amenazas del terrorismo internacional a esta “realidad” justificará algunos sacrificios en nuestras libertades y derechos.

Sería deseable que en esa anunciada “Realidad” apareciera la realidad energética de la nación a medio y largo plazo, con su temible dependencia del petróleo; la realidad de respirar aire contaminado y morir antes de tiempo por su causa. La realidad de la erosión costera y el inventario de daños previstos en bienes y personas ante la subida del nivel del mar; la realidad de los cuatro o cinco grados suplementarios de temperatura esperados en el sudeste del país; la realidad de la inevitable desaparición del 90% de nuestras playas y el futuro caos de nuestro turismo “de sol y playa”.

También es de esperar que conozcamos la realidad del cataclismo que causamos en el ciclo del nitrógeno yd el fósforo, a causa de una agricultura y ganaderia nacionales ante los pesticidas, fosfatos, nitratos y purines que anegan las tierras; la realidad de las futuras inundaciones por lluvias torrenciales; la realidad de las nuevas enfermedades ambientales y de los venenos que las inducen o directamente las provocan: la realidad de la creciente hecatombe en la fertilidad de los hombres españoles a causa de los perturbadores hormonales que ingerimos a diario; la realidad de la paulatina destrucción acelerada de las tierras fértiles que tendrían que alimentar a nuestros nietos. Estaremos expectantes ante éstas y otras realidades del 2015.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

COMILLAS  BAJO EL MONZÓN
Las desventuras del cambio climático


Comillas, agosto 1993

Al atardecer del sábado 27 de diciembre, lluvias torrenciales descargaron sobre el litoral de Cantabria occidental (Reino de España). El suelo fue incapaz de retener tanta agua y ésta se acumuló rápidamente en las zonas más bajas de pueblos como Comillas y Cabezón de la Sal, inundando viviendas, locales y vías públicas. Uno de los principios del cambio climático se cumplía: “las lluvias serán torrenciales o no serán”.

En el caso de Comillas, la inundación de su centro urbano no es una novedad. El 26 de agosto de 1993, el pueblo soportó una tromba de agua que el sistema de colectores y alcantarillado no pudo negociar y se vieron barcas en las calles. Diez años después, las autoridades locales estaban trabajando en un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), mientras el crecimiento urbanístico parecía desbocado y grandes extensiones de suelo habían ya sido impermeabilizadas y selladas por nuevas construcciones.

Por entonces, la agrupación vecinal “Procomillas” presentó alegaciones al PGOU, recordando a los redactores del Plan que el cambio climático no era un entretenimiento de científicos chiflados. Aquí se ofrece una fracción del contenido de aquellas alegaciones, debidamente entregadas a las autoridades responsables en septiembre de 2005  y que no obtuvieron la menor respuesta:


 Cambio climático
No obstante, la Asociación considera que la ausencia de mención alguna a las imparables consecuencias del cambio climático, y sus más que posibles efectos sobre el futuro socioeconómico y ambiental de Comillas, es una carencia de especial gravedad en el diseño del PGOU. Teniendo en cuenta que hacer frente a los efectos del cambio climático y adoptar la Directiva Marco de Aguas son dos grandes prioridades ambientales de la Unión Europea, los redactores del Plan  deberían mencionar y tomar en consideración:

-       El aumento en 4 grados centígrados de la temperatura media en Cantabria en el horizonte del año 2080. (Escenario ACACIA. Informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente – AEMA  Nº 2/2004)
-       La disminución de entre el 20% y el 30% de la pluviometría media de Cantabria en verano, época de máxima demanda del recurso, en el horizonte de 2080 (Escenario ACACIA – AEMA 2004)
-       La progresiva disminución de días muy lluviosos y húmedos, cifrada en más de tres días menos por cada década trascurrida. Cifra que puede reducirse significativamente en el futuro (IPCC – 2004).
-       El aumento de hasta 4,6 grados centígrados de media en la temperatura de las aguas del Cantábrico a lo largo del siglo XXI (Fuente IPCC – año 2001)
-       La progresiva disminución del caudal de los ríos y del volumen de sus descargas al mar en la cornisa cantábrica de hasta un 25% en el año 2070, sobre la base del año 2000 (CEDEX. Ministerio de Fomento. España 2003)
-       El progresivo aumento de los riesgos de lluvias torrenciales seguidas de inundaciones y de vientos huracanados (Informe Dirección General de Medio Ambiente CE. Prevención de Riesgos ambientales. Estrategia de protección de suelos).
-       El aumento medio del nivel del Cantábrico en hasta 0,48 centímetros, provocado básicamente por la dilatación térmica del océano, lo que supondría la desaparición de la playa de Comillas en el transcurso del presente siglo (Escenario SRES – IPCC – 2001).

A la vista de estas previsiones, avaladas desde el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y la Agencia Europea del Medio Ambiente, el PGOU de Comillas debería ser cuidadoso a la hora de proyectar las necesidades en agua dulce de la futura población, así como disponer de suficiente suelo libre con capacidad para retener el agua y evitar el riesgo de inundaciones. Esta necesidad se hace aún mayor por la orografía donde se asienta el grueso del previsto desarrollo urbano de Comillas. A este respecto, se observa que dicha expansión se asienta fundamentalmente en el interior de una cuenca prácticamente cerrada, delimitada por elevaciones (La Coteruca, Rovacías, Carretera a Cabezón), y con una única salida para las aguas en el espacio que desemboca en la depresión del cruce del Bar Filipinas.


La inundación de 1993 volvió a repetirse pocos años después en el mismo espacio, a pesar de haberse aumentado la capacidad de los grandes colectores de aguas pluviales tras una larga y costosa obra. Después de la segunda inundación (octubre de 2005) y la tercera (julio de 2006) se hizo evidente la necesidad de contar con el “tanque de tormentas” en la zona baja del pueblo, capaz de hacer frente a los episodios de lluvias torrenciales. La infraestructura había sido recomendada en las alegaciones de la Asociación Procomillas que, en su resumen final, decían:


-     Recomendar en el PGOU efectuar estudios sobre la capacidad de retención y absorción de aguas de escorrentías extremas en la cuenca cerrada a urbanizar, propugnando la reserva de suelo libre para zonas de absorción. En su caso, ajustar las necesidades de evacuación de aguas de lluvia por sistemas de saneamiento. Prever la instalación de tanques de tormenta.
 
Una visión general del entramado urbano previsto en el horizonte de 2015, período estimado de vigencia del Plan, muestra la existencia de grandes espacios verdes al Oeste del casco histórico de Comillas (Seminario, Palacio de Sobrellano, jardines privados al sur de Sobrellano) y un lamentable vacío al Este, donde el suelo puede ser sellado y compactado en una enorme extensión. Resulta imprescindible buscar el equilibrio con la delimitación exacta de corredores o de espacios verdes capaces de absorber el agua de lluvia en el espacio delimitado entre la Coteruca, Robacías, el casco de la villa y la carretera de Cabezón. No es adecuado confiar en que Ayuntamiento, promotores y particulares desarrollen jardines y arbolados en las nuevas zonas urbanas del Sur y Este de Comillas.


Comillas, diciembre 2014

Han pasado ocho años desde la última inundación y el cambio climático sigue su imparable avance. El año 2015 llega y el PGOU no ha podido proteger al pueblo. El pequeño “tanque de tormentas” instalado en 2007 para retener lluvias torrenciales se ha mostrado claramente insuficiente. Simultáneamente, se han impermeabilizado más metros cuadrados en la cuenca de captación de lluvias, a causa de nuevas construcciones brotadas de la “burbuja inmobiliaria”.

La solución a las reiteradas inundaciones en Comillas no es fácil ni barata, ya que parte de un error de concepto: la carretera que sale de Comillas en dirección a Cabezón de la Sal fue construida en su día sobre un arroyo; la zona que se inunda fue en su día una pequeña marisma. Resulta imprescindible acometer el estudio hidrológico de la cuenca, pero hacerlo teniendo en cuenta las previsiones más pesimistas del cambio climático. Cuando los ambientalistas hablamos de la progresiva  "mediterranización" de Cantabria, usamos un término amable porque en realidad estamos ante la "tropicalización" de Cantabria. 

Las lluvias torrenciales (tropicales) no son tomadas a broma por otras autoridades europeas que, a toda prisa, construyen enormes tanques de tormenta en grandes ciudades. Algunas tan poco tropicales como Amsterdam. Desgraciadamente, en el Reino de España, demasiados políticos y demasiados ciudadanos siguen infravalorando los efectos del cambio en el clima mundial, causado por el efecto invernadero de nuestras emisiones.

En el caso de las inundaciones, tratar de ahorrar dinero en la mejora de los sistemas de retención y almacenamiento de escorrentías tropicales es un error muy grueso. El coste de los daños causados a bienes públicos y privados es siempre superior al gasto en medidas preventivas. Si el daño entrañase la pérdida de vidas humanas, ese ahorro entra en el terreno penal. Pero hacer comprender cosas tan simples a la mayoría de los políticos nacionales es tarea hercúlea y abocada al fracaso.

Coincidiendo en el tiempo con las (anunciadas) inundaciones de Comillas, un prócer político de Cantabria anunciaba su retirada de la vida pública. Se trata del Senador D. Gonzalo Piñero García - Lago, afecto al Partido Popular. Su prematura jubilación concluye 33 años de vida íntegramente dedicada a la política, costeada por la hacienda pública y los presupuestos municipales, regionales y estatales. Sus últimos ingresos conocidos, en el Senado del Reino, superaban los 6.000 euros mensuales. Don Gonzalo inició su vida política como diputado del Parlamento de Cantabria en 1987 y Consejero (ministro regional). Sucesivamente ocuparía los cargos de concejal del ayuntamiento de Santander (1991), alcalde de la ciudad (1995) y Senador (2004).

Las más satánicas leyendas urbanas que circulan por la bella ciudad de Santander, siempre  falsas y aborrecibles, cuentan que en el transcurso de uno de los mítines electorales que enriquecieron la vida política de Don Gonzalo, el prócer pidió con voz vibrante al entregado auditorio qué era lo que esperaba de su gestión. Una voz respondió desde el fondo de la sala… ¡¡Acaba el bachillerato!!  

lunes, 29 de diciembre de 2014

WONDERLAND SUIZA
Cinco años perdidos


Las políticas europeas para reducir las emisiones de CO2  en el transporte por carretera perdió fuelle hace tiempo. Dentro de un par de días, el 1 de enero de 2015, tenía que haber entrado en vigor la obligación de que el 100% de los nuevos coches fabricados en la Unión Europea emitieran una media de 95 gramos de CO2 por cada kilómetro recorrido. La norma se refiere a la completa producción de una firma, obteniendo la media de emisiones entre sus motores de alta gama y los instalados en sus pequeños utilitarios.

De esta forma, fabricantes como Mercedes-Benz o BMW tendrían que adoptar esta media de 95 gr/km, algo casi imposible para un habitual fabricante de berlinas de alta cilindrada. La solución fue empezar a fabricar también pequeños modelos, con menores emisiones que compensaran las de los grandes coches de la casa. Otra fórmula era que la firma especializada en producir coches grandes se asociara con fabricantes de utilitarios y empleara sus reducidas emisiones (o nulas emisiones si son coches totalmente eléctricos) para alcanzar la media.

Llega el año 2015, pero la completa aplicación de la norma se ha retrasado hasta el 2020. El motivo es la presión del lobby del automóvil europeo sobre las autoridades comunitarias. Estamos ante un bucle infernal, donde las petroleras presionan a los fabricantes y éstos a la Comisión, para retrasar todo lo posible la expansión del coche eléctrico. Por su parte, las corporaciones eléctricas sabotean en todo lo posible la energía solar fotovoltaica, ya que no existe peor pesadilla para el escalofriante sistema  energético que nos gobierna que un ciudadano recargando su coche 100% eléctrico gracias a los paneles solares que tiene en su tejado.

El presidente regional de Cataluña en su Audi

Las más altas autoridades de los Estados miembros de la Unión Europea tampoco  dan ejemplo. Es suficiente con ver los coches oficiales que utilizan en sus desplazamientos. Generalmente son vehículos de gran cilindrada y que emiten por encima de los 200 gr/km. Las excusas del despropósito son variadas: la “representación” y la “dignidad” del cargo, la necesidad de que viajen confortablemente, ya que son abnegados y fatigados servidores, o la necesidad de usar vehículos blindados, de enorme peso y que precisan grandes motores.


Si Francia se decanta por sus grandes Renault, Peugeot o Citroën, en el Reino Unido usan Jaguar y Rover, en Italia, Lancia o Maserati, mientras que en Alemania emplean los grandes Mercedes, Audi y BMW. El Reino de España, que no considera suficientemente digno que sus ministros se muevan en un SEAT, adora el Audi A8 y sus 244 gr/km de emisiones. Lo de las autoridades españolas es una plaga: ministros, presidentes de regiones y alcaldes de grandes ciudades se apoltronan en los Audis. Algunos de ellos tuvieron un coste de 380.000 euros por unidad, aunque la media está entre los 65.000 y los 85.000 euros.


Un ex-ministro de Justicia del Reino de España y su Audi

Frente al despliegue de tantas y tantos políticos echando CO2 por las orejas, aparece una mujer que, encima, es suiza (Zurich). Se llama Doris Leuthard y ocupa uno de los siete puestos de Consejo Federal del Gobierno de Suiza. En estos días ejerce el cargo de ministra de Medio Ambiente, Energía, Transportes y Comunicaciones. Hace tiempo, como presidenta del Partido Demócrata Cristiano, la señora Doris Leuthard era una defensora de la energía nuclear. Ahora, una vez vistas y comprendidas desde las esferas del poder las entrañas pestilentes de la energía nuclear y petrolera, ha decidido la progresiva desnuclearización de su nación y ha cambiado de coche oficial.


La Consejera Federal, Doris Leuthard, usa un Tesla S


¿Un nuevo Audi A8?, ¿un Mercedes-Benz Clase “S”? ¿un BMW serie “7”? Ninguno de ellos. Ha elegido un Tesla S californiano, eléctrico al 100%, con una autonomía de 450 km y cero emisiones. Con la compra  ha economizado unos 20.000 euros respecto de otros coches oficiales alemanes. Dos Consejeros Federales más han optado por el mismo automóvil. El detalle es que Suiza no forma parte de la Unión Europea, no usa el euro y no obedece a la señora Merkel.