LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

domingo, 22 de marzo de 2015

OYAMBRE PIERDE UN TREN
Las paradojas del medio ambiente europeo


Desde hace más de cuatro meses se encuentra en marcha el bautizado Proyecto ARCOS, financiado por el programa comunitario Life +. El proyecto, liderado por la Universidad de Oviedo (Principado de Asturias – Reino de España) y gestionado desde el Jardín Botánico de Gijón, pretende restaurar, repoblar y regenerar diez sistemas dunares españoles repartidos a lo largo de las costas del Mar Cantábrico.

Los diez sistemas son LICs (Lugar de Interés Comunitario) y forman parte de la Red Natura 2000. El objetivo es recuperar y asegurar la biodiversidad vegetal en estas dunas atlánticas mediante la inyección de más de 1,3 millones de euros, de los que 945.428,- son aportados por la Unión Europea. El País Vasco, Cantabria y Asturias se reparten esta bonita tarta, correspondiendo a Cantabria la regeneración de tres LIC dunares: Berria (ES1300007), Liencres (ES1300004) y Somo (ES 1300005).

Los tres sistemas beneficiados no están escandalosamente deteriorados, a no ser por el deambular de los ciudadanos en verano, la ocasional invasión de los arenales por algunos coches o por la brutal erosión que está afectando a toda la costa atlántica europea. En los tres casos cántabros se trata de dunas que solamente requieren más protección contra aparcamientos salvajes, probar métodos innovadores de captación de arena, extirpar vegetales inapropiados (pinos), la reintroducción de plantas “dunares” autóctonas, para conservar un hábitat prioritario, y el cercado perimetral del área tratada, para evitar el pisoteo.

 
Aunque cueste creerlo, esto es una duna atlántica. La del LIC de Oyambre
Lo que sucede es que está recubierta por un campo de golf privado, con sus greens y hierbas artificiales,
sus bosquetes de pinos y sus estacas. Por aquí no va a pasar el Proyecto Life + ARCOS, ya que se llevaría todo el presupuesto.

En la lista beneficiada por el Life+ ARCOS nos falta un LIC de Cantabria, un sistema dunar atlántico asociado a dos humedales  y que es núcleo de todo un Parque Regional. En efecto, se trata del LIC Rías Occidentales y Dunas de Oyambre (ES1300003). ¿Qué clase de maldición ha dado la espalda a uno de los sistemas dunares atlánticos europeos más contaminados, erosionados, desfigurados y agredidos de la Unión Europea?

La respuesta es fácil. Demasiado destrozado, demasiado desfigurado por intereses privados, demasiados políticos inútiles rondando, demasiadas complicaciones. Oyambre se ha convertido en la imagen más clara de la desidia ambiental española y comunitaria. Si verdaderamente Europa y el Reino de España desearan proteger sus dunas atlánticas, Oyambre sería el gran protagonista del proyecto ARCOS de Life +. Pero el reto es excesivamente grande.

El LIC Rías Occidentales y Dunas de Oyambre es un forúnculo supurante e infecto en plena Red Natura 2000. En su seno se mantienen diques que sedimentan humedades (Dique de SNIACE), se consienten chiringuitos y campings contaminantes, se mantiene activo un campo de golf encima de la duna plagado de plantas ajenas al hábitat, se remueven las arenas de la duna con palas excavadoras para mantener un aparcamiento, se rellenan humedales con piedras para montar encima carreteras, se desvían a sus arenas los purines de varias vaquerías carentes de balsas de retención y se toleran escolleras privadas, a pesar de sentencias judiciales que nadie obedece.

El Parque Regional que alberga este LIC tardó seis años en ver aprobado su Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) y tiene aún pendiente de aprobar su Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), en ausencia del cual se cometen toda suerte de tropelías. El acoso no ha terminado y Oyambre está abandonado a su mala estrella. El objetivo final de los políticos locales y regionales parece ser el permitir y estimular su completa degradación, hasta que se decida retirar la actual protección europea.



ARRIBA - Oriente de Gibraltar - Preparando el relleno (Completado en 2015)
ABAJO - Oriente de Gibraltar - La razón del relleno
  
Otra paradoja y otra agresión a las políticas ambientales comunitarias sigue adelante en la costa oriental de Gibraltar. La pasada semana, el ayuntamiento de la colonia inglesa anunció que entraba en activas deliberaciones para impulsar el proyecto Eastside Bay. En este blog ya se ha comentado la irracionalidad que rodea a este anómalo grano europeo, especialmente en lo que concierne a la protección de las aguas circundantes al ridículo enclave. Les ofrezco un breve recorrido por las últimas estupideces gibraltareñas.

En 2010, la Royal Navy decidió extender su soberanía sobre las aguas españolas, fuente de conflictos permanentes, en supuesta defensa de una Base naval de la OTAN (UK) contra otro miembro de la OTAN (España). El primer conflicto fue el estrafalario lío a costa de unos bloques prefabricados de cemento (fabricados en España) sumergidos en el agua (gibraltareña) para recrecer un antiguo Arrecife artificial (1976). Al mismo tiempo, constructores, empresarios y políticos (españoles y gibraltareños) perpetraban colosales rellenos en la costa oriental del Peñón, importando centenares de camiones españoles cargados de piedras españolas y arenas arrebatadas (compradas) a la duna de Valdevaqueros (Tarifa – Reino de España), con la complacencia del alcalde la localidad.

El gran relleno en las nuevas aguas gibraltareñas (antes españolas), lento pero sin pausa, formaba los cimientos de un magno proyecto inmobiliario del año 2005, consistente en levantar varios rascacielos con 2.200 apartamentos, un hotel de lujo, puerto deportivo para 300 embarcaciones y gran área comercial. Más al sur de la roca, se rellenaba el mar con otros dos largos diques para, supuestamente, proteger de los embates del mar una ristra de apartamentos. Los trabajos de los dos diques, llevados a cabo por una empresa holandesa, se efectuaban en aguas del LIC británico “Southern Waters of Gibraltar”, designado en 2006. Un LIC cuyos límites geográficos el Reino Unido revisó en octubre de 2012, para dar cabida al gran pelotazo inmobiliario.


En 2011, los LICs británico y español se superponían en una doble protección
Pero no es obstáculo para la operación inmobiliaria.
El LIC británico recortado recientemente a favor de Eastside Bay


En noviembre de ese preciso año, la respuesta española fue considerar el LIC (ES6120032) “Estrecho Oriental”, previamente designado en 2008, como Zona de Especial Conservación (ZEC).  La protesta del Reino de España ante la Comisión Europea, por el proyecto de rellenar y construir en las aguas de un LIC y una ZEC, fue rechazada por el Comisario Europeo de Medio Ambiente, M. Janez Potocnik, oriundo de Eslovenia. Al parecer, la actuación era compatible con la conservación del hábitat marino y sus especies.

El señor Potocnik es el mismo individuo que en 2010, durante su toma de posesión, clamaba contra la acelerada pérdida de biodiversidad en Europa. El mismo que, a comienzos de 2015, clamaba contra la mala gestión de los espacios protegidos de la Red Natura 2000.


Otro de los interesantes rellenos de Gibraltar, esta vez al sur de Eastside Bay,
 realizado para proteger del mar la hilera de casitas.
Pero una mirada atenta descubre la curva que empiezan a dibujar ambos diques, uno en busca del otro. ¿Llegarán a encontrarse? ¿Querrán crear una gran piscina artificial para criar doradas?.
Observando la dirección del oleaje se entiende que bastaría con el dique sur ( a la derecha) para contener los temporales de levante. El innecesario dique norte (a la izquierda) debe ser para frenar las olas generadas por los niños españoles  al bañarse en la playa de la Atunara, a menos de un kilómetro. Veremos en qué acaba la obra.

En marzo de 2015, el proyecto Eastside Bay de Gibraltar navega viento en popa. Con el Reino de España silenciado, los gestores de Gibraltar negocian con la empresa inmobiliaria Armada Group (Dubai – Emiratos Árabes Unidos) y con la australiana Fender Katsalidis, la construcción sobre los estupendos rellenos del LIC. Los promotores confían en que la FIFA homologue el campo de fútbol, incluido en la operación, donde celebrar grandes eventos futboleros. Además, para evitar congestiones del tráfico rodado, se proyecta la construcción de un túnel que atraviese la Roca para enlazar esta especie de nuevo Mónaco con el centro urbano de Gibraltar.

No puede negarse que la protección de la biodiversidad europea está en manos de los mejores y más preparados.  

jueves, 19 de marzo de 2015

AUTOVÍAS DE PEAJE
El triunfo de Kafka


El pasado fin de semana leía en la prensa nacional una preocupante noticia. La mayor organización de las empresas privadas de construcción y gestión de infraestructuras del Reino de España (SEOPAN), proponía al gobierno un plan de construcción de nuevas infraestructuras, cifrado en 66.500 millones de euros. Como los asociados no son estúpidos y conocen la deuda galopante de la nación (el 100% del PIB), sugerían que la mitad de ese presupuesto saliera del bolsillo de los particulares y se destinara a la rehabilitación y la eficiencia energética de edificios y viviendas. Aún más, proponía al Gobierno instaurar peajes en las autovías gratuitas del país, es decir, en las que fueron construidas con la ayuda económica de la Unión Europea (FEDER – Fondo de Cohesión).

Algunas ideas de SEOPAN tienen sensatez, como es reparar las carreteras deterioradas, adecuar líneas de ferrocarril para el transporte de mercancías, mejorar los accesos a puertos y ciudades o construir nuevas depuradoras de aguas fecales para que Europa no nos multe por cerdos. Lo inaceptable sería insistir en construir nuevas autopistas, nuevas líneas de alta velocidad ferroviaria (AVE), nuevos aeropuertos o nuevos complejos urbanos, como el Plan Chamartín – Madrid. Sobre todo en un país con casi un millón de casas vacías, 100.000 de ellas declaradas definitivamente invendibles y que, aunque son nuevas, están destinadas a la demolición. Parece ser que la ciudad de El Cairo ha sentido envidia y también acaba de presentar su propia paranoia urbana: "The Capital Cairo"



La Operación Chamartín, ideada por bancos,  constructoras y políticos.

La Operación "The Capital Cairo", ideada por bancos, constructoras y políticos

En realidad, el mayor capítulo de las ideas de SEOPAN es el relativo a la rehabilitación de edificios y su adecuación energética. Un programa de eficiencia que Francia, Alemania, Bélgica, Suiza, Austria, Italia y otras naciones llevan adelante desde hace años, estimulado por los gobiernos respectivos con ayudas y créditos blandos. Pero los 32.000 millones de euros destinados a financiar este 50% del programa y pensados para ahorrar energía, no es lo que cualquier Gobierno desearía. Desde luego no por el actual, entregado en manos de las corporaciones energéticas, adicto a las energías fósiles y alérgico a cualquier sistema que genere electricidad de forma limpia y que aproveche los recursos del país.

Para que SEOPAN llegara a convencer al Gobierno, éste tendría que estar hecho de otra pasta. Tendría que disponer, por ejemplo, de una estrategia energética nacional de independencia y seguridad del abastecimiento y de freno al cambio climático basada en las energías renovables. Tendría que contar con una avanzada estrategia de transporte económico y sostenible, urbano e interurbano, fundamentado más en medios colectivos y menos en vehículos privados. Finalmente, tendría que regirse por una innovadora política fiscal ambiental centrada en el consumo de recursos naturales, en lugar de una política fiscal basada en las rentas del trabajo de las clases media y baja. 

Un ejemplo de tasación ambiental es la aprobada reforma fiscal en Suiza (13 de marzo de 2015) con nuevos impuestos sobre los combustibles fósiles y la energía eléctrica. La reforma, que carga un buen puñado de céntimos a cada litro vendido y cada kW facturado, se destina a sufragar el programado apagón nuclear helvético y a financiar la expansión de las energías renovables hasta el año 2040. 



¿La radial R5 a su paso por la trastienda de Móstoles?
¿La radial R2 en dirección a Madrid)
Podría ser, vista la aglomeración de vehículos. Pero es la fabulosa autopista de Naypydaw, nueva
capital de Myammar (antes Birmania), construida por unos generales de derechas de toda la vida y sus
socios constructores. Hay idiotas en todas partes.

En cualquier caso, resulta ridículo, inoperante y poco creíble que desde una organización como SEOPAN nos pretendan señalar el camino de la sostenibilidad y del sentido común. Verdaderamente, sus propuestas inversoras serían el síntoma de un acceso de cordura poco acostumbrado. 

El papel de las empresas constructoras en la vida del Reino durante en los últimos treinta años está todavía por escribir. A veces surgen tragedias, como la "Burbuja Inmobiliaria" que ha arruinado a la sociedad española de la mano de estúpidos políticos, constructores y "consultings". Otras mueven al desconsuelo, como las llamadas autopistas de peaje radiales de Madrid, vacías de coches y en perfecta quiebra. Tramadas por políticos, bancos y constructores (asociados en SEOPAN), las autopistas fantasmales se han revelado como prueba de la sintonía entre unos pocos en perjuicio de la mayoría. Son la prueba  de que la construcción de infraestructuras puede ser un fin en sí mismo y, en caso de fracaso final, repercutir la deuda entre todos los ciudadanos.


La autopista de peaje radial R5, (Madrid - Navalcarnero) acumula 1.600 millones de euros de pérdidas que pagaremos los españoles con nuestros impuestos. 

Hace algo más de cuarenta años, el Ministerio de Obras Públicas del Reino (ahora Ministerio de Fomento) estaba presidido por un inteligente y notable abogado llamado Gonzalo Fernández de la Mora. Para definir el gobierno al que servía, presidido por el general Franco, el ministro utilizó la expresión “Estado de las Obras”. Su intuición fue de gran sagacidad pues, medio siglo después, la hermandad entre empresas particulares y el Estado se ha perfeccionado al máximo y funciona con la precisión de un reloj suizo. Y no solo en el Reino de España, sino en la tecnocrática Frankfurt donde políticos, bancos y constructores han despilfarrado en la construcción de un enorme rascacielos, sede del Banco Central Europeo que impone austeridad suicida a los ciudadanos.

El problema de esa especie de comunidad de intereses es que deja de lado el bien general, convirtiendo las  políticas del Estado en acciones meramente “infraestructuralistas”. La construcción (SEOPAN) como ideario, como medio y como objetivo final. Lo importante es la decisión política de construir cualquier cosa; es el apasionante proceso del proyecto; es la intervención de renombrados “asesores" multinacionales y "consultoras" que justifican y avalan la absoluta necesidad de la construcción mediante carísimos informes; es la adjudicación definitiva de la construcción (el excitante reparto de las obras, el juego de las presiones y chalaneos y la maravillosa posibilidad de activar corruptelas); es el proceso de la construcción en sí misma, con puestos de trabajo temporales que rescatan puntualmente las estadísticas; es el gran consumo de energía y materiales que alegran el PIB; es el brillante acto de la inauguración de la infraestructura.

Lo que suceda después, la utilidad social de la infraestructura, los beneficios para la nación y sus ciudadanos a largo plazo son asuntos colaterales y sin importancia.

En estos días, el estudio de la madrileña consultora FEDEA ha puesto al descubierto el disparate de las líneas de ferrocarril de alta velocidad (AVE) en el Reino de España. Nuestro país es el primero del mundo mundial en kilómetros de líneas férreas de alta velocidad por cada millón de habitantes, alcanzando los 79 km al sumar líneas operativas y en construcción. Pero somos los últimos del mundo mundial en la utilización de esas líneas, con 10.120 pasajeros por km y año, frente a los 150.000 de Japón y los 61.000 de Francia.




El AVE español a 300 km/hora no es un medio de transporte de interés general y social, sino elitista y de baja rentabilidad económica. Sobre todo, al dificultar que las nuevas líneas sean empleadas también para el transporte de mercancías, como sucede en Alemania, donde se limita la velocidad a 200 km/hora para facilitar el doble uso. Para colmo, la implantación del AVE ha venido acompañada del cierre de estaciones y líneas de ferrocarril convencionales, forzando a un mayor uso del camión y el coche.

Otro ejemplo de la perturbadora amalgama entre políticos y empresarios de la construcción acaba de despertarse, tras el anuncio de la inminente conexión del embalse de Melonares con la ciudad de Sevilla para el abastecimiento de agua. La presa de Melonares es otro ejemplo de infraestructura que satisface el tamdem político-empresarial. La dilatada historia de esta innecesaria obra de Andalucía sirve de modelo para profundizar en el concepto de la sostenibilidad.

Corría el año 1996 y Sevilla gritaba a los cuatro vientos que necesitaba agua. Por entonces, la ciudad y su entorno metropolitano mostraban una demanda anual de 137 hectómetros cúbicos (Hm3) de agua, aunque la empresa municipal de aguas, EMASESA, solamente llegaba a facturar 87 Hm3. La diferencia entre los caudales llevados hasta Sevilla y lo posteriormente contado y cobrado significaba un rendimiento hidráulico del 58%. ¿Dónde estaban los litros ni contados ni cobrados? ¿Por dónde se iba el 42% del agua?

El Excmo. Ayuntamiento de Sevilla aducía el baldeo de calles y otros usos "oficiales" del agua, pero el verdadero problema eran las fugas de agua en una red de abastecimiento deteriorada y en un sistema de gestión basado en la oferta y no en la demanda. Al mismo tiempo, en 1996 aparecían estudios (¡los "consultings" de nuevo!) que pronosticaban espectaculares crecimientos de la demanda de agua, anunciando necesidades de hasta 240 Hm3 anuales en el año 2012, con un consumo superior a los 160 litros de agua por habitante al día.

La construcción de la presa de Melonares, capaz de retener y aportar el agua que Sevilla necesitaba, se transformó en un clamor mediático y municipal, fuertemente orquestado, que llegó a Bruselas. En efecto, el Gobierno de Andalucía, la Confederación Hidrológica del Guadalquivir y la ciudad de Sevilla presentaron el proyecto del embalse de Melonares a la financiación del Fondo de Cohesión, dentro del apartado de infraestructuras ambientales (Gestión del agua). En Bruselas torcieron el gesto.

El Fondo de Cohesión estaba dispuesto a financiar la infraestructura al 80% pero únicamente si antes fracasaban otras formas de gestión que utilizaran el escaso recurso con más inteligencia. Por ejemplo, levantando las aceras de la ciudad para reparar la maltrecha red de abastecimiento (con dinero del propio Fondo de Cohesión) e implantando una “gestión de la demanda”, que incluía la instalación de contadores de agua individuales y campañas de ahorro. Recuperando ese 40% de agua "perdida" y ahorrando un poco, la presa de Melonares era innecesaria.

El agua de Melonares, la que debía salvar a los sevillanos de la muerte por sed, 
lleva cinco años almacenada esperando a la inexistente conexión con la "sedienta" ciudad

Las medidas sugeridas desde Europa (y desde la propia Andalucía) fueron aplicadas y en 2005 el consumo de la ciudad había bajado desde los 160 litros/habitante/día, hasta los 120 litros. La amenaza de quedarse sin agua resultó infundada y la presa de Melonares resultó innecesaria. Pero la presión constructora no cesó, el nuevo embalse fue construido y empezó a llenarse de agua en el año 2009. No obstante, al dejar de ser imprescindible, no se colocaron colectores para llevar el agua hasta Sevilla.

Han pasado los años y Melonares está llena de agua. Pero es el histórico sistema de captación de agua de Sevilla quien sigue aportando todo el recurso que necesitan los sevillanos. Sin embargo, hay que justificar ante los votantes y contribuyentes la obra de Melonares, completando la conexión con la urbe. Aunque sin prisas. Se espera que el agua del embalse llegue a la ciudad antes de que termine el año 2015. Si es posible, habría que enganchar antes de las elecciones municipales del próximo mes de mayo, para hacerse a tiempo unas bonitas fotos con traje de fiesta y salir en la tele. 

sábado, 14 de marzo de 2015

ENERGÍAS RENOVABLES
Se acaban las excusas


Hace unos años, el gobierno del Reino de España tomó la decisión de dar el tiro de gracia a las moribundas energías renovables. Previa y abundantemente acuchilladas por un gobierno socialista, el nuevo gobierno conservador asestó una nueva tanda de navajazos sobre el cuerpo postrado al recortar otros 3.000 millones de euros en subvenciones. El apagón significó el frenazo en la energía eólica, ampliado con la amenaza de instaurar un peaje disuasorio para la energía solar fotovoltaica asumida por los ciudadanos.

No es nada nuevo para quienes defendemos la imperiosa necesidad de alcanzar una amplia independencia energética y de retrasar, en lo posible, los graves efectos del calentamiento global. Lo impensable es que el recorte de 3.000 millones de euros, decidido por el gobierno en base a informes técnicos emitidos por instituciones independientes, careciera de esos anunciados informes. Al parecer, y según cuentan los medios, la decisión tomada por Ministerio de Energía, Industria y Turismo fue anterior en fecha a las conclusiones de uno de los informes encargados, mientras que el segundo informe nunca se entregó.

Sin hacer una exhibición de brillante inteligencia, cualquier lector deduce que el recorte no fue debido a razones técnicas, sino meramente políticas. Esas razones políticas no serían otras que la entrega en brazos de las corporaciones eléctricas agrupadas en el lobby UNESA (nucleares, carbón, gas, fueloil). Por el Congreso de los Diputados clamaban ayer algunos ingenuos representantes de pueblo pidiendo la dimisión del ministro del ramo.

Anulada la excusa técnica para el freno a las renovables, a los amigos del carbón y el petróleo les queda otra excusa para sabotear a las eólicas y a los paneles fotovoltaicos: la inestabilidad que introducen en la red eléctrica. Más de una vez, algunos listos me han asegurado que a veces llueve y no hace sol. También me han asegurado que a veces no sopla el viento. Desgraciadamente, la pregonada inestabilidad que nos devolvería a la época de las cavernas, no se sostiene. De hecho, la respuesta está en la técnica.


La ciudad de Schwerin en el buen camino

En Alemania, nación vituperada y denostada por cerebral y exigente, se toman muy en serio la eficiencia, la tecnología y las reglas de la economía libre de mercado. De ahí sus grades recelos ante el caos griego y los carnavales de la improvisación española. Quienes desprecian a las energías renovables por su inestabilidad deberían darse una vuelta por Schwerin – Lankov, bella capital del Land de Mecklenburgo, al norte de Alemania. Allí, la empresa Younicos AG, fabricante de modernas baterías de todo tipo, ha montado un Parque de Baterías de 5 megawatios, a 380 voltios y con 20 años de vida útil.

El trabajo del Parque es garantizar la estabilidad de la red local, que suministra energía eléctrica de origen eólico y solar a 60.000 habitantes. No es la única. En Leighton, al norte de Londres, funciona otro Parque de Baterías de 6 Mw, y en la isla de Graciosa (Azores) la empresa germana ha instalado un sistema eléctrico que incluye un Parque de Baterías de 2,6 Mw, abastecido con 4,5 Mw de origen eólico y 1 Mw de origen solar, capaz de aportar el 65% de la energía necesaria en la isla. Estabilidad y almacenamiento solucionados.


Parque de Baterías en Schwerin

Según los responsables de Younicos AG, toda Alemania podría beneficiarse del sistema de almacenamiento de electricidad proporcionado por unos 60 Parques de Baterías, distribuidos por todo el país y alimentados por instalaciones de renovables en todos los formatos, desde grandes plantas solares y campos eólicos, hasta sistemas domésticos montados por particulares en sus tejados y azoteas. Esos Parques, del tamaño de un estadio de fútbol, estabilizarían los aportes de las caprichosas energías renovables, haciendo definitivamente innecesarias la mayoría de las centrales nucleares y claramente desmantelables las accionadas por sucios combustibles fósiles.

Además, con el nuevo sistema se podría prescindir, en gran medida, de las innumerables líneas eléctricas de alta tensión que recorren los territorios y que son caras de construir, costosas de mantener y que generan pérdidas energéticas. El abastecimiento sería menos frágil ante catástrofes que afectaran a las grandes plantas de generación de un modelo excesivamente centralizado y en manos de grandes corporaciones. Un sistema claramente perturbador de la democracia y la seguridad energética de las familias.


La capital de Graciosa, en Azores (Portugal) dispone de
su Parque de Baterías estabilizador.


Los parques de baterías no son la única respuesta a la intermitencia de las fuentes renovables de energía eléctrica. En este año de 2015 se anuncia la instalación en Europa (Rhode - Irlanda) de la primera planta cinética de energía. Basadas en rotores (flywheel - volantes de inercia) que giran a entre 20.000 y 50.000 revoluciones por minuto, estas plantas son capaces de aportar instantáneamente a la red la energía cinética almacenada, después de transformar el movimiento del rotor en electricidad, al accionar un generador acoplado. Desde hace siete años, en Estados Unidos funcionan unos ocho millones de estos rotores, con una potencia instalada de 300 Gw/h que equilibra las necesidades de la red eléctrica y la dan estabilidad. La firma Schwungrad Energy Limited anuncia que montará la planta con ayuda del fondo europeo para proyectos de I+D "Horizonte 2020", que aporta 2,5 millones de euros de su presupuesto para 2014.

Los rotores están construidos con fibra de carbono y giran en el vacío sustentados por campos magnéticos, sin rozamiento. En caso de necesidad, como la falta de sol o de viento, generan la electricidad previamente retenida en forma de movimiento, con una eficiencia que alcanza el 90%. No hay química, residuos o emisiones, salvo lo que genera la construcción de la planta y sus elementos. 


Imagen virtual del primer almacén europeo de energía cinética
que será construido en Irlanda

Si estas cosas pasan en naciones del norte europeo, sin apenas horas de sol y con inviernos oscuros y apestosos, es fácil imaginar que las exportaciones de energía eléctrica limpia del Reino de España al resto del continente europeo pueden convertirse en un sector económico tan poderoso como el Turismo, en un motor de desarrollo y de empleo. Si no avanzamos en las energías renovables es porque un puñado de intereses particulares está zancadilleando, con inexistentes informes y embustes pseudotécnicos, el futuro de nuestros hijos.

miércoles, 11 de marzo de 2015

TELÉFONOS MÓVILES
Obsolescencia en Barcelona





El congreso mundial de la telefonía móvil (Mobile World Congress 2015) ha terminado y los medios nos han informado profusamente sobre interesantes aspectos colaterales al evento: unos 90.000 visitantes en la ciudad; hoteles al completo y especulación brutal con los precios; alegría del sector de la restauración, de las putas y del taxi. Lo que ha pasado dentro de la feria ha sido asunto para expertos y enganchados, pero yo se lo cuento: nada digno de señalar y mal asunto para el usuario convencional.

Me quedaría solo con dos informaciones supuestamente relevantes. La primera es que han inventado unos relojitos de pulsera que hacen cosas, bobadas, con la condición de llevar asociado un móvil caro y sofisticado. Con estos relojes se impone la moda de dejarse crecer la uña larga del meñique (bien puntiaguda) para así tocar con precisión la diminuta pantalla táctil del artefacto. La segunda, es que ha salido un extraordinario móvil cuya batería dura ¡29 horas! ¡Más de un día seguido! En ambos casos, el afortunado usuario deberá mantenerse muy cerca de un enchufe o bien llenarse los bolsillos con baterías accesorias.

Mientras escribo, miro de reojo mi convencional “smartphone” comprado hace un par de años. Pobrecillo. Por tres euros compré una bonita funda china que le ha protegido de roces y caídas, pero su degradación interna ha sido imparable y progresiva. La batería, que empezó aguantando valerosamente seis días, apenas dura ya 24 horas. Su memoria interna, agarrotada por tantas aplicaciones estúpidas montadas en "fábrica”, enmarañadas entre sí por Google e imposibles de extirpar, ya no es capaz ni de soportar las periódicas actualizaciones del Whatsapp. Debería cambiar de teléfono si quiero recuperar los 0,89 euros de suscripción anual abonados por adelantado.

Lo sorprendente de esta idiotez de Congress es que, en lugar de resolver los problemas de millones de usuarios los agrava. Fabricantes y operadores inundan el mercado con móviles abarrotados de majaderías que saturan flacas memorias accionadas por baterías anémicas. El usuario, después, se descarga aplicaciones complementarias y termina por llevar en el bolso o en el bolsillo un aparato artrítico y jadeante. Si a eso se añaden las benditas “actualizaciones”, la escabechina es rápida y segura.

En realidad, la propia industria está desfigurando el concepto del teléfono transportable para derivarlo hacia una especie de “tablet”, escasamente autónomo y que es imprescindible reemplazar cada doce o catorce meses antes de que se “enladrille” (“brickeado”, llaman a esa parálisis total que afecta a los superinteligentes móviles de hoy).

Para el Reino de España, con una red de Internet Móvil lenta y cara, el teléfono móvil más que un simpático y útil ingenio se está convirtiendo en una pesadez de gestión energética, en un artefacto tan caro que puede significar un gasto de 1.000 euros anuales entre la compra y el contrato, en una fuente de problemas y broncas con las empresas operadoras, en una fuente de estrés y ansiedad, en un problema ambiental,.....  Llegamos al tema.

Según parece, las líneas de móviles activas en el país superan los 50 millones. La cifra indica un parque perfectamente saturado donde muchos ciudadanos tienen más de una línea. Si los fabricantes desean vender más teléfonos tienen que diseñarlos para que fallezcan en el más breve plazo de tiempo para seguir vendiendo 30 millones de móviles al año. La obsolescencia se programa incorporando pesadas aplicaciones que estrangulen al nuevo teléfono y con colocando baterías basura, que nacen más muertas que vivas.

“Es que la tecnología de las baterías no progresa tan rápido como el software de la telefonía” - dicen los exquisitos del sector levantando la nariz. Es lo mismo que dicen los fabricantes de cochecitos eléctricos que hay que enchufar cada 100 kilómetros. Que le pregunte al californiano Elon Musk porqué sus cochazos eléctricos Tesla tienen una autonomía de 450 kilómetros y se ponen a 100 Km/h. en 3 segundos. No es cuestión de tecnología, sino de prioridades tecnológicas. Y vender un buen teléfono, que dure más cinco años, que lleve memorias operativas ampliables y que se mantenga encendido más de una semana no es en absoluto prioritario. Quien se atreviera a ofrecer un teléfono tan estupendo sería lapidado por sus colegas en el siguiente Congress durante fiesta de inauguración.

¿Es posible conseguir este tipo de teléfono? Probablemente sí, aunque reduciendo drásticamente la carga de aplicaciones disponibles. Lo de las baterías es asunto más complejo. Baterías de larga duración existen, pero solamente tienen uso militar. La excusa para no ponerlas en el mercado es que son peligrosas porque, al concentrar tanta energía en poco espacio, pueden explotar o incendiarse. ¡Lo que nos faltaba por escucha! Resulta que nuestros esforzados soldados, además de jugarse la vida frente al enemigo, en el uniforme de combate llevan una bomba personal con forma de batería.  

La consecuencia del negocio es un desastre ambiental. En Europa solamente se recolecta y recicla (o se revende) el 15% de los teléfonos usados. Cada año, más de 160 millones de unidades acaban en el fondo de un cajón, en un vertedero o en las cunetas. La Directiva 2012/19/UE sobre residuos de equipos eléctricos y electrónicos (REEE) intenta frenar esta sangría de energía y materias primas de alto valor despilfarradas, como las Tierras Raras usadas<en las pantallas (itrio y lantánidos), el Coltan o los metales preciosos. Si todos los móviles usados se aprovecharan en Europa, el ahorro en materias primas sería de 500 millones de euros al año.

Entre tanto, empresas operadoras como Vodafone, Orange, Jazztel o Movistar se unen a la fiesta de fabricantes y distribuidores, ofreciendo cacharros deficientes y condenados a una corta vida útil. ¿Reventa? ¿Reacondicionamiento? ¿Recuperación de materiales? ¿Economía circular? ¿Circu… qué? Nos vemos el año que viene en el  fabuloso Congress de Barcelona 2016, esperando que la industria nos deslumbre con nuevos juguetes inútiles.

martes, 10 de marzo de 2015

SACRIFICIOS
Un relato quizá comprensible

 
El desbordamiento del río Ebro y sus afluentes en el Reino de España,
en los primeros días de marzo de 2015 puede ser el resultado de muchos
factores, donde aparecen la gran sombra del cambio climático y posibles fallos en la regulación.
La cuenca del gran río español dispone de un Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) que se ha mostrado incapaz de conjurar la inundación mediante un sistema de regulación (embalses). El problema surge cuando el largo tramo medio del río no está regulado y cuando los embalses pertenecen a empresas eléctricas privadas, quizá reticentes a turbinar o desaguar cuando no les conviene económicamente. ¿Se hará público un  análisis transparente de las causas?

Ha quedado atrás una fea semana de marzo en el Reino de España, con inexplicadas inundaciones en el norte del país (desbordamiento del río Ebro), con absurdos calores veraniegos en el sureste de la nación, con los 150.000 millones de euros que cuestan los perturbadores endocrinos a los europeos (cáncer, diabetes, obesidad, infertilidad..), con la certificada pobreza que sumerge a 12,5 millones de españoles (Comisión Europea) y con los probados retrocesos de Europa en materia de protección de sus espacios naturales (Agencia Europea de Medio Ambiente – Informe 2015).

Pero la pasada semana ha sido también la escogida por la periodista norteamericana Naomi Klein para describir en una colección de artículos el sistema que provoca tanta desgracia y tanto retroceso. Después de apabullarnos con su libro “No logo” (1999), mostrando las trampas y miserias de las corporaciones multinacionales, Klein entra en el debate sobre el cambio climático y sus consecuencias. Este sería el resumen de su último libro ("This changes everything: capitalism vs the climate"- diciembre 2014), de donde derivan los artículos mencionados .

A estas alturas, parece evidente que la mayoría de los políticos del siglo XXI se opone a frenar el cambio climático de manera firme. Dejadas atrás las payasadas del negacionismo, demasiado estúpidas para perdurar ante tanta evidencia, los argumentos para rechazar acciones decididas contra el calentamiento global se basan ahora en dos grandes “excusas”: la dificultad de poner de acuerdo a todos los países y el sacrificio que esas acciones supondría para la población.

La dificultad es una excusa ridícula. Antes de que el mundo se globalizara, los políticos fueron capaces de superar todas las dificultades estratégicas e ideológicas para frenar la carrera de las armas nucleares y evitar su propagación (Tratado de no proliferación de armas nucleares - 1968). Otra dificultad superada fue la firma del Protocolo de Montreal (1989) para defender la capa de ozono frente a los gases CFC y halones industriales. En 2014, el agujero abierto en la capa de ozono seguía retrocediendo lentamente, revertiéndose el problema. Tampoco tuvo problemas mayores el acuerdo de Bretón Woods (1944) que creó un nuevo sistema comercial internacional.

En cuanto al sacrificio que supondría para la población el disminuir la quema de  energías fósiles, desprecia la inteligencia del ciudadano. Después de treinta años de declive social (desde 1985) los ciudadanos saben mucho de sacrificios: pensiones reducidas; disminución de los derechos laborales; penuria laboral; salarios en caída libre; energía más cara; enseñanza más costosa; salud más cara y privatizada; intoxicación masiva alimentaria y respiratoria; pandemia de cáncer;… Estos sacrificios, impuestos o derivados de la actuación empresarial, ¿atienden al bienestar de la sociedad? En absoluto. Su llegada obedece al deseo de estabilizar el sistema que, precisamente,  hace la vida más cara y más precaria.

Al mencionar “el sistema” se está identificando la raíz de la inacción y de la desgana ante el cambio climático, porque actuar contra el calentamiento supone entrar en colisión con el capitalismo. Ese capitalismo fundamentalista y extremo, ahora rebautizado púdicamente como neoliberalismo, que favorece a las corporaciones multinacionales recurriendo a tres factores: la privatización de los bienes públicos; la desregulación de las corporaciones financieras y empresariales (Consenso de Washington – 1990); y la disminución de las tasas e impuestos a esas corporaciones.

Las supuestas ventajas de estos tres factores benefician sólo a una élite, pero sus consecuencias son nefastas para el resto de la sociedad al crear una gran inestabilidad en los mercados financieros con las reiteradas crisis que genera la especulación institucionalizada, aumentar la pobreza de forma general y provocar el deterioro y ruina de infraestructuras y servicios públicos, sin mencionar el agravio de los excesos de los más ricos, a veces mostrados como vergonzosos ejemplos de buen desarrollo e innovación.

En esta situación de dominio global “neoliberal”, los gobiernos centrales se encuentran voluntariamente atados de pies y manos ante el cambio climático. La consecuencia es la imposibilidad manifiesta de que los poderes públicos favorezcan la implantación paulatina de una sociedad y unos servicios “bajos en carbono” desde instituciones desmanteladas. Cualquier medida tendente a regular, tasar o penalizar el uso de combustibles fósiles es rápidamente calificada desde el núcleo duro del sistema como formas de control socialista, comunista o populista.

Cualquier iniciativa para favorecer e impulsar las energías limpias y renovables mediante ayudas públicas se transforma en un atentado contra las subvenciones y las ayudas que hoy reciben el carbón y los derivados del petróleo.  De ahí la paulatina retirada de ayudas a las energías renovables (solar y eólica) en el Reino de España a través de gobiernos socialistas y conservadores.

Si el cambio climático es ya una fuente de pobreza y de dolor añadidos, lo de menos serían los miles de afectados por las recientes inundaciones del Ebro, con las 10.000 cabezas de ganado ahogadas y las pérdidas económicas para el conjunto del país (reconstrucción de infraestructuras destrozadas, indemnizaciones a los afectados, lucro cesante, pérdida de cosechas, sangría para los seguros y reaseguros). En realidad, lo peor es la desgracia social.

El desempleo estable, las condiciones de trabajo degradadas, la imposibilidad en los jóvenes de independizarse son anécdotas ante la meridiana verdad de que la educación ya no es sinónimo de avance social. Esa especie de pacto social acordado hace cincuenta años, que buscaba el bienestar para todos y la posibilidad de alcanzar una sociedad más igualitaria, se ha hecho pedazos porque la gran fiesta prometida ha resultado ser para unos pocos. La magia del consumo, la libertad de comprar, ha terminado por desplazar otras libertades. Las protestas están mal vistas y pocos se atreven a parpadear ante el saqueo de la sociedad y el agotamiento de los recursos que nuestros nietos necesitan para sobrevivir.

Lo que nos queda es una sociedad rota e integrada por individuos solitarios que sería necesario reinventar. Para algunos analistas sociales la respuesta es más que una simple teoría social. Crear sociedades de intereses donde compartir, en lugar de competir, ofreciendo la seguridad y el respeto que el neoliberalismo y los mercados no ofrecen y nunca ofrecerán. Crear otra forma de educación, lejos de la actualmente programada para acceder a un empleo (que no se alcanzará) y que, en cualquier caso, habrá sido ideado para beneficio de unos pocos.

Hay otra clase de sociedad y de economía que toma decisiones a nivel local, donde priman la empatía y la solidaridad, respetuosa con la naturaleza y con el futuro amenazado por el cambio climático. Personalmente, cada vez que leo o escucho a quienes expresan estas ideas me acuerdo del Evangelio.

lunes, 16 de febrero de 2015

PESCA EN EUROPA
Peces y humanos al desnudo



La campaña de FishLove, una organización cívica que trata de proteger los recursos marinos frente al saqueo, ha desnudado a personajes más o menos célebres y les ha colocado sobre la piel un animal marino. Si algunas de las fotografías tienen una evidente faceta estética, la emoción se despierta al asociar la frágil desnudez de seres humanos y de peces.

Viene a tiempo para concienciar (a los que puedan, sepan y quieran) sobre las constantes amenazas que se ciernen sobre el océano a causa, entre otras muchas razones, de una explotación irracional. La campaña de FishLove coincide en el tiempo con otro Striptease, aunque menos estético. Es la desnudez pornográfica de la industria ballenera japonesa, dedicada a la matanza de cetáceos en aguas de Antártica justificada por sus fines “científicos”.

Tras décadas solicitando respetuosamente a los “científicos” nipones los resultados de su larga y concienzuda toma de datos durante la matanza, han tenido que exponer ante la opinión pública algunos de los objetivos I+D+i de sus campañas balleneras. El Excmo. Sr. Joji Moroshita, miembro del Cuerpo Diplomático del Japón ante la Comisión Ballenera Internacional, declaraba que las sangrientas campañas de caza de ballena habían generado más de 650 documentos técnicos y científicos.

Denunciado Japón ante la Corte Penal Internacional, y solicitados por los jueces esos centenares de documentos, solamente recibieron dos papeles. En ellos, después de matar 3.600 ballenas, al parecer se intentaba dar respuesta a tres interrogantes científicas de alto interés:

-          ¿Por cuánto dinero se puede vender en el mercado una ballena abierta en canal?
-          ¿Sabe mejor la ballena frita o a la plancha?
-          ¿Cuánto aceite produce una ballena y cuanto debe tirarse por la borda?

La ciencia aplicada a los mercados y al saqueo no conoce fronteras. Si los japoneses son unos genios en la materia, los estirados holandeses no se quedan atrás. Desde que el señor Piet Jan Verburg patentara su sistema de pesca eléctrico en 1992, la flota arrastrera industrial de su país ha batallado por instalar esta tecnología en sus buques que operan al sur del Mar del Norte. Por motivos meramente “científicos” y “experimentales”, el gobierno de los Países Bajos, con el visto bueno de la Comisión Europea, ha autorizado el método en 87 buques holandeses. Otros 12 británicos les han copiado.


Arrastrero del norte europea equipado para la pesca eléctrica

En el sur de Europa, la pesca brutal es mucho menos sofisticada. Es suficiente con asomarse a las costas para ver a sujetos vertiendo lejía en las charcas mareales para atrapar pulpos. Hasta hace poco, se usaba dinamita para pesca en ciertas costas del Reino de España (las malas lenguas comentan que todavía se emplea) y los arrastreros colgaban pesadas cadenas delante del copo para desenterrar a unas presas aterrorizadas ante lo que se les venía encima, dejando el fondo marino tras su paso como un páramo excavado y machacado.

Los pescadores del norte europeo no hacen esas salvajadas y recurren a la investigación científica y el I+D+i, que es mucho más elegante. Cada sistema de pesca eléctrica cuesta 400.000 euros, pero es cofinanciado generosamente por la Unión Europea. El sistema, caro, aseado y limpio, consistente en enviar impulsos eléctricos al lecho marino desde una malla de cables que se pasean por delante del copo.

 
Un pescador muestra alegremente su sistema de electrocución de peces y crustáceos a un público interesado

Gambas, cigalas, langostinos, lenguados, acedías, gallos y otra faunilla enterrada, reciben las descargas y saltan, electrocutados o  muertos, cayendo en los copos barredores que caminan detrás de la parrilla. En el caso de los peces, los chispazos les quiebran la columna y les paraliza los músculos, siendo fácilmente recogidos. Las hemorragias internas que provocan las descargas y las consiguientes infecciones que llega al consumidor, como en el caso del bacalao, carecen de importancia.

Los chinos, que llevan fama de saqueadores, usaron este sistema de pulsos eléctricos desde el año 2000. Equiparon con él a dos mil arrastreros para la pesca de gamba en el este del Mar de China y acabaron limpia y rápidamente con la pesquería. Las descargas mataban a las gambas, pero también a las huevas y las crías, esterilizaban la fauna del fondo marino y lo convertía en un desierto improductivo. El método fue prohibido apenas un año después, en el año 2001.

En el Reino Unido, los pescadores artesanales empiezan a quejarse de un sistema que deja el mar sin vida a su paso. La razón es que los artesanales no mantienen a poderosos lobbies en Bruselas que trabajan para “los mercados”, olvidando a los ciudadanos e ignorando los ecosistemas marinos… Perdón ¿los eco - qué? 

viernes, 16 de enero de 2015

EL AÑO 2015 PROMETE
Entrando en la nueva realidad


El desastre del cambio climático está indisolublemente unido a un determinado modelo energético. También puede asegurarse que los esfuerzos por proteger el medio ambiente disminuyen cuando hay que competir con otras prioridades, como son las ansias del capital en mantener sus ingresos o los buenos deseos de conservar y acrecentar los beneficios sociales.

Según los analistas del neoliberalismo, el mundo global se encamina hacia una suave, pero duradera, recesión. Un estancamiento similar al que azota Japón desde hace veinte años. Hasta ayer mismo, el responsable de la temida (¿) deflación era el petróleo. Ahora, al combustible fósil se le une el cobre, que baja de precio ante mercados estupefactos por una sociedad de consumo que ya no consume lo que debiera. Consecuencia lógica si te dedicas a bajar salarios y disminuir el poder adquisitivo del ciudadano. Son las entupidas incoherencias del fundamentalismo neoliberal.

Desde Goldman Sachs advierten que los precios del petróleo pueden descender hasta los 40 dólares por barril o menos, aunque los árabes no tendrían mayor inconveniente en forzar la bajada hasta los 20 dólares y soportar tranquilamente dos años de travesía del desierto en un mercado ahogado en crudo. La postura de Arabia Saudita es razonable en el presente modelo económico: si desea mantener su cuota de mercado, debe arruinar el petróleo de Rusia, el de los esquistos norteamericanos exprimidos o el extraído, con grandes costes, en las aguas profundas brasileñas o angoleñas.

El jueves 15 de enero de 2015 volvían a descender los precios hasta los 46 $ por barril, poniendo contra las cuerdas al petróleo del Mar del Norte, con Noruega y Escocia como víctimas. En los muelles de Aberdeen hoy se respira un ambiente pesado y gris, en la disyuntiva de cerrar la producción, enviando al paro a miles de personas, o bien mantenerla, con pérdidas hasta que pase la tormenta. En las Bolsas mundiales, las empresas ligadas a la industria del petróleo ven gotear el valor de sus acciones. Las de Haliburton han bajado el 50% desde el verano; las de la francesa Total un 25%; las de la española Repsol el 23% en seis meses.

No se piense que el camino hacia el abismo energético está cuidadosamente planificado. Es el resultado de cálculos a muy corto plazo, de apuestas inverosímiles y desacertadas, del rápido beneficio accionarial y de una economía meramente especulativa e inmediata. Los "sabios" de la economía liberal no anticipan más allá de una semana. No indagan en el devenir de las sociedades. No planifican ni analizan. Algo muy normal, ya que la economía de mercado no entiende de política ni de futuro. Tan solo necesita (exige) libertad para actuar sin trabas ni regulaciones, minuto a minuto. La burbuja petrolera está servida. Y si las cosas salen mal, siempre están los políticos para pagar los platos rotos con dinero del contribuyente: autopistas vacías, aeropuertos sin aviones, bancos quebrados por gerentes estafadores, hospitales privatizados y en ruina, almacenes de gas que generan terremotos,...

Hoy, 16 de enero de 2015, llega la noticia de que Repsol abandona sus polémicas prospecciones petroleras en aguas de las Islas Canarias. Según informan los medios, los tejanos de Rowan se marchan tras descubrir, supuestamente, la escasa o nula cantidad de petróleo localizado. La razón es poco creíble. Una empresa como Repsol no puede anunciar la existencia de 150.000 barriles diarios en un yacimiento y justificar con ello una millonaria (unos 100 millones de euros) y conflictiva inversión si no tiene las ideas muy claras. Otra cosa es que el petróleo encontrado sea de baja calidad. 

Malo para la Marca España. Malo para la imagen de Repsol. Malo para el gobierno de la nación que no dudó en confiar ciegamente en una corporación petrolera, involucrando a nuestros militares (Armada) y enfrentándose con buena parte de la población de Canarias, con su gobierno regional y con el movimiento ecologista internacional. La apuesta de los directivos de Repsol era una burbuja que ha estallado en la cara de demasiadas personas, a pesar de los avisos y llamadas a la prudencia.   

Hace dos meses, el 18 de noviembre de 2014, en este mismo blog se publicaba una entrada titulada PETROLEO EN CANARIAS – Descorazonador. En ella se daba cuenta del 85% de posibilidades de que el petróleo canario, en el hipotético caso de existir en cantidades significativas, fuera de mala calidad y no sirviera ni para asfaltar una carretera local. La razón para la espantada de Repsol-Rowan tiene, seguramente, otro motivo: la brutal caída de los precios del crudo que está haciendo retroceder las inversiones en crudos extremos o de baja calidad por todo el planeta. En ese caso, no sería un fracaso técnico, sino una "cagada" de sus directivos. Pero siempre es mejor culpar a los empleados técnicos y ocultar las nefastas decisiones de empresarios incapaces. Sin desear profundizar en las razones últimas del fiasco, hace dos días surgió un incidente en aguas de Canarias que puso de manifiesto el nerviosismo de Repsol-Rowan y la idiota gestión del circo petrolero.

Al parecer, un pequeño buque oceanográfico del Gobierno de Canarias, llevando a bordo investigadores de las universidades de La Laguna y de Las Palmas, realizaba trabajos científicos a dos millas del buque de prospección “Rowan Renaissance”. A pesar de mantenerse al doble de la distancia de seguridad exigida (una milla), los tejanos se acercaron al oceanográfico y le conminaron a abandonar la zona. Como carecían de autoridad para ello, los norteamericanos se dedicaron a sabotear los trabajos científicos acelerando los motores de sus buques supplies para perturbar las ecosondas de investigación. La Dirección General de la Marina Mercante (Ministerio de Fomento) emitió una queja oficial ante Repsol al conocer el injustificado “acoso” a un “buque del Estado”.    

Mientras unos lloran amargamente la caída de precios en ciertas materias primas, otros podrían estar de fiesta. Si el petróleo ha sido un caudaloso torrente de dinero fluyendo desde el bolsillo de los importadores hasta las arcas de los productores, ese caudal ha bajado de forma espectacular. Las sociedades de la “Zona euro” se encuentran, de repente, con ingentes cantidades de euros entre las manos, por mucho que descienda su valor frente al dólar y el franco suizo.

Si la clase política de la “Zona euro” tuviera la capacidad de gobernar en libertad y sin la brutal presión de los lobbies, emplearía este dinero en preparar a la sociedad para un futuro sediento de petróleo y en grave penuria energética. Porque los bajos precios tienen temibles consecuencias. La primera es que se están reduciendo las inversiones en nuevos yacimientos que retrasen la futura escasez. Aunque, para ser correctos, los nuevos yacimientos “extremos” solamente representan el 6% de las actuales reservas y mantener la actual producción de petróleo significa tener la capacidad de reemplazar la mitad de esa producción cada diez años.

Para evitar el desabastecimiento se necesitaría poner en marcha cuatro Arabias Sauditas. Como eso queda fuera del alcance del planeta, es inevitable el paulatino declive de la sociedad termo-industrial. Pero antes de que llegue la crisis, la fiesta está empezando: la bajada de precios en los hidrocarburos estimulará su consumo y se irán a hacer gárgaras las políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, ya se estaban reduciendo y retrasando esas políticas mediante la adecuada presión de la industria ejercida sobre los políticos.

En estos días, previos a la celebración en Paris de la cumbre del clima, se plantean muchas cuestiones sobre el futuro de la sociedad humana tal y como está hoy organizada en torno al petróleo. Nos anunciaban ayer que la subida del nivel medio del mar se ha acelerado en los últimos diez años, al pasar de los 1,3 milímetros anuales registrados entre 1901 y 1990, hasta los 3 milímetros por año. Nos dicen hoy que respirar las partículas (PM10) del aire en las ciudades contaminadas, aunque sea en mínimas cantidades, puede tener graves consecuencias en los siguientes cinco días: accidente cerebral vascular; infarto, aneurisma, angina de pecho y embolia pulmonar. Nos dicen que, si no deseamos superar los 2ºC de aumento de las temperaturas, será imprescindible dejar enterrados en suelo los dos tercios de los combustibles fósiles existentes en la corteza terrestre y empezar a desinvertir en las empresas y corporaciones ligadas a esos recursos.

Explica el Partido Popular, actualmente en el gobierno del Reino de España, que tendrá que dedicar los próximos meses a explicar a los españoles la “Nueva Realidad”. Es evidente que se trataría de “su” realidad. Posiblemente tendrá que decir que la sociedad española no regresará a la juerga de 2000 - 2007. Que en años venideros el desempleo será estructural y que, como anuncian los neoliberales en Holanda, hay que ir hacia una “sociedad participativa” en la que el Estado pierde su capacidad (su interés) en impulsar el bienestar y la felicidad del ciudadano. También dirá que las amenazas del terrorismo internacional a esta “realidad” justificará algunos sacrificios en nuestras libertades y derechos.

Sería deseable que en esa anunciada “Realidad” apareciera la realidad energética de la nación a medio y largo plazo, con su temible dependencia del petróleo; la realidad de respirar aire contaminado y morir antes de tiempo por su causa. La realidad de la erosión costera y el inventario de daños previstos en bienes y personas ante la subida del nivel del mar; la realidad de los cuatro o cinco grados suplementarios de temperatura esperados en el sudeste del país; la realidad de la inevitable desaparición del 90% de nuestras playas y el futuro caos de nuestro turismo “de sol y playa”.

También es de esperar que conozcamos la realidad del cataclismo que causamos en el ciclo del nitrógeno yd el fósforo, a causa de una agricultura y ganaderia nacionales ante los pesticidas, fosfatos, nitratos y purines que anegan las tierras; la realidad de las futuras inundaciones por lluvias torrenciales; la realidad de las nuevas enfermedades ambientales y de los venenos que las inducen o directamente las provocan: la realidad de la creciente hecatombe en la fertilidad de los hombres españoles a causa de los perturbadores hormonales que ingerimos a diario; la realidad de la paulatina destrucción acelerada de las tierras fértiles que tendrían que alimentar a nuestros nietos. Estaremos expectantes ante éstas y otras realidades del 2015.