LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

miércoles, 8 de julio de 2015

DESPOTISMO
El euro a 40 grados


En estos momentos se celebra en París un foro mundial sobre el clima. Está organizado por la UNESCO, se desarrolla entre el 7 y el 10 de julio y reúne a dos mil científicos que debatirán soluciones para atenuar el cambio climático y adaptarse a sus efectos. Es una iniciativa previa a la reunión de las conferencia de las partes (COP 21) que tendrá lugar en París este próximo otoño.

Como es natural, tanto esta reunión como la prevista COP 21, serán dos estupendas excusas para visitar la bellísima capital francesa. No se esperan mayores consecuencias.  El consenso científico sobre el riesgo extremo que conlleva el cambio climático y las razones de su avance está claramente alcanzado (97% de la comunidad científica internacional). Pero trasladar las recomendaciones de la Ciencia al mundo real y lograr que estas recomendaciones sean asumidas por la política es un obstáculo imposible de superar.

El sistema político imperante es el que es. No está configurado para aceptar otra doctrina que la libertad de los mercados, el “laissez faire”. En realidad no existe “sistema político”. Cuando el Banco Central Europeo (BCE) se autodefine como “políticamente independiente” quiere señalar que está libre de injerencias democráticas. Su función es seguir fielmente los Tratados Europeos, exactamente el Tratado de Maastricht (1992), que especifican cómo la magia de los mercados resolverá todos los problemas sociales y económicos (desempleo, sanidad, deshaucios, pobreza, desigualdad,…)

El Tratado de Maastricht (Eurozona y Eurogrupo) nos indica el camino y nos recuerda que las instituciones políticas (democráticas), y sus políticos, son innecesarias (estúpidamente redundantes). En esta tesitura, la comunidad científica sería una pandilla de indeseables que nada tienen que decir sobre un modelo socioeconómico de sociedad que nos lleva directamente hacia la catástrofe climática. Mejor no profundizar en la opinión que el Eurogrupo tiene de los ciudadanos europeos que, dicho sea de pasada, pagan sus generosos sueldos.

Mientras los científicos se entretienen en París, Grecia entra en bancarrota financiera y la llamada Troika (BCE, Fondo Monetario Internacional – FMI y Comisión Europea) entra en bancarrota política. A decir verdad, ambas bancarrotas eran sobradamente conocidas y toleradas. La de Grecia era sabida desde hace décadas, antes de su entrada en la UE. Hizo falta aplicar la “magia” de los mercados, gracias al fraudulento maquillaje contable perpetrado por Golman Sachs (Mario Draghi, Luis de Guindos,…), para que ruinosa Grecia entrara en el Euro por la puerta trasera y a empujones.

La bancarrota política y moral de la Troika está maravillosamente representada por las históricas actuaciones de uno de sus más rutilantes miembros: el FMI. Tras ser presidido por un tal Dominique Strauss Kann, procesado por presunto violador, pederasta y notable putero, el FMI adoptó como presidente a un tal Rodrigo Rato, procesado por presuntas y variadas estafas. Ahora está presidido por una presunta Top Model de pelos plateados.

Desde su creación en 1945, el inefable FMI ha logrado destruir la economía social en numerosos países. Allí donde ha metido mano (prestado dinero) se ha comportado como potencia colonial desmontando barreras al sagrado  comercio y al flujo de capitales, liberalizando el sistema bancario (desregulando), reduciendo el gasto social de los gobiernos (recortes), salvo el relativo al pago de acreedores, y privatizando las actividades y sectores susceptibles de ser vendidos (con jugosos beneficios) a inversores privados.

Muy notable fue su éxito en la llamada “crisis asiática” financiera de 1997, entrando a saco en las economías afectadas, dejando con el culo al aire a las monedas locales que fueron pasto de la especulación financiera internacional. Los únicos países que se libraron de la venenosa mordedura del FMI fueron China y Malaysia, ahora pujantes economías independientes.

Evidentemente, el despotismo del Euro y de sus asociados debe contemplar la reunión de científicos en París con la condescendencia de una reunión casera de Avon o de Tupperware. A la degradación democrática se suma la estupidez y el aborregamiento generalizado. Una muestra:

Hoy, día 8 de julio de 2015, después de dos semanas de encadenadas olas de calor repletas de imbéciles imágenes de piscinas y playas, de entrevistas callejeras a estúpidos ciudadanos que sudan y se abanican, una cadena de radio se ha atrevido a mencionar el “pecado”. La Cadena SER entrevistaba a José Manuel Moreno, catedrático de Ecología de la Universidad de Castilla – La Mancha, miembro de la Mesa y Vicepresidente del Grupo II del IPCC de Naciones Unidas.

El científico señalaba al cambio climático como causa, más que probable, de esta interminable ola de calor. Recordaba que en la opulenta Europa, la ola de calor de 2003 mató a 70.000 ciudadanos comunitarios (6.000 en el Reino de España). Anunciaba que llegan tiempos diferentes y que las sociedades deben frenar el desastre anunciado.

Quizá pensaba en la Troika, como organismo capaz de cambiar este modelo socioeconómico. Pero el fundamentalismo neoliberal no entiende de otro clima que el de los mercados. Su forma de actuar recuerda poderosamente a la Ley británica colonial de 1877, (Anticharitable Contributions Act) aplicada en su dominio de India durante la terrible seguía que mató de hambre a millones de hindúes, y que combatía las “Contribuciones caritativas privadas” con penas de cárcel para quienes se atreviesen a dar comida (pan) a los pobres. La razón esgrimida por los fundamentalistas de Londres era que las donaciones de caridad podían interferir en la fijación, por los mercados, de los precios de los cereales.

La presión de la Troika y los mercados sobre la República de Grecia revive aquella inhumana ley colonial. La presión del mercado sobre el mantenimiento del actual sistema energético, cerrando el paso a las energías renovables, es la forma de condenar a las futuras generaciones a soportar una vida miserable sobre un inhabitable planeta, cuando no a la muerte de millones de seres humanos. Una condena “en diferido”, como gustaba expresarse una política española, muy de derechas, prescindible y fácilmente olvidable.  


martes, 30 de junio de 2015

SEMANA ABSURDA
Las idioteces de siempre



Previsiones de Meteo France, hasta el viernes 3 de julio, para la
segunda ciudad de Francia. La siguiente semana será parecida.











Calor y Grecia. Temas apasionantes. Si el primero lo sufrimos en la piel y el segundo en nuestro bolsillo, los dos tienen la virtud de inquietar al español más templado. Los telediarios del mediodía de hoy, martes 30 de junio, informan sobre el calor sofocante desde la esfera de la estupidez: las emisoras desplazan a esforzados reporteros hasta el horno de Andújar o de Sevilla (Andalucía) para sondear a los abatidos ciudadanos, aplastados por temperaturas cercanas a los 50 grados. El inteligente consejo para enfrentarse a esta manifestación del cambio climático, a falta de otros medios, es beber mucha agua, encerrase en casa y abanicarse briosamente.

En Francia, acosada por la misma ola de calor, la reunión interministerial presidida por la ministra Segolène Royal, activó ayer el Plan Canícula para informar y proteger a los franceses más frágiles ante el calor extremo: niños, ancianos y enfermos. El Plan incluye la movilización (apertura obligada y aceptación de ciudadanos) de espacios públicos refrigerados, como centros comerciales, cines, galerías, bibliotecas, polideportivos o estaciones de transporte, acompañado por la activación del teléfono de Emergencia por Canícula, publicado en todos los medios nacionales.

El gobierno de la República Francesa no dice nada del abanico o del gazpachito fresco, sino de atender los casos de golpe de calor envueltos en toallas mojadas y plantados en medio de una corriente de aire, para bajar un par de grados la temperatura corporal y alejar el riesgo de síncope cardíaco. También aconseja pasar al menos tres horas al día en lugares fríos. Por allí recuerdan los 20.000 muertos por calor de 2003.

La alerta ha tenido respuesta en los ayuntamientos franceses. En Burdeos, cuyo alcalde, M. Alain Juppé, ha revolucionado la movilidad en la ciudad, ha activado el Programa “Autonomie Seniors” para los 16.000 mayores de 75 años que viven solos en la capital de Aquitania. El número de contacto (0825625685) también les llama cada tres horas, para comprobar su situación ante el fuerte calor.

Respecto a Grecia, el diario El País, que últimamente patina sobre dos niveles extrasensoriales, publica un editorial (sin firma) auspiciando el Si en el referéndum de Grecia. Aduce cosas muy parecidas a las que emplea el presidente del gobierno del Reino Sr. Rajoy, o el alcalde de Santander, Sr. De la Serna. Es decir: el Si es la estabilidad, la sensatez y la obediencia a los mercados. Cabalgando sobre otro nivel, pero en la misma página, El País publica un artículo del premio Nobel de Economía 2001, Sr. Stiglitz, reclamando el No en el referéndum de Grecia, porque hay que enfrentarse de una vez a los saqueadores y doctrinarios neoliberales que desean escarmentar a los griegos por atreverse a protestar contra una austeridad demoníaca que no ha solucionado ninguno de sus problemas. 

Dos formas de ver el mundo y ¡Vaya!... nos ha tocado vivir en la inferior.

lunes, 29 de junio de 2015

SEMANAS ARDIENTES
Entre Grecia y el Sol


 
Aunque esta imagen corresponde a los días 30 de junio y 1 de julio de 2015, la ola de
calor en Europa se prolongará dos semanas más, interrumpida brevemente
por tormentas. En su fase más aguda, alcanzará el Reino Unido y puede provocar
temperaturas por encima de los 45 º C en el sur de Europa (España)


Leo en la prensa francesa una frase del Sr. Juncker: "un No de los griegos en el referendum sería un No a Europa". Lo dice el protagonista del Wikilux, quien consintió la estafa de su nación (Luxemburgo) a sus socios europeos concediendo paraísos fiscales a grandes empresasl: Un No de los griegos sería un No a la Europa de Junckers. La frase revela hasta qué punto el neoliberalismo deforma la realidad y desprecia a los ciudadanos. 

Escucho, en la cadena de radio de mayor audiencia del país, la habitual tertulia de las mañanas. Unos señores, supuestamente informados, hablan entre ellos del embrollo griego, sus causas, desarrollo y consecuencias. En un momento dado, uno de ellos lanza la frase: “el referéndum en Grecia es una equivocación y un error”. Otro le contesta: “solo se explica si es otra baza del gobierno de Tsipras para forzar un acuerdo a la desesperada con los acreedores…”.

En los últimos cincuenta años no se había puesto tan de manifiesto la deriva de nuestra sociedad. En democracia, consultar a los ciudadanos sobre asuntos que afectan brutalmente a sus vidas y las de sus hijos no sólo es es saludable, sino exigible. Sin embargo, parece que no vivimos tiempos de democracia, sino de feudalismo financiero. Grecia nos enseñó el concepto de Democracia y ahora se empeña en recordarlo. En realidad, en la Europa de 2015 solamente quedarían tres naciones que siguen viviendo en democracia: Grecia, Suiza y Noruega.

Casualmente, dos de ellas se han mantenido a prudente distancia de una Unión Europea gobernada por los mercados, los lobbies y las grandes corporaciones. La tercera y más pobre, Grecia, sufre los efectos del neoliberalismo más feroz y pugna por mantener su soberanía. La semana que hoy comienza será decisiva para Europa.

Sin embargo, esta será también una semana de gran malestar climático para media Europa. Pulverizando datos históricos, entre los días 1 y 14 de julio se instalará sobre el occidente continental una potente cuña de aire ardiente. Con su habitual desparpajo, los presentadores de televisión hablan de la invasión de aire “africano”, como si el cambio climático fuera una agresión extranjera. Algo malo que nos llega del Sur, como los emigrantes y los criminales islamistas. Nunca entenderán que el aire ardiente es muy nuestro.

Las diversas agencias meteorológicas, la Aemet española, Meteo France y el Met Office británico, informan de diez días seguidos por encima de los 40º C en Sevilla, de ola de calor intenso en toda Francia (hasta 41ºC en Lyon), en Bélgica (38º C en Bruselas) y en el Reino Unido (33º C en Gales y los Midlands).

El fenómeno responde a las previsiones anunciadas hace meses por la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) de Estado Unidos, acerca de un verano muy seco y caliente para Europa. La administración de Obama, después de las inundaciones, tornados y sequías vividas por el país en la primera mitad del año, prepara un paquete de 4.000 millones de dólares para impulsar las energías renovables y tratar de reducir así los efectos del cambio climático.

En Bruselas, observada con recelo por el Eurogrupo y otras absurdas instituciones que a nadie representan, circula la propuesta de alcanzar el 50% de la producción eléctrica europea mediante fuentes renovables antes de 2030. Se trataría de combatir la visible aceleración del cambio climático y aumentar el ritmo de descarbonización de nuestra sociedad. Pero es una apuesta condenada al fracaso, visto el torvo perfil de los máximos responsables de la Comisión Europea.

Entre tanto, el Reino de España se pronuncia al respecto por boca de su ministro de Industria, Energía y Turismo. Hace tres días ha anunciado un Plan de impulso al uso de energías alternativas en vehículos. Dicho Plan parece haber sido implementado a partir de sesudos estudios iniciados en el mes de octubre de 2014. Ocho meses después, el Plan sería de una gran globalidad, afectando a los propios vehículos y a las infraestructuras.

Normalmente, los Planes son papel mojado si no llegan acompañados del obligado presupuesto de financiación o inversión. Pero nadie ha abierto la boca sobre el coste de implementar un Plan que ni tan siquiera se declina por una energía alternativa concreta: ¿Coches eléctricos?... Ya están inventados y los únicos que sirven para algo más que pasearse por la ciudad cuestan 35.000 euros. Además, de poco valen si la electricidad consumida viene de una central que quema carbón.


Un buen Plan de movilidad: El tranvía de Burdeos ha revolucionado la ciudad

¿Coches a hidrógeno?... ya están desarrollados y generar el hidrógeno emite tanto carbono como el que se pretende ahorrar, costando cada coche una fortuna. ¿Coches híbridos?... Está ya en los concesionarios y su única virtud es el ahorro fiscal (Impuesto Vehículos de Tracción Mecánica) y la reducción en el coste de aparcamiento municipal. ¿Coches híbridos enchufables?... Interesantes, porque reúnen lo mejor del eléctrico y sin sus limitaciones, pero también están inventados.

¿Coches a gas?... Puede ser. De hecho, la asociación GASNAM (Gas Natural para la Movilidad), que agrupa a empresas e instituciones que apuestan por un mayor uso del metano y otros gases licuados en buques y vehículos terrestres, lleva un año trabajando en sus propuestas. De momento, los países nórdicos llevan la delantera en el uso del GNL (Gas Natural Licuado) en buques. La razón es la severa normativa sobre emisiones de azufre y nitrógeno en el Mar Báltico (ECA – Área de Control de Emisiones).

Es muy cierto que el Reino de España se encuentra en una privilegiada posición ante el uso del GNL, al contar con la mayor red de estaciones de regasificación de Europa (Barcelona, Cartagena, Huelva, Bilbao, Ferrol,..   próximamente Gijón y Tenerife). Con un poco de suerte, nuestra nación podría dar ejemplo en el uso de combustibles alternativos al petróleo, pero seguiríamos siendo peligrosamente dependientes de los buques metaneros que llegan desde Australia, Qatar o Trinidad.  

También puede tratar el Plan de impulsar el uso de los GLP (Gases Licuados de Petróleo), también arropado desde GASNAM. Regresaríamos a los taxis de 1970, con su bombona en el maletero. No es una invención brillante, porque el uso de los GLP en la automoción privada está ampliamente extendido por Italia, Francia o Reino Unido. En Madrid, esta forma de combustible fue destruida por un alcalde llamado Gallardón, que no homologó taxis a gas y los expulsó del mercado. 

hay que recordar que en el Reino Unido prosperan pequeñas empresas que toman un viejo cochecito, apto para el desguace, y lo transforman en un rehabilitado y austero vehículo a gas para circular por las ciudades contaminando un 90% menos. ¿Será éste el Plan?

Para eso hace falta volver a montar la desmantelada red nacional de gasolineras que antes vendía gas de automoción. A esta red se debía referir el Sr. Ministro al mencionar las infraestructuras que acompañarían al Plan. Aunque tampoco estaría de más proliferar los postes de recarga eléctrica por las aceras de ciudades españolas, ahora inexistentes o meramente anecdóticos e instalados por viejos políticos para la foto de su embustera modernidad.

Despierta cierta emoción estar ante un eficiente Plan gasístico. Debería empezar con la completa adaptación al GNL o al GLP de toda la flota de taxis, furgonetas y vehículos públicos, especialmente los movidos por Gasoil, que recorren las calles de las ciudades más contaminadas. Siempre hay que comenzar por ahí, y así lo va a hacer París con su proyecto del erradicar el Diesel en la ciudad para 2020.

Para eso hace falta mucho dinero en ayudas y subvenciones a los afectados. También rebajas fiscales para los particulares que adapten su motor al gas, usando talleres homologados por Industria (impuestos nuevos) y nuevas tasas al GLP vendido.

 
Un buen Plan de movilidad. El tranvía de Berlín se adueña de las calles


No obstante, teniendo en cuenta los antecedentes energéticos del Sr. Ministro, su vergonzosa cruzada contra el autoconsumo energético de fuentes renovables y su mostrado cariño hacia las corporaciones eléctricas y petroleras, el Plan puede ser una huida hacia delante y sin futuro. La respuesta eficaz no está en Planes sin cuantificar, sino en la transformación de nuestras ciudades.

Las últimas ciudades que he tenido la fortuna de visitar esta primavera, Berlín y Burdeos, me han mostrado urbes libres de coches, fuertemente peatonalizadas y dotadas de transportes públicos eficientes y baratos (metro en Berlín y tranvía en Burdeos). Ciudades como Bruselas anunciaban, el viernes 26 de junio, la ampliación de sus zonas peatonales, aumentando las actuales 28 hectáreas libres de coches con otras 22. Las 50 hectáreas peatonales la convierten en la ciudad más peatonal de Europa.

El problema del transporte urbano, la congestión que provoca, su dependencia del petróleo y sus emisiones mortales no se resuelven con alternativas a la energía consumida por el coche, sino con alternativas al propio coche y con otra forma de abordar la movilidad en las ciudades españolas. Unas ciudades, como Barcelona y Madrid, pendientes de encajar una sabrosa multa comunitaria por poner en peligro la vida de los ciudadanos a causa de la mala calidad del aire y la inacción de los responsables. Eso sí que es una herencia maldita para las nuevas corporaciones municipales.

lunes, 8 de junio de 2015

LAS  SONRISAS  DEL  G7
¿Un brindis al sol?


En otras circunstancias y en otro momento histórico, la última jornada de la reunión celebrada por un G7 (amputado) habría merecido ser celebrada. Los representantes de Naciones Unidas, de la Comisión Europea, Alemania, Francia, Japón, Reino Unido e Italia han asegurado que el año 2100 se producirá el “Phase Out” de los combustibles fósiles. 

Con esta medida, pretenden que la atmósfera de la Tierra sólo se caliente 2º C por encima de la media registrada en 1990. Sin embargo, los mismos políticos que ahora proponen terminar con la sociedad del carbono, son los grandes enamorados del carbón. Además, eso del "phase out" es una jerga inglesa que en español se traduciría como un "por favor, vayan saliendo"

Algunas cifras. Entre los años 2009 y 2013, cinco naciones de las naciones participantes en la reunión G7 aumentaron un 16% su consumo de carbón.  El programa alemán de construcción de centrales térmicas que queman lignito ha sido intensa y no ha terminado. Estados Unidos fue la única que lo bajó, aunque a cambio se dedicó a exprimir piedras para extraer petróleo. 

¿Y el Reino de España? Pues el Reino, después de unos años de bajada a causa de la miseria creada por la burbuja inmobiliaria alentada desde el gobierno, entre los meses de abril de 2014 y abril de 2015 el sector eléctrico quemó el 55% más de carbón que entre esos mismos meses de 2013 y 2014.

El gobierno fue el mayor impulsor de esta masiva emisión, gracias a las generosas subvenciones que recibió el carbón, después de habérselas cortado a las energías renovables. Entre unos y otros, la Unión Europea se aleja de sus objetivos energéticos previstos para 2020.

En realidad, el rumbo que lleva nuestra estrategia energética no es el determinado por el G7, el G8, todos los demás G, la Comisión Europea o la Asamblea de Madrid. El rumbo lo marcan las industrias energéticas privadas y conduce directamente hacia un aumento de 4º C de la atmósfera, si las cosas siguen igual, y a más de 6º C si se tuercen, que es lo más probable. 

Para limitar el calentamiento a esos inalcanzables 2º C suplementarios sería imprescindible congelar las emisiones de inmediato e implantar un calendario de reducción en la extracción, producción y quema de petróleo y carbón.

Pero esta posibilidad se cierra con saber que China espera aumentar sus emisiones en los próximos diez años y alcanzar el pico en 2025, Canadá acelera la extracción de sus pizarras bituminosas, Australia aumenta sus exportaciones de carbón y el Reino de España mantiene las subvenciones al carbón nacional (saturado de azufre). En cualquier caso, aunque las míseras intenciones del G7 sigan adelante, no podrán congelar las emisiones.

Sería necesario instalar miles de plantas para recuperar el CO2 que está ya en la atmósfera, detener de golpe la destrucción de las selvas y reforestar el planeta. Eliminar las subvenciones a las energías sucias y volcar todo el esfuerzo de la humanidad en la generación de energías renovables, removiendo todos los obstáculos, legislaciones, normativas, presiones, chantajes y amenazas que están frenando su desarrollo. 


La nueva central eléctro- térmica de Neurath, forma parte del reciente
impulso alemán en la quema de carbón (lignitos)

Si verdaderamente se desearan limitar y disminuir las emisiones de CO2, la Transición energética debería empezar la semana que viene, como muy tarde. Todo lo demás son tonterías de políticos profundamente comprometidos con la energía fósil y con las corporaciones que las sustentan.

En el Reino de España, virtualmente representada en el G7 a través de la delegación de la Comisión Europea, la declaración de intenciones a 85 años de distancia ha debido ser un bálsamo para los emisores de carbono. Ya no es cosa de ellos y se pasa la pelota a las nuevas generaciones de europeos, después de haberles dejado en herencia un indescriptible problema.

Es más. En respuesta al anuncio del G7, el Ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria (Partido Popular) ha desvelado su borrador de normativa, anunciando que la generación y autoconsumo, por particulares o comunidades, de energía eléctrica de fuentes renovables será castigado con una tasa disuasoria, para no perjudicar a las grandes empresas eléctricas. También, que aquellos que utilicen baterías para almacenar la energía generada por el sol serán sancionados con una tasa específica. 



El verdadero rostro del G7 es el de José Manuel Soria, Ministro de Energía
 del Reino de España, dispuesto a impedir a toda costa el desarrollo de las
energías renovables en su país. 

Un nuevo obstáculo para las energías renovables, no solamente ignoradas en el Reino de España, sino agredidas y amenazadas desde ahora. Generar electricidad para consumo propio con el sol y el viento, al margen de las empresas y corporaciones, será penalizado. Estamos ante una de las mayores agresiones a las libertades que se producen en Europa desde hace décadas y que recuerdan al edicto feudal clavado en un árbol por el esbirro. 

Un esperpento legislativo. El grito de despedida de un político de escaso nivel con las semanas contadas. Su absurda norma será abolida por la Unión Europea o por el inminente nuevo gobierno. No tendrá aplicación ni trayectoria porque es una puerta plantada en medio del campo. 

Ni tan siquiera ha tenido en cuenta que su ridícula normativa choca de frente con el Tratado Atlántico de Libre Comercio, al poner trabas a la importación de las baterías Tesla, objeto del pánico y del odio de UNESA (Asociación de empresas eléctricas en España). En definitiva, es la mejor prueba de que su grupo político no ha entendido nada y está anegado por la descoordinación más absoluta. Por eso cosecha sus votos entre los jubilados y su futuro a medio plazo es la disolución.

Las idioteces del G7 no se han quedado en estas meras intenciones surgidas de la ciencia ficción y del hábito el embuste. Después de haber provocado tanto daño, tanto desempleo, pobreza y hambre en sus propios países. Después de haber creado tanta desigualdad, saqueado a la sociedad con sus ingenierías financieras y corrupciones, de haber echado a la calle a miles de familias, de atentar contra la sanidad pública y dejar de lado la educación y a la innovación, estos mismos individuos dicen ahora que lucharán contra la pobreza y el hambre. Entran ganas de vomitar.

Dentro de otros treinta años, cuando todavía falte medio siglo para alcanzar los estúpidos y mentirosos objetivos pregonados por el G7, la mayoría de los políticos reunidos en Garmisch este pasado fin de semana (…y quien les escribe) habrá seguramente desaparecido.

Se los habrá llevado por delante el cáncer que ellos mismos expandieron sobre los campos y las ciudades con sus químicos descontrolados, el infarto que alentaron desde una sociedad injusta y agobiante  o cualquier nueva y terrible infección, incurable a causa del uso de toneladas de antibióticos, que ellos autorizaron, mezcladas con la comida industrial.

De ahora en adelante, solo dependerá de los ciudadanos, de las familias y de las asociaciones cívicas el intentar salvar a la humanidad de la peor de las catástrofes. Tenemos ya la seguridad de que los políticos neoliberales no lo harán y que dejarán abandonados a nuestros hijos y nietos en un planeta infernal. Las nuevas generaciones, con sus votos, son las que deben remover democráticamente de los gobiernos a personas como la que aparece en la fotografía anterior.

sábado, 6 de junio de 2015

Día Internacional del Medio Ambiente
Celebraciones en el Reino de España




Nada mejor que una perfecta “ola de calor” para celebrar ayer, día 5 de junio de 2015, el día del medio ambiente. De Madrid a Berlín y de París a Venecia, los europeos disfrutamos de 33º C de temperaturas máximas. En Sevilla se preparan para soportar los 39º C anunciados el próximo domingo.

Para celebrar el Día del Medio Ambiente, las autoridades energéticas del Reino de España han decidido “anular” su propuesta de penalizar el autoconsumo energético (hogares con paneles solares fotovoltaicos) con un peaje disuasorio.

En realidad lo que han decidido las autoridades es mantener la mordaza a la energía solar y llamar a la anulada tasa disuasoria de otra forma. En definitiva, quienes deseen instalar paneles fotovoltaicos para autoconsumo ya no pagarían el “peaje de respaldo”, sino otra Tasa especial denominada “Cargo por autoconsumo”.

La razón de crear el nuevo “cargo” sería “cubrir los servicios de balance necesarios en el mercado de producción” ¿Qué quiere decir esto? Es sencillo: El mercado de producción (las poderosas corporaciones privadas eléctricas) recibirían el dinero recaudado con el nuevo “cargo” para que  “compensaran” (equilibraran, balancearan) las pérdidas que representan que un consumidor use su propia energía.

Los técnicos dirán que esta interpretación es sesgada, ya que se refiere a compensar los costes originados a las distribuidoras y a la red eléctrica por los “servicios de balance”. Unos servicios que, al parecer, ¿deberían activarse cuando un cliente se va de vacaciones y desconecta la luz? Porque eso es exactamente lo que pasa cuando brilla el sol y el cliente se conecta a sus baterías solares: desconecta.

¡Fantástica idea! Habría que aconsejar a las empresas eléctricas, ahora que nos instalan unos contadores digitales e inteligentes, que detecten a los usuarios que apagan todas sus luces y aparatos para imponerles, automáticamente una tasa que cubra los “servicios de balance”

En realidad, el problema de fondo no son las instalaciones fotovoltaicas familiares para autoconsumo. En cualquier caso siguen siendo demasiado caras para el ciudadano normal (unos 7.000 euros por hogar). El terror que siente el sistema hacia el autoconsumo nace de las comunidades de vecinos, de los pequeños ayuntamientos que optan por autoabastecerse, de las municipalidades que deciden acudir a las subastas de energía y configurarse como distribuidores (se hace en Europa), para vender energía y ayudar así a los consumidores más pobres, aplicando tarifas eléctricas sociales.

En el Día Internacional del Medio Ambiente, se ha visto en televisión española a personajes políticos, cantantes, futbolistas y "famosos" escenificar su compromiso con el medio ambiente español manejando ideas sumamente creativas: cerrar el grifo cuando te lavas los dientes; apagar las luces que no usas; meter el bote vacío del champú en el contenedor apropiado; no dar patadas a los perros;… Todo un programa que nos hace añorar los felices noventa.

En esta situación resulta lógico que Greenpeace España celebrara ayer el Día del Medio Ambiente instalando en las verjas del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) de Madrid pancartas rezando “Se vende por cese del negocio”. En otras latitudes, también europeas, este día se celebró de diferente forma. Por ejemplo, en Noruega.

Ayer, el Parlamento del Reino de Noruega votó desinvertir una parte del Fondo soberano de la nación. Es decir, vender las acciones o participaciones que el Fondo mantiene en empresas y corporaciones internacionales cuyos ingresos proceden del carbón en más de un 30%. En total, vender entre 9.000 y 10.000 millones de euros y reinvertir ese dinero en otras cosas.

¿Qué es el Fondo soberano noruego? Pues son los ahorros de la nación, que ascienden a unos 900.000 millones de euros. Una vertiginosa cifra que equivale a la deuda del Reino de España y a su PIB. Es como si cada uno de los ciudadanos de Noruega dispusiera de unos 180.000 euros de reservas nada más nacer.

Esas reservas están en el llamado Status Pensjonsfond Utland (SPU), antes llamado Oil Fund, ya que fue generado con los ingresos del petróleo y gas del Mar del Norte. Parte del dinero está invertido en un centenar de empresas, y ahora saldrá de aquéllas dedicadas a quemar excesivo carbón. La razón es doble:

Por un lado, el Parlamento de Noruega no desea que el Fondo contribuya a sostener la intensa quema de carbón y sus emisiones, lo que nos conduciría hacia una catástrofe climática. La segunda razón es económica, ya que se quiere evitar el riesgo de pérdidas para un Fondo destinado a garantizar el futuro de las próximas generaciones de noruegos.

¿Cuál es el peligro económico? El riesgo es la excesiva dependencia financiera de un combustible que deberá quedarse bajo tierra. Es cierto que las reservas probadas de carbón en el mundo son ingentes, pero también es cierto que la humanidad jamás podrá quemarlas en su totalidad si no quiere suicidarse directamente en un mundo abrasador.

Las empresas más afectadas son la mineras y eléctricas, como la alemana E-On y la española Endesa, ambas participadas por el Fondo, que generan más del 30% de sus ingresos con la electricidad producida en sus centrales de carbón. Antes del 1 de enero de 2016, el Fondo venderá sus acciones en Endesa.

Reino de España versus Reino de Noruega. Zancadillas a energías renovables versus Zancadillas a energías sucias. Dos formas de entender el futuro. El Reino de España, reseco, inculto, gravemente amenazado por el Cambio Climático y sin otros recursos que el Sol, tiene la virtud de seguir dócilmente los pasos marcados por la mercantil Bruselas. La Bruselas que cede las presiones de los lobbies y abandona la protección del medio ambiente y la salud de los ciudadanos europeos.

En Bruselas, el Día Mundial de Medio Ambiente se ha celebrado con varias decisiones recientes. Una ha sido ningunear a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su dictamen sobre los “glifosatos” que Monsanto usa en su herbicida Rundup, inscritos en el Grupo 1 de las substancias que producen cáncer en humanos. La Comisión Europea ha respondido al dictamen de la OMS diciendo que no está de acuerdo con la Ciencia y que debe proteger a las empresas, antes que a las personas.

Otra decisión ha llegado desde el Tribunal de Estrasburgo, amenazando al Reino Unido por mantener a los paneles solares y a los dispositivos que reducen el consumo de energía dentro del grupo del 5% de IVA.  Una medida británica para estimular el desarrollo de energías renovables. Según la Unión Europea, el Reino Unido tendría que subir ese IVA al 20%, si no quiere enfrentarse a sanciones.

Malas noticias desde Europa para pueblos ingleses como Balcombe (1.000 habitantes), que aspira a disponer del 100% de su energía de origen solar. Para ello necesita invertir unos 5 millones de libras (7 millones de euros) para levantar un Parque Solar y desea organizar un “crowfunding” para financiarse. Las políticas “nadambientales” europeas pueden torpedear este intento y otros similares.


Pasado el amargo trago del Medio Ambiente, hoy, sábado 6 de junio, el Reino de España celebra otras fiestas más acordes con su idiosincrasia, querencias y tendencias más antiguas, profundas y ancestrales (más reptilianas, cocodrileras y embutidas en el cerebelo, como dictaminaría un antropólogo). Hoy es el Día de las Fuerzas Armadas, con enaltecimiento de los militares, y es el Día de la final de la Champions, con enaltecimiento de los futbolistas. Que Dios reparta suerte.

viernes, 22 de mayo de 2015

ALITAS DE POLLO
Descenso a los infiernos




Mañana es una “jornada de reflexión”, previa a las elecciones del 24 de mayo de 2015 donde los ciudadanos españoles elegirán sus representantes en ayuntamientos y gobiernos regionales. Dedicar un día para reflexionar, aunque sea cada cuatro años, es buena cosa. Puestos a ello, reflexionemos sobre la desigualdad, la pobreza, la intolerancia y la podredumbre que se ha adueñado de buena parte de la sociedad española.

Hay otras reflexiones. Me siento a la mesa dispuesto a degustar una alitas de pollo cocinadas al curry y decido reflexionar sobre las aves que ahora me ofrecen sus atrofiadas y enclenques alas. Unas alas incapaces de volar. Éstas pobres alas pertenecen a un puñado de pollos jóvenes, muertos con apenas cuarenta días de edad. Porque esa es la esperanza de vida de cualquier pollo industrial, de cualquier “broiler”, que es como se llama al pollo en la espantosa jerga técnica.

Cuesta trabajo imaginarse los cuarenta días de vida del propietario de una de las alitas. Una breve y apretada vida compartiendo un metro cuadrado con otros quince o veinte compañeros, también castrados y con el pico recortado con alicates nada más salir del huevo. Dos veces al día, ochenta veces en toda su vida, en su único mundo, en el barracón del “gulag” aparecía un gran ser que se llevaba a manojos los colegas muertos y pisoteados por los demás sobre el suelo reblandecido por las deyecciones.

Morían de pánico, de asfixia y de enfermedades como la influenza, la salmonelosis, la coccidiosis, los colibacilos, las micoplasmosis, el mal de Gumboro, la ascitis, la enfermedad de New Castle,... Los que no enfermaban sufrían dolorosas quemaduras en las patas, en el pecho y en los culos desplumados, a causa del roce permanente con el amoniaco del suelo. Otros se derrumbaban y clavaban el recortado pico en el suelo, aplastados por su propio peso, deformados y aptos únicamente para ser troceados y vendidos como alitas, pechugas o muslitos sobre bandejas de canceroso poliestireno.

El guardián que pasaba a recoger los muertos cada doce horas deambulaba emitiendo espantosos gruñidos. Era una tos seca, fruto de la bronquitis crónica causada por respirar el aire del atestado barracón donde flotaban la caspa de las aves, esporas de hongos y mohos, bacterias y micotoxinas, moléculas de medicamentos y pesticidas, vapores de amoniaco y anhídrido sulfúrico mezclados con endotoxinas.




Tras cuarenta días de infierno, alguno de los 120 mataderos de "broilers" autorizados en España se llevaba en cajas a los supervivientes, mantenidos en ayuno desde doce horas antes. El hambre antes de la decapitación. Una vez vacío el “gulag”, habría sido limpiado y desinfectado con agresivos productos químicos antes de albergar a la siguiente generación de pollos recién nacidos, ya castrados y amputados, a lo largo de otros cuarenta días satánicos.

Observo las alitas de pollo en mi plato, calculando los antibióticos que acumulan en sus escasas carnes. Esos antibióticos que dejan a los humanos indefensos ante las bacterias más resistentes y peligrosas. Pienso en los blanquecinos excrementos generados por los 300 millones de aves que se “fabrican” anualmente en España, cargados de fosfatos solubles que anegan los cursos de agua y los eutrofizan .

Imagino los millones de toneladas de semillas de soja importados para alimentar a los millones de "broilers", llegadas desde Argentina o Brasil después de  desforestar las selvas y arrasar las praderas con pesticidas y transgénicos de Monsanto. Recelo de los peligrosos “campylobacter” que lleva en su piel el 85% de los pollos comercializados y que matan a miles de europeos cada año, además de causar dolorosas diarreas a otros cientos de miles.

En España se consumen 25 millones de pollos cada siete semanas. Apenas es necesario importarlos del extranjero, porque las 155.000 explotaciones esparcidas sobre nuestra geografía cubren la práctica totalidad de la demanda nacional.

No existe afán de mortificar al lector con esta desagradable reflexión. Tampoco anida en ella el deseo de sabotear un mercado, el avícola, sabiendo que para demasiados ciudadanos el "broiler" es la única fuente de proteína accesible en estos tiempos de miseria pública. Tan solo quiere ser una llamada de atención sobre nuestra insensible sociedad, acostumbrada a comer objetos industriales obtenidos con daño y dolor. 
Bajemos nuestro consumo de carne animal, aunque sólo sea por conservar un poco de dignidad y decencia, en estos tiempos de indecencia e indignidad.

martes, 19 de mayo de 2015

CANTABRIA Y EL MERCURIO
Una ministra en Torrelavega

La factoría Solvay en Torrelavega /España)

La expectación podía haber sido intensa. Sin embargo, la reciente visita de la ministra de Trabajo del Reino de España, Fátima Báñez, a la ciudad cántabra de Torrelavega y sus industrias (12 de mayo de 2015) quedó en nada. Peor aún, quedó en bochorno y estupefacción para quienes esperaban respuestas.

La señora ministra, atentamente recibida por políticos regionales de su partido (Partido Popular) y por destacados empresarios del lugar, declaró tras la visita que empresas como la multinacional belga Solvay eran un modelo de “la innovación y el talento como forma de competir”. Una rotunda afirmación que fue ampliamente difundida por los medios regionales y que merece una ligera reflexión.

Solvay Torrelavega es una de las industrias químicas más antiguas de Cantabria. Tan vieja que es de las pocas que todavía conservan el sistema de celdas de mercurio para producir Cloro sosa (Chlorine). El sistema, aplicado por el químico belga M. Ernesto Solvay en sus industrias desde 1892, es altamente contaminante y ha convertido la cuenca baja del río Besaya, donde vierten las aguas residuales de Solvay, en un sumidero y depósito de mercurio. Hay tanto mercurio, que Suances, la Ría de San Martín y el viejo puerto de Requejada son áreas “intocables”, a causa de la brutal acumulación del metal en los fangos, arenas y aguas circundantes.

En el año 2004, la planta Solvay Torrelavega emitía, según datos del EPER (Inventario Europeo de Emisiones Contaminantes) unos 74 kg de mercurio anuales al aire de Torrelavega y otros 66 Kg a las aguas de la zona (fluviales y marinas). En el año 2009, gracias a las medidas correctoras impuestas desde Bruselas, las emisiones se habían reducido a 49 Kg anuales de mercurio, con 27 Kg a la atmósfera.

En el resto del planeta, el sistema utilizado por Solvay desde finales del siglo XIX estaba siendo desmantelado. Si en 2002 había en el mundo civilizado 90 plantas de producción de cloro que utilizaban el sistema de celdas de mercurio (producción de 9.000 toneladas/ año), en 2011 se había reducido a 53 fábricas que producían 5.200 Tn/año. La razón era la progresiva sustitución de un procedimiento altamente contaminante por el sistema llamado “de membrana”. La propia multinacional Solvay estaba inmersa en este proceso de reconversión (innovación) en sus variadas factorías.

Solvay cambió el método de celdas de mercurio en sus plantas de Rosignano (Italia) en 2006; de Bussi (Italia) en 2007; de Santo André (Brasil) en 2009; de Lillo (Bélgica) en 2012 y de Tavaux (Francia) en 2013. En ese último año, de las 13 fábricas de cloro que operaba Solvay en el mundo, solamente cuatro mantenían el venenoso sistema, con dos en España, una en Bélgica y una en Argentina. Entre tanto, la normativa comunitaria se ponía seria (sin exagerar) ante uno de los metales pesados más dañinos para la salud humana (destruye el sistema nervioso) y para la biosfera, exigiendo el cierre de nuestras minas de Almadén, convirtiendo la simple posesión de un termómetro de mercurio en delito (Suecia) y declarando al mercurio como el enemigo público número uno de Europa y de los europeos.


La ministra Báñez posa, rodeada de autoridades, políticos y directivos empresariales, en el día de su visita a la planta Solvay de Torrelavega

No obstante, el día 12 de mayo de 2015 la planta Solvay Torrelavega resultaba ser para la ministra de Trabajo, Fátima Báñez un brillante ejemplo de innovación y competitividad. Funcionando todavía con el sistema de celdas de mercurio, y con el plazo del 1 de diciembre de 2017 como límite impuesto por Europa para el cese definitivo de las emisiones, la matriz de la multinacional tenía dos opciones: reconvertir la fábrica de Torrelavega, como ha hecho con las cinco antes citadas, o bien olvidarse de la innovación y apagar la luz.

Al parecer, en diciembre de 2014 optó por la segunda elección. No tuvo la deferencia de advertir de su renuncia a la Innovación a la señora ministra. A los trabajadores les dijeron que invertir unos 30 millones de euros en desmantelar las celdas, limpiar el lugar de todo rastro de mercurio y reemplazarlo por el método de membrana no les resulta rentable. La intención de la empresa belga es cerrar esta línea de negocio, quizá venderlo y recolocar (poner en la calle) a los 120 trabajadores dedicados hasta ahora al cloro. Todo un ejemplo de innovación y de talento en la forma de competir y crear empleo en una comarca y una región castigada por la desindustrialización. Hay que señalar que el día de la visita a Solvay, la ministra y su cortejo se cuidaron muy mucho de asomarse a otra gran fábrica de Torrelavega, la Sniace, modelo de innovación

Cabe preguntarse qué clase de delirio paranoico afecta a determinados líderes de nuestro reino cuando entran en Campaña Electoral y caen profundamente sumergidos en la pesadilla de convencer a los votantes. Uno se pregunta qué clase de “Asesores”, maravillosamente remunerados con el dinero de nuestros impuestos, les susurran al oído una sarta de mentiras, medias verdades e idioteces que los estupefactados receptores del mensaje sueltan sin el menor rubor. Esas frases sin sentido son luego reproducidas, al pie de la letra, por algunos de los medios de comunicación más estúpidos y aborregados de Europa.

Uno se pregunta qué clase de ciudadanos leen esos medios de comunicación y se tragan, sin masticar ni ensalivar adecuadamente, estos pomposos y recocidos guisos largados por los políticos, y que luego digieren en sus reblandecidas meninges sin padecer ictus cerebrales o migrañas, sin emitir un solo eructo, sin lanzar una ligera ventosidad, sin la menor acidez, pestilencia o mínimo retortijón. Los embustes les sientan tan estupendamente que corren presurosos a votar al embustero en cuanto les dejan.

Desde aquí, en vísperas de acudir a las urnas, un muy sentido recuerdo para todos los ciudadanos azogados en el entorno de Solvay Torrelavega, planta modelo de innovación y modernidad.