LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

martes, 10 de julio de 2012


PESCA SOSTENIBLE
El dilema del Bonito del Norte


A mediados del mes de junio, los muelles pesqueros de Burela (Lugo), Gijón y Avilés (Asturias) recibían a siete embarcaciones con las bodegas cargadas de unos 44.500 kilogramos de Thunnus alalunga (Bonito del Norte – Atún blanco). La llamada “costera del bonito” de 2012 acababa de empezar y esos peces eran la primera gran remesa de un recurso marino muy tradicional en toda la costa norte española. Sin embargo, los precios de venta en Lonja de ese día (primera venta) no hicieron felices a los pescadores, ya que apenas llegaron a los 6,70 € por kilo. En otros años, los primeros Bonitos de la costera podían rozar hasta los 60,- € el kilogramo.

A juicio de armadores, patrones y marineros, tan bajos precios no compensaban los brutales costes del combustible, ya que habían estado faenando en aguas a más de mil kilómetros al oeste de A Coruña, en pleno Océano Atlántico y con muy malos tiempos. Además, argumentaban que sus capturas eran ejemplares “grandes”, de hasta 7 kilogramos de peso, con buena aceptación en los mercados. Según la escala biológica de la especie, tal peso se correspondería con individuos de longitudes comprendidas entre los 25 y los 30 cm, y una edad aproximada de entre 1,5 y 2 años.

El Bonito del Norte - Thunnus alalunga

Desde hace trescientos años, la anual costera del Bonito (julio, agosto, septiembre) ha sido un recurso económico de singular importancia para las poblaciones costeras del Mar Cantábrico. Esta especie migratoria, se interna en el golfo de Vizcaya a comienzos del verano, procedente del Mar de los Sargazos y de áreas del Atlántico Central. Los bancos se mueven impulsados por el hambre (en el golfo de Vizcaya solían encontrar abundante anchoa, caballa, jurel y sardina), guiándose por la temperatura del agua. Siempre se trata de una migración de peces juveniles e inmaduros, cuyos protagonistas son ejemplares de edad inferior a los cinco años y con menos de 45 - 60 cm de longitud. Una vez alcanzada la madurez sexual, los Bonitos dejan de visitar el golfo de Vizcaya.

Si los bancos de Bonito acuden voluntariamente al golfo de Vizcaya ¿Qué hacen los pescadores a mil kilómetros de A Coruña? Sencillamente, los habitualmente bajos costes del gasóleo impulsaron a los pescadores a “salir al encuentro” de la migración, colocándose las “flotas boniteras” al acecho de la migración, cerca de las Islas Azores. De esta forma, el Bonito llegaba antes a los mercados. Los armadores con mayores recursos tecnológicos y económicos sacaban ventaja respecto de los pescadores artesanales y sus reducidos medios, que tenían que aguardar al mes de agosto para tener los peces a su alcance.

Boniteras en un puerto vizcaíno

La pesquería, tradicional en sus inicios y progresivamente industrializada, sustento de una cultura gastronómica y artesanal, pasa por momentos de incertidumbre. Por un lado, los Bonitos tienen crecientes dificultades en encontrar los recursos alimenticios que justifican su largo viaje, ya que la anchoa del Cantábrico tiene problemas de “stocks” y la competencia del ser humano por los pequeños peces pelágicos (“peces forraje”) está dejando sin suficiente comida a especies depredadoras, como el Bonito del Norte. A este fenómeno, no bien comprendido y estudiado, se suman el adelanto de la pesquería, con la interceptación del flujo migratorio y sus ignoradas consecuencias, los efectos del cambio climático en el océano, con eventuales variaciones en las temperaturas del agua, y con el acoso pesquero que la especie Thunnus alalunga soporta a lo largo y ancho del Atlántico.

Los mercados no responden

La situación resulta preocupante si se observan las últimas estadísticas pesqueras de las costeras cantábricas. Si en los años 1960 – 1962 se batieron récords de capturas, llegando a las 65.000 toneladas, en 2006 se había descendido hasta 27.000 toneladas y se quedaban en 12.000 al finalizar la costera de 2009. Es lícito argumentar que Demanda estable y oferta en reducción se traduce con precios en aumento. Pues no es así. En 2001 se pagó una media de 3,98 €/kg., mientras que en 2010 la cifra se quedó en 3,66 €/kg. Teniendo en cuenta la elevación del precio del gasóleo experimentada entre 2000 y 2010, se comprende el paulatino empobrecimiento de los pescadores dedicados a la actividad.

Pintura de Darío de Regollos. Salida al amanecer de la flota de chalupas boniteras
desde el puerto de Ondárroa. La marca en la vela servía para identificarse en la distancia.

Los bajos precios que padece una especie tan prestigiada y con tantas cualidades tienen numerosas causas. No es pequeña la relativa a los sobrecostes comerciales, capaces de duplicar los precios de primera venta al consumidor. El estudio realizado en 2009 sobre la estructura de formación de los precios del Bonito del Norte (Tragsatec – Deloitte), estimó que un precio en Lonja de 4,180 €/Kg de Bonito fresco se transformaba en 10,92 €/Kg sobre los expositores de venta al público.

Plato de marmitako
La cultura alimenticia y gastronómica del consumidor tiene, igualmente, un fuerte impacto en el declive. Delante de un mostrador con Bonito del Norte, a 10,- € , exhibido al lado especies importadas, como la blanca merluza de Namibia, a 6,50 €, y filetes de asiática Panga, a 4,- € y sin espinas, la elección no es difícil. Rebozar y freír merluza o Panga no tiene secretos para nadie, mientras que preparar un Bonito encebollado, con tomate o en Marmita, requiere un pequeño esfuerzo y una forma de vivir la alimentación que se está perdiendo en las nuevas generaciones de consumidores.

Los crecientes costes, los bajos rendimientos y la pérdida de mercado también tropiezan con esas noticias que alertan sobre posible acumulación de metales pesados y tóxicos persistentes en grandes peces viajeros, entre los que se encuentran los túnidos. Aunque ésta es una pesquería de juveniles, sin tiempo ni oportunidad para acumular en sus organismos el mercurio y cualquier otra substancia, el público se queda con una idea general que afecta a todos los túnidos, sin distinguir entre la gran variedad de especies afectadas.

No trasladar los costes energéticos y ambientales al precio final de los productos acuícolas importados, sin tener en cuenta lo que representa en consumos de combustible para el transporte desde largas distancias, unido a consentir miserables salarios en países lejanos y chapuzas en la producción artificial de ciertas especies, como la Panga, destruyen los mercados de nuestros maravillosos productos locales. El Bonito del Norte está siendo acosado desde demasiados frentes. Pero éstos no son todos los achaques de la pesquería.

El peor de los escenarios

La reforma de la Política Pesquera Común (PPC) insiste, entre sus numerosas propuestas, en la necesidad de ir acabando con las pesquerías de peces inmaduros y gestionarlas de forma que los ejemplares objetivo siempre hayan tenido oportunidades de reproducirse, antes de ser capturados. Pone como ejemplo a los bacalaos del Báltico y del Mar del Norte, o las angulas, pero nada dice del inmaduro Bonito del Norte atrapado en las costeras. Teniendo en cuenta que un Thunnus alalunga adulto puede llegar a medir 1,40 metros y pesar 40 Kg, el hecho de desembarcar ejemplares de 30 cm y  7 Kg de peso invita, como mínimo, a la reflexión.

Bonitos del Norte en la Lonja de Burela (Lugo). La etiqueta verde sujeta
a las colas indica una pesquería responsable, donde cada pez es atrapado con anzuelo, uno por uno

En caso de aplicar estrictamente los postulados de la prevista reforma (en vigor desde 2013), las costeras del Bonito del Norte deberían suspenderse de forma automática y permanente. Lo importante es saber hasta dónde llegarían las autoridades comunitarias en el contencioso de los ejemplares inmaduros, sin tener en cuenta el impacto cultural, social y económico de una eventual puesta en cuestión de determinadas pesquerías. Si el Bonito del Norte ha alimentado sin problemas esta pesquería artesanal durante tres siglos, puede seguir haciéndolo otros tantos. Solo necesitamos buena gestión y el sistema de pesca, el anzuelo, usado en España. 

miércoles, 4 de julio de 2012


NUESTRO VENENO DE CADA DÍA
Ropa envenenada


Vestir de negro es elegante. Pero no con el negro grisáceo y pizarroso, sino con el negro azabache y brillante. Conseguir el negro más puro fue un reto para los pintores y tintoreros hasta que, en el siglo XVI, España lo encontró en las selvas del Yucatán, dentro del tronco del Palo del Tinte o Palo de Campeche. Desde ese momento, el negro de Campeche fue el color, exclusivo y caro, con el que vestir a reyes, nobles, sacerdotes, notarios y magistrados de media Europa. Luego llegaron los colorantes químicos, las anilinas, y el Palo cayó en desuso

El negro nunca dejó de estar de moda y se deja notar en la lencería íntima. Últimamente nos viene, y en grandes cantidades, desde el valle de Tirupur (India - Tamil Nadu). Llega a Europa, dentro de miles de contenedores, en forma de ropa interior o como piezas de tela para confeccionar una lencería llena de  “glamour”. El problema es que también trae un historial de dolor y está impregnada de veneno. Una desgracia  achacable a la globalización, la deslocalización y ansia de beneficios empresariales.

El centro urbano de Tirupur (Tamil Nadu)
¿Se han fijado en la longitud del tren que pasa por en medio de la ciudad?

A comienzos de los años 1990, el llamado Tirupur – Coinbatore Belt, en el suroeste de India, vio crecer la industria textil y de los tintes. Cientos de fábricas brotaron en la comarca bañada por el río Noyyal para teñir y confeccionar ropas destinadas a la exportación. Las grandes firmas europeas acudieron a Tirupur en busca de sus modelos, teñidos en los colores más brillantes y luminosos gracias al uso de colorantes azoicos, fuertemente regulados o sencillamente prohibidos en la Unión Europea por su toxicidad (Directiva 2002/61/CE).

Tejidos puestos a secar, tras en entintado, en una tintorería de Tirupur

En algo más de una década, desde el año 2000, en el valle de Tirupur se duplicaron los casos de cáncer, hasta el punto de justificar la apertura del Erode Cancer Center (ciudad de Erode), donde se tratan los enfermos procedentes de la industria textil de la comarca. El combinado de productos químicos, empleado para blanquear el algodón y después teñir las ropas, es siniestro: colorantes azoicos dispersibles, tricloroanilinas y dicloroanilinas, lejías de sosa, formaldehídos, cloroformo, clorobenceno, metales pesados, compuestos de cromo,… Los cánceres de pulmón, hígado, riñón y estómago tienen su claro origen en el diario contacto y aspiración de productos químicos agresivos y cancerígenos.

Vertido de tintes al río Noyyal
a las afueras de Tirupur
 
Pero la fina lencería negra que nos llega desde Tirupur no destiñe. El negro intenso se lava cientos de veces sin merma de intensidad y los diseños desfilan por las pasarelas de Londres y París entre aclamaciones. Además, estas prendas son imbatibles en precio y los venenos con los que se fabricaron y que, a menudo, permanecen entre sus fibras, no aparecen en el etiquetado. Esos tóxicos no solamente afectan a quienes trabajan en las tintorerías y factorías hindúes, sino a los trabajadores de empresas importadoras y distribuidoras europeas. También a los consumidores.

En su composición, los “colorantes azoicos dispersibles” o “colorantes AZO” (*) incluyen en su formulación la molécula N=N, propia de las aminas aromáticas. La molécula es capaz de acumularse progresivamente y reaccionar en el interior del cuerpo humano, penetrando a través de la sudoración y causando al consumidor o manipulador alergias, rojeces, hinchazón e irritación crónica, causa habitual de desarrollo de un cáncer. Pocas empresas se privan de surtirse en Tirupur, desde H&M hasta ZARA, pasando por Primark y centenares de pequeñas empresas europeas de la moda que atraen a la gente joven.

Una afirmación, repetida entre científicos y profesionales de la seguridad en el consumo resulta inquietante: tan solo el 1% de la ropa vendida en Europa no es potencialmente peligrosa para la salud. ¿Braguitas o calzoncillos en color negro, con diseño sexi y Made in India? No gracias.

(*) AZO y azoico proviene de la voz francesa Azote, en español Nitrógeno (N)

martes, 3 de julio de 2012


BASURAS Y RESIDUOS
No salen las cuentas


Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, la organización ECOEMBES (Ecoembalajes España, S.A.) informó que en 2011 había reciclado el 68% de los envases, superando con creces el objetivo del 55% establecido por la legislación europea y española. El anuncio era esperanzador, ya que el porcentaje se anunciaba como Tasa de Reciclaje, que es el porcentaje de envases recuperados y reciclados sobre el total de envases puestos en el mercado por la industria.

Pero la interpretación ofrecida en algunos medios invitaba a la confusión. En algún lugar se decía que ese 68% se calculaba sobre el total de los envases recuperados por ECOEMBES, no sobre el total producido en la nación. Pensándolo mejor, nadie ofrecía detalles sobre la composición de ese 68% ¿Era el 68% del peso de los envases? ¿El 68% de las unidades? ¿El 68% era la media de los porcentajes de envases de vidrio, de papel-cartón y brick, de envases de plástico ligero (bolsas), de plástico rígido y de envases de metal o latas? La esperanza se ensombrecía ante tanta duda.

Contenedores amarillos de ECOEMBES

¿Dónde está el problema?
En el año 2005, ECOEMBES publicó un estudio sobre la procedencia de los envases en España. Según sus datos, el 88 % (expresado en unidades) tenían su origen en el sector de la alimentación, el 7,8 % en el cuidado personal y del hogar, el 2,8 % en el equipamiento de la casa. El 1,4 % restante procedía de los envases para productos del motor, el ocio, el textil y la piel.

Poco después, la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona (1), con la ayuda de una gran cadena de supermercados nacional (HORECA) (2), calculaba que el 50% de los envases puestos en el mercado en España consistían en envases de agua, refrescos y cervezas (sector alimentación). Entonces, si se solucionaba correctamente el problema de la recogida y posterior reciclaje de las botellas de plástico y las latas de bebidas, se solucionaban la mitad de nuestros problemas con los envases ligeros.

Se preguntarán por qué los envases (bricks, plásticos, metales, vidrio) son un problema, cuando representan menos del 40% del contenido de nuestras basuras domésticas. La respuesta es que la fracción orgánica (restos de comida) cubre el 50% aproximadamente, pero es biodegradable y se recicla con relativa facilidad. No así los envases, que necesitan de un complejo sistema de reciclaje, siempre que dicho reciclaje sea posible (casi inviable para ciertos plásticos), para no terminar en las cunetas, en las playas o en los vertederos.

Botellas compactadas en una Planta de Transferencia

¿Cómo lo hace España?
Para comprender la situación, es preciso hacer algo de historia. Todo arranca en el año 1994 con la Directiva europea sobre envases y residuos de envases (Dir 94/62/CE). La Directiva, como es preceptivo, fue transpuesta a la legislación española mediante la Ley de Envases y Residuos de Envases (LERE) del año 1997.

La LERE establecía en España el Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR – devolver el casco), aunque admitía la alternativa del Sistema Integrado de Gestión (SIG). La alternativa representada por el SIG necesitaba que la Administración llegara a acuerdos con los productores de envases y envasadores, que se agruparon creando ECOEMBES y ECOVIDRIO. Desde su inicio, la LERE puso tantas excepciones al sistema original, el SDDR, que terminó siendo arrinconado en favor del SIG.

Para el SIG, el envase y su posterior gestión como residuo era responsabilidad de quien lo fabricaba y ponía en el mercado. Sin embargo, tanto ECOEMBES como ECOVIDRIO desistieron de montar un sistema privado de recogida de sus envases, pasando la pelota a los Ayuntamientos o a las administraciones públicas regionales.

El objetivo de la legislación sobre los residuos de plásticos, especialmente
sobre los envases, es evitar su presencia en vertederos. El Suiza, la descarga
de cualquier tipo de plástico en un vertedero está terminantemente prohibida. La Unión
Europea quiere conseguirlo en el horizonte del año 2020. Con el SIG es difícil que lo consiga

Antes de 1997 y de la LERE, los ayuntamientos ya recogían toda la basura de los vecinos, incluidos los envases usados. Era lo dispuesto en la Ley Básica de Régimen Local. Después de la LERE, las entidades locales quedaron desligadas de esa clase de basuras, ya que pertenecían a las empresas privadas. Entonces, en 1998, el Estado llegó a un acuerdo con el sector de los envasadores, de la distribución y de las grandes superficies para que los ayuntamientos siguieran haciéndose cargo de recoger “sus” envases, a cambio de un sobrecoste "Diferencial" que ECOEMBES y ECOVIDRIO se comprometían a abonar.

Invasión de contenedores 
El esfuerzo público fue ingente. En los años siguientes, las administraciones públicas cubrieron España de contenedores “temáticos” y se lanzaron a costosas Campañas de concienciación ciudadana sobre la separación de las basuras en el hogar.  Si en 1999 había de media en España un contenedor por cada 500 habitantes, en 2009 en Cataluña se llegaba a un contenedor por cada 328 habitantes.

Contenedores privados ocupando espacios de aparcamiento
en la ciudad de Barcelona (Papel, vidrio y envases).

Las calles y plazas, el espacio público, se convirtieron en un gran almacén privado de envases usados. Los ayuntamientos no cobraban a ECOEMBES y ECOVIDRIO por el uso del espacio ocupado por sus contenedores (3), aunque sí cobraban a los coches con los parquímetros. La generación de basuras iba en aumento y el Plan Nacional de Residuos Urbanos 2000 – 2006, que pretendía reducir la generación basuras urbanas en un 6% para retroceder a niveles de 1996, fue un fracaso. Los ayuntamientos reclamaban más dinero a las empresas por los sobrecostes de los igloos (vidrios) y amarillos (envases).

¿Funciona el SIG?
Según ECOEMBES el sistema marcha viento en popa. Pero algo está fallando en las cifras, en la transparencia y en los datos. Cada cuatro o cinco años, Europa aumenta las exigencias en materia de residuos, encontrando un gran obstáculo en la proliferación de los envases ligeros. El modelo comercial del embalaje de un solo uso está desbordando los sistemas de recuperación de envases y su posterior reciclaje. Especialmente en las naciones que emplean el SIG como modelo.

Envases de plástico en Los Ángeles (USA)

Los países del norte y del centro de la Unión Europea, gracias al SDDR, están resolviendo la avalancha de envases con más soltura. En lugar de apelar a la concienciación ciudadana (lo que hace el SIG), mete la mano en los bolsillos ciudadanos (lo que hace el SDDR), obligando a depositar un aval por el envase, que se devuelve una vez consumido el contenido para recuperar el aval o consigna.

Los resultados del SDDR son evidentes. Con él, la media de recuperación y reciclado de envases de bebidas, refrescos y cervezas supera el 80 % y llega al 98,5 % en algunas ciudades. El USA, los 40 Estados que usan el SIG recuperan el 27,9 % de los envases (191 unidades por habitante y año). Los 10 Estados que usan el SDDR recuperan el 71,6 % (490 envases por habitante y año).

Alternativa al SIG en Pamplona (España). Un extraño remedo del SDDR
que no acaba de aplicarse. La máquina experimental entrega un Punto por cada
envase introducido. Reunidos 90 puntos, se consigue una entrada gratis para ir al cine.

Se comprueba que el SIG no debe funcionar tan bien como dice ECOEMBES. Si no, los ayuntamientos
no recurrirían a tonterías, como ésta máquina.

Francia es nuestra guía en materia de SIG, seguramente porque es la cuna de la gran distribución alimentaria y su modelo está bien implantado en España. Si nos atenemos a Eurostad (4), Francia recuperó y recicló, en 2010, el 86% de su papel-cartón, el 68% de su vidrio y tan sólo el 25% de sus envases de plástico. En 2010, en el conjunto de la Unión Europea se recuperaron y reciclaron el 32,6% de los envases de plástico. En España, siempre según Eurostad, la cifra es similar a la francesa en envases de plástico: el 25% recuperado y reciclado. ¿El resto? El 60% termina en vertederos y el 15% restante esparcido por el territorio.

Si en el año 2005, según los datos de ECOEMBES, en España se produjeron 66 millones de unidades de envases de todo tipo y se calcula que la mitad esos envases son para agua, refrescos y cerveza, el 25% de 33 millones son 8,25 millones de envases recuperados, pero deja casi 25 millones de botellas en el limbo. Para colmo, la Unión Europea tiene como objetivo evitar que un sólo envase llegue a los vertederos europeos en 2020. Ahora se abarca mejor el problema.


¿Quién paga el estropicio? 
Sin duda, lo paga nuestro medio ambiente. Si en 2020 seguimos llevando envases al vertedero, tendremos que hacer frente a multas millonarias. Y no parece que estemos en el buen camino si seguimos con el SIG. La respuesta sería implantar el SDDR. Bendita inocencia. Para implantar el SDDR habría que contar con el sector de distribución, poco dispuesto a ceder una parte de sus espacios como almacenes de envases. Están mucho mejor en otro espacio gratis llamado “calle”. Además, habría que comprar máquinas automáticas, contratar a miles de empleados y reeducar al ciudadano.

Pero hay un aspecto que afecta a nuestros bolsillos. La LERE (Ley 10/1998) señala que quienes ponen en el mercado productos generadores de envases “se hacen cargo directamente de los residuos derivados de sus productos, o participan en sistemas organizados de gestión de dichos residuos, o contribuyen económicamente a los sistemas públicos de gestión de residuos de forma tal que se cubren los costes atribuibles a la gestión de los mismos”.

Sin rodeos, la LERE señala que los envases son un asunto privado que corresponde gestionar, al 100%, a las empresas generadoras. Los Ayuntamientos no tienen por qué correr con los gastos de su gestión y tampoco los ciudadanos. Por cierto, si Vd. es vecino de Madrid ¿Ya ha pagado su Tasa de Gestión de Residuos al Ayuntamiento?

(1)  La Agencia de Ecología Urbana de Barcelona es la entidad redactora de los Planes Regionales de Residuos de Cataluña, Andalucía y Galicia.
(2)   HORECA (Hostelería, Restauración, Catering) – Makro
(3) Contenedores generalmente comprados por la administración pública o con financiación de la Unión Europea, aunque de uso privado
(4)  Eurostad (Oficina Europea de estadística)

martes, 26 de junio de 2012


ECOLOGÍA Y SOCIEDAD
Playas rigurosamente descontroladas


El pasado día 12 de junio, la Foundation for Environmental Education (FEE), con sede en Copenhague y despachito en Madrid, repartió sus Banderas Azules (¡Blue flag!) del año 2012 por las playas europeas. Esta organización, filantrópica estuvo hace unos años en el ojo del huracán, sospechosa de asignar sus banderas de manera poco transparente y escasamente objetiva. La oleada de sospechas llegó hasta uno de sus principales patrocinadores y mentores, la Comisión Europea, que dejó de apoyar y subvencionar a la institución. 

Como ejemplo de la poca fiabilidad de la Bandera Azul, la playa de Comillas (Cantabria) disfrutó de su bandera durante largos años, a pesar de los tremendos vertidos de aguas fecales, a ambos lados de la playa, sin la menor depuración y a menos de 300 metros del arenal. Desde entonces, las banderas azules son contempladas por muchos ciudadanos como un reclamo turístico, antes que como una verdadera certificación de calidad global, incluida la calidad de las aguas de baño.

La playa de Comillas (Cantabria) perdió su bandera azul en 2003 

La actual campaña 2012 ha dejado a las playas de Cantabria sin una sola bandera azul. Algunos ayuntamientos, que aspiraban a la adjudicación, se han visto decepcionados y ninguneados. La FEE, con su habitual falta de información, no ha dado explicaciones de su total rechazo a Cantabria. Sin embargo, razones no faltan porque Cantabria nunca destacó por mimar sus playas.

Personal de la FEE exhibe la Bandera Azul de este año.

Dicen que a finales de junio se pone en marcha la EDAR de Comillas, lo que pondrá fin a la crónica contaminación de su playa. Pero otras playas del entorno, como la de Oyambre, siguen en el olvido. A los vertidos de purines y aguas negras, los deficientes accesos, el maltrato a la franja costera y las escasas medidas de salvamento y seguridad, se une la peor de las situaciones: que Oyambre depende de tres ayuntamientos.

Comillas tiene una responsabilidad colateral en la calidad de la playa de Oyambre, ya que la contamina con los vertidos procedentes de su barrios de Trasvía, Ruiseñada y Río Turbio. Valdáliga se asoma a la mitad oriental del arenal, consintiendo el machaqueo de la duna y el asentamiento de chiringuitos. San Vicente de la Barquera, responsable de mitad occidental, se permite el lujo de enviar algún policía municipal hasta la playa, en cuanto los perros de los turistas empiezan a cagarse y mearse en toallas y enseres, levantado la patita en los palos de las sombrillas, como si fueran arbolitos, y causando conflictos con los bañistas.

Oyambre en el invierno de 2009. Todavía estaba en su lugar el monolito
al Pájaro Amarillo, aunque manchado por las pintadas de un mamarracho.

Entre medias, la empresa pública regional MARE (Medio Ambiente, Agua, Residuos y Energía), limpia y recoge basuras de Oyambre cuando buenamente puede. Por su parte, la Demarcación de Costas de Cantabria coloca algunas vallas, escaleras y carteles, sin entrar en el fondo de los grandes problemas de una playa emblemática y corazón de un Parque Natural. La Unión Europea, responsable de la conservación de los ecosistemas en el LIC de Oyambre, permanece atónita.

El nuevo símbolo para las playas
que merecerían mucho más, pero
que soportan autoridades
que no aspiran a nada mejor
En semejante tesitura, Cantabria se alarma, anuncia que pierde turistas y algunas autoridades locales de la región deciden buscarse otra certificación, distinta de la bandera azul. Este verano, las playas de El Sabre y La Arena (Arnuero), de Salvé (Laredo) y del Merón (San Vicente de la Barquera), lucirán una bandera con la “Q” de Calidad Turística. Ahí las tienen ya, ondeando con la brisa marina, como en un hotel o un mesón. Los alcaldes se hacen fotos y declaran a la prensa su gran satisfacción, con los ojos humedecidos por la emoción.

En Cantabria, la falta de banderas azules podría superarse consiguiendo certificaciones menos ligeras y mucho más serias, profesionales y prestigiosas, como el Certificado ISO 140001 de calidad ambiental o, mejor todavía, con el Certificado EMAS (Eco- Management and Audit Scheme) de la Unión Europea. Pero esas titulaciones son para autoridades locales y regionales menos ligeras y mucho más serias, profesionales y prestigiosas.

lunes, 25 de junio de 2012


SOMOS LO QUE COMEMOS
Otra vez el Bisfenol A


 Esto es como una película de intriga y por entregas. Las porquerías que engullimos andan por los laboratorios metidas en probetas y los científicos se palpan meticulosamente la ropa antes de publicar cosas que inquieten a las industrias. Así que los resultados de las pruebas se entregan en forma de dosis homeopáticas. La última se recoge por la Endocrine Society y la publica en su prestigiosa publicación “Endocrinology”.

Según la Universidad de Virginia, origen de las recientes pruebas, las perturbaciones fisiológicas que el Bisfenol A (BPA) provoca en las crías de rata cuando todavía están en el útero de sus madres, concretadas en mayor incidencia de cáncer y menor fertilidad en su posterior vida, se complementan con alteraciones del comportamiento social. Y esas alteraciones, centradas en las hormonas oxitocina y vasopresina, se transmiten a los hijos y nietos de las ratas afectadas, hasta la cuarta generación.

Esto quiere decir que, aunque la humanidad dejara de estar expuesta al BPA contenido en los Policarbonatos (plásticos rígidos y transparentes) y en los recubrimientos internos de las latas de conservas (alimentos sólidos y bebidas), los posibles efectos de la substancia no cesarían de forma automática, sino que llegarían hasta nuestros tataranietos.

Recipientes para microondas, hechos con policarbonato

Por vislumbrar alguna reacción ante la nueva noticia que circula sobre el asunto, visito la web de una potente asociación de fabricantes de BPA, llamada Plastics Europe. Está integrada, entre otras grandes empresas químicas del plástico, por Bayer, DOW Chemical y su filial Styron, SABIC (Arabia Saudita) o Momentive. La página dedicada a su producto, el BPA, se centra en comentar los “mitos y verdades” de la molécula en cuestión.

En realidad, hay poco comentario sobre verdades y mucho sobre mitos. Aunque leer el contenido completo de la página es interesante, para formarse una opinión, adelanto que las empresas centran sus críticas sobre lo exageradas que son las autoridades que prohiben o lanzan sospechas sobre el BPA. Las consideran alarmistas, ya que el BPA no se acumula en el organismo (al parecer) y nada está decidido por las grandes agencias internacionales de seguridad sanitaria y alimentaria.

Símbolo del Policarbonato.
Debería figurar en la base de
los recipientes fabricados con él
 
Lo que dice mucho a favor de Plastics Europe es que publica la lista de autoridades que han sospechado de la inocuidad del BPA (los exagerados). Así, nos informa que la Unión Europea ha prohibido la venta, fabricación e importación de biberones de policarbonato desde junio de 2011. Que en febrero de 2010 Dinamarca prohibió los plásticos con BPA en envases de comida para niños. Que en junio de 2010 Francia prohibió los biberones de policarbonato, adelantándose a la UE. Que Austria prohibe, desde febrero de 2011, la venta de chupetes y mordedores para bebés hechos con plásticos que tienen BPA.

Esperaremos a la próxima entrega de este culebrón. Entre tanto, ya saben: mantengan a los bebés lejos del policarbonato, y que las mamás embarazadas mantengan las distancias con los plásticos calientes y con las latas de conserva forradas interiormente de resinas epoxi (*)

(*) La conocida industria alimentaria Campbell, anunció hace tres meses que dejaba de recubrir el interior de sus latas de sopa con las resinas epoxi. Lo hacía por principio de precaución y respeto al consumidor, además de “estar en la onda” y ganar en publicidad verde.

lunes, 18 de junio de 2012


FUERTEVENTURA
Un paseo por Mal Nombre


“Mal Nombre” es un discreto volcán, de momento apagado, situado en la dorsal de la península de Jandía, en la isla canaria de Fuerteventura.  Difícil saber la razón de llamar así a una montaña y a su entorno. También es el nombre de un grupo de casitas levantadas en las faldas del viejo volcán, donde vive una veintena escasa de vecinos. Desde el volcán, encauzando las raras lluvias que se descuelgan sobre Fuerteventura, desciende una barranca, reseca y salpicada de aulagas y cardos, también llamada “Mal Nombre”. 

Al final de la barranca, a derecha e izquierda se abre una playa de mil quinientos metros digna de ser recorrida sin prisas y con la marea baja, abrumados por el blanco cegador de la arena calcárea, el negro azabache del basalto y el azul turquesa del mar. En la playa de “Mal Nombre” hay cosas que ver y que enseñar.  Las que nos ofrece la sabia naturaleza y las que nos ofrecen algunos humanos con quienes no nos queda más remedio que convivir. 

Hay que imaginar el encontronazo apocalíptico de esta gruesa colada basáltica de lava
con las aguas frescas del Atlántico. Por el camino, sobre la arena o
atrapadas aún en la lava, quedan redondeadas "Bombas" volcánicas.
Los incansables vientos alisios se pasan la eternidad transportando
arenas calcáreas (el "jable" de origen marino) arriba y abajo de la colada de lava. Al final,
se forman espectaculares cascadas de arena. En la marea alta, las olas se encargan de volver a poner en movimiento las arenas depositadas a los pies del acantilado en un trabajo sin fin.
 
Un enhiesto bloque de basalto, hincado en la colada, recuerda al Roque Nublo del Teide

La soledad recorre la playa entre Costa Calma y Butihondo. Los turistas, para guarecerse del alisio, apilan piedras formando corrales que recuerdan a los construidos por los majoreros para sus cabras. En el horizonte, hacia la izquierda de la fotografía, un ferry de ARMAS se encamina al puerto de Morro Jable.
Un promotor inmobiliario, seguramente perteneciente a la tribu de los hoteleros, ha dejado una muestra
 de su fracaso empresarial sobre las alturas de Mal Nombre (O quizá ha sido la muestra de un político de tercera). La ruina lleva allí varias décadas y pretenderá competir en longevidad con las cosas que nos ha dejado la naturaleza. 
Finalmente, otra interesante muestra ofrecida por otro majadero del ladrillo para embellecimiento de Mal Nombre. El esqueleto hotelero, también veterano, se complementa con una cuidada adecuación paisajística, compuesta por escombreras, rellenos, nivelaciones y una rampa vertiginosa que desciende hacia el mar. Igual  proyectaban tirar rodando por ahí a los turistas encima de una "goitibera". Ninguna autoridad, nacional o local, legislativa, ejecutiva o judicial, ha conseguido que el responsable retire esta basura (y la anterior).



CRISIS ENERGÉTICA
Llega la tempestad


No hay manera de que el cambio climático deje de darnos disgustos. La última novedad viene de China y tiene mala pinta, si es que se puede calificar así. En la Universidad de Leeds (Reino Unido) se han tomado la molestia de leer con detalle las cuentas que China ha ofrecido de sus emisiones de CO2 en el año 2009 (las últimas que tienen). Lo primero que se debe decir, aunque ya lo saben los informados lectores, es la confirmación oficial de que China aventaja a USA en toneladas de CO2 mandadas anualmente a la atmósfera, con un crecimiento sostenido del 7,5% anual.

Como los británicos de Leeds no se fiaban de las cuentas chinas, han cotejado las cifras de emisiones agregadas del país (7.693 Millones de toneladas - Tm), ofrecidas por el Yearbook 2009 del China National Bureau of Statistics (CNB), con las mostradas en el Energy Balance Sheets (China Statistics Press)  y desagregadas en las 30 provincias chinas (9.084 Mt). El desfase entre ambas cantidades es de unos 1,4  gigatones de CO2. ¿Qué significa esta cantidad? Pues que China, en sus cifras oficiales, ha escamoteado una cantidad similar a las emisiones anuales de Japón. La noticia, sospechada desde enero de 2012, estudiada y comprobada entre febrero y mayo, se ha hecho pública “on line” el 10 de junio pasado en Nature Climate Change (*) (www.nature.com).

Sede del CNB (China National Bureau of Statistics) en Pekín

Estas historias no hacen otra cosa que enmarañar las posibilidades de alcanzar cualquier acuerdo sobre el cambio climático a escala global (la única escala que funcionaría). Pero el baile de cifras no es la única razón que enfrenta a las naciones en la gestión del cambio climático. El fracaso de la Cumbre del clima en Durban (Sudáfrica), en diciembre de 2011, tuvo los grandes escollos de siempre. Por si no se han entretenido en evaluarlos, se los voy a explicar brevemente.


Nieblas (smog) en plaza Tiananmen (Pekín), causada por el CO2

Los países emergentes, como China e India, reconocen que ellos aumentan sus emisiones, pero que las necesitan para alcanzar mejores niveles de vida para sus poblaciones. Las naciones desarrolladas no tendrían fuerza moral para acusarles, ya que son USA, Reino Unido y el resto de Europa, quienes fueron llenando la atmósfera de CO2 desde finales del siglo XVIII. Existe, por tanto, una deuda histórica de CO2 acumulado por las naciones desarrolladas desde el inicio de la Era Industrial. También argumentan que lo importante no son las cantidades totales por nación, sino por habitante. Para comprender este matiz es mejor ver dos gráficos:
El primero muestra los países y su población.  La anchura de cada columna indica la población (en miles de millones), mientras que la altura señala las emisiones totales de CO2 en toneladas por habitante y año. 

Responsables en el año 2010 de emisiones de CO2, por habitante y año.
Destacan Estados Unidos, Europa y otros países productores de crudo. China e India figuran
 con bajos niveles de emisiones por habitante y año


Responsables históricos del CO2 acumulado en la atmósfera y población.
Vuelven a aparecer los grandes protagonistas de la Era Industrial (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y otras potencias europeas. A pesar de su gran población, China e India muestran muy baja responsabilidad histórica y su contribución por habitante es pequeña.

A estas razones se añade otra de gran peso. Francia acaba de anunciar que sus emisiones han bajado un 10% desde 1990. Sin embargo, la realidad es que las ha incrementado en un 25%, aunque no precisamente dentro de sus fronteras. Francia, al igual que otros países occidentales, ha venido deslocalizando sus industrias en los últimos 20 años al trasladar las emisiones necesarias para fabricar muchos de los “juguetes” que consume hasta China o India.  Si estos países ven crecer su industria manufacturera y sus emisiones es a causa de las masivas exportaciones, ya que la demanda interna sigue siendo débil.

Ellos queman miles de toneladas de carbón, algo que nos escandaliza,  para fabricar lo que nuestro sistema consumista necesita para ser FELIZ (de paso, se destruye empleo en Europa). En resumidas cuentas, es importante quién emite gases de efecto invernadero, pero lo trascendental es quién consume los productos salidos de esas emisiones y que, para colmo, tienen que cruzar medio planeta gastando combustible para llegar a los consumidores. Somos de un cinismo insuperable.

La industria siderúrgica china alimenta el Taller del Mundo

Al final de este relato breve, se comprende el profundo pesimismo de la Agencia Internacional de la Energía cuando, a comienzos de este año y tras constatar el record de emisiones del año 2011, veía casi cerrada la vía de limitar a 2ºC el aumento de la temperatura media. Ahora, está calculando al cataclismo de un aumento igual o superior a los 6ºC en el año 2100. Como escribía el New York Times tras el fiasco de Durban, “Luchar contra el calentamiento global necesita una refundación completa de la producción de energía, del transporte y de la agricultura”.

(*) Nature Climate Change – The gigatone gap in China`s carbon dioxide inventories.