LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

miércoles, 11 de julio de 2012


CIUDADES SOSTENIBLES
El genio de Sempé


Jean - Jacques Sempé publicó su primer álbum de viñetas en 1961 con el título “Rien n´est simple” (Nada es sencillo).  Ese año, Sempé tenía menos de 30 años  y  yo era un adolescente que buscaba sus dibujos en los Paris Match que caían por casa. El inteligente humor del bordelés retrataba una sociedad francesa que, desde España, resultaba incomprensible e inalcanzable. Con Sempé, mejor que con cualquier tesis sociológica, se manifiestaba el desfase de la sociedad española de los años sesenta respecto de la francesa.  

Sempé fue un visionario de la vida urbana de hace cincuenta años. Uno de esos pocos adelantados que marchan por delante desbrozando el camino. Un “éclaireur”, como llaman en Francia al soldado que se infiltra en territorio desconocido para guiar al ejército en su avance. A comienzos de los años sesenta, en Europa no había ecologistas, no existía el medio ambiente y la palabra sostenibilidad estaba por inventar. Pero teníamos la mirada de Sempé, consciente de la imbecilidad sin fronteras que él, en su pasmosa humanidad, identificaba con la inocencia. La misma imbecilidad que su compatriota Gustave Flaubert supo describir con refinada y exquisita crueldad.

Me he permitido reproducir aquí una de las historietas de su primer libro que, aunque les parezca actual, está absolutamente descolocada en el tiempo. Hoy, casi todos comprendemos la idea encerrada en los dibujos, pero hace cincuenta años debieron ser chocantes en la Francia que se motorizaba a toda velocidad y sufría los primeros “embouteillages” en Paris.  

En una España que apenas salía de la penosa autarquía para adentrarse en el primer Plan de Desarrollo, guiado por selectos socios de la organización católica Opus Dei (Obra de Dios), el humor de Sempé resultaba absurdo porque retrataba una sociedad desconocida. Lo que sigue son cinco viñetas que definen las esencias del consumismo y los contrastes sociales. Cinco dibujos que resumen la evolución de una sociedad europea que, ya por entonces, empezaba a corretear hacia ninguna parte como pollo sin cabeza. Sempé lo vio antes que nadie.









martes, 10 de julio de 2012


EL VENENO DE CADA DÍA
¡Niños!...¡La merienda!


No daba crédito a lo que mis ojos veían y mis oídos escuchaban. El canal franco-alemán de televisión ARTE emitía el pasado 4 de julio una colección de documentales. Noche Temática, se llamaba el programa. Esa noche hacía mucho calor (una de esas olas de calor que últimamente nos martirizan) y por la pantalla desfilaban todos esos productos, tan entrañables, que nos alegran la vida, llamados ftalatos, Bisfenol A (BPA) y otras golosinas. Calor sofocante en Madrid y pestes químicas, el compuesto ideal para una noche de pesadilla.

Nada especialmente nuevo en pantalla, salvo acusar a la “Nutella” (la clásica Nocilla – leche, cacao, avellanas y azúcar), estrella comercial de la afamada firma Ferrero Rocher, de envenenar a los niños con dosis inaceptables de ftalatos. Concretamente, del compuesto DEHP. Como complemento, los atónitos telespectadores eran informados de que el 80 % de los niños europeos atesoraban en sus cuerpos niveles preocupantes de cinco clases de ftalatos. Esos ftalatos que reducen la fertilidad, con su acción hormonal, y que provocan cáncer.


La unidad de toxicología alimentaria del INRA trabaja en diez campos de
investigación. Uno de ellos es el de los perturbadores endocrinos-

Tras el aperitivo de rebanadas untadas con Nutella, la cámara se desplazaba a los laboratorios del Centre Toxalim, perteneciente al INRA (Institut National de Recherches Agronomiques), en Toulouse. Allí, un científico informaba que el Bisfenol A, desprendido del recubrimiento epoxi del interior de las latas de conserva, provocaba en las ratitas de sus laboratorios una sensible bajada del sistema inmunitario. El doctor aseguraba que el informe sobre este novedoso efecto del Bisfenol A, al igual que otros 153 estudios, se había remitido a la AFSSA (Agence Française de Securité Sanitaire et Alimentaire) con sede en Paris (*)

Sede de la AFSSA en Paris
En la bella capital de Francia, la cámara acudía presurosa a la sede de la AFSSA en busca de respuestas, entrevistando a Madame Marie Christine Favrot. La señora Favrot,  perfectamente peinada, sobriamente maquillada y poco preparada para lo que se le venía encima, entró en una serie de interesantes explicaciones sobre los mecanismos que desembocan en la prohibición de un producto químico. Aseguraba que eran necesarios análisis oficiales y homologados, antes de tomar una decisión. Todo muy oficial y muy serio.

Preguntada por los estudios sobre las maldades del Bisfenol A, llevados a cabo por universidades y laboratorios oficiales, como el INRA, y acerca de quién era el responsable de tomar las decisiones dentro de la AFSSA, Madame Favrot batió los párpados y enmudeció. Ante la insistencia del entrevistador, Madame Favrot exclamaba, entre sorprendida y asustada,… ¡Vous coupez le caméra! ¡Vous coupez le caméra! (¡Apague la cámara!) Nos quedamos sin saber quién decidía las cosas.

Zapatos marca Attentif, denunciados en 2010 por llevar
dimetil fumarato en las costuras de la suela

Tras la entrevista, el documental se lanzaba a los bulevares de París en busca de zapatos baratillos llegados de la China. Enseguida aparecían botines y sandalias chinas, todos  con su bolsita de DMFU dentro. Después, nos enseñaban unas fotos de pies horriblemente hinchados, llagados y sangrantes, cubiertos de ampollas violáceas. Eran pies de chicas que habían estrenado preciosos botines chinos tratados con DMFU. Entonces recordamos aquéllos sofás chinos de piel, vendidos por la firma Conforama, que abrasaban los muslos y nalgas de quienes se sentaban en ellos. Los sofás estaban impregnados de DMFU.

Efectos del DMFU en los pies de una
señora. El compuesto, impregnado
en la piel del zapato, causa dermatitis
de contacto

Ver aquellos pies en carne viva nos impulsaba a apagar la televisión, pero el morbo era más fuerte que el sueño. Nos dijeron que el DMFU era Dimetil Fumarato, un fungicida usado por los exportadores chinos para que sus productos de piel (zapatos, bolsos, complementos) no enmohecieran en el interior de los contenedores durante la larga travesía marítima hasta Europa.

Al parecer, la Unión Europea y China importaban grandes cantidades de pieles en bruto desde Bangladesh. En ese país, las pieles eran tratadas con DMFU, sales de cromo, cloro, oxietileno y toluenos. Así que llegaban a Europa rezumando venenos usados para combatir la humedad. Nos decían que la Unión Europea había prohibido el DMFU el 1 de mayo de 2009, pero que seguía llegando desde extremo oriente y recalaba en cadenas de tiendas “guays”, como Deichmann (Alemania) o Mellow Yellow (Francia). Por cierto, ¿alguien ha visto estos saquitos en España recientemente? Yo tengo uno bien guardado.

Unos "jeans" nuevos, pero desgastados de forma artificial

De postre, el documental hablaba de pantalones vaqueros. Nadie compra vaqueros nuevos, sino previamente desgastados y con pinta de llevarlos puestos desde hace diez años. El efecto de desgaste se lograba antes en Turquía, el gran centro “Vaquero” mundial, usando chorros de arena de sílice. La finísima arena, proyectada sobre los pantalones acabados, desgasta y blanquea el tejido en los lugares escogidos. Pero la arena también se mete en los pulmones de los operarios y operarias. Cuando el número de muertos por inhalar tanta arena superó el centenar y otros 5.000 trabajadores presentaron silicosis, las autoridades turcas prohibieron el sistema dentro de sus fronteras.

Aplicación de chorro de arena de sílice sobre "jeans" en un taller de Bangladesh

La industria se fue a Bangladesh, donde todo es más fácil. Los bengalís no son más resistentes a químicos y arenas que los turcos, pero necesitan comer. Así que, desde hace unos años, muchos de los “Jeans” en el mercado europeo han sido desgastados por delgados bengalís que trabajan doce horas inmersos en una atmósfera de arena que les colmatan los pulmones. Los sueldos, en cambio, deben colmatarles poco. En la primavera de 2011, ante la campaña desatada contra el chorro de arena, firmas como Versace o Esprit, renunciaron al método en sus artículos "Vaqueros".

Icono de la campaña contra el chorro de arena llevada
a cabo en Francia en 2011. Lamento confesar que nunca pude ver

tal campaña reflejada en España

Angustiado, y antes de apagar la televisión para no seguir la tortura, el comentarista acertó a murmurar que los gobiernos siempre protegen a las empresas antes que a los ciudadanos.

(*) El INRA ha emitido informes sobre la responsabilidad del BPA en la acumulación de grasas en el hígado; sobre su papel como disruptor endocrino y sobre sus efectos en la función intestinal como barrera inmunitaria. 

PESCA SOSTENIBLE
El dilema del Bonito del Norte


A mediados del mes de junio, los muelles pesqueros de Burela (Lugo), Gijón y Avilés (Asturias) recibían a siete embarcaciones con las bodegas cargadas de unos 44.500 kilogramos de Thunnus alalunga (Bonito del Norte – Atún blanco). La llamada “costera del bonito” de 2012 acababa de empezar y esos peces eran la primera gran remesa de un recurso marino muy tradicional en toda la costa norte española. Sin embargo, los precios de venta en Lonja de ese día (primera venta) no hicieron felices a los pescadores, ya que apenas llegaron a los 6,70 € por kilo. En otros años, los primeros Bonitos de la costera podían rozar hasta los 60,- € el kilogramo.

A juicio de armadores, patrones y marineros, tan bajos precios no compensaban los brutales costes del combustible, ya que habían estado faenando en aguas a más de mil kilómetros al oeste de A Coruña, en pleno Océano Atlántico y con muy malos tiempos. Además, argumentaban que sus capturas eran ejemplares “grandes”, de hasta 7 kilogramos de peso, con buena aceptación en los mercados. Según la escala biológica de la especie, tal peso se correspondería con individuos de longitudes comprendidas entre los 25 y los 30 cm, y una edad aproximada de entre 1,5 y 2 años.

El Bonito del Norte - Thunnus alalunga

Desde hace trescientos años, la anual costera del Bonito (julio, agosto, septiembre) ha sido un recurso económico de singular importancia para las poblaciones costeras del Mar Cantábrico. Esta especie migratoria, se interna en el golfo de Vizcaya a comienzos del verano, procedente del Mar de los Sargazos y de áreas del Atlántico Central. Los bancos se mueven impulsados por el hambre (en el golfo de Vizcaya solían encontrar abundante anchoa, caballa, jurel y sardina), guiándose por la temperatura del agua. Siempre se trata de una migración de peces juveniles e inmaduros, cuyos protagonistas son ejemplares de edad inferior a los cinco años y con menos de 45 - 60 cm de longitud. Una vez alcanzada la madurez sexual, los Bonitos dejan de visitar el golfo de Vizcaya.

Si los bancos de Bonito acuden voluntariamente al golfo de Vizcaya ¿Qué hacen los pescadores a mil kilómetros de A Coruña? Sencillamente, los habitualmente bajos costes del gasóleo impulsaron a los pescadores a “salir al encuentro” de la migración, colocándose las “flotas boniteras” al acecho de la migración, cerca de las Islas Azores. De esta forma, el Bonito llegaba antes a los mercados. Los armadores con mayores recursos tecnológicos y económicos sacaban ventaja respecto de los pescadores artesanales y sus reducidos medios, que tenían que aguardar al mes de agosto para tener los peces a su alcance.

Boniteras en un puerto vizcaíno

La pesquería, tradicional en sus inicios y progresivamente industrializada, sustento de una cultura gastronómica y artesanal, pasa por momentos de incertidumbre. Por un lado, los Bonitos tienen crecientes dificultades en encontrar los recursos alimenticios que justifican su largo viaje, ya que la anchoa del Cantábrico tiene problemas de “stocks” y la competencia del ser humano por los pequeños peces pelágicos (“peces forraje”) está dejando sin suficiente comida a especies depredadoras, como el Bonito del Norte. A este fenómeno, no bien comprendido y estudiado, se suman el adelanto de la pesquería, con la interceptación del flujo migratorio y sus ignoradas consecuencias, los efectos del cambio climático en el océano, con eventuales variaciones en las temperaturas del agua, y con el acoso pesquero que la especie Thunnus alalunga soporta a lo largo y ancho del Atlántico.

Los mercados no responden

La situación resulta preocupante si se observan las últimas estadísticas pesqueras de las costeras cantábricas. Si en los años 1960 – 1962 se batieron récords de capturas, llegando a las 65.000 toneladas, en 2006 se había descendido hasta 27.000 toneladas y se quedaban en 12.000 al finalizar la costera de 2009. Es lícito argumentar que Demanda estable y oferta en reducción se traduce con precios en aumento. Pues no es así. En 2001 se pagó una media de 3,98 €/kg., mientras que en 2010 la cifra se quedó en 3,66 €/kg. Teniendo en cuenta la elevación del precio del gasóleo experimentada entre 2000 y 2010, se comprende el paulatino empobrecimiento de los pescadores dedicados a la actividad.

Pintura de Darío de Regollos. Salida al amanecer de la flota de chalupas boniteras
desde el puerto de Ondárroa. La marca en la vela servía para identificarse en la distancia.

Los bajos precios que padece una especie tan prestigiada y con tantas cualidades tienen numerosas causas. No es pequeña la relativa a los sobrecostes comerciales, capaces de duplicar los precios de primera venta al consumidor. El estudio realizado en 2009 sobre la estructura de formación de los precios del Bonito del Norte (Tragsatec – Deloitte), estimó que un precio en Lonja de 4,180 €/Kg de Bonito fresco se transformaba en 10,92 €/Kg sobre los expositores de venta al público.

Plato de marmitako
La cultura alimenticia y gastronómica del consumidor tiene, igualmente, un fuerte impacto en el declive. Delante de un mostrador con Bonito del Norte, a 10,- € , exhibido al lado especies importadas, como la blanca merluza de Namibia, a 6,50 €, y filetes de asiática Panga, a 4,- € y sin espinas, la elección no es difícil. Rebozar y freír merluza o Panga no tiene secretos para nadie, mientras que preparar un Bonito encebollado, con tomate o en Marmita, requiere un pequeño esfuerzo y una forma de vivir la alimentación que se está perdiendo en las nuevas generaciones de consumidores.

Los crecientes costes, los bajos rendimientos y la pérdida de mercado también tropiezan con esas noticias que alertan sobre posible acumulación de metales pesados y tóxicos persistentes en grandes peces viajeros, entre los que se encuentran los túnidos. Aunque ésta es una pesquería de juveniles, sin tiempo ni oportunidad para acumular en sus organismos el mercurio y cualquier otra substancia, el público se queda con una idea general que afecta a todos los túnidos, sin distinguir entre la gran variedad de especies afectadas.

No trasladar los costes energéticos y ambientales al precio final de los productos acuícolas importados, sin tener en cuenta lo que representa en consumos de combustible para el transporte desde largas distancias, unido a consentir miserables salarios en países lejanos y chapuzas en la producción artificial de ciertas especies, como la Panga, destruyen los mercados de nuestros maravillosos productos locales. El Bonito del Norte está siendo acosado desde demasiados frentes. Pero éstos no son todos los achaques de la pesquería.

El peor de los escenarios

La reforma de la Política Pesquera Común (PPC) insiste, entre sus numerosas propuestas, en la necesidad de ir acabando con las pesquerías de peces inmaduros y gestionarlas de forma que los ejemplares objetivo siempre hayan tenido oportunidades de reproducirse, antes de ser capturados. Pone como ejemplo a los bacalaos del Báltico y del Mar del Norte, o las angulas, pero nada dice del inmaduro Bonito del Norte atrapado en las costeras. Teniendo en cuenta que un Thunnus alalunga adulto puede llegar a medir 1,40 metros y pesar 40 Kg, el hecho de desembarcar ejemplares de 30 cm y  7 Kg de peso invita, como mínimo, a la reflexión.

Bonitos del Norte en la Lonja de Burela (Lugo). La etiqueta verde sujeta
a las colas indica una pesquería responsable, donde cada pez es atrapado con anzuelo, uno por uno

En caso de aplicar estrictamente los postulados de la prevista reforma (en vigor desde 2013), las costeras del Bonito del Norte deberían suspenderse de forma automática y permanente. Lo importante es saber hasta dónde llegarían las autoridades comunitarias en el contencioso de los ejemplares inmaduros, sin tener en cuenta el impacto cultural, social y económico de una eventual puesta en cuestión de determinadas pesquerías. Si el Bonito del Norte ha alimentado sin problemas esta pesquería artesanal durante tres siglos, puede seguir haciéndolo otros tantos. Solo necesitamos buena gestión y el sistema de pesca, el anzuelo, usado en España. 

miércoles, 4 de julio de 2012


NUESTRO VENENO DE CADA DÍA
Ropa envenenada


Vestir de negro es elegante. Pero no con el negro grisáceo y pizarroso, sino con el negro azabache y brillante. Conseguir el negro más puro fue un reto para los pintores y tintoreros hasta que, en el siglo XVI, España lo encontró en las selvas del Yucatán, dentro del tronco del Palo del Tinte o Palo de Campeche. Desde ese momento, el negro de Campeche fue el color, exclusivo y caro, con el que vestir a reyes, nobles, sacerdotes, notarios y magistrados de media Europa. Luego llegaron los colorantes químicos, las anilinas, y el Palo cayó en desuso

El negro nunca dejó de estar de moda y se deja notar en la lencería íntima. Últimamente nos viene, y en grandes cantidades, desde el valle de Tirupur (India - Tamil Nadu). Llega a Europa, dentro de miles de contenedores, en forma de ropa interior o como piezas de tela para confeccionar una lencería llena de  “glamour”. El problema es que también trae un historial de dolor y está impregnada de veneno. Una desgracia  achacable a la globalización, la deslocalización y ansia de beneficios empresariales.

El centro urbano de Tirupur (Tamil Nadu)
¿Se han fijado en la longitud del tren que pasa por en medio de la ciudad?

A comienzos de los años 1990, el llamado Tirupur – Coinbatore Belt, en el suroeste de India, vio crecer la industria textil y de los tintes. Cientos de fábricas brotaron en la comarca bañada por el río Noyyal para teñir y confeccionar ropas destinadas a la exportación. Las grandes firmas europeas acudieron a Tirupur en busca de sus modelos, teñidos en los colores más brillantes y luminosos gracias al uso de colorantes azoicos, fuertemente regulados o sencillamente prohibidos en la Unión Europea por su toxicidad (Directiva 2002/61/CE).

Tejidos puestos a secar, tras en entintado, en una tintorería de Tirupur

En algo más de una década, desde el año 2000, en el valle de Tirupur se duplicaron los casos de cáncer, hasta el punto de justificar la apertura del Erode Cancer Center (ciudad de Erode), donde se tratan los enfermos procedentes de la industria textil de la comarca. El combinado de productos químicos, empleado para blanquear el algodón y después teñir las ropas, es siniestro: colorantes azoicos dispersibles, tricloroanilinas y dicloroanilinas, lejías de sosa, formaldehídos, cloroformo, clorobenceno, metales pesados, compuestos de cromo,… Los cánceres de pulmón, hígado, riñón y estómago tienen su claro origen en el diario contacto y aspiración de productos químicos agresivos y cancerígenos.

Vertido de tintes al río Noyyal
a las afueras de Tirupur
 
Pero la fina lencería negra que nos llega desde Tirupur no destiñe. El negro intenso se lava cientos de veces sin merma de intensidad y los diseños desfilan por las pasarelas de Londres y París entre aclamaciones. Además, estas prendas son imbatibles en precio y los venenos con los que se fabricaron y que, a menudo, permanecen entre sus fibras, no aparecen en el etiquetado. Esos tóxicos no solamente afectan a quienes trabajan en las tintorerías y factorías hindúes, sino a los trabajadores de empresas importadoras y distribuidoras europeas. También a los consumidores.

En su composición, los “colorantes azoicos dispersibles” o “colorantes AZO” (*) incluyen en su formulación la molécula N=N, propia de las aminas aromáticas. La molécula es capaz de acumularse progresivamente y reaccionar en el interior del cuerpo humano, penetrando a través de la sudoración y causando al consumidor o manipulador alergias, rojeces, hinchazón e irritación crónica, causa habitual de desarrollo de un cáncer. Pocas empresas se privan de surtirse en Tirupur, desde H&M hasta ZARA, pasando por Primark y centenares de pequeñas empresas europeas de la moda que atraen a la gente joven.

Una afirmación, repetida entre científicos y profesionales de la seguridad en el consumo resulta inquietante: tan solo el 1% de la ropa vendida en Europa no es potencialmente peligrosa para la salud. ¿Braguitas o calzoncillos en color negro, con diseño sexi y Made in India? No gracias.

(*) AZO y azoico proviene de la voz francesa Azote, en español Nitrógeno (N)

martes, 3 de julio de 2012


BASURAS Y RESIDUOS
No salen las cuentas


Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, la organización ECOEMBES (Ecoembalajes España, S.A.) informó que en 2011 había reciclado el 68% de los envases, superando con creces el objetivo del 55% establecido por la legislación europea y española. El anuncio era esperanzador, ya que el porcentaje se anunciaba como Tasa de Reciclaje, que es el porcentaje de envases recuperados y reciclados sobre el total de envases puestos en el mercado por la industria.

Pero la interpretación ofrecida en algunos medios invitaba a la confusión. En algún lugar se decía que ese 68% se calculaba sobre el total de los envases recuperados por ECOEMBES, no sobre el total producido en la nación. Pensándolo mejor, nadie ofrecía detalles sobre la composición de ese 68% ¿Era el 68% del peso de los envases? ¿El 68% de las unidades? ¿El 68% era la media de los porcentajes de envases de vidrio, de papel-cartón y brick, de envases de plástico ligero (bolsas), de plástico rígido y de envases de metal o latas? La esperanza se ensombrecía ante tanta duda.

Contenedores amarillos de ECOEMBES

¿Dónde está el problema?
En el año 2005, ECOEMBES publicó un estudio sobre la procedencia de los envases en España. Según sus datos, el 88 % (expresado en unidades) tenían su origen en el sector de la alimentación, el 7,8 % en el cuidado personal y del hogar, el 2,8 % en el equipamiento de la casa. El 1,4 % restante procedía de los envases para productos del motor, el ocio, el textil y la piel.

Poco después, la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona (1), con la ayuda de una gran cadena de supermercados nacional (HORECA) (2), calculaba que el 50% de los envases puestos en el mercado en España consistían en envases de agua, refrescos y cervezas (sector alimentación). Entonces, si se solucionaba correctamente el problema de la recogida y posterior reciclaje de las botellas de plástico y las latas de bebidas, se solucionaban la mitad de nuestros problemas con los envases ligeros.

Se preguntarán por qué los envases (bricks, plásticos, metales, vidrio) son un problema, cuando representan menos del 40% del contenido de nuestras basuras domésticas. La respuesta es que la fracción orgánica (restos de comida) cubre el 50% aproximadamente, pero es biodegradable y se recicla con relativa facilidad. No así los envases, que necesitan de un complejo sistema de reciclaje, siempre que dicho reciclaje sea posible (casi inviable para ciertos plásticos), para no terminar en las cunetas, en las playas o en los vertederos.

Botellas compactadas en una Planta de Transferencia

¿Cómo lo hace España?
Para comprender la situación, es preciso hacer algo de historia. Todo arranca en el año 1994 con la Directiva europea sobre envases y residuos de envases (Dir 94/62/CE). La Directiva, como es preceptivo, fue transpuesta a la legislación española mediante la Ley de Envases y Residuos de Envases (LERE) del año 1997.

La LERE establecía en España el Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR – devolver el casco), aunque admitía la alternativa del Sistema Integrado de Gestión (SIG). La alternativa representada por el SIG necesitaba que la Administración llegara a acuerdos con los productores de envases y envasadores, que se agruparon creando ECOEMBES y ECOVIDRIO. Desde su inicio, la LERE puso tantas excepciones al sistema original, el SDDR, que terminó siendo arrinconado en favor del SIG.

Para el SIG, el envase y su posterior gestión como residuo era responsabilidad de quien lo fabricaba y ponía en el mercado. Sin embargo, tanto ECOEMBES como ECOVIDRIO desistieron de montar un sistema privado de recogida de sus envases, pasando la pelota a los Ayuntamientos o a las administraciones públicas regionales.

El objetivo de la legislación sobre los residuos de plásticos, especialmente
sobre los envases, es evitar su presencia en vertederos. El Suiza, la descarga
de cualquier tipo de plástico en un vertedero está terminantemente prohibida. La Unión
Europea quiere conseguirlo en el horizonte del año 2020. Con el SIG es difícil que lo consiga

Antes de 1997 y de la LERE, los ayuntamientos ya recogían toda la basura de los vecinos, incluidos los envases usados. Era lo dispuesto en la Ley Básica de Régimen Local. Después de la LERE, las entidades locales quedaron desligadas de esa clase de basuras, ya que pertenecían a las empresas privadas. Entonces, en 1998, el Estado llegó a un acuerdo con el sector de los envasadores, de la distribución y de las grandes superficies para que los ayuntamientos siguieran haciéndose cargo de recoger “sus” envases, a cambio de un sobrecoste "Diferencial" que ECOEMBES y ECOVIDRIO se comprometían a abonar.

Invasión de contenedores 
El esfuerzo público fue ingente. En los años siguientes, las administraciones públicas cubrieron España de contenedores “temáticos” y se lanzaron a costosas Campañas de concienciación ciudadana sobre la separación de las basuras en el hogar.  Si en 1999 había de media en España un contenedor por cada 500 habitantes, en 2009 en Cataluña se llegaba a un contenedor por cada 328 habitantes.

Contenedores privados ocupando espacios de aparcamiento
en la ciudad de Barcelona (Papel, vidrio y envases).

Las calles y plazas, el espacio público, se convirtieron en un gran almacén privado de envases usados. Los ayuntamientos no cobraban a ECOEMBES y ECOVIDRIO por el uso del espacio ocupado por sus contenedores (3), aunque sí cobraban a los coches con los parquímetros. La generación de basuras iba en aumento y el Plan Nacional de Residuos Urbanos 2000 – 2006, que pretendía reducir la generación basuras urbanas en un 6% para retroceder a niveles de 1996, fue un fracaso. Los ayuntamientos reclamaban más dinero a las empresas por los sobrecostes de los igloos (vidrios) y amarillos (envases).

¿Funciona el SIG?
Según ECOEMBES el sistema marcha viento en popa. Pero algo está fallando en las cifras, en la transparencia y en los datos. Cada cuatro o cinco años, Europa aumenta las exigencias en materia de residuos, encontrando un gran obstáculo en la proliferación de los envases ligeros. El modelo comercial del embalaje de un solo uso está desbordando los sistemas de recuperación de envases y su posterior reciclaje. Especialmente en las naciones que emplean el SIG como modelo.

Envases de plástico en Los Ángeles (USA)

Los países del norte y del centro de la Unión Europea, gracias al SDDR, están resolviendo la avalancha de envases con más soltura. En lugar de apelar a la concienciación ciudadana (lo que hace el SIG), mete la mano en los bolsillos ciudadanos (lo que hace el SDDR), obligando a depositar un aval por el envase, que se devuelve una vez consumido el contenido para recuperar el aval o consigna.

Los resultados del SDDR son evidentes. Con él, la media de recuperación y reciclado de envases de bebidas, refrescos y cervezas supera el 80 % y llega al 98,5 % en algunas ciudades. El USA, los 40 Estados que usan el SIG recuperan el 27,9 % de los envases (191 unidades por habitante y año). Los 10 Estados que usan el SDDR recuperan el 71,6 % (490 envases por habitante y año).

Alternativa al SIG en Pamplona (España). Un extraño remedo del SDDR
que no acaba de aplicarse. La máquina experimental entrega un Punto por cada
envase introducido. Reunidos 90 puntos, se consigue una entrada gratis para ir al cine.

Se comprueba que el SIG no debe funcionar tan bien como dice ECOEMBES. Si no, los ayuntamientos
no recurrirían a tonterías, como ésta máquina.

Francia es nuestra guía en materia de SIG, seguramente porque es la cuna de la gran distribución alimentaria y su modelo está bien implantado en España. Si nos atenemos a Eurostad (4), Francia recuperó y recicló, en 2010, el 86% de su papel-cartón, el 68% de su vidrio y tan sólo el 25% de sus envases de plástico. En 2010, en el conjunto de la Unión Europea se recuperaron y reciclaron el 32,6% de los envases de plástico. En España, siempre según Eurostad, la cifra es similar a la francesa en envases de plástico: el 25% recuperado y reciclado. ¿El resto? El 60% termina en vertederos y el 15% restante esparcido por el territorio.

Si en el año 2005, según los datos de ECOEMBES, en España se produjeron 66 millones de unidades de envases de todo tipo y se calcula que la mitad esos envases son para agua, refrescos y cerveza, el 25% de 33 millones son 8,25 millones de envases recuperados, pero deja casi 25 millones de botellas en el limbo. Para colmo, la Unión Europea tiene como objetivo evitar que un sólo envase llegue a los vertederos europeos en 2020. Ahora se abarca mejor el problema.


¿Quién paga el estropicio? 
Sin duda, lo paga nuestro medio ambiente. Si en 2020 seguimos llevando envases al vertedero, tendremos que hacer frente a multas millonarias. Y no parece que estemos en el buen camino si seguimos con el SIG. La respuesta sería implantar el SDDR. Bendita inocencia. Para implantar el SDDR habría que contar con el sector de distribución, poco dispuesto a ceder una parte de sus espacios como almacenes de envases. Están mucho mejor en otro espacio gratis llamado “calle”. Además, habría que comprar máquinas automáticas, contratar a miles de empleados y reeducar al ciudadano.

Pero hay un aspecto que afecta a nuestros bolsillos. La LERE (Ley 10/1998) señala que quienes ponen en el mercado productos generadores de envases “se hacen cargo directamente de los residuos derivados de sus productos, o participan en sistemas organizados de gestión de dichos residuos, o contribuyen económicamente a los sistemas públicos de gestión de residuos de forma tal que se cubren los costes atribuibles a la gestión de los mismos”.

Sin rodeos, la LERE señala que los envases son un asunto privado que corresponde gestionar, al 100%, a las empresas generadoras. Los Ayuntamientos no tienen por qué correr con los gastos de su gestión y tampoco los ciudadanos. Por cierto, si Vd. es vecino de Madrid ¿Ya ha pagado su Tasa de Gestión de Residuos al Ayuntamiento?

(1)  La Agencia de Ecología Urbana de Barcelona es la entidad redactora de los Planes Regionales de Residuos de Cataluña, Andalucía y Galicia.
(2)   HORECA (Hostelería, Restauración, Catering) – Makro
(3) Contenedores generalmente comprados por la administración pública o con financiación de la Unión Europea, aunque de uso privado
(4)  Eurostad (Oficina Europea de estadística)

martes, 26 de junio de 2012


ECOLOGÍA Y SOCIEDAD
Playas rigurosamente descontroladas


El pasado día 12 de junio, la Foundation for Environmental Education (FEE), con sede en Copenhague y despachito en Madrid, repartió sus Banderas Azules (¡Blue flag!) del año 2012 por las playas europeas. Esta organización, filantrópica estuvo hace unos años en el ojo del huracán, sospechosa de asignar sus banderas de manera poco transparente y escasamente objetiva. La oleada de sospechas llegó hasta uno de sus principales patrocinadores y mentores, la Comisión Europea, que dejó de apoyar y subvencionar a la institución. 

Como ejemplo de la poca fiabilidad de la Bandera Azul, la playa de Comillas (Cantabria) disfrutó de su bandera durante largos años, a pesar de los tremendos vertidos de aguas fecales, a ambos lados de la playa, sin la menor depuración y a menos de 300 metros del arenal. Desde entonces, las banderas azules son contempladas por muchos ciudadanos como un reclamo turístico, antes que como una verdadera certificación de calidad global, incluida la calidad de las aguas de baño.

La playa de Comillas (Cantabria) perdió su bandera azul en 2003 

La actual campaña 2012 ha dejado a las playas de Cantabria sin una sola bandera azul. Algunos ayuntamientos, que aspiraban a la adjudicación, se han visto decepcionados y ninguneados. La FEE, con su habitual falta de información, no ha dado explicaciones de su total rechazo a Cantabria. Sin embargo, razones no faltan porque Cantabria nunca destacó por mimar sus playas.

Personal de la FEE exhibe la Bandera Azul de este año.

Dicen que a finales de junio se pone en marcha la EDAR de Comillas, lo que pondrá fin a la crónica contaminación de su playa. Pero otras playas del entorno, como la de Oyambre, siguen en el olvido. A los vertidos de purines y aguas negras, los deficientes accesos, el maltrato a la franja costera y las escasas medidas de salvamento y seguridad, se une la peor de las situaciones: que Oyambre depende de tres ayuntamientos.

Comillas tiene una responsabilidad colateral en la calidad de la playa de Oyambre, ya que la contamina con los vertidos procedentes de su barrios de Trasvía, Ruiseñada y Río Turbio. Valdáliga se asoma a la mitad oriental del arenal, consintiendo el machaqueo de la duna y el asentamiento de chiringuitos. San Vicente de la Barquera, responsable de mitad occidental, se permite el lujo de enviar algún policía municipal hasta la playa, en cuanto los perros de los turistas empiezan a cagarse y mearse en toallas y enseres, levantado la patita en los palos de las sombrillas, como si fueran arbolitos, y causando conflictos con los bañistas.

Oyambre en el invierno de 2009. Todavía estaba en su lugar el monolito
al Pájaro Amarillo, aunque manchado por las pintadas de un mamarracho.

Entre medias, la empresa pública regional MARE (Medio Ambiente, Agua, Residuos y Energía), limpia y recoge basuras de Oyambre cuando buenamente puede. Por su parte, la Demarcación de Costas de Cantabria coloca algunas vallas, escaleras y carteles, sin entrar en el fondo de los grandes problemas de una playa emblemática y corazón de un Parque Natural. La Unión Europea, responsable de la conservación de los ecosistemas en el LIC de Oyambre, permanece atónita.

El nuevo símbolo para las playas
que merecerían mucho más, pero
que soportan autoridades
que no aspiran a nada mejor
En semejante tesitura, Cantabria se alarma, anuncia que pierde turistas y algunas autoridades locales de la región deciden buscarse otra certificación, distinta de la bandera azul. Este verano, las playas de El Sabre y La Arena (Arnuero), de Salvé (Laredo) y del Merón (San Vicente de la Barquera), lucirán una bandera con la “Q” de Calidad Turística. Ahí las tienen ya, ondeando con la brisa marina, como en un hotel o un mesón. Los alcaldes se hacen fotos y declaran a la prensa su gran satisfacción, con los ojos humedecidos por la emoción.

En Cantabria, la falta de banderas azules podría superarse consiguiendo certificaciones menos ligeras y mucho más serias, profesionales y prestigiosas, como el Certificado ISO 140001 de calidad ambiental o, mejor todavía, con el Certificado EMAS (Eco- Management and Audit Scheme) de la Unión Europea. Pero esas titulaciones son para autoridades locales y regionales menos ligeras y mucho más serias, profesionales y prestigiosas.

lunes, 25 de junio de 2012


SOMOS LO QUE COMEMOS
Otra vez el Bisfenol A


 Esto es como una película de intriga y por entregas. Las porquerías que engullimos andan por los laboratorios metidas en probetas y los científicos se palpan meticulosamente la ropa antes de publicar cosas que inquieten a las industrias. Así que los resultados de las pruebas se entregan en forma de dosis homeopáticas. La última se recoge por la Endocrine Society y la publica en su prestigiosa publicación “Endocrinology”.

Según la Universidad de Virginia, origen de las recientes pruebas, las perturbaciones fisiológicas que el Bisfenol A (BPA) provoca en las crías de rata cuando todavía están en el útero de sus madres, concretadas en mayor incidencia de cáncer y menor fertilidad en su posterior vida, se complementan con alteraciones del comportamiento social. Y esas alteraciones, centradas en las hormonas oxitocina y vasopresina, se transmiten a los hijos y nietos de las ratas afectadas, hasta la cuarta generación.

Esto quiere decir que, aunque la humanidad dejara de estar expuesta al BPA contenido en los Policarbonatos (plásticos rígidos y transparentes) y en los recubrimientos internos de las latas de conservas (alimentos sólidos y bebidas), los posibles efectos de la substancia no cesarían de forma automática, sino que llegarían hasta nuestros tataranietos.

Recipientes para microondas, hechos con policarbonato

Por vislumbrar alguna reacción ante la nueva noticia que circula sobre el asunto, visito la web de una potente asociación de fabricantes de BPA, llamada Plastics Europe. Está integrada, entre otras grandes empresas químicas del plástico, por Bayer, DOW Chemical y su filial Styron, SABIC (Arabia Saudita) o Momentive. La página dedicada a su producto, el BPA, se centra en comentar los “mitos y verdades” de la molécula en cuestión.

En realidad, hay poco comentario sobre verdades y mucho sobre mitos. Aunque leer el contenido completo de la página es interesante, para formarse una opinión, adelanto que las empresas centran sus críticas sobre lo exageradas que son las autoridades que prohiben o lanzan sospechas sobre el BPA. Las consideran alarmistas, ya que el BPA no se acumula en el organismo (al parecer) y nada está decidido por las grandes agencias internacionales de seguridad sanitaria y alimentaria.

Símbolo del Policarbonato.
Debería figurar en la base de
los recipientes fabricados con él
 
Lo que dice mucho a favor de Plastics Europe es que publica la lista de autoridades que han sospechado de la inocuidad del BPA (los exagerados). Así, nos informa que la Unión Europea ha prohibido la venta, fabricación e importación de biberones de policarbonato desde junio de 2011. Que en febrero de 2010 Dinamarca prohibió los plásticos con BPA en envases de comida para niños. Que en junio de 2010 Francia prohibió los biberones de policarbonato, adelantándose a la UE. Que Austria prohibe, desde febrero de 2011, la venta de chupetes y mordedores para bebés hechos con plásticos que tienen BPA.

Esperaremos a la próxima entrega de este culebrón. Entre tanto, ya saben: mantengan a los bebés lejos del policarbonato, y que las mamás embarazadas mantengan las distancias con los plásticos calientes y con las latas de conserva forradas interiormente de resinas epoxi (*)

(*) La conocida industria alimentaria Campbell, anunció hace tres meses que dejaba de recubrir el interior de sus latas de sopa con las resinas epoxi. Lo hacía por principio de precaución y respeto al consumidor, además de “estar en la onda” y ganar en publicidad verde.