LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

lunes, 8 de junio de 2015

LAS  SONRISAS  DEL  G7
¿Un brindis al sol?


En otras circunstancias y en otro momento histórico, la última jornada de la reunión celebrada por un G7 (amputado) habría merecido ser celebrada. Los representantes de Naciones Unidas, de la Comisión Europea, Alemania, Francia, Japón, Reino Unido e Italia han asegurado que el año 2100 se producirá el “Phase Out” de los combustibles fósiles. 

Con esta medida, pretenden que la atmósfera de la Tierra sólo se caliente 2º C por encima de la media registrada en 1990. Sin embargo, los mismos políticos que ahora proponen terminar con la sociedad del carbono, son los grandes enamorados del carbón. Además, eso del "phase out" es una jerga inglesa que en español se traduciría como un "por favor, vayan saliendo"

Algunas cifras. Entre los años 2009 y 2013, cinco naciones de las naciones participantes en la reunión G7 aumentaron un 16% su consumo de carbón.  El programa alemán de construcción de centrales térmicas que queman lignito ha sido intensa y no ha terminado. Estados Unidos fue la única que lo bajó, aunque a cambio se dedicó a exprimir piedras para extraer petróleo. 

¿Y el Reino de España? Pues el Reino, después de unos años de bajada a causa de la miseria creada por la burbuja inmobiliaria alentada desde el gobierno, entre los meses de abril de 2014 y abril de 2015 el sector eléctrico quemó el 55% más de carbón que entre esos mismos meses de 2013 y 2014.

El gobierno fue el mayor impulsor de esta masiva emisión, gracias a las generosas subvenciones que recibió el carbón, después de habérselas cortado a las energías renovables. Entre unos y otros, la Unión Europea se aleja de sus objetivos energéticos previstos para 2020.

En realidad, el rumbo que lleva nuestra estrategia energética no es el determinado por el G7, el G8, todos los demás G, la Comisión Europea o la Asamblea de Madrid. El rumbo lo marcan las industrias energéticas privadas y conduce directamente hacia un aumento de 4º C de la atmósfera, si las cosas siguen igual, y a más de 6º C si se tuercen, que es lo más probable. 

Para limitar el calentamiento a esos inalcanzables 2º C suplementarios sería imprescindible congelar las emisiones de inmediato e implantar un calendario de reducción en la extracción, producción y quema de petróleo y carbón.

Pero esta posibilidad se cierra con saber que China espera aumentar sus emisiones en los próximos diez años y alcanzar el pico en 2025, Canadá acelera la extracción de sus pizarras bituminosas, Australia aumenta sus exportaciones de carbón y el Reino de España mantiene las subvenciones al carbón nacional (saturado de azufre). En cualquier caso, aunque las míseras intenciones del G7 sigan adelante, no podrán congelar las emisiones.

Sería necesario instalar miles de plantas para recuperar el CO2 que está ya en la atmósfera, detener de golpe la destrucción de las selvas y reforestar el planeta. Eliminar las subvenciones a las energías sucias y volcar todo el esfuerzo de la humanidad en la generación de energías renovables, removiendo todos los obstáculos, legislaciones, normativas, presiones, chantajes y amenazas que están frenando su desarrollo. 


La nueva central eléctro- térmica de Neurath, forma parte del reciente
impulso alemán en la quema de carbón (lignitos)

Si verdaderamente se desearan limitar y disminuir las emisiones de CO2, la Transición energética debería empezar la semana que viene, como muy tarde. Todo lo demás son tonterías de políticos profundamente comprometidos con la energía fósil y con las corporaciones que las sustentan.

En el Reino de España, virtualmente representada en el G7 a través de la delegación de la Comisión Europea, la declaración de intenciones a 85 años de distancia ha debido ser un bálsamo para los emisores de carbono. Ya no es cosa de ellos y se pasa la pelota a las nuevas generaciones de europeos, después de haberles dejado en herencia un indescriptible problema.

Es más. En respuesta al anuncio del G7, el Ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria (Partido Popular) ha desvelado su borrador de normativa, anunciando que la generación y autoconsumo, por particulares o comunidades, de energía eléctrica de fuentes renovables será castigado con una tasa disuasoria, para no perjudicar a las grandes empresas eléctricas. También, que aquellos que utilicen baterías para almacenar la energía generada por el sol serán sancionados con una tasa específica. 



El verdadero rostro del G7 es el de José Manuel Soria, Ministro de Energía
 del Reino de España, dispuesto a impedir a toda costa el desarrollo de las
energías renovables en su país. 

Un nuevo obstáculo para las energías renovables, no solamente ignoradas en el Reino de España, sino agredidas y amenazadas desde ahora. Generar electricidad para consumo propio con el sol y el viento, al margen de las empresas y corporaciones, será penalizado. Estamos ante una de las mayores agresiones a las libertades que se producen en Europa desde hace décadas y que recuerdan al edicto feudal clavado en un árbol por el esbirro. 

Un esperpento legislativo. El grito de despedida de un político de escaso nivel con las semanas contadas. Su absurda norma será abolida por la Unión Europea o por el inminente nuevo gobierno. No tendrá aplicación ni trayectoria porque es una puerta plantada en medio del campo. 

Ni tan siquiera ha tenido en cuenta que su ridícula normativa choca de frente con el Tratado Atlántico de Libre Comercio, al poner trabas a la importación de las baterías Tesla, objeto del pánico y del odio de UNESA (Asociación de empresas eléctricas en España). En definitiva, es la mejor prueba de que su grupo político no ha entendido nada y está anegado por la descoordinación más absoluta. Por eso cosecha sus votos entre los jubilados y su futuro a medio plazo es la disolución.

Las idioteces del G7 no se han quedado en estas meras intenciones surgidas de la ciencia ficción y del hábito el embuste. Después de haber provocado tanto daño, tanto desempleo, pobreza y hambre en sus propios países. Después de haber creado tanta desigualdad, saqueado a la sociedad con sus ingenierías financieras y corrupciones, de haber echado a la calle a miles de familias, de atentar contra la sanidad pública y dejar de lado la educación y a la innovación, estos mismos individuos dicen ahora que lucharán contra la pobreza y el hambre. Entran ganas de vomitar.

Dentro de otros treinta años, cuando todavía falte medio siglo para alcanzar los estúpidos y mentirosos objetivos pregonados por el G7, la mayoría de los políticos reunidos en Garmisch este pasado fin de semana (…y quien les escribe) habrá seguramente desaparecido.

Se los habrá llevado por delante el cáncer que ellos mismos expandieron sobre los campos y las ciudades con sus químicos descontrolados, el infarto que alentaron desde una sociedad injusta y agobiante  o cualquier nueva y terrible infección, incurable a causa del uso de toneladas de antibióticos, que ellos autorizaron, mezcladas con la comida industrial.

De ahora en adelante, solo dependerá de los ciudadanos, de las familias y de las asociaciones cívicas el intentar salvar a la humanidad de la peor de las catástrofes. Tenemos ya la seguridad de que los políticos neoliberales no lo harán y que dejarán abandonados a nuestros hijos y nietos en un planeta infernal. Las nuevas generaciones, con sus votos, son las que deben remover democráticamente de los gobiernos a personas como la que aparece en la fotografía anterior.

sábado, 6 de junio de 2015

Día Internacional del Medio Ambiente
Celebraciones en el Reino de España




Nada mejor que una perfecta “ola de calor” para celebrar ayer, día 5 de junio de 2015, el día del medio ambiente. De Madrid a Berlín y de París a Venecia, los europeos disfrutamos de 33º C de temperaturas máximas. En Sevilla se preparan para soportar los 39º C anunciados el próximo domingo.

Para celebrar el Día del Medio Ambiente, las autoridades energéticas del Reino de España han decidido “anular” su propuesta de penalizar el autoconsumo energético (hogares con paneles solares fotovoltaicos) con un peaje disuasorio.

En realidad lo que han decidido las autoridades es mantener la mordaza a la energía solar y llamar a la anulada tasa disuasoria de otra forma. En definitiva, quienes deseen instalar paneles fotovoltaicos para autoconsumo ya no pagarían el “peaje de respaldo”, sino otra Tasa especial denominada “Cargo por autoconsumo”.

La razón de crear el nuevo “cargo” sería “cubrir los servicios de balance necesarios en el mercado de producción” ¿Qué quiere decir esto? Es sencillo: El mercado de producción (las poderosas corporaciones privadas eléctricas) recibirían el dinero recaudado con el nuevo “cargo” para que  “compensaran” (equilibraran, balancearan) las pérdidas que representan que un consumidor use su propia energía.

Los técnicos dirán que esta interpretación es sesgada, ya que se refiere a compensar los costes originados a las distribuidoras y a la red eléctrica por los “servicios de balance”. Unos servicios que, al parecer, ¿deberían activarse cuando un cliente se va de vacaciones y desconecta la luz? Porque eso es exactamente lo que pasa cuando brilla el sol y el cliente se conecta a sus baterías solares: desconecta.

¡Fantástica idea! Habría que aconsejar a las empresas eléctricas, ahora que nos instalan unos contadores digitales e inteligentes, que detecten a los usuarios que apagan todas sus luces y aparatos para imponerles, automáticamente una tasa que cubra los “servicios de balance”

En realidad, el problema de fondo no son las instalaciones fotovoltaicas familiares para autoconsumo. En cualquier caso siguen siendo demasiado caras para el ciudadano normal (unos 7.000 euros por hogar). El terror que siente el sistema hacia el autoconsumo nace de las comunidades de vecinos, de los pequeños ayuntamientos que optan por autoabastecerse, de las municipalidades que deciden acudir a las subastas de energía y configurarse como distribuidores (se hace en Europa), para vender energía y ayudar así a los consumidores más pobres, aplicando tarifas eléctricas sociales.

En el Día Internacional del Medio Ambiente, se ha visto en televisión española a personajes políticos, cantantes, futbolistas y "famosos" escenificar su compromiso con el medio ambiente español manejando ideas sumamente creativas: cerrar el grifo cuando te lavas los dientes; apagar las luces que no usas; meter el bote vacío del champú en el contenedor apropiado; no dar patadas a los perros;… Todo un programa que nos hace añorar los felices noventa.

En esta situación resulta lógico que Greenpeace España celebrara ayer el Día del Medio Ambiente instalando en las verjas del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) de Madrid pancartas rezando “Se vende por cese del negocio”. En otras latitudes, también europeas, este día se celebró de diferente forma. Por ejemplo, en Noruega.

Ayer, el Parlamento del Reino de Noruega votó desinvertir una parte del Fondo soberano de la nación. Es decir, vender las acciones o participaciones que el Fondo mantiene en empresas y corporaciones internacionales cuyos ingresos proceden del carbón en más de un 30%. En total, vender entre 9.000 y 10.000 millones de euros y reinvertir ese dinero en otras cosas.

¿Qué es el Fondo soberano noruego? Pues son los ahorros de la nación, que ascienden a unos 900.000 millones de euros. Una vertiginosa cifra que equivale a la deuda del Reino de España y a su PIB. Es como si cada uno de los ciudadanos de Noruega dispusiera de unos 180.000 euros de reservas nada más nacer.

Esas reservas están en el llamado Status Pensjonsfond Utland (SPU), antes llamado Oil Fund, ya que fue generado con los ingresos del petróleo y gas del Mar del Norte. Parte del dinero está invertido en un centenar de empresas, y ahora saldrá de aquéllas dedicadas a quemar excesivo carbón. La razón es doble:

Por un lado, el Parlamento de Noruega no desea que el Fondo contribuya a sostener la intensa quema de carbón y sus emisiones, lo que nos conduciría hacia una catástrofe climática. La segunda razón es económica, ya que se quiere evitar el riesgo de pérdidas para un Fondo destinado a garantizar el futuro de las próximas generaciones de noruegos.

¿Cuál es el peligro económico? El riesgo es la excesiva dependencia financiera de un combustible que deberá quedarse bajo tierra. Es cierto que las reservas probadas de carbón en el mundo son ingentes, pero también es cierto que la humanidad jamás podrá quemarlas en su totalidad si no quiere suicidarse directamente en un mundo abrasador.

Las empresas más afectadas son la mineras y eléctricas, como la alemana E-On y la española Endesa, ambas participadas por el Fondo, que generan más del 30% de sus ingresos con la electricidad producida en sus centrales de carbón. Antes del 1 de enero de 2016, el Fondo venderá sus acciones en Endesa.

Reino de España versus Reino de Noruega. Zancadillas a energías renovables versus Zancadillas a energías sucias. Dos formas de entender el futuro. El Reino de España, reseco, inculto, gravemente amenazado por el Cambio Climático y sin otros recursos que el Sol, tiene la virtud de seguir dócilmente los pasos marcados por la mercantil Bruselas. La Bruselas que cede las presiones de los lobbies y abandona la protección del medio ambiente y la salud de los ciudadanos europeos.

En Bruselas, el Día Mundial de Medio Ambiente se ha celebrado con varias decisiones recientes. Una ha sido ningunear a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su dictamen sobre los “glifosatos” que Monsanto usa en su herbicida Rundup, inscritos en el Grupo 1 de las substancias que producen cáncer en humanos. La Comisión Europea ha respondido al dictamen de la OMS diciendo que no está de acuerdo con la Ciencia y que debe proteger a las empresas, antes que a las personas.

Otra decisión ha llegado desde el Tribunal de Estrasburgo, amenazando al Reino Unido por mantener a los paneles solares y a los dispositivos que reducen el consumo de energía dentro del grupo del 5% de IVA.  Una medida británica para estimular el desarrollo de energías renovables. Según la Unión Europea, el Reino Unido tendría que subir ese IVA al 20%, si no quiere enfrentarse a sanciones.

Malas noticias desde Europa para pueblos ingleses como Balcombe (1.000 habitantes), que aspira a disponer del 100% de su energía de origen solar. Para ello necesita invertir unos 5 millones de libras (7 millones de euros) para levantar un Parque Solar y desea organizar un “crowfunding” para financiarse. Las políticas “nadambientales” europeas pueden torpedear este intento y otros similares.


Pasado el amargo trago del Medio Ambiente, hoy, sábado 6 de junio, el Reino de España celebra otras fiestas más acordes con su idiosincrasia, querencias y tendencias más antiguas, profundas y ancestrales (más reptilianas, cocodrileras y embutidas en el cerebelo, como dictaminaría un antropólogo). Hoy es el Día de las Fuerzas Armadas, con enaltecimiento de los militares, y es el Día de la final de la Champions, con enaltecimiento de los futbolistas. Que Dios reparta suerte.

viernes, 22 de mayo de 2015

ALITAS DE POLLO
Descenso a los infiernos




Mañana es una “jornada de reflexión”, previa a las elecciones del 24 de mayo de 2015 donde los ciudadanos españoles elegirán sus representantes en ayuntamientos y gobiernos regionales. Dedicar un día para reflexionar, aunque sea cada cuatro años, es buena cosa. Puestos a ello, reflexionemos sobre la desigualdad, la pobreza, la intolerancia y la podredumbre que se ha adueñado de buena parte de la sociedad española.

Hay otras reflexiones. Me siento a la mesa dispuesto a degustar una alitas de pollo cocinadas al curry y decido reflexionar sobre las aves que ahora me ofrecen sus atrofiadas y enclenques alas. Unas alas incapaces de volar. Éstas pobres alas pertenecen a un puñado de pollos jóvenes, muertos con apenas cuarenta días de edad. Porque esa es la esperanza de vida de cualquier pollo industrial, de cualquier “broiler”, que es como se llama al pollo en la espantosa jerga técnica.

Cuesta trabajo imaginarse los cuarenta días de vida del propietario de una de las alitas. Una breve y apretada vida compartiendo un metro cuadrado con otros quince o veinte compañeros, también castrados y con el pico recortado con alicates nada más salir del huevo. Dos veces al día, ochenta veces en toda su vida, en su único mundo, en el barracón del “gulag” aparecía un gran ser que se llevaba a manojos los colegas muertos y pisoteados por los demás sobre el suelo reblandecido por las deyecciones.

Morían de pánico, de asfixia y de enfermedades como la influenza, la salmonelosis, la coccidiosis, los colibacilos, las micoplasmosis, el mal de Gumboro, la ascitis, la enfermedad de New Castle,... Los que no enfermaban sufrían dolorosas quemaduras en las patas, en el pecho y en los culos desplumados, a causa del roce permanente con el amoniaco del suelo. Otros se derrumbaban y clavaban el recortado pico en el suelo, aplastados por su propio peso, deformados y aptos únicamente para ser troceados y vendidos como alitas, pechugas o muslitos sobre bandejas de canceroso poliestireno.

El guardián que pasaba a recoger los muertos cada doce horas deambulaba emitiendo espantosos gruñidos. Era una tos seca, fruto de la bronquitis crónica causada por respirar el aire del atestado barracón donde flotaban la caspa de las aves, esporas de hongos y mohos, bacterias y micotoxinas, moléculas de medicamentos y pesticidas, vapores de amoniaco y anhídrido sulfúrico mezclados con endotoxinas.




Tras cuarenta días de infierno, alguno de los 120 mataderos de "broilers" autorizados en España se llevaba en cajas a los supervivientes, mantenidos en ayuno desde doce horas antes. El hambre antes de la decapitación. Una vez vacío el “gulag”, habría sido limpiado y desinfectado con agresivos productos químicos antes de albergar a la siguiente generación de pollos recién nacidos, ya castrados y amputados, a lo largo de otros cuarenta días satánicos.

Observo las alitas de pollo en mi plato, calculando los antibióticos que acumulan en sus escasas carnes. Esos antibióticos que dejan a los humanos indefensos ante las bacterias más resistentes y peligrosas. Pienso en los blanquecinos excrementos generados por los 300 millones de aves que se “fabrican” anualmente en España, cargados de fosfatos solubles que anegan los cursos de agua y los eutrofizan .

Imagino los millones de toneladas de semillas de soja importados para alimentar a los millones de "broilers", llegadas desde Argentina o Brasil después de  desforestar las selvas y arrasar las praderas con pesticidas y transgénicos de Monsanto. Recelo de los peligrosos “campylobacter” que lleva en su piel el 85% de los pollos comercializados y que matan a miles de europeos cada año, además de causar dolorosas diarreas a otros cientos de miles.

En España se consumen 25 millones de pollos cada siete semanas. Apenas es necesario importarlos del extranjero, porque las 155.000 explotaciones esparcidas sobre nuestra geografía cubren la práctica totalidad de la demanda nacional.

No existe afán de mortificar al lector con esta desagradable reflexión. Tampoco anida en ella el deseo de sabotear un mercado, el avícola, sabiendo que para demasiados ciudadanos el "broiler" es la única fuente de proteína accesible en estos tiempos de miseria pública. Tan solo quiere ser una llamada de atención sobre nuestra insensible sociedad, acostumbrada a comer objetos industriales obtenidos con daño y dolor. 
Bajemos nuestro consumo de carne animal, aunque sólo sea por conservar un poco de dignidad y decencia, en estos tiempos de indecencia e indignidad.

martes, 19 de mayo de 2015

CANTABRIA Y EL MERCURIO
Una ministra en Torrelavega

La factoría Solvay en Torrelavega /España)

La expectación podía haber sido intensa. Sin embargo, la reciente visita de la ministra de Trabajo del Reino de España, Fátima Báñez, a la ciudad cántabra de Torrelavega y sus industrias (12 de mayo de 2015) quedó en nada. Peor aún, quedó en bochorno y estupefacción para quienes esperaban respuestas.

La señora ministra, atentamente recibida por políticos regionales de su partido (Partido Popular) y por destacados empresarios del lugar, declaró tras la visita que empresas como la multinacional belga Solvay eran un modelo de “la innovación y el talento como forma de competir”. Una rotunda afirmación que fue ampliamente difundida por los medios regionales y que merece una ligera reflexión.

Solvay Torrelavega es una de las industrias químicas más antiguas de Cantabria. Tan vieja que es de las pocas que todavía conservan el sistema de celdas de mercurio para producir Cloro sosa (Chlorine). El sistema, aplicado por el químico belga M. Ernesto Solvay en sus industrias desde 1892, es altamente contaminante y ha convertido la cuenca baja del río Besaya, donde vierten las aguas residuales de Solvay, en un sumidero y depósito de mercurio. Hay tanto mercurio, que Suances, la Ría de San Martín y el viejo puerto de Requejada son áreas “intocables”, a causa de la brutal acumulación del metal en los fangos, arenas y aguas circundantes.

En el año 2004, la planta Solvay Torrelavega emitía, según datos del EPER (Inventario Europeo de Emisiones Contaminantes) unos 74 kg de mercurio anuales al aire de Torrelavega y otros 66 Kg a las aguas de la zona (fluviales y marinas). En el año 2009, gracias a las medidas correctoras impuestas desde Bruselas, las emisiones se habían reducido a 49 Kg anuales de mercurio, con 27 Kg a la atmósfera.

En el resto del planeta, el sistema utilizado por Solvay desde finales del siglo XIX estaba siendo desmantelado. Si en 2002 había en el mundo civilizado 90 plantas de producción de cloro que utilizaban el sistema de celdas de mercurio (producción de 9.000 toneladas/ año), en 2011 se había reducido a 53 fábricas que producían 5.200 Tn/año. La razón era la progresiva sustitución de un procedimiento altamente contaminante por el sistema llamado “de membrana”. La propia multinacional Solvay estaba inmersa en este proceso de reconversión (innovación) en sus variadas factorías.

Solvay cambió el método de celdas de mercurio en sus plantas de Rosignano (Italia) en 2006; de Bussi (Italia) en 2007; de Santo André (Brasil) en 2009; de Lillo (Bélgica) en 2012 y de Tavaux (Francia) en 2013. En ese último año, de las 13 fábricas de cloro que operaba Solvay en el mundo, solamente cuatro mantenían el venenoso sistema, con dos en España, una en Bélgica y una en Argentina. Entre tanto, la normativa comunitaria se ponía seria (sin exagerar) ante uno de los metales pesados más dañinos para la salud humana (destruye el sistema nervioso) y para la biosfera, exigiendo el cierre de nuestras minas de Almadén, convirtiendo la simple posesión de un termómetro de mercurio en delito (Suecia) y declarando al mercurio como el enemigo público número uno de Europa y de los europeos.


La ministra Báñez posa, rodeada de autoridades, políticos y directivos empresariales, en el día de su visita a la planta Solvay de Torrelavega

No obstante, el día 12 de mayo de 2015 la planta Solvay Torrelavega resultaba ser para la ministra de Trabajo, Fátima Báñez un brillante ejemplo de innovación y competitividad. Funcionando todavía con el sistema de celdas de mercurio, y con el plazo del 1 de diciembre de 2017 como límite impuesto por Europa para el cese definitivo de las emisiones, la matriz de la multinacional tenía dos opciones: reconvertir la fábrica de Torrelavega, como ha hecho con las cinco antes citadas, o bien olvidarse de la innovación y apagar la luz.

Al parecer, en diciembre de 2014 optó por la segunda elección. No tuvo la deferencia de advertir de su renuncia a la Innovación a la señora ministra. A los trabajadores les dijeron que invertir unos 30 millones de euros en desmantelar las celdas, limpiar el lugar de todo rastro de mercurio y reemplazarlo por el método de membrana no les resulta rentable. La intención de la empresa belga es cerrar esta línea de negocio, quizá venderlo y recolocar (poner en la calle) a los 120 trabajadores dedicados hasta ahora al cloro. Todo un ejemplo de innovación y de talento en la forma de competir y crear empleo en una comarca y una región castigada por la desindustrialización. Hay que señalar que el día de la visita a Solvay, la ministra y su cortejo se cuidaron muy mucho de asomarse a otra gran fábrica de Torrelavega, la Sniace, modelo de innovación

Cabe preguntarse qué clase de delirio paranoico afecta a determinados líderes de nuestro reino cuando entran en Campaña Electoral y caen profundamente sumergidos en la pesadilla de convencer a los votantes. Uno se pregunta qué clase de “Asesores”, maravillosamente remunerados con el dinero de nuestros impuestos, les susurran al oído una sarta de mentiras, medias verdades e idioteces que los estupefactados receptores del mensaje sueltan sin el menor rubor. Esas frases sin sentido son luego reproducidas, al pie de la letra, por algunos de los medios de comunicación más estúpidos y aborregados de Europa.

Uno se pregunta qué clase de ciudadanos leen esos medios de comunicación y se tragan, sin masticar ni ensalivar adecuadamente, estos pomposos y recocidos guisos largados por los políticos, y que luego digieren en sus reblandecidas meninges sin padecer ictus cerebrales o migrañas, sin emitir un solo eructo, sin lanzar una ligera ventosidad, sin la menor acidez, pestilencia o mínimo retortijón. Los embustes les sientan tan estupendamente que corren presurosos a votar al embustero en cuanto les dejan.

Desde aquí, en vísperas de acudir a las urnas, un muy sentido recuerdo para todos los ciudadanos azogados en el entorno de Solvay Torrelavega, planta modelo de innovación y modernidad.


viernes, 15 de mayo de 2015

AZNALCÓLLAR
Celebrando un “Día Internacional" del medio ambiente


Aznalcóllar 1998


La peste de Aznalcóllar retorna a la diminuta y cateta memoria colectiva del reino de España. Una memoria pequeña, como corresponde a un reino poblado de ilectos e idiotas. Al menos, así deben considerarnos los rubiacos empresarios suecos de Boliden, empresa propietaria de la concesión minera de Aznalcóllar y causante de uno de los mayores vertidos contaminantes que se recuerdan en Europa.

Han pasado veinte años desde que los primeros informes técnicos advirtieran del peligro de rotura en la balsa gigante de almacenamiento de lodos tóxicos de Boliden (1995).  Una balsa recrecida sin control y donde se vertían venenos ajenos a la propia explotación minera, ante la ceguera y la pasividad de la Junta de Andalucía (PSOE). 

Se nos han ido por entre los dedos diecisiete años desde que la balsa se rompiera, inundando de venenos persistentes un sector del Parque de Doñana (1998), joya de los espacios naturales europeos. En 2002, el Consejo de Ministros (Partido Popular) del reino impuso una multa de 45 millones de euros a la empresa Boliden, que se apresuró a anunciar que no pagaría.

En 2004, la Junta de Andalucía (PSOE) reclamó 90 millones de euros a Boliden, para compensar los gastos de limpieza. Boliden tampoco los pagó, gracias a oportunas sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y del Tribunal Supremo del reino (2011). Ahora, la Junta de Andalucía (PSOE) adjudica el yacimiento de Aznalcóllar y sus mierdas a otra empresa minera contaminadora (catástrofe de Sonora - México, 2014) y en medio de denuncias judiciales por supuestas y extraordinarias irregularidades concursales por parte de las autoridades regionales.

Cuando faltan 48 horas para celebrar el Día de los residuos, del reciclaje o algo parecido, recordar la miseria de Aznalcóllar es oportuno y, además, está de actualidad. Como señala el investigador Javier López Linage (CSIC), en momentos de crisis ambiental en España se sigue la estrategia latina, donde, principalmente, «se busca ocultar con rapidez el conflicto social o amortiguarlo con cantidades arbitrarias de dinero público, bajo el pretexto de indemnizar rentas de trabajo y de explotación a agentes económicos potencialmente problemáticos.»

Estas palabras fueron pronunciadas en Santiago de Compostela por López Linage en el año 2003, tras el vertido masivo del “Prestige”, resaltando entonces que “el sistema administrativo y jurídico no funciona y eso, en la práctica, significa la protección efectiva de los intereses industriales y financieros por encima de otros valores sociales; por encima de eso tan etéreo, pero, al tiempo, tan identificable siempre como el bien común”.

Esta es la doctrina que ha guiado las políticas ambientales españolas, a pesar de las Directivas comunitarias sobre medio ambiente, nunca bien miradas por los políticos más sucios e ignorantes. Estamos a dos jornadas del Día Mundial del Medio Ambiente y la situación ambiental empeora en España. El único alborozo manifestado por algunos medios de comunicación es que el reino bate un récord de Banderas Azules en sus playas. Unos trapos azules entregados a los ayuntamientos por la empresa privada que los vende.

Entre tanto, Vigo sigue sin depurar sus aguas fecales y la playa de Suances (Cantabria) sigue recibiendo el mercurio de las plantas químicas de Torrelavega. Los millones de euros de multa y compensación reclamados a la minera Boliden han sido como el papel mojado, pero el actual gobierno del reino, todavía en manos del Partido Popular, redacta otros papeles que añaden unas gotas de desprecio al ciudadano.

Son las multas previstas en el borrador de normativa energética que prepara, desde hace meses, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, destinadas a los ciudadanos o empresarios que no declaren sus paneles fotovoltaicos para autoconsumo eléctrico. La sanción llegaría a los 60 millones de euros, muy por encima de la impagada multa de 45 millones a Boliden y su riada tóxica. El doble de cuantía que por abandonar material radioactivo (30 millones) en cualquier lugar público. Diez veces más que la multa prevista para empresas alimentarias que utilicen substancias tóxicas dañinas para la salud en sus productos de venta al público (600.000 euros).

¿De dónde surge esta aberración? Nace del miedo. Del pavor que despierta entre los dirigentes de las corporaciones eléctricas y sus políticos amaestrados la posibilidad de que los ciudadanos sean energéticamente independientes. La temible posibilidad de que la democracia se extienda y profundice. El pánico a que los ciudadanos reaccionen, se agrupen y cooperen entre si.

Otra explicación: causar un destrozo ambiental como el de Doñana, irradiar a la población con radionucléidos, envenenar a niños con leche adulterada, extender el cáncer con el descontrol de los productos químicos serían delitos que atentan contra las personas, su salud y su futuro. En todo caso serían "malas prácticas comerciales". Pero las personas no figuramos entre las prioridades del sistema, salvo durante la semana previa a unas elecciones. Sin embargo, atentar contra los colosales beneficios económicos de cuatro empresarios es un crimen que merece la mayor de las sanciones.

El resultado para una nación donde el sol luce con inusitada fuerza es que el reino de España instaló 22 Mw de potencia fotovoltaica en 2014, mientras que Francia puso en marcha 1.000 Mw y en el Reino Unido, nación de brumas y lluvias, creció en 2.270 Mw.

Se acerca la fecha de las elecciones regionales y municipales, a las que concurren los dos grandes partidos (PSOE y PP), perfectamente enjaezados y con el bocado bien sujeto a las mandíbulas, llevados dulcemente de las riendas por empresarios y financieros. Para un patriota que ama a su país, votar cualquier alternativa democrática capaz de sacar de las instituciones a los representantes de estos grupos, tan profundamente carcomidos por la corrupción, la soberbia, la ignorancia y la avaricia, es una urgencia nacional.


Viene al caso la frase de Epicuro que Javier López Linage incluye en uno de sus magistrales artículos sobre el Plan Hidrológico Nacional (2002) y sus delirantes trasvases: «nada es suficiente para quien lo suficiente es poco» 

miércoles, 13 de mayo de 2015

ESTO NO ES LO QUE PARECE
Paradojas del clima y del idioma


Temperaturas en el Reino de España el miércoles 13 de mayo de 2015
(Cortesía de AEMET)

Miércoles 13 de mayo de 2015. En el sur de la región de Madrid se rozan los 40º C. Más abajo, en Sevilla, disfrutarán hoy de 41º C y en Bailén, escenario en 1808 de la batalla que perdieron las tropas de Napoleón frente al general español Castaños, se superarán los 42º C.

Un periódico de tirada nacional se hace eco de este curioso fenómeno climático que nos trae temperaturas propias del mes de julio en la segunda semana de mayo: la culpa la tiene el anticiclón de la dorsal atlántica. Además, según argumenta un técnico de nuestra AEMET (Agencia Española de Meteorología), lo que está viviendo el Reino de España en estos días “no” es una ola de calor.

Aunque el Diccionario de la Lengua Española (Real Academia Española 21º edición) recoge la voz “ola” como “fenómeno atmosférico que produce variación repentina en la temperatura de un lugar”, la actual “ola de calor” no lo es porque no se comporta como tal ola, al llegar repentinamente y terminarse en breve plazo. Según el técnico, para ser una ola de verdad, debería llegar, establecerse varios días con nosotros y luego retirarse, comportándose como una especie de “marea”, no como una fugaz “ola”.

Con esta fabulosa I+D+i, con esta castiza interpretación de la ciencia y esta manipulación del idioma deberíamos estar arrasando. Menos mal que la NOAA norteamericana lo avisó hace unos meses, al predecir para la península Ibérica un verano seco y muy caliente. Esto debe ser el preámbulo de un inolvidable verano.

Si no estamos ante una ola de calor, sino viviendo un capricho térmico de la “dorsal atlántica”, lo del cambio climático debe ser un contubernio. Cada vez estamos más divertidos con esta gente que nos gobierna a todos los niveles y en todas las latitudes. Como muestra un botón.




Hace un mes, la Fundación Bill y Melinda Gates (Microsoft), se sumaba a la campaña “Keep it in the ground” lanzada desde el diario "The Guardian", promoviendo la desinversión en activos financieros ligados a los combustibles fósiles. Se trataría de dejar enterrada en el subsuelo la mayor cantidad posible de petróleo y carbón, para así frenar las calamitosas consecuencias del cambio climático y estimular, con los fondos desinvertidos, la expansión de las energías renovables.

Como es natural, tuve la deferencia de adherirme a la causa junto con otras 200.000 personas del mundo mundial (balance de firmantes a 12 mayo 2015). Lo maravilloso fue, pocas semanas después de la adhesión, la recepción de una atenta carta de la Fundación y The Guardian. En ella, se me instaba a aportar ideas, sentimientos y palabras que pudieran se empleadas en la dicha campaña.

No hacen falta más ideas porque ya está la ciencia diciendo lo que se avecina. La petición es una solemne memez. Lo que se necesita es más cultura, más formación, más criterio y, sobre todo, más democracia. Para frenar el cambio climático se precisan votos que frenen, moderen y humanicen el actual y desenfrenado capitalismo corporativo que atenta contra la naturaleza, la salud humana, los recursos de nuestros nietos y el clima en cada momento y con la complicidad, estúpida o interesada, de los políticos. 

La mejor forma de medir el actual déficit democrático es comprobar el desinterés generalizado de los políticos hacia el destrozo de nuestro medio ambiente y hacia la locura que nos prepara el clima global. Un desprecio que no duda en pudrir el idioma y que sigue burlándose del ciudadano con la mayor desvergüenza y con la boba complicidad de muchos medios de comunicación.


jueves, 16 de abril de 2015

"OLEG NAYDENOV"
Con las manos en la masa


El "Oleg Naydenov", en el año 2010, sobre las gradas de Astican (Puerto de La Luz - Las Palmas de Gran Canaria) para hacer sus reparaciones y sus mantenimientos periódicos. Su nombre es visible en la aleta de estribor

La pesca ilegal, no documentada y no regulada (INDNR), internacionalmente conocida como pesca IUU (Ilegal, Unreported and Unregulated) es un azote para el Derecho internacional, una fuente de soborno y corrupción, una actividad mafiosa que golpea a las naciones en desarrollo y saquea los océanos, una afrenta a los derechos humanos porque, en ocasiones, usa tripulaciones esclavizadas, y es una pesadilla para los pescadores artesanales más pobres. Hoy nos anuncian que un cliente habitual del puerto de Las Palmas de Gran Canaria (Reino de España) se ha hundido. Es el enorme arrastrero factoría ruso “Oleg Naydenov”, tripulado por 62 rusos y 23 africanos, arrasado por un pavoroso incendio.

Lo de “arrasado” y “pavoroso” es muy de novela, pero describe bien el estupendo del fuego que se ha propagado por el buque, hasta el punto de ser imposible apagar tanta llama. Después de horas vertiendo cientos de toneladas de agua sobre los 136 metros de eslora del buque, y mostrando una escora a babor de 11 grados, las autoridades españolas se han debido decir: “Este bicho no se apaga y se està llenando de agua, terminará dando la voltereta y se nos hundirá en pleno puerto de La Luz dejándonos un marrón de cuidado. El Señor no lo permita”.


El escorado buque factoría ruso arde furiosamente en mar abierto, alejado del puerto por remolcadores y vigilado por unidades de Salvamento Marítimo. Destaca la extensión del incendio, propagado de proa a popa. La fea humareda negra procede de la combustión de las redes de pesca (fibra sintética), estibadas a popa. 

Así que se lo han llevado a rastras a una decena de millas al sureste de Gran Canaria y allí, discretamente, se ha despedido envuelto en la humareda sin el llorado adiós de sus trabajadores agitando pañuelos. Ahora reposa a más de dos mil metros de fondo con casi 1.500 toneladas a bordo de fuel pesado (HFO - 380) y otros miles de litros del gasóleo utilizado en los generadores Diesel.

No deberíamos derramar lágrimas por el panzudo “Oleg”. En 1990 empezó su vida dignamente en los astilleros Volkswerft de Stralsund (Alemania), hoy rebautizados como Nordic Yards Stralsund. Debió ser una de las últimas construcciones del astillero estatal (República Popular Alemana), antes de su privatización tras la reunificación del país. Se bautizó con el nombre de “Leonid Galchenko” y se puso a trabajar para la naviera Murmansk Trawl Fleet Co (Federación Rusa). En 2006 fue rebautizado y trabajaba en comandita con su colega “Kapitan Boromolov”. En febrero de 2012 fue descubierto pescando sin permiso en aguas de Senegal. En enero de 2014, un avión militar francés le sorprendió en idéntica situación, fue apresado por la marina militar senegalesa y conducido al puerto de Dakar.


El "Oleg" trabajando con el nombre enmascarado mediante paneles móviles. Se pueden apreciar las dos últimas letras del nombre "... NOB" escrito en caracteres cirílicos, lo que señala una foto antigua

En Senegal no tienen simpatía por estos mastodontes de los océanos. El “Oleg” es capaz de pescar 18.000 toneladas de peces al año que en sus entrañas congela y empaqueta. También fabrica 5.800.000 latas de conserva y llena varios miles de sacos de harina de pescado, elaborada con tripas y espinas . Sus presas son sardinas y pequeños peces pelágicos que atrapa al arrastre (peces forraje), con gran dolor para los pescadores artesanales locales cuyas capturas y alimento diario consiste, en un 80%, en esos peces cuyas poblaciones están sobreexplotadas.

Tras la detención del buque hace más de un año, los rusos más soviéticos se rasgaron las vestiduras en un lamento ofendido. Según relataba el diario Pravda, próceres de la Duma aseguraban que el apresamiento del inocente buque se debería a las insidias del Eje maligno Paris – Washington – Dakar – Greenpeace. Finalmente, el 16 de enero de 2014  el “Oleg” fue liberado. Difícil saber si tuvo que abonar los 832.000 dólares de multa propuesta.

El buque recaló en el puerto canario de Las Palmas el 3 de marzo de 2015 para sus aseos y reposos. Tenía la intención de zarpar en breve hacia aguas de Mauritania, pero un oportuno incendio ha estropeado su viaje. Ahora quizá dirán en el Pravda que Madrid se ha unido al Eje maligno.


Imagen de Greenpeace, donde unos voluntarios tratan de arrancar la máscara que oculta el nombre del "Oleg Naydenov" mientras trabaja (lleva los artes desplegados, como indican los cables que surgen de la popa). Los casi cien hombres de la tripulación no se asoman por la borda, a pesar de que están siendo incordiados. En esta ocasión el panel de enmascaramiento entona más con el color del casco. A la derecha, el viejo nombre, más grande, ha sido oportunamente manchado y medio borrado. El buque tiene una carga de trabajo de 257 días de faena al año.

Un pirata menos. ¿Debería escribir “presunto pirata”? Tengo serias dudas después de ver dos retratos de su rechoncha popa, tomados en alta mar y en plena faena, donde aparece con su nombre ensuciado y enmascarado para evitar ser identificado por las autoridades. Los buques de pesca ilegales hacen esas cosas, igual que los ladrones se tapan la cara en los atracos.

No faltarán voluntarios que cubran el hueco dejado por “Oleg” en las filas de los piratas. No es el primer buque acusado de piratería que se hunde de forma rápida y sin causar daños personales. Algún político ruso, como los que lamentaban en Moscú el último apresamiento, afirmaba que los recursos naturales de mar están escaseando cada vez más, que las aguas africanas son todavía un buen cazadero - caladero y que… tonto el último.