LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

viernes, 27 de julio de 2012


DELINCUENCIA AMBIENTAL
Garimpeiros y mercurio


La minería artesanal del oro, practicada con pozos verticales donde prolifera el trabajo infantil y que utiliza mercurio en el proceso metalúrgico, es un problema social y sanitario en Papuasia – Nueva Guinea, Mali, Senegal y Burkina Faso. Los mineros afectados por el mercurio, a veces críos de seis años, llegan a los ambulatorios de la sabana africana o de las selvas con el sistema nervioso central arruinado, como zombis sin mirada y caminar vacilante.

Es una “situación clínica” bien conocida en el antiguo y venerable Hospital de Almadén (Ciudad Real – España), con un historial de miles de enfermos “azogados” a lo largo de los siglos en la que fue la mayor mina de mercurio del planeta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que hay 13 millones de mineros artesanales buscando oro por todo el mundo, la mayoría en naciones pobres. Y casi todos ellos utilizan el mercurio para obtener el oro. 

Minas artesanales de oro en Karan (Mali). La estrechez de los pozos
invita a que los mineros que cavan en su interior sean muy menudos (niños)

Pero el caso de la Guayana Francesa y sus buscadores de oro entra en otra categoría. Por las densas selvas amazónicas de este territorio de la Unión Europea, base de operaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA), hormiguean entre 5.000 y 10.000 mineros ilegales llegados desde el vecino Brasil. No tiene papeles y destruyen los espacios naturales (Parc Naturel Régional de La Guyanne) removiendo el frágil suelo selvático con agua a presión para lavar la tierra. La formidable erosión generada en medio millar de explotaciones clandestinas, enturbia los ríos y llega al mar, destruyendo la fauna marina.

El 27 de junio de 2012, hace justamente un mes, las fuerzas del orden francesas se enfrentaron a una banda de Garimpeiros, con el resultado de dos soldados muertos y dos gendarmes heridos de gravedad. Los mineros usaban armas de guerra (fusiles de asalto), ya que los chalecos antibalas de los soldados no pudieron detener los impactos. En enero de este año, el enfrentamiento entre bandas de Garimpeiros se saldaba con seis muertos. Un escenario propio de México. Con el oro a 41.000 euros el kilogramo, el llamado “orpaillage” furtivo ha derivado hacia una actividad criminal y de gran violencia, imitando en sus métodos a la trata de blancas, el tráfico de armas y el narcotráfico.


Patrulla de la Gendarmería y del ejército francés en Guayana

Sin embargo, lo peor de la explotación aurífera en la Guayana es la progresiva contaminación de las aguas y el suelo del territorio con monometil mercurio (MMHG), la forma más tóxica y bioasimilable de este metal pesado. Es cierto que los suelos de la Guayana Francesa contienen dosis de mercurio natural más elevados de lo habitual (1). Esta realidad geológica convierte a Guayana es un espacio sensible y poco apto para determinadas actividades agrarias. Con el “orpaillage”, las tierras lavadas sueltan su mercurio natural, al que se añade el mercurio complementario usado por los mineros para la “amalgama”.


Un río de Guayana deformado por la minería del oro
  
En el sistema de la “amalgama” se emplea 1,3 kilogramos de mercurio para obtener un kilogramo de oro. El procedimiento es terriblemente efectivo, ya que  el mercurio atrapa el 90% del oro presente en la tierra, en tanto que otros métodos de concentración solamente logran el 20%. El mecanismo es simple: el mercurio líquido capta las micropartículas de oro disueltas en las arenas, previamente lavadas con agua. La “torta” obtenida, mezcla de oro y mercurio, es calcinada al fuego (con soplete) en la propia explotación. El calor evapora el 70% del mercurio contenido en la amalgama… que es respirado por los mineros.

El mercurio gaseoso termina por regresar al suelo y a los ríos de la región arrastrado por la lluvia. La campaña de investigación sobre la población indígena de Guayana (indios Wayanas que son tan ciudadanos de la UE como un madrileño o un parisino), conducida en 1994 por el Inserm (Institut National pour la Santé et la Recherche Médicale) y en 2001 por el CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique), señaló presencia de mercurio en esas personas dos veces superiores a lo marcado como límite máximo aceptable por la OMS y la Unión Europea (2). Han pasado 11 años desde entonces y ha crecido la minería ilegal. De ahí, el empeño de las autoridades francesas en una lucha extremadamente compleja, dada la extensión de selva a controlar (Operación Harpie).


Mina ilegal, abandonada en la selva guyanesa

¿Cómo se ha llegado a esta situación? La respuesta en compleja. En Guayana se ha venido explotando el oro desde finales del siglo XIX. El mercurio necesario para la actividad se traía legalmente desde Francia. De hecho, Guayana recibió en 1999 unas 2,2 toneladas de mercurio. En 2001 la cifra estaba en 4,2 toneladas y alcanzaba las 8,4 toneladas en 2003. Pero en ese preciso año de 2003, la producción oficial y legal de oro en Guayana fue de 3,2 toneladas. Una cifra casi igual a las 3 toneladas registradas en 1999. Los números no casan. ¿Dónde iba el mercurio sobrante?

El mercurio llegado de Francia podía haber sido derivado hacia explotaciones ilegales o hacia otros países (Surinam, Brasil, Perú). ¿Fallos en los controles aduaneros?, ¿ocultación de la verdadera producción de oro? o ¿cualquier otra lamentable razón?. El resultado es violencia. En la actualidad, el mercurio es un metal rigurosamente controlado dentro de las fronteras de la Unión Europea. Está prohibida su exportación desde septiembre de 2011 y regulado su uso en la Comunidad (Reglamento CE - 1102/2008). Tan sólo se puede emplear en la industria del cloro y la sosa, en la depuración del gas natural, en la extracción de metales no férricos y en la extracción de cinabrio. Una vez utilizado, el mercurio debe ser guardado como residuo peligroso o reciclado para los fines antes enumerados. ¿Cómo se alimenta hoy la minería del oro de Guayana? ¿De dónde procede el mercurio?... Buena pregunta.

La delincuencia ambiental, figura mediocremente tipificada y torpemente perseguida en el mundo, es una realidad que nos enferma y nos corrompe. Los garimpeiros brasileños son un caso extremo, pero la lacra está entre nosotros.

(1) El suelo de Guayana puede albergar hasta 1 gramo de mercurio en el volumen formado por un metro cuadrado de superficie y tres metros de profundidad.
(2)  La dosis límite de la OMS está en menos de 10 microgramos por gramo de peso (0,001 miligramos o millonésima parte del gramo)

miércoles, 18 de julio de 2012


CUARTA OLA DE CALOR
Mujer y cambio climático


La primera oleada de calor africano del 2012 aplastó a media España en la segunda semana de mayo. Si  llegó a batir unos cuantos récords históricos de temperatura, la del 23 de junio redondeó la cálida faena, rematada por la tercera ola, la del 6 de julio. Ahora, día 18 de julio, estamos ante la cuarta invasión y tal parece que no será la última. Los vecinos de Sevilla lo tienen perfectamente asumido y no necesitan termómetro para medir las temperaturas veraniegas, sino la sutil escala que distingue entre la caló, el caló, los calores y las calores. Para los vecinos de la isla de Gran Canaria, los 44º centígrados disfrutados ayer les ha debido transportar el ánimo hasta el polígono industrial de Timbouctou - Mali (seguro que tiene uno).

Eso de que los embolsamientos de fuego sahariano se paseen con tanta alegría por el sur de Europa es para preocupar. Los felices “negacionistas” del cambio climático dirán que los actuales calores son de lo más habitual. Pero, por si acaso se hacen más habituales, habría que empezar a pensar en poner remedios. Sin prisas, pero sin pausas. Eso es lo que piensan los europeos del norte, a pesar de que estas olas africanas les quedan bastante lejos.

La sociedad sueca, más sensibilizada que la española ante el cambio
 climático, incluye a la mujer en las prioridades a la hora de establecer mecanismos mitigadores 

Cuatro grandes cuestiones, referentes al cambio climático y sus consecuencias, preocupan a los suecos: las posibles inundaciones por lluvias torrenciales; las inesperadas sequías; la subida del nivel del mar y la alteración en los circuitos del suministro de alimentos a nivel regional. Una quinta cuestión es la subida generalizada de las temperatura y cómo se verá afectada la población en su calidad de vida. Especialmente las mujeres. Si en Suecia despierta inquietud que las mujeres sufran más con el calor, deben tener pesadillas al pensar en las mujeres españolas. Estos son algunos de los temas que la sociedad sueca empieza a poner sobre la mesa.

Uno. La mujer padece con mayor intensidad el calor excesivo. Los hombres, como majaderos que somos, decimos que tienen el termostato defectuoso. Pero su capacidad biológica para adaptarse a los cambios de temperatura es sensiblemente diferente de la masculina. En episodios graves y duraderos de altas temperaturas, como los del año 2003, mueren más mujeres que hombres por "golpes de calor".

Dos. La discriminación ejercida sobre la mujer (incluso en Suecia), con menores ingresos por iguales trabajos y con viudas que sobreviven con pensiones de miseria, tiene como consecuencia que carezcan de medios económicos para mitigar el calor (desplazándose a lugares más frescos, o utilizando climatización).

Soportar las olas de calor a orillas del mar, un privilegio
fuera del alcance de muchos. Especialmente de mujeres discriminadas salarialmente y viudas sin recursos

Tres. Después de la vida laboral, las mujeres suelen tener a su lado a un marido envejecido y fatigado que si antes poco ayudaba en el hogar, ahora todavía menos. En consecuencia, su esperada jubilación no las exime del agotador trabajo doméstico. En tales circunstancias, las mujeres mayores (y todas las demás) sufren mucho más el exceso de calor, constantemente ajetreadas por la casa, sin medios económicos para disponer de ayuda, sudando con el aire caliente que suelta el aspirador, literalmente pegadas a cocinas y ardientes tablas de plancha.

Cuatro. Una de las mayores torturas del exceso de calor es el transporte público no climatizado. En España, afortunadamente, los metros y autobuses suelen estar frescos, pero en Suecia son una excepción. La mujer usa el transporte público mucho más que los hombres, habituados a moverse en coche, y esos medios colectivos deberían prepararse mejor para atenderlas debidamente.   

Cinco. Las posibles soluciones para adaptarse a los efectos de la subida de las temperaturas deberían ser debatidas con la mayoritaria participación de la población femenina. La mujer no tiene esa confianza ciega y algo inocente de los hombres en las tecnologías salvadoras. Ellas buscan soluciones prácticas y ágiles que las protejan. En resumen, sabemos que las sociedades y personas más débiles y pobres serán las que padezcan con mayor intensidad los efectos adversos del cambio climático. La mujer forma parte de ese grupo desfavorecido, en Senegal, en Suecia y en España.  

lunes, 16 de julio de 2012


RESIDUOS Y BASURAS
Suecia y los residuos: una historia apasionada

Västeras
El gran flechazo se produjo a mediados de los años noventa en Västerás, ciudad de 138.000 habitantes plantada un centenar de kilómetros al oeste de Estocolmo. Rodeada de bosques y campos de cereal, la ausencia de ganado empobrecía la tierra y los agricultores necesitaban materia orgánica para devolver a los campos la fertilidad perdida. El acuerdo con la municipalidad de Västeras, para hacer “compost” a partir de los residuos orgánicos, fue más allá y terminó por arrastrar a todo el país en una carrera por valorizar la basura al máximo.

En la actualidad, los residuos encabezan la fuente de la energía en Suecia, por delante del petróleo. En el año 2009, el mix de la producción de energía eléctrica estaba presidido por los residuos, con el 32% del total y por delante de las energías hidráulica y nuclear juntas. Con la basura se alimentan 30 plantas térmicas  para generar electricidad y calentar el agua que se distribuye por las ciudades (Sistemas colectivos de Distrito). El sistema de calefacción es empleado por dos de cada tres comercios y por la mayoría de las viviendas del país. En Suecia la basura es oro y no puede malgastarse enterrándola bajo tierra en un vertedero.

Planta de generación eléctrica mediante basura en Gotemburgo

Desde el año 2002 está prohibido el uso de vertederos, salvo que se consideren como espacios donde confinar, dentro de los recipientes adecuados, productos peligrosos. El resultado es un reparto del destino de los residuos muy diferente del practicado en España:

La pasión por la valorización energética de los residuos urbanos ha llegado tan lejos que los 5,5 millones de toneladas de residuos urbanos generados en el país cada año ya no son suficientes. Las plantas eléctricas pueden detenerse por falta de combustible. La única solución es importar la basura de otros, empezando por la vecina Noruega, para así cubrir el 20% de las necesidades. Holanda es otro proveedor, al que se ha unido recientemente Italia con sus basuras napolitanas.

Autobús de Estocolmo movido con el biogás generado por la basura urbana

En la primavera de 2012, viajaron a Suecia 3.000 toneladas de basura desde Nápoles, al precio de 90,- € la tonelada, usando los canales fluviales de Alemania. La planta térmica de Distrito en Gotemburgo quema 140.000 Tn de basura noruega al año y todo el país está ya importando un millón de toneladas anuales desde el exterior. Los gestores de la política sueca de residuos insisten en que la tecnología de sus incineradoras está bien desarrollada, desde el punto de vista de las emisiones a la atmósfera, y debe ser cierto cuando Estocolmo fue declara “Ciudad Verde” del año 2010. Dicen que es más lucrativo incinerar que reciclar.

Destino de las basuras urbanas domésticas (orgánico, envases, papel,...) en 13 estados de la Unión Europea
Verde: reciclaje + compostaje.  Amarillo: Incineración.   Rojo : vertedero
(Fuente Eurostad 2009)

Sin embargo, algo está cambiando. Cada vez son más las ciudades suecas que desvían sus residuos orgánicos hacia instalaciones que elaboran compost y biogás. Pueden hacerlo porque seguirán comprando basuras a los demás. La ciudad de Västerás cuenta ya con una flota de medio centenar de autobuses urbanos propulsados con biogás (metano de biomasa), además de taxis, camiones y coches particulares. El objetivo es que el sector del transporte terrestre sueco, incluido el ferrocarril, se mueva exclusivamente con biogás en el año 2030, dejando de lado el petróleo y sus derivados.

domingo, 15 de julio de 2012


PESCA SOSTENIBLE
Batalla en los mares de la Antártida


Hay poetas que cantan a los mares infinitos, donde el ser humano olvida las fronteras y sueña con mundos de libertad. La “eterna llamada del océano”, dicen que se llama esta tontería, usada por algunos para usar del mar a su antojo. Han sido necesarias décadas de esfuerzos internacionales para retirar del mar una flota de chatarra empleada para el transporte de hidrocarburos. Cada vez que uno de esos “buques tanque basura” se rompía y derramaba la carga, pasaban meses hasta averiguar el verdadero nombre del propietario del buque, de la carga, del operador, del consignatario, del fletador, del intermediario, del financiador y de la madre de todos ellos.

Gracias a las Directivas europeas (Paquetes “Erika”) y las regulaciones norteamericanas, gracias al MOU de París (Memorandum of Understanding) y a normas de la OMI (Organización Marítima Internacional), como es el obligatorio AIS (Authomatic Identification System), parece que hemos logrado ejercer mayor control sobre la flota mercante.  Con la pesca ¿se hacen parecidos esfuerzos?

El "Ray" bajo el nombre de "Tropic"

El 12 de abril de 2012, el buque pesquero “Ray”, con bandera de Belice, llegaba al puerto de Luanda (Angola) procedente de Singapur. Fondeó y solicitó licencia para pescar en las aguas angoleñas, incluidas en la SEAFO (South Est Atlantic Fishery Organization). Los dueños del  “Ray” tenían sus oficinas en Panamá y sus operadores (gestores) radicaban en Las Palmas de Gran Canaria (España). Pero las autoridades angoleñas comprobaron que el “Ray” figuraba en listas negras de pesqueros piratas (IUU – pesca ilegal, no regulada y no comunicada). El 8 de junio procedieron a darle una patada en el culo y mandarlo fuera de sus aguas. El pasado 30 de junio, el “Ray” trasteaba en medio del Atlántico Sur, por fuera de las 200 millas de Angola y bajo bandera “desconocida”.

Interesante biografía la de este grande y viejo pesquero de altura, especializado en la pesca del “Mero” (Toothfish) en aguas cercanas a la Antártida y reconvertido de palangrero a enmallero. Nacido en 1966 en Vigo (España – Astillero Barredas), fue bautizado como “Isla Graciosa”. A partir de 2005, artrítico y corroído por el óxido, cambió sucesivamente su bandera española por las de Sudáfrica, Guinea Ecuatorial y Belice, rebautizándose como “Tropic”, “Constant”, “Kily” y “Ray”. Veremos con qué bandera y nuevo nombre prosigue sus andanzas.

La inconfundible imagen nipona del actual "Octopus-1", conocido como "Pion" hasta hace un mes. No busquen su nombre escrito claramente en la amura. Ampliando mucho la foto puede verse, entre el mástil de proa y la grúa anaranjada, la palabra Gale toscamente pintada.

Uno de sus compañeros de faena en aguas antárticas, y en el saqueo del Mero, es el recién rebautizado “Octopus-1”. Otra perla que comparte con el “Ray” el dudoso honor de figurar en las listas negras de buques piratas (IUU) de la SEAFO y de la CCAMLR (Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos). Sin embargo, este barcón de fabricación japonesa (1987) ha tenido una vida mucho más animada. Desde que nació como “Choyo Maru Nº 5”, se ha llamado “Piscis”, “South Boy”, “Gale”, “Ulysse”, “Thor 33”, “Yin Peng”, “Chu Lim”, “The Bird” y “Pion”, batiendo banderas de Japón, Togo, Uruguay, Guinea Ecuatorial, Corea del Norte, Honduras y Mongolia (1). El último cambio de nombre y de bandera lo hizo en alta mar, al norte de la perdida isla Bouvet, entre los días 13 y 14 de junio de 2012.

No podemos olvidar a otro aficionado a las aguas antárticas, también anotado en las listas IUU de la CCAMLR por mal chico (a bad boy).  Se trata del “Challenge”,  compañero de cuna del “Ray”  ya que surgió a la vida marítima más cosmopolita en los mismos astilleros vigueses y en parecidas fechas. Su inicial bandera española fue cambiada por la británica, luego por la de Guinea Ecuatorial y después la de Panamá. Más calmoso que su hermano, solamente recibió los nombres de “Isla Montaña Clara”, “Perseverance” y “Mila”.

El "Challenge" en aguas de la Antártida a la caza y captura del Mero.
En la foto aparece bajo el nombre de "Perseverance" y a falta de un poco de pintura

¿Por qué se persigue la pesca pirata? Es cierto que nuestros tres protagonistas no contribuyen al inmediato deterioro de la sociedad o de las funciones de un Estado. Pero su actividad sí que afecta a la credibilidad de los Estados y de las sociedades a ellos ligados, provocando sustanciosas consecuencias económicas y sociales. A largo plazo, altera negativamente la actividad de las empresas pesqueras legales, al crear mercados y redes paralelas de distribución; fomenta la corrupción de funcionarios y retuerce las leyes; agota recursos marinos que son comunes, practicando competencia desleal y dificultando el trabajo de los científicos, al no aportar los datos de sus capturas.

Hay quien asocia la pesca pirata (IUU) al “crimen organizado”. El motivo de comentar, aquí y ahora, la vida y milagros de estos tres buques acusados de practicar la pesca pirata no es otro que un sentimiento de profunda vergüenza. Como ciudadano de España, ver a un par de empresas españolas asociadas a sus nombres causa honda perturbación (2). La pesca española, abrumadoramente integrada por profesionales honestos que se juegan la vida diariamente por cuatro euros, no hace amigos en el mundo por culpa de un par de tramposos.

(1)  Mongolia no tiene costa, pero cede su bandera a cambio de “pasta”. También cede su voto contra cualquier iniciativa que defienda a las ballenas, apoyando siempre a Japón o Noruega. La bandera de Corea del Norte asociada a la pesca IUU es de circo.
(2)  La ONG noruega Tryggmat (www.tryggmat.no) hace un complejo seguimiento de buques sospechosos de IUU por todo el planeta, gracias a las señales AIS. En su página web aparecen demasiados nombres españoles ¿Desviar la atención ante los denunciados abusos de Noruega en los océanos?

sábado, 14 de julio de 2012


WONDERLAND SUIZA
Cuidado con el cartón


Si existe una oferta colorista y llamativa está en el supermercado y en esas grandes cajas con vivos colores que atraen la atención del consumidor y tanto gustan a los niños. En realidad, cualquier supermercado es un escaparate de color profusamente estampado en el cartón de embalajes que guardan cereales, pastas o arroces.

Tomen en sus manos la caja de cereales que desayunan sus hijos. Comprobarán que, si bien el exterior del embalaje está impreso en color o en un blanco inmaculado, el interior es grisáceo. Si resulta que también es blanco, no se fíe. Rasgue el cartón al biés y descubrirá que el "alma" de la lámina es gris, aunque haya sido estampada por ambas caras para hacer bonito.

Mucho color y muchas tintas en los envases de cartón para cereales
El peligro no se encuentra tanto en la superficie como en el corazón del cartón.

¿Qué quiere decir el tono gris del material? Pues que se trata de cartones  hechos con papel reciclado. Es buena noticia, ya que así se protegen los bosques. De hecho, el 50% de los embalajes de cartón para comida procede del reciclaje del papel usado. Pero el gris indica que todavía quedan tintas de los viejos papeles. Tampoco es mala cosa, al indicar que no se ha blanqueado la pasta de celulosa reciclada con peligrosos productos (Cloro). Ahora bien, los cartones reciclados con “papel prensa” contienen aceites minerales (hidrocarburos y ftalatos como el 2-Metilnaftaleno) que no deberían entrar en contacto con alimentos, y mucho menos si son alimentos para niños.

El papel prensa, acusado de
transmitir sus tintas minerales
(hidrocarburos) al cartón reciclado

y a los alimentos.
Las fábricas suizas de embalajes para alimentos, hechos de cartón reciclado, son rigurosas con las tintas y prohiben el uso del papel prensa en su fabricación. El laboratorio oficial del Cantón de Zurich (Suiza) para la seguridad alimentaria, realizó en 2011 un estudio sobre las tintas de imprenta presentes en los embalajes para alimentos y el resultado fue preocupante. Al analizar 119 alimentos vendidos dentro de cartón reciclado, 89 contenían restos de tintas minerales. La tinta habían migrado a la comida, llegando a concentraciones de entre 10 y 100 veces superiores a lo recomendado por la OMS y la FAO.

Hubo un pequeño revuelo en las industrias, seguido por el anuncio de “Kellogs” (cereales) de retirar determinadas cajas y determinados cartones de su producción. Las agencias europeas de seguridad alimentaria todavía permanecen mudas. ¿Recomendaciones? Que el embalaje interior (la bolsa) sea más grueso o en papel aluminio para frenar la posible migración de tintas desde la caja ¿Consejos? Una vez en casa, transfiera el contenido del paquete de cartón a otro recipiente, preferentemente de cristal o cerámica. ¿Exagerados? Eso es justamente lo que dice la industria alimentaria, levantando los brazos al cielo.

La firma Kellogs anuncia que desiste de emplear cartón
con papel prensa reciclado. La suiza Nestlé asegura seguir el mismo camino y que
sus bolsas interiores son lo suficientemente gruesas como para impedir la migración de las tintas al cereal

¿Hay soluciones?. En este caso, no parece fácil que la industria de la prensa cambie de tintas y de rotativas porque no están los tiempos para más gastos. Por otro lado, resulta complicado organizar la separación del papel prensa del resto de papeles y depositarlo en un contenedor específico (¿otro más? para que sus tintas no contaminen al resto del papel en el reciclaje. Se pueden usar bolsas interiores reforzadas que hagan de barrera, ya sea en papel aluminio, por ejemplo, aunque más caras. Por otro lado, un buen avance sería emplear siempre tintes de origen vegetal en la impresión externa de las propias cajas. Aunque esta medida no sería del agrado de los fabricantes ya que los tintes naturales son menos brillantes y llamativos. 

viernes, 13 de julio de 2012


NATURALEZA Y SOCIEDAD
Democracia, ciudadanía y ética


Profundizar en la sostenibilidad y el medio ambiente no se limita a desbrozar  los efectos del cambio climático, la crisis energética o la justicia ambiental. De vez en cuando hay que pararse a pensar. El medio ambiente entraña consideraciones éticas y morales que pocas personas comprenden, bien porque no les interesa o porque su capacidad de asumir comportamientos sometidos a nuevas reglas morales está saturada por alguna religión excluyente. También, por alguna doctrina política alienadora y discapacitadora.

El artículo “Democracia y demografía”, publicado el 12 de julio de 2012 en la sección “Ideas” del prestigioso periódico francés Le Monde, nos invita a reflexionar. El autor es M. François Gallichet, Doctor en Filosofía y profesor emérito de la Universidad de Estrasburgo (Francia). La dirección web es para quien conozca la lengua francesa (*). Pero en tiempos de inglés hasta en la sopa, cada vez menos españoles aprenden la lengua de Molière. Así que, me permito ofrecer esta traducción literal, con permiso de M. Gallichet.

Democratie et demographie

"Habitualmente, las catástrofes (ecológicas, económicas, financieras y otras) se consideran como el efecto de comportamientos irresponsables: 
industriales que siguen contaminando, políticos obnubilados por el corto plazo, banqueros obsesionados por el beneficio. La despreocupación respecto a las consecuencias de nuestra conducta genera un mundo inhabitable para las próximas generaciones: clima alterado, deuda aplastante, paro generalizado.

Frente a esas consecuencias, previsibles, la única forma de escapar a la culpabilidad es abolir las potenciales víctimas. Si no hay generaciones futuras, entonces no hay culpables de nada. La abolición de las víctimas es producida, precisamente, por la catástrofe. Un mundo catastrófico es un mundo que se detiene bruscamente, deja de perpetuarse y, en consecuencia, no exige solidaridad entre la actual generación y las del futuro.

Así pues, la catástrofe es, simultáneamente, el efecto de comportamientos irresponsables y la única forma de, si no legitimar, al menos descriminalizar dichos comportamientos. Si hay pocos o ningún descendiente a quien legar oportunidades, el principio de responsabilidad  desarrollado por Hans Jonas (1) deja de funcionar y todo está permitido. Es lo que expresa la popular frase “Después de mí el diluvio”. En ese enunciado, el “diluvio” es a la vez una constatación y una justificación, un hecho y una razón de actuar. Si detrás de mí no hay nada, entonces yo no soy responsable de nada y ante nadie.

Puede decirse que la despreocupación produce la catástrofe (como resultado) y al mismo tiempo la invoca (como justificación). Esta lógica circular es, a menudo, inconsciente pero explica la dificultad de cambiar los comportamientos. Renunciar a la despreocupación no significa cambiar de conducta, sino también reconocer una pesada culpabilidad difícil de asumir. De ahí la inconfesable elección de lo peor: ya que todo está “jodido”, lo mejor es disfrutar al máximo del presente, lo que incrementa aún más de posibilidad de que llegue lo peor.

El fatalismo engendra lo que anuncia, según la lógica de la profecía que se autogenera. Extrae su mayor fuerza de esa necesidad que el propio fatalismo produce. Necesita que llegue la catástrofe para ser absuelto de toda condenación moral, persistiendo y resistiéndose a toda censura o intento de demostración del error.

Esta lógica se refuerza con el crecimiento de la población. Christian Morel (2), en su trabajo sobre “las decisiones absurdas”, observa que éstas son más frecuentes cuanto más numerosas son las personas que participan en la decisión. Cada participante tiende más a expresar lo que considera como opinión mayoritaria, o bien seguir al líder, en lugar de ofrecer su personal y verdadera opinión. Si la desconfianza engendra y justifica la propia desconfianza, el fatalismo suscita y legitima el fatalismo, haciéndolo más atractivo y probable a ojos de la mayoría. Si nadie se preocupa del futuro, resulta idiota ser el único en preocuparse.

Rousseau consideraba que las grandes naciones estaban predestinadas al despotismo; que la democracia solamente era posible en pequeñas colectividades, como en las ciudades de la antigüedad. En tiempos de la Revolución, Francia era la nación más poblada de Europa. A esto se añadía el escaso nivel de instrucción en la Francia de finales del XVIII, lo que impedía aumentar el número de personas capaces de participar, verdaderamente, en las deliberaciones políticas. Hoy, ese número es muy considerable: debemos felicitarnos por ello, pero también plantea, en Francia y fuera de ella, un problema de gobernanza democrática.

Una humanidad con 8.000 millones de personas no solamente es insoportable para el planeta, sino que engendra formas de deliberación y decisión que no favorecen las decisiones acertadas. La actual crisis de la Unión Europea (aumentada desde 6 hasta 27 estados miembros) lo demuestra bien a las claras. También  aparece la incapacidad mundial para gestionar crisis como la de Siria o ponerse de acuerdo sobre una política de conservación del medio ambiente (fracaso de la Cumbre de Río 2012).

Para resistir a la fascinación del fatalismo y el hedonismo presentes hay que plantear el problema de la demografía. ¿Hay un número óptimo de seres humanos para habitar la Tierra? ¿Se pueden alimentar? Además. ¿es posible una auténtica democracia en países con más de mil millones de habitantes? ¿Cómo escapamos de los fenómenos mediáticos que favorecen los efectos de las modas, de los líderes carismáticos y de la demagogia, en detrimento de un debate racional y riguroso? ¿Cómo enfrentarse a esa lógica mimética (tan bien analizada por René Girard (3)) que suscita las crisis que soportamos desde hace decenios? Estas son algunas de las cuestiones a las que hay que responder si queremos escapar de la espiral del catastrofismo autojustificador”.

(1) Hans Jonas. Filósofo y Teólogo. Profesor Universidad de Jerusalem y Calverston. Autor de “El principio de la responsabilidad” (1979)
(2) Christian Morel. Licenciado en Economía, Ciencias Políticas y Sociología. Actividad profesional en Alcatel, Dunlop y Renault
(3) René Girard. Licenciado en Filosofía e Historia. Crítico literario. Miembro de la Academie Française. Profesor en las Universidades de París, Indiana, Duke, John Hopkins y Stanford. Autor de “Les décisions absurdes” (2002) 

jueves, 12 de julio de 2012

EL VENENO DE CADA DÍA
Bisfenilo A (BPA) hasta las orejas



El estudio toxicológico sobre las cintas para impresión térmica, realizado por el INRA (Institut Nationale de Recherches Agronomiques) de Toulouse, es concluyente.  Surgió al comprobar que ese veneno llamado BPA tenía la desagradable cualidad de introducirse en el interior del cuerpo del cerdo a través de su piel. Que el INRA trabaje con "chones" no tiene nada de extraño, ya que hace toda clase de investigaciones agrarias y ganaderas. Que se interese por aquellos productos que puedan contaminar su carne, resulta de lo más razonable y tranquilizador. 

Mira por dónde, el INRA encontró una fuente de BPA en las cintas de papel donde se imprimen los recibos, etiquetas y tiquets de cualquier tienda. Cuando una cajera nos entrega el tiquet de compra, nos está ofreciendo un papel con BPA. Nosotros lo guardamos, la cajera atiende a otro cliente y  le entrega su tiquet, ...y  así repite el gesto cientos de veces al día. Por las manos de una cajera o cajero pasan miles de tiquets impregnados de BPA que, de acuerdo con las investigaciones del INRA, puede penetrar en su organismo, por la sencilla razón de que nuestra piel no es excesivamente diferente a la del cerdo (con perdón).


Algunas empresas de
consumibles ya ofertan
cintas de papel sin BPA
Las impresoras térmicas son de uso cotidiano para miles de empleados en todo tipo de negocios y comercios, incluidos los billetes impresos en los transportes públicos. También los pequeños Datáfonos, usados para las compras con tarjeta de crédito, utilizan la impresión térmica en los resguardos que nos entregan. Los empleados que etiquetan productos suelen usar, también, máquinas impresoras que usan cintas térmicas con BPA. Es posible que en España el asunto de los tóxicos que nos rodean se considere una bobada, propia de ecologistas pelmazos, pero en el resto de Europa tienen más sensibilidad hacia la salud de los ciudadanos y se lo toman muy en serio. 


La expulsión del BPA de nuestra vida diaria es un clamor fuera de nuestras fronteras. La presión popular resulta tan insoportable que la industria ya prepara el phasing out  (salida escalonada, según el ministro belga de Medio Ambiente) para esta desgraciada molécula. Las cintas de impresión térmica son una pequeña muestra de los variados escondites del BPA, también presente en los cristales de las gafas de sol o en los CD Rom. 


Estos recibos y resguardos de impresión térmica pueden
contener BPA que entra en nuestro organismo por la piel


Las firmas Tupperware y Rubbermaid, especializadas en envases para alimentos, anunciaron hace dos meses (mayo 2012) que dejaban de emplear el BPA en sus productos. En Suecia se prepara una ley que prohibe la presencia de BPA en cualquier embalaje que entre en contacto con comida. Los debates sobre esta amenaza a la seguridad e integridad de los ciudadanos se suceden, como el mantenido en el Senado del Reino de Bélgica el 20 de diciembre de 2011. La sesión, con las abrumadoras comparecencias de científicos, se encuentra facilmente en Internet, en francés y en flamenco. Su lectura es de lo más recomendable para los más interesados. (Sénat de Belgique. Session 2011-2012  Document 5-338/4 Proposition de Loi. Interdiction du Bisphénol A dans les récipients des denrées alimentaires). 


Sesión en el Senado de Bélgica (Bruselas)


Por el momento, y hasta que el Parlamento del Reino de España, el gobierno o sus instituciones tengan la amabilidad de advertir a los españoles de este peligro, es aconsejable que las mujeres embarazadas y los niños pequeños mantengan los dedos alejados de los tiquets de caja, los resguardos, las etiquetas, los billetes de metro y autobús recién impresos y los recibos. De nada.