LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

sábado, 22 de marzo de 2014

RADIO NACIONAL DE ESPAÑA & VENENO
Verdades a medias y mentiras mediadas


Es un sábado de marzo de 2014 y son las 10 de la mañana. En la costa de Cantabria los cielos están velados por leves brumas procedentes del mar. Es posible que se disipen a lo largo de la mañana y se cumpla el dicho “Mañanitas de niebla, tardes de paseo”. En esa agradable previsión y en la paz que respira el pueblo, voy extendiendo la mantequilla sobre la tostada del desayuno. He sintonizado la frecuencia de Radio Clásica, de la emisora pública Radio Nacional de España, donde suena un adaggio puramente barroco.

Desde la taza sube un agradable aroma de café, elaborado por una marca regional llamada “Dromedario”, especialmente suave y conseguido, que suelo llevarme a Madrid. Termina el movimiento musical y me llega la voz cálida y aterciopelada del locutor que, sorprendentemente, no hace el menor comentario sobre la bella música que acabo de escuchar y evita anunciarme lo que vendrá a continuación. En su lugar, se lanza a glosar las virtudes del alimento en conserva.

Sumerjo brevemente la tostada en el café con leche y me quedo embobado al escucharle. La conserva, recita el locutor, es extraordinaria como recurso alimentario. Es muy variada y, a veces, mejora el alimento conservado. Además resulta económica. Las latas están disponibles durante meses y años y nos pueden resolver una comida o compromisos de última hora. El único “pero” hacia las conservas es que, si se abusa de ellas, se puede sufrir falta de vitaminas y causar algunos trastornos en el estómago. Soltada la parrafada, suena una nueva pieza musical, esta vez de piano.


No me esperaba tanta versatilidad y modernidad viniendo de Radio Clásica de Radio Nacional de España. Acabo de asistir a una “fusión” desenfadada y deconstructiva entre latas de mejillones y nocturnos de Chopin. Así que espero impaciente, degustando el café, a lo que diga el locutor cuando concluya el movimiento que está sonando. Sin embargo, la cálida voz retorna a sus disquisiciones sobre las latas de conservas. Indica que, si bien es excelente tomar la fruta directamente del árbol, resulta realmente confortable abrir una lata y zamparse su contenido sin necesidad de moverse de casa ni cocinar.

La paz de la mañana se me ha disuelto como se disipa la bruma marina. 
Recojo el desayuno escuchando una breve pieza de Bach y me reafirmo en la certeza de que los idiotas están por todas partes, infiltrados hasta el corazón de una emisora de radio tan culta y tan discreta. Como servicio público, pagado por todos los españoles, la obligación de un medio de comunicación del Estado es informar a los ciudadanos con veracidad, sin medias verdades y sin subterfugios. En Radio Clásica, de Radio Nacional de España, aprovechan el arte musical para meterte una burda cuña publicitaria sobre las comidas en conserva. Lo hacen, digo yo, para tranquilizar a los empobrecidos españoles que tiene que alimentarse con ellas porque no llegan a fin de mes.


Sanidad de Canadá (Health Canada) anunciaba en marzo de 2013 haber
encontrado BPA en el 70% de las latas de bebida del país. La migración del BPA desde
el epoxy que recubre el interior de la lata a la bebida se acelera con el calor.
¡No dejar nunca latas de bebida al sol! 

Sin embargo, el locutor no expone la realidad más estremecedora de la lata de conserva. En todas las naciones europeas punteras se debaten las circunstancias de la conserva en lata ¿El motivo? La totalidad de la población europea mantiene en su organismo niveles preocupantes de Bisfenilo A (BPA), el perturbador endocrino (disruptor hormonal) que produce esterilidad masculina, cáncer hormonal (próstata y seno), diabetes, bajada de las defensas y un exceso de estrógenos en las niñas que, en casos extremos, adelanta su madurez sexual (menstruación) a los nueve años de edad. El locutor no comenta, como debía hacer un servicio público, que el 70% del BPA disuelto en la práctica totalidad de los cuerpos de las mujeres, niños y hombres de Europa llega a través de la alimentación, fundamentalmente con las resinas epoxy que impregnan el interior y las tapas de latas metálicas de conservas para comidas y bebidas.

Como siempre, los más pobres, los que no tienen dinero para comprar fruta recién cosechada del árbol, legumbres y hortalizas Bio, carnes y pescados frescos, aquellos obligados a llenar el estómago con baratas latas de conserva, son los que se llevan la peor parte. Tras glorificar las bondades de la conserva en Radio Clásica, de Radio Nacional de España, las industrias de la conserva y de las resinas epoxy podrán aumentar su intoxicada clientela entre la población amante de la música culta.

¿Cómo hubiera sido la noticia completa sobre el universo sideral de la conserva? El locutor podría haber informado que, en Francia, el problema de las resinas epoxy con BPA debe resolverse antes del 1 de julio de 2015, fecha límite ordenada por la ley aprobada en la Asamblea Nacional para erradicar el BPA de todo contenedor de comida. Que la industria alimentaria francesa y europea busca un sustituto para el recubrimiento interior de las latas y ha encontrado 73 productos alternativos, aunque la mayoría de ellos son igualmente peligrosos. Diría que la industria se resiste a eliminar el BPA porque la resina epoxy es estupenda para sus fines, aunque resulte letal para los ciudadanos. Expondría que, al parecer, hay tres posibles sustitutos a la vista.


Recubrimiento habitual en una lata de conservas
La substancia blanca es una resina epoxy que contiene BPA
y lo transmite al alimento.

Esos sustitutos son las Poliétersulfonas, aunque contienen el Bisfenol S (BPS) que también es un perturbador endocrino. El segundo candidato sería las resinas acrílicas, con Poliéster de metacrilato, aunque son sensibles a la acidez de algunos alimentos que pueden degradar el revestimiento. Por último aparecen los Poliésteres termoplásticos a base de PET (Polietileno Tereftalato. Es el material que debe sustituir (en Francia) las bombonas transparentes de agua potable instaladas en oficinas, ahora fabricadas en Policarbonato repleto de BPA, pero que traería Ftalatos al agua, otro perturbador hormonal. Al final, resulta complicado encontrar un recubrimiento capaz de incorporarse a las actuales cadenas de fabricación de latas, que llegan a fabricar hasta 10.000 unidades a la hora.

Aporto un respetuoso consejo a las respetables lectoras y lectores: examinen el interior de las latas de conservas que habitualmente compran (una vez vaciadas). Si observan que están recubiertas por una fina capa de plástico blanquecino (con el perturbador endocrino BPA allí agazapado), no vuelva nunca jamás a comprarlas. Seleccionen únicamente aquellas conservas que muestran el metal interior limpio y reluciente, siendo admisible la presencia de una estrecha banda vertical de epoxy tapando la soldadura. Así ofrecerá al cáncer menos oportunidades de anidar en su organismo y en el de sus hijos e hijas.


Recubrimiento mínimo con epoxy que oculta la soldadura

Recuerde también que si le dicen, exhibiendo una sonrisa de suficiencia y paternalismo, que el BPA que podemos ingerir a través de una lata es absolutamente “insignificante”, sepa que las hormonas naturales y sus siniestros imitadores (BPA, Ftalatos,…) actúan en cantidades “insignificantes”. Si le argumentan que la cantidad, la dosis, es lo que define el veneno, reaccione recordando que esa es una verdad medieval que nos remite a la alquimia. Porque cuando la medicina descubrió las glándulas endocrinas y sus secreciones (las hormonas) se encontró con la sorpresa de que dosis minúsculas, “insignificantes”, de hormonas (dosis hormonales) producían enormes resultados en el organismo. Que dosis ínfimas, despreciables, casi indetectables de hormonas decidían nuestra fertilidad, nuestra capacidad de crecer y hasta nuestras emociones.

Sea igualmente consciente de que cantidades “insignificantes” de las denominadas “falsas hormonas sintéticas” entran en nuestro cuerpo día tras día, mes a mes, durante años y décadas. Que en nuestro cuerpo se mezclan entre sí y forman un cocktail que nos acompaña  a lo largo de la vida. Una sombra siniestra que nos envenena lentamente e irrita nuestros tejidos desde que damos el primer trago de leche materna hasta que morimos de metástasis.

En el siglo XVI, durante el Renacimiento, había un dicho médico veneciano que rezaba: El hombre es el peor enemigo del hombre. Él mismo se mata. Seguimos igual y no hemos aprendido nada en 500 años. Desde las esferas del poder siguen tratándonos como estúpidos siervos medievales, aunque en lugar de azotarnos con palos nos azotan con música clásica.

miércoles, 19 de marzo de 2014

BLABLACAR Y EL SISTEMA
Panda de retrasados


Blablacar en Europa
Parece ser que vivimos inmersos, desde hace años y con nefastas consecuencias para amplios sectores de la ciudadanía española, en el onírico universo de los mercados y el neoliberalismo económico. Digo que “parece ser”, porque quienes supuestamente gestionan el sueño liberal, ya sean políticos o empresarios, no dudan en arrinconar el adorado liberalismo cuando les viene mal para el bolsillo.

Uno de los numerosos ejemplos de esa incapacidad acaba de surgir de una asociación española denominada FENEBUS. Nacida en el año 1924, este grupo de empresarios del transporte de viajeros en autobús por carretera lleva un tiempo con problemas. Desde hace diez años no levanta cabeza y ahora se le viene encima la iniciativa de la sociedad civil llamada Blablacar.

El inteligente lector/lectora, sabe que Blablacar es una red social que ofrece viajes en coche privado compartiendo los gastos del combustible. Una iniciativa  (Covoiturage – Carsharing – Consumo corporativo) que tiene millones de adeptos en el continente y es empleada por gente joven y comprometida con la cohesión social, el medio ambiente, la limitación de los recursos no renovables y la solidaridad.


FENEBUS en uno de sus encuentros, acompañados por el Presidente del Congreso de Diputados de España.
Resaltan la juventud y la ingente cantidad de mujeres

Para los agrupados en FENEBUS, la página web de Blablacar debe ser cerrada de inmediato por orden gubernativa. La razón es que representa una insoportable competencia para su negocio de transporte, incapaz de ofrecer la comodidad, flexibilidad, sostenibilidad, sociabilidad y agilidad del sistema de compartir coche. Un sistema que prospera en Europa y que recibe el apoyo de gobiernos comunitarios (Ministerio de la Ecología y el Desarrollo Sostenible - Francia) por sus beneficios sociales y ambientales.

Con las denuncias presentadas ante varios organismos, entre los que se encuentra el ¡¡Defensor del Pueblo!!, FENEBUS nos integra velozmente en el inigualable ámbito de Corea del Norte y su maquinaria económica. De prosperar, su iniciativa nos haría colegas del KOMINTERN de la República Popular de China y su gobierno totalitario, que censura Internet a su antojo y que antepone el desarrollo sucio y la pasta a la salud y la libertad de sus ciudadanos. También sería un giño de complicidad y mutua simpatía hacia el régimen islamista de Turquía, bloqueando Twitter, YouTube o Facebook porque denuncian corrupciones en el gobierno. 


Una muestra del estancamiento y declive de las empresas
de transporte de viajeros por carretera en España. Blablacar no existía en España
antes de 2012 y su verdadera implantación data de 2013. Lo que dice mucho de su desplome histórico.

En la actitud de FENEBUS hay un trasfondo de empresas rancias, de gesto fascistoide y franquismo cateto, de desprecio al ciudadano e incompetencia. El mal empresario, ante una dificultad para su negocio, en lugar de innovar para competir con éxito exige que el competidor sea expulsado del mercado. Con Blablacar argumentan razones fiscales, licencias gubernativas o control de seguridad. Pero no son razones coherentes. Según ese criterio yo no podría hacer mermelada de moras en mi cocina sin que me viniera con amenazas la asociación nacional de conserveros. Así que, renunciando al sagrado “neoliberalismo” y la sacrosanta libertad de los mercados, FENEBUS lloriquea al gobierno, tan afín y tan cómplice, para que censure una página web.  

Esta solución, fruto de la desesperación propia de los más memos, produce rubor. Al calificar la actitud de FENEBUS de fascista tan sólo se pone de manifiesto una manera de resolver los conflictos con la violencia. En el caso empresarial,  cerrando negocios rivales. En el caso de la política, encarcelando o asesinando al opositor. Además, solo un cretino puede pensar que clausurar portales web en España (Unión Europea) cerraría el paso del ciudadano a páginas web abiertas en Francia, en Portugal, en Alemania o Italia. La inciativa de los gobernantes islamo - fascistas de Turquía, cerrando Twitter, está en esa senda y ha mostrado su ineficiencia: Twitter ha seguido funcionando por otras vías y recorridos. Los FENEBUS existentes en las naciones europeas deben estar profundamente avergonzados de la estulticia de sus colegas hispanos.  Es lo que trató de hacer el infame Mubarak en Egipto o el bandido ex - presidente de Túnez, intentado clausurar Internet y las redes sociales, antes de ser adecuadamente expulsados o encarcelados. 

Hay una lectura que, quizá, han realizado los empresarios de FENEBUS y podría justificar su desvarío. Deben comprender que detrás de Blablacar, Airbnb y otros sistemas de intercambio entre particulares reside el rechazo al capitalismo empresarial y al sometimiento a los mercados, demostrando que la sociedad civil, en democracia, mantiene viva la libertad del ciudadano de crear su propia economía de subsistencia en tiempos de crisis. 

Si no les gustan los pacíficos gestos de autodefensa del ciudadano,  deberían haber previsto hacer una sociedad menos injusta, más próxima y solidaria con los débiles, menos corrupta, más participativa. Gracias a la democracia nos hemos liberado de los totalitarismos políticos. Gracias al laicismo, nos hemos liberado de los totalitarismos religiosos. Ahora, aparecen formas liberadoras del totalitarismo corporativo y empresarial, donde la libertad de mercados parece una broma de mal gusto y donde las Comisiones de Defensa de la Competencia son instituciones detestadas por el capitalismo salvaje y ninguneadas desde los propios gobiernos liberales que desearían olvidar las regulaciones y normas. 


Imagen de Blablacar en el Reino Unido

La actitud de FENEBUS no debe considerarse como una majadería más o una salida de tono. Muy al contrario, es una muestra de la ineptitud de cierta clase empresarial española ante fenómenos sociales imparables. Mejor haría el Estado renovando sus estrategias sociales y ambientales para el transporte de personas en el territorio, estimulando y facilitando cosas como Blablacar y poniendo muchos más trenes de corta y media distancias, en lugar de cerrar líneas de ferrocarril y clausurar estaciones. Así nos va con esta gente.

Al final, será difícil impedir que las personas suban a su coche a quien les dé la gana, invitando a compartir los gastos del viaje. Si lo que desean las autoridades es seguridad, recomienden que los invitados a bordo disfruten de un seguro de ocupantes y aconsejen al ciudadano no subirse a coches conducidos por malos conductores. En cualquier caso, esos asuntos son ya tomados en cuenta por los viajeros, al establecerse valoraciones de los conductores en la página web de Blablacar. Lo demás son ganas de tomar el rábano por las hojas. 

martes, 18 de marzo de 2014

ASUNTOS  RURALES
Cáncer de vejiga


Hace más de veinte años, la política agraria europea nos incitaba a redescubrir el bucólico mundo rural. Nos decía que el campesino europeo había dejado de ser el correoso ciudadano sujeto al arado y a la tierra, conservador, alejado de la cultura y abandonado por los servicios de la sociedad industrial. Muy al contrario, el agricultor europeo debía ser contemplado como el gran aliado de la naturaleza, modelador del paisaje y protector de la biodiversidad, proveedor de comida saludable, garantía de nuestra seguridad alimentaria y heredero de un formidable tesoro patrimonial.

Se estimulaba una cosa muy nueva llamada “turismo rural” y la interacción entre el campo y la ciudad para crear una Europa cohesionada y armónica. Todo ello financiado con subvenciones y ayudas generosamente distribuidas por la PAC (Política Agraria Común).

En realidad, era un espejismo.
El agricultor europeo se ha transformado en un burócrata cabreado, atado a las ayudas públicas y a los mercados. Los precios de venta de sus productos son tan míseros e irreales que hace inviable su generación, de no mediar las subvenciones. Aunque éstas suelen beneficiar, de forma particular, a los grandes propietarios de tierras (En el Reino Unido, 174 grandes propietarios rurales se reparten 145 millones de euros en ayudas públicas al año).

Hace unos días, un viticultor de la Borgoña francesa ha sido llevado a juicio por las autoridades (Prefectura) a causa de su negativa a aplicar un violento pesticida “preventivo” contra la “flavescencia dorada”, grave enfermedad de la vid transmitida por un insecto cicadélido volador. Fuera del juzgado, en la calle, docenas de colegas aplaudían a un agricultor que, por fin, plantaba cara a los burócratas, a la poderosa industria química y a los “mercados”. El juez, entendiendo las razones de un viticultor con sentido común, le imponía la simbólica multa de 1.000 euros (500 de ellos suspendidos – en sursis).




El caso del agricultor borgoñón es una excepción. Los mercados globales de alimentos aprietan, el lobby químico empuja y las poderosas cadenas de distribución ahogan. En definitiva, cultivar vegetales y criar animales en Europa es un oficio estresante, ruinoso y cargado de amenazas. La menor es el cambio climático que inunda los campos, arrasa las cosechas o las quema con sequías bíblicas. Lo malo no es competir contra productos agrarios llegados de las cuatro esquinas del mundo con un no contabilizado coste ambiental y desde lugares donde se trabaja por un euro al día en condiciones de semi-esclavitud. Lo insoportable no son las draconianas medidas (Condicionalidad) que debe cumplir un agricultor europeo para recibir las vitales ayudas de la PAC. Lo triste no es que los cretinos que les gobiernan les cierren el ambulatorio del pueblo, la escuela rural de sus hijos o la estación donde paraba el tren para ir a la ciudad… Lo peor es morir envenenado.


El moderno agricultor europeo

Una de las crecientes causas de mortalidad y miseria en los campos europeos son las enfermedades neurológicas, como el Parkinson, el cáncer de la vejiga urinaria o el cáncer de testículo y próstata. Manipulando a diario un arsenal de basura química, que incluye abundantes perturbadores hormonales, los agricultores europeos están condenados. La pésima regulación de un producto agrario como el metaldehido, imposible de extraer del agua potable cuando se filtra hasta los acuíferos, se combina con el abundante empleo de insecticidas a base de nicotinoides cuyos efectos se desconocen. En los ríos del cantón suizo de Vaud, el 5 de marzo de 2014 se detectaban 104 contaminantes, la mayoría pesticidas procedentes de la agricultura

De poco les sirve a los agricultores renunciar a los tóxicos y apostar por la agricultura biológica ya que, después de enfrentarse a sus colegas y vecinos de parcela, horrorizados por codearse con campos y cultivos no tratados, luego tendrán que someterse a una reglamentación exhaustiva y a menudo inútil pues sus productos “bio” nacen y crecen rodeados de veneno. Finalmente, corren el riesgo de verse ante la justicia por negarse a intoxicar sus tierras y su salud. Nuestra salud.




Existe un vergonzante pacto de silencio ante los agroquímicos. Los políticos conocen el inaguantable problema que vive el campo europeo. Lo saben y lo marginan, confiando en el tradicional conservadurismo del mundo rural, en su capacidad de sufrimiento, sometimiento, desorganización y dispersión. Los cretinos tienen del agricultor la misma imagen que de los jubilados: son gente respetuosas con el poder, ingenuas, sufridas y fáciles de engañar, ya sea con agroquímicos venenosos o con “acciones preferentes”.

En algunas naciones ricas e informadas de Europa, como Alemania, Francia o el Reino Unido, la ciudadanía recurre a los alimentos sin química. Pero en las sociedades empobrecidas por la crisis neoliberal y embrutecidas por el abandono cultural, la población se envenena lentamente a través de una agricultura intensiva repleta de toxinas y cancerígenos tan peligrosos como el benceno (principal componente de los pesticidas) que acortan su esperanza de vida y que están destruyendo su capacidad de reproducción.

En efecto, el Inserm (Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale- Francia), acaba de publicar su nuevo informe en la revista “Reproduction” (24 de febrero de 2014). En el estudio, llevado a cabo en 2012 sobre 26.000 hombres, se ha confirmado el paulatino descenso de la fertilidad masculina en Francia. El descenso no es homogéneo y afecta con mayor intensidad a los departamentos de Aquitania y de Midi - Pyrénées. Se trata de dos regiones francesas particularmente expuestas a los pesticidas agrarios, ya que albergan la mayor actividad agrícola del país.




En el muestreo del Inserm de 1989, los hombres en Francia disponían de una media de 73,6 millones de espermatozoides por mililitro de semen. En 2005, la media había bajado a los 49,9 millones, con un descenso de 1,9 millones por año. Ahora se han medido los porcentajes de “normalidad” de los diezmados espermatozoides con el resultado de que, en esas dos regiones, la normalidad ha pasado del 60,9% al 39,2% (el límite oficial de la esterilidad masculina está en poseer, al menos, el 20% de espermatozoides normales, según la OMS).

El Inserm intentó atribuir el descenso de la capacidad reproductiva a cambios genéticos, pero no existía espacio temporal para resultados tan veloces y drásticos por lo que el fenómeno tenía que deberse a condiciones ambientales externas. La coincidencia entre la disminución de la fertilidad y mayor presencia de pesticidas agrarios con perturbadores hormonales invita a pensar que existe una estrecha relación entre ambos conceptos. Sin la menor duda, en el Reino de España los porcentajes deben ser muy similares, especialmente en regiones vinícolas de La Rioja, La Mancha, Penedés, Priorato, Ribera del Duero,… ya que el cultivo de la vid es uno de los que hacen más intenso uso de pesticidas.


El cultivo de maíz (generalmente para forraje) es uno
 de los que mayor erosión produce en los suelos europeos

Las subvenciones de la PAC y ciertos modelos de explotación agraria son taras de nuestra agricultura difíciles de visualizar porque, a pesar de la supuesta “interacción del mundo urbano y rural”, la mayoría de los europeos sabemos muy poco sobre agricultura. Como ejemplo, el cultivo del maíz, usado para alimento de las vacas en Cantabria, es uno de los que producen mayor erosión en los suelos. Se calcula que diez hectáreas de maizal generan la misma erosión que 375.000.000 litros de agua corriendo sobre esa superficie y arrastrando la tierra fértil. Al contrario de la pradera tradicional, los maizales son los principales responsables de la turbidez  de los ríos cántabros y de las aguas costeras tras las lluvias.


Sería de interés social conocer estudios españoles sobre epidemiología rural y reproducción humana, como hacen los franceses. Sería importante revisar los sistemas productivos agrarios y ganaderos. Sería necesario divulgar que cada vez se necesitan más potabilizadoras de agua para extraer los nitratos infiltrados en los acuíferos por culpa de la agricultura. Pero necesitaríamos saber cuántos pesticidas, imposibles de filtrar, llegan hasta los grifos y las botellas de agua “mineral”. Tendrían que decirnos cuanta fertilidad les queda a los varones de Europa y del Reino de España.

sábado, 8 de marzo de 2014

MEDIO AMBIENTE Y FINANZAS
La burbuja del carbono


El mundo de las grandes finanzas tiene un nuevo motivo de preocupación, centrado en el sector de la energía. Es sabido que el monumental problema del cambio climático se reduce a un asunto energético, desde el momento en el que la mayor parte de la energía consumida en el planeta es de origen fósil (petróleo, gas, carbón, tierras y arcillas bituminosas, gas de esquistos,…)  y emite gases de efecto invernadero.

En este momento, la industria de la energía fósil se enfrenta a dos retos: el primero se plantea a medio plazo, asegurándose que la humanidad siga disponiendo de energía a un precio razonable. El segundo no es fácil de resolver. Los yacimientos convencionales de petróleo se agotan y es necesario buscar el crudo en lugares más complicados que requieren de ingentes inversiones que hacen subir el precio final del barril. Este factor se agrava en el tiempo conforme aumentan las resistencias y límites legales al uso del carbón y del petróleo como fuente de energía, a causa de la reducción de las emisiones de CO2 impuesta por gobiernos y entidades supranacionales.

Si la sociedad y las administraciones refuerzan las políticas de reducción de emisiones, las abultadas inversiones necesarias para explotar nuevos yacimientos energéticos fósiles dejarán de ser rentables. La mitad de las reservas de petróleo y carbón existentes en el planeta tendrán que ser dejadas bajo tierra. Otros cálculos señalan que el 80% del petróleo teóricamente existente jamás podría ser quemado, para evitar más CO2 en la atmósfera. Esto significa que el valor contable de las empresas petroleras y mineras estaría falseado ya que sus anunciadas “reservas”, cifradas en millones de barriles, son inútiles, inexplotables, sobrevaloradas, infladas, nunca serán puestas en el mercado, son una burbuja sin valor.


Brasil: petróleo y gas en aguas profundas

La humanidad puede encontrarse entonces en situación insostenible, con el cambio climático enfrentado a una industria petrolera y minera que se cimenta y justifica sobre unos yacimientos devaluados por inexplotables. La crisis económica sería gigantesca. La burbuja del carbono, inflada por inversiones sin futuro ni perspectiva, convertiría la brutal burbuja inmobiliaria española en un juego de niños.

Después del informe económico elaborado por Sir Nicholas Stern en 2006 sobre los costes del cambio climático, la sociedad occidental ha comprendido que es más cara la pasividad, es decir, permitir que el cambio climático se agrave y nos conduzca a una situación insostenible, que empezar a cambiar desde ahora mismo nuestro modelo energético. Sus consejos han sido asimilados y se está generando energía eléctrica a precios increíblemente bajos, gracias a la generación eólica y fotovoltaica (en el Reino de España, las últimas semanas de vientos han conseguido hacer bajar el precio del Megavatio/hora por debajo de los 17 euros, cuando generalmente está por encima de los 60 euros si la generación es nuclear o fósil.)

En estas circunstancias, han bastado unos contactos del Bank of England con la Agencia Internacional de la Energía (EIA) y el comentario de algunos parlamentarios británicos para que se desate una tormenta en los medios. Dice la EIA que se corre el riesgo de estar fabricando una burbuja con el carbono y el Banco de Inglaterra pide aclaraciones para advertir a la City. La City está más que advertida de los riesgos financieros del “fracking”, de las exploraciones de petróleo en el Ártico y en aguas profundas (3.000 metros) frente a Brasil, Angola o Australia, de la costosa explotación de las tierras bituminosas en USA y Canadá, y de la onerosa explotación y refino de crudos pesados y sucios. Las emisiones de CO2 resultan ser, además de un riesgo climático, una bomba financiera.


Canadá: petróleo de arenas bituminosas

Se empieza a hablar de “desinversiones” en el sector de las energías fósiles. Es natural, porque si las políticas para frenar el cambio climático se refuerzan, y estamos en ese camino, se exigirá reducir las emisiones de CO2. Quienes así lo piensan no son agitadores ecologistas, sino Standard & Poor´s, el Gobierno de Noruega y sus fondos soberanos, Naciones Unidas (Christiana Figueres, jefe de climatología de la ONU), economistas de las universidades de Oxford, Harvard, Brown y Columbia o la firma noruega Storebrand ASA (Oslo), que ha desinvertido (retirado) en 2013 el capital de sus pensionistas y financieros antes colocado en 40 empresas mundiales relacionadas con la energía fósil.

Las pérdidas de algunas corporaciones eléctricas en 2013 invitan a la meditación. La poderosa eléctrica RWE AGE (Essen – Alemania) perdió cerca de 2.800 millones de euros el pasado año. Es la primera vez, en 60 años de historia, que RWE pierde dinero. La eléctrica E.ON  también tuvo pérdidas en Alemania, al operar con centrales de gas natural caras y poco rentables. Si en 2008 el precio del Mw/hora en Alemania estaba entorno a los 80 euros, en 2014 está en 38 euros. Con estos resultados financieros es imposible mantener en funcionamiento obsoletas centrales de carbón o sofisticadas centrales nucleares que deben pagar fortunas en seguridad y pensar en gestionar sus residuos durante cientos de años.


Reino Unido: gas de fracking

Será imposible en Alemania, pero no en el Reino de España. Aquí, como decía un empleado de la patronal eléctrica (UNESA), las costosas centrales de gas están apagadas y sobra el 30% de la potencia instalada en el país. Pero las erróneas inversiones de las empresas privadas debemos amortizarlas los consumidores en nuestra factura mensual, porque están ahí puestas a nuestra disposición (“disponibilidad”). Además, el estúpido sobrecoste de quemar carbón, petróleo o gas también es repercutido en las facturas (“subvenciones”)

Estamos ante una deliciosa interpretación de la economía liberal que haría levitar a cualquier “lobo” de Wall Street, y sin necesidad de recurrir a las sucias drogas: montas un negocio, como poner un taxi, una verdulería o una fábrica de macarrones y pasas factura mensual al ciudadano por el simple hecho de poner a su disposición estos bienes y servicios, al tiempo que prohíbes tajantemente tener coche propio, cultivar lechugas en la terraza y hacer pasta en la cocina de casa. Con tan delirante sistema, E.ON se ha instalado en el Reino de España donde el negocio queda garantizado desde instancias políticas y nunca perderá un euro.

 
España: manifestación contra las prospecciones en el Mediterráneo

Si la economía real hace estragos en las cuentas de algunas corporaciones que usan combustibles fósiles (salvo en España) ¿qué se puede esperar de la rentabilidad de yacimientos de petróleo situados en pleno océano y bajo fondos abisales? Si los más ricos yacimientos de gas de pizarra en Estados Unidos se están agotando después de apenas cinco años de explotación ¿Qué se puede esperar de los yacimientos de gas de pizarra europeos y españoles, bastante más pobres?

Los financieros, los Fondos de Pensiones y los seguros de Vida que invierten a largo plazo, no lo tienen nada claro. Las propias empresas petroleras tampoco. Los simples particulares, en Estados Unidos y Europa, deberían empezar a retirar sus ahorros (acciones) de corporaciones energéticas ligadas al carbón y el petróleo. De hecho, ya se está haciendo. Pero ¡Vaya por Dios! Resulta que en el Reino de España queremos invertir mucho dinero explorando el gas de “fracking” en Burgos y buscando petróleo en aguas de Canarias y del Mediterráneo.

Vamos por detrás. Me recuerda cuando era soldado, durante la instrucción en el CIR (Centro de Instrucción de Reclutas) de Alcalá de Henares (Madrid), aprendiendo a desfilar con garbo. Por mi estatura mediana me tocaba marchar en el centro de la compacta formación y, de vez en cuando, se escuchaba a los bajitos y de paso corto que corrían en las últimas filas chillando asfixiados  ¡¡Aire para la cola!! Ahí estamos.

jueves, 6 de marzo de 2014

CONFLICTO EN UCRANIA
La necesaria  transición


Ucrania
Estos últimos días, la atención internacional se ha centrado en las violentas manifestaciones de Kiev, los tiroteos en las calles de Venezuela y las algaradas en Tailandia y Brasil. Los indignados justifican sus protestas por la corrupción política, la inseguridad ciudadana, los precios del transporte o el desabastecimiento. Sin embargo, existe una causa de fondo para tanta violencia civil recorriendo el planeta.

La agencia de Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO - Food and Agriculture Organization) elabora mensualmente un índice de los precios de los alimentos en el mundo (FAO Food Price Index), puestos en relación con la capacidad de compra del ciudadano. Para los técnicos de la FAO, cuando el índice llega al nivel 210 se alcanza un punto de ebullición capaz de generar desórdenes públicos y sacudidas sociales. En el año 2000, el índice FAO estaba en una media de 91,1 puntos, pero empezó a crecer a partir de 2007 llegando al 209,8 el pasado año 2013 y a los 209,9 en febrero de 2014.


Túnez

Coincidiendo con la constante subida del índice FAO, desde 2008 se han producido revoluciones en los países árabes (Túnez, Egipto, Libia, Siria), manifestaciones en Bahrein y en Argelia (febrero 2014), violencia urbana en Grecia, Portugal, España, Brasil, Chile, Venezuela y Argentina (asalto a comercios), violencias en Tailandia, Mozambique, Nigeria, República Centroafricana, Uganda,... El común denominador de la agitación social es la escalada de precios, ya sea de la energía o de los alimentos, aunque el descontento social se vista con variadas reivindicaciones, como el coste del billete del transporte público (Sao Paulo), la inseguridad ciudadana (Caracas) o el acercamiento a Europa (Kiev). 

Como detalle significativo, Siria y Argelia están en pleno peak petrolero, con descensos de producción en sus yacimientos nacionales desde 1996 y 2008 respectivamente. Eso significa que la energía en Siria y Argelia ha de comprarse en el exterior (o no puede venderse al exterior para atender a la demanda interna) y los precios suben. Siria está enfangado en una guerra "internacional" (Irán - Arabia Saudita) y "religiosa" (Sunitas - chiitas), mientras que Argelia vive tumultos civiles (no religiosos)  poco comunes en un país de corte autoritario.  


Venezuela

Tomemos algunos datos de dos países muy visibles en las últimas semanas. En Ucrania, nación sumida en crisis económica profunda, el empobrecimiento generalizado de la población ha conducido a que el 75% del gasto de las familias durante 2013 se destine al simple mantenimiento vital, con el 50% del presupuesto familiar dedicado a comprar comida y pagar el agua. La producción petrolera de Ucrania empezó a menguar en 1976 (peak petrolero), con una creciente dependencia de las importaciones de gas y petróleo desde Rusia, que es quien aporta el 60% de las necesidades energéticas del país. En Ucrania, el precio del gas ruso se ha multiplicado por cuatro desde 2004 y, para su gran desgracia, es un centro de paso del gas con destino a Europa que Rusia desea controlar.

 
Brasil

En Venezuela, los precios de los alimentos se han disparado en 17 años de inflación desbocada y falta comida. El descenso de la producción de petróleo convencional empezó en 1999 (peak) y la producción de gas ha bajado un 30% desde 2001. Es rigurosamente cierto que se han encontrado enormes yacimientos petrolíferos en el delta del Orinoco y que las reservas de Venezuela, según el USGS (United States Geological Survey), llegarían a los 513 millones de barriles, pero se trata de petróleo pesado, complicado de extraer y costoso de refinar. Los años de vacas gordas para Ucrania y Venezuela se han terminado y la gente reclama en las calles, más libertades civiles, y menos brutalidad política. Aunque, en algunos casos, se trata de clases medias desesperadas ante su paulatina "proletarización" y empujadas por movimientos populistas. En cualquier caso, detrás está el pánico a la pobreza por la creciente escasez de los recursos naturales.

 
Tailandia
Mientras, la FAO sigue haciendo sus cálculos a escala global. La demanda de productos agrarios crece el 14% cada diez años, siguiendo el ritmo de crecimiento de la población mundial y el aumento de su nivel de vida (China, India e Indonesia demandan más carne, alimentada con cereales)). Sin embargo, la producción agraria y ganadera está aumentando muy por debajo de esos porcentajes. Según Naciones Unidas (FAO e IPCC), el incremento de la temperatura media del planeta en 2,5º C, supone que la agricultura merme su producción un 2% cada diez años. Los daños causados por el cambio climático en estos últimos tiempos (Sequías, inundaciones, olas de calor)  tampoco ayudan a aumentar la producción.


España

La agricultura depende del petróleo. El crudo mueve la maquinaria agraria y la industria alimentaria, es la base de los agroquímicos y transporta los alimentos. Cuando sube el precio del petróleo suben los precios de la energía, de los fertilizantes y de los pesticidas. Si a este factor se suman los cultivos destinados a fabricar “biofuel” (que desvía alimentos hacia la industria energética) y al resultado se añade la especulación financiera sobre las materias primas, estimulada desde el neoliberalismo más fanático, tenemos montado el escenario de nuevas revueltas, revoluciones y sufrimientos.

La Era Industrial se acaba y la transición hacia otro modelo, la Era Post-Carbón, está resultando traumática al coincidir con un planeta gobernado por “los mercados” y por los intereses de cierta clase político-empresarial. Bellos ejemplos pueden encontrarse en el Reino de España, donde la política oficial energética ha emprendido una huida hacia delante apostando por el “fracking”, por grandes inversiones en supuestos yacimientos de petróleo en el Mediterráneo o en Canarias y cerrando el paso a las energías renovables a golpe de Decreto Ley. Si esto sucede en un país integrado en los 13 del Green Growth Group (Grupo de Crecimiento Verde de la Unión Europea), qué pasará fuera de tan selecto grupo.

Urge implantar alternativas energéticas al petróleo, dejar de destruirlo y reservarlo para cosas más importantes (plásticos, química, farmacia) porque las revueltas no han terminado. 

lunes, 3 de marzo de 2014


OYAMBRE ARRASADO
Se acelera...



La penúltima ciclogénesis acaba de golpear, con olas de hasta 10 metros de altura media acompañadas por algunas olas solitarias de hasta 16 metros, las costas del norte y noroeste de España (Cantábrico y Galicia). El Atlántico embiste contra un litoral indefenso y reblandecido por 10 semanas consecutivas de intensas lluvias . Las playas de Cantabria se llevan la peor parte, especialmente las de Oyambre y Gerra.  Sobre el terreno, el destrozo observado es ingente.

En el caso de Oyambre, cuyo arenal ha descendido entre 3 y 4 metros en altura con respecto de su anterior nivel (verano 2013), el mar se ha llevado, al menos, 250.000 metros cúbicos de arena. Puede ser que las arenas desaparecidas se encuentren en áreas sumergidas proximas a la orilla y regresen en pocos meses, algo que resulta difíicil de pronosticar. También es posible que se hayan alejado hacia el este, transportadas por la corriente dominante y el fuerte viento. El resultado es un espacio recubierto de piedras que deja aparecer el substrato de arcilla gris. La línea de costa ha llegado a retroceder hasta más de cuatro metros en algunos lugares, como en el puntal y en la duna que acoge un campo de golf. Parte de una "calle" del campo ha desaparecido y es posible que las instalaciones pronto dejen de ser operativas. 

Si la situación persiste, los daños económicos en la zona, derivados de playas destruidas e impracticables para el turismo, pueden ser incalculables y de larga duración. Las imágenes captadas el día 2 de marzo de 2014, antes del temporal del día 3, muestran la preocupante situación.


A lo largo del frente marítimo de la duna se extiende un campo de piedras de 50 metros de anchura

Frente al restaurante "El Pajaro Amarillo" el nivel de la playa ha caído 3 metros,
permitiendo el avance de las olas hasta la orilla y reforzando la erosión.
La mancha gris ,en primer plano ,es la arcilla (turba en formación) que cimenta la playa

Las vallas que delimitan el campo de golf ya
fueron retranqueadas dos metros hace un mes.
Las nuevas vallas también han cedido y cuelgan sobre
el talud de la duna

Fenómeno anunciado en el estudio realizado por las Universidades de Santander y Oviedo de hace 10 años, la lanza del puntal de Oyambre ha retrocedido más de 20 metros en apenas dos meses. El resultado es más volumen de agua entrando por la bocana en las rías del Capitán y de La Rabia con cada marea, lo que acelera la erosión.

La presión del agua del mar y de la lluvia en la ría del Capitán está abriendo
nuevas brechas en el llamado dique de Sniace. Si el dique cede, la dinámica del sistema en

Oyambre es impredecible y puede desembocar en una profunda transformación del paisaje.

La playa de Gerra,  abierta a poniente de Oyambre, ha perdido arena y deja al descubierto la base de piedras.

Un becerro ahogado al pie de la duna de Oyambre. Las manchas 
verdes visibles en el talud formaban parte, hace unas semanas, de una calle del campo de golf 

jueves, 20 de febrero de 2014

BIOÉTICA Y HUMANIDAD
Europa, algo menos ensangrentada


El gobierno del Reino de Dinamarca, formado por una inestable coalición de partidos de centro e izquierda, acaba de anular la posibilidad de sacrificar animales en la nación sin utilizar el previo aturdimiento por descarga eléctrica. Quiere decirse que ya no se podrá matar en Dinamarca un animal según el rito Halal (musulmán) o Cosher (judío) por el procedimiento de abrirle la garganta, si antes no se le ha aturdido, para así evitar el terror, la angustia y el extremo dolor que semejante práctica conlleva. Una noticia que hace avanzar a la Bioética en el continente.

Con esta decisión, Dinamarca se une a Suecia, Noruega, Islandia, Suiza y Liecheinstein para evitar la crueldad con los animales, mientras que el resto de estados miembros de la Unión Europea sigue aplicando la Directiva 93/119/CE, y el Reglamento (CE) Nº 1099/2009, ambos relativos a la protección del animal en el momento de su sacrificio. La Directiva preconiza el aturdimiento previo a la muerte, pero contiene la siguiente frase textual: …respetando al mismo tiempo las disposiciones legales o administrativas y las costumbres de los Estados miembros, en particular, a ritos religiosos, tradiciones culturales y patrimonio cultural.

Eso significa que vacas, ovejas o cabras pueden ser sacrificadas en mataderos oficiales europeos, con la cabeza puesta en dirección a La Meca o a Jerusalén, ser inmovilizadas mediante sistemas mecánicos y ser degolladas en frío seccionando tráquea, esófago y vías venosas de un solo tajo, dejando que la víctima se desangre en lenta agonía. El sufrimiento del animal quedaría supuestamente conjurado por la oración que lanza el matarife (autorizado por las autoridades religiosas) en el momento de dar el gran corte.

En su relación con los animales, utilizados como alimento, trabajo, diversión o compañía, la especie humana debería guiarse por cinco conceptos básicos de Bioética: no molestar gratuitamente a los animales; no causarles hambre o sed; no hacerles padecer miedo o angustia; no causarles dolor, heridas o enfermedades; y permitirles expresar su comportamiento natural. En Europa, aunque se han dictado normas (Directivas) sobre el bienestar animal, sigue produciéndose diariamente una sangrienta y brutal matanza.

Imagen de la campaña en Francia contra el sacrificio ritual.
"Este animal va a ser degollado en vivo, sin aturdimiento y con un gran sufrimiento. Eso es el
sacrificio ritual.

"Desde el punto de vista de la protección de los animales y el respeto del animal en tanto que ser sensible,
la práctica consistente en matar los animales sin aturdimiento previo es inaceptable, cualesquiera que fueran las circunstancias. (Federación de Veterinarios de Europa - 2006)

El “sacrifico ritual” practicado en Europa es territorio salpicado de minas explosivas, abundantemente cargadas de prejuicios religiosos, antisemitismo, racismo, intolerancia y fascismo. Cualquier acción dirigida a erradicar la muerte de animales por medios dolorosos e inhumanos recibe, de inmediato, la protesta de ciudadanos que exigen libertad religiosa o de líderes religiosos musulmanes y judíos, que son quienes auspician la matanza. En el concreto caso de Dinamarca, ayer mismo aparecieron en los medios encolerizadas manifestaciones del Ministro de Culto del Gobierno de Israel, acusando al gobierno danés de “antisemita”.

El problema, aparte la repugnancia que tales prácticas despierta, es que sus resultados recaen sobre ciudadanos que nada tienen que ver con el “sacrificio ritual”. De hecho, ninguna normativa evita que carne Halal o Cosher llegue hasta consumidores de otras creencias religiosas. No existe un etiquetaje oficial que identifique la carne religiosamente obtenida, lo que nos hace inconscientes cómplices del sufrimiento de los animales.

Además, el extenso degüello que secciona la tráquea y el esófago del animal consciente, provoca que el contenido de ambos conductos (bacterias existentes en pulmón y aparato digestivo) se vierta y extienda por cuello, cabeza y pecho del  animal. La infección tiene el camino abierto. Como la carne del cuello vacuno y de sus proximidades suele emplearse en preparados de carne picada, y como no existe etiquetaje para identificar carnes “religiosas” (por mucho que proteste nuestro carnicero), es importante evitar comprar este tipo de despieces y los subproductos envasados, precocinados e industrializados derivados. ¿La solución? Consumir carne de cerdo.

Campaña en Polonia contra el sacrificio ritual

En el Reino de España, tan católico que traslada doctrinas religiosas a la legislación civil, existen 25 mataderos certificados por el IH (Instituto Halal) de la Junta Islámica en España. En ellos se practica el “sacrificio ritual”. Si las cosas funcionan como en Francia, por cada kilogramo de carne obtenida por este procedimiento las autoridades religiosas perciben entre 10 y 15 céntimos de euro (impuesto religioso). Uno de esos mataderos Halal, la empresa gallega Novafrigsa – Coren, dice compensar los posibles remordimientos éticos que les puedan surgir aplicando un bálsamo que todo lo cura llamado competitividad empresarial: la pasta es lo importante.

Como ya conocemos la ética que adorna al mundo empresarial, especialmente si es español, no debe sorprendernos el íntimo pensamiento corporativo de esta moderna cadena de mataderos. Con la decisión de Dinamarca, los empresarios cárnicos españoles, franceses o alemanes están de enhorabuena, ya que los carniceros asentados en la civilizada nación nórdica se verán obligados a importar carne Halal y Cosher desde naciones como España. Esto es I+D  y competitividad empresarial caídos del Cielo (y nunca menor dicho).

Respecto de la aplicación de los eximentes contemplados en la Directiva 93/119/CE, referidos a tradiciones y patrimonios culturales, el Reino de España hace también abundante uso de los mismos para justificar el “sacrificio patrimonial” de bovinos en el circo taurino, la muerte “cultural” de vacas a lanzazos durante fiestas tradicionales o la entrañable tradición de la “matanza” (degüello) del cerdo.

De ahí la cara de sorpresa de esas abuelas y madres africanas condenadas en España por rebanar el sexo de sus niñas con cuchillas oxidadas, a pesar de que la “ablación genital femenina” es una tradición cultural de lo más arraigada en sus respectivas sociedades. No hay nada tan útil como “La Religión, La Cultura y El Patrimonio Intangible” para justificar la barbarie humana.

Para el lector que no comprenda bien lo que quiere decir “sacrifico ritual” religioso, existen estremecedores videos cuya dirección en Internet dejo aquí, abajo aunque lleno de remordimientos y prevenciones. Los videos contienen imágenes insoportables y solo deben visionarlos personas adultas, bien formadas, con estómago a toda prueba y un corazón resistente. Confieso, humillando la estúpida virilidad hispánica, que no he sido capaz de verlos todos, ni completos. 
http://www.notre-planete.info/actualites/actu_2508_abattage_Halal_Casher_souffrance_animale.php