LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

lunes, 1 de octubre de 2012


PESCA SOSTENIBLE
El precio del error


Gestionar la “cacería” o “recolecta” de animales salvajes en el océano, un medio natural del que se sabe tan poco, requiere audacia.  Sobre todo cuando se hace desde un despacho y pensando que los recursos marinos son infinitos. En este año de 2012, los reiterados errores cometidos en la gestión de la pesca europea han desembocado en un grave problema, a la vez ambiental y económico.

Ambiental, porque la sobrepesca ha empobrecido la singular riqueza de nuestras aguas y está poniendo en peligro el equilibrio de sus ecosistemas y biodiversidad. Económico, porque la pesca europea se ha convertido en un sector inviable, que se degrada un poco más cada día que pasa y cuya supervivencia se basa en las subvenciones y en la huida hacia delante en toda regla. Como muestra del descalabro, las capturas de todos arrastreros europeos en el Atlántico Noreste y en el Mediterráneo, sumó 7 millones de toneladas en el ejercicio de 1975. En 2010 se había reducido a 4 millones (Eurostad).



Dos gráficas elaboradas por Eurostad.
En la primera, el paulatino descenso de capturas de peces, especialmente de fondo (demersal fish - merluza, lenguado, rape, etc) en 58 años. La segunda indica la bajada de las capturas en toda clase de peces (línea verde oscuro), contrastando con los incrementos en crustáceos (línea naranja). Salvo en el caso de los bibalvos y crustáceos, la pesca europea ha retrocedido en sus capturas a niveles de hace cincuenta años, a pesar del aumento de la flota y su moderna tecnología 

¿Qué sucede cuando se pesca más de lo debido? El biólogo dirá que se reduce la productividad de los peces y su biomasa merma. El economista señalará los daños sobre la economía y el empleo en el sector, al disminuir la disponibilidad de materia prima disponible. ¿Se puede solucionar el problema? Hace veinte años, la Unión Europea y los Estados miembros empezaron a maquillar el problema que se les venía encima poniendo dinero encima de la mesa. Cuando empezaron a faltar peces y llegaron las vedas y los cupos, se compensó a empresarios y trabajadores con ayudas públicas (instrumentos y fondos financieros eurpeos, ayudas de "minimis", subvenciones al combustible, etc). Como resultado, la pesca ahora depende de las ayudas para sobrevivir.

Pero el deterioro es tan profundo que las ayudas ya no bastan. La reforma de la Política Pesquera Común quiere zanjar la cuestión proponiendo una serie de medidas a partir de 2014. Pero es posible que se apliquen sin el vigor necesario, sin demasiada convicción y con zancadillas. Sin embargo, existe otra respuesta al problema mucho más radical y que empieza a cuantificarse, analizando el esfuerzo a realizar con datos y cifras.




No catch investment 
La New Economics Foundation (NEF), gabinete de analistas con sede en Londres, acaba de hacer público el informe “No catch investment” (Invertir en no pescar), poniendo un precio al viaje hacia la sostenibilidad pesquera en Europa. Según el mencionado análisis económico (1), la recuperación de los stocks de las principales especies comerciales es posible en un corto período de tiempo, de forma permanente y con inversiones relativamente pequeñas.

Portada del estudio
realizado por NEF
La propuesta de NEF es aplicar una moratoria general a la pesca europea. Una gran parada biológica extendida entre los años 2012 y 2022, seguida de la severa implantación del Rendimiento Máximo Sostenible. El estudio, publicado hace una semana y colgado en la Red, se ha realizado sobre 54 poblaciones clave de una quincena de especies del Atlántico Noreste y Mediterráneo, de las que 49 están sometidas a sobrepesca (2). 

La parada no afectaría a todas las especies por igual en su duración, ya que algunas de ellas se recuperarían tras apenas un año de veda, como el arenque del Golfo de Riga (Báltico). Otras poblaciones necesitarían casi diez años, caso del bacalao del Mar del Norte. Para la merluza del sur, la que pescamos en España, la parada total debería extenderse por cinco años consecutivos.

La inversión, el coste de dejar de pescar (lucro cesante, salarios no percibidos, deterioro de buques, amortizaciones, etc), sumaría 10.500 millones de euros (M€) repartidos a lo largo de 9,4 años. Eso supone 21 euros por cada habitante de la UE. La recuperación de la inversión llegaría antes de los cinco años, con un retorno del 148%, ya que la mitad de las especies afectadas volverían a capturarse, ahora de forma sostenible, hacia la mitad del período contemplado. Según los cálculos de NEF, al aplicar la parada hasta el año 2022 y alcanzar progresivamente el Rendimiento Máximo Sostenible, se obtendría un beneficio de 70.000 M€ gracias a la multiplicación de las capturas. Por cada euro invertido se recuperarían 14.

La alternativa a la moratoria, es decir, seguir como hasta ahora, no es económicamente atractiva. De no hacer la parada se perderían 9.800 M€ anuales y, probablemente, algunas especies atravesarían la línea roja de supervivencia biológica. Los cálculos indican que, sin parada, el valor de la pesca desembarcada entre 2012 y 2022 sería de 215.000 M€. Pero alcanzaría los 515.00 M€ en caso de aplicarse, obteniendo un diferencial positivo de ingresos para el sector equivalente a 300.000 M€. Otro de los logros de la moratoria es que la pesca europea dejaría de ser una industria subvencionada, que se recuperaría el empleo y se limitarían de forma notable las importaciones de productos marinos desde terceros países (3).

¿Cómo se ha llegado a esta situación?
 La gestión llevada a cabo por las autoridades pesqueras de la Unión Europea recibe críticas desde la propia Comisión (4). El anual despropósito de aumentar los cupos de capturas (TAC,s) una media del 41% por encima de las recomendaciones científicas es esgrimido como ejemplo del fallo político. Un fracaso que ha sido jaleado, consentido o empujado, año tras otro, por la presión de lobbies sectoriales, los argumentos sociales de los pescadores y los estímulos “oficiales” al consumo de productos marinos (5).

Reunión de ministros de pesca de la Unión Europea en Bruselas (2008)

No obstante, la carrera hacia la sobrecapacidad, tecnificación y sobreinversión en la pesca europea, seguida de la previsible sobreexplotación de los caladeros que trae una política de grandes rendimientos, responde a parámetros sobradamente conocidos. Lejos de mantener el comportamiento prudente, científico y austero que precisa la explotación de los raros recursos vivos marinos, el sector se ha visto arrastrado por la ola de neoliberalismo, de avidez por los grandes e inmediatos beneficios y de desregulación que sacude la arquitectura socioeconómica de Europa desde mediados de los años 80.

Conviene no perder de vista el profundo origen de nuestras miserias para no volver a equivocarnos. Supimos fraguar una estupenda burbuja inmobiliaria (mucha casa y poco comprador), nos fabricamos una buena pelota financiera y bancaria (mucho crédito, mucha desvergüenza y poca solvencia) y hemos pergeñado una gran burbuja pesquera (mucha flota, mucha ayuda pública y pocos peces).

(1)   Ver : www.neweconomics.org/nocatchinvestment (PDF, en inglés)
(2)   Bacalao, fletán, lenguado, arenque, gallo, merluza, sardina, abadejo, caballa, anguila de arena,…
(3)   Las importaciones acaparan el 65% del consumo de productos acuícolas en los 27 estados miembros. Un consumo que crece al 2% anual.
(4)   Comunicación al Parlamento y al Consejo Europeo COM(2012)278 final.
(5)   El consumo de pescado ha sido esgrimido, con razón, frente a las enfermedades cardiovasculares de nuestra sociedad. Sin embargo, hace reflexionar el hecho de que las abundantes Caballas y sardinas, peces azules, baratos y saludables, tienen poca venta y son despreciados. En Europa, algunas de las especies más consumidas son la repugnante Panga, la babosa Tilapia y otros insípidos pescados blancos, con escaso o nulo contenido en ácidos esenciales y Omega 3.    

viernes, 21 de septiembre de 2012


TRANSGÉNICOS
Todos somos cobayas


 Le Nouvel Observateur
"Las revelaciones de un estudio de
científicos franceses"
SI, LOS OGM SON VENENO
Fue el 19 de septiembre. Hace 48 horas la revista norteamericana “Food and chemical toxicity” publicaba los resultados del ensayo llevado a cabo durante dos años por la Universidad de Caen (Francia). El equipo científico de Dr. Gilles Eric Séralini había trabajado con doscientas ratas, alimentado a un grupo de ellas con diversas dosis de maíz transgénico NK603 y con herbicida Roundup, ambos de la firma Monsanto. El resultado eran demasiadas ratas desarrollando espectaculares tumores mamarios y otras desgracias.

El día 20 de septiembre, la web se ponía al rojo vivo con la noticia, publicada en portada por Le Nouvel Observateur. Hasta el ministro de agricultura de Francia opinaba sobre la potencial peligrosidad de los OGM (Organismo Genéticamente Modificado) en la agricultura. No era para menos, ya que era la primera vez que se hacía una experiencia sobre OGM con mamíferos a tan largo plazo (dos años representan 2/3 de la esperanza de vida de una rata de laboratorio), mientras que ensayos similares se suelen hacer a tres meses vista.

Una de las ratitas del ensayo muestra sus tumores 

La noticia sigue caliente y empiezan a surgir voces autorizadas que minimizan los brutales resultados del ensayo: como la elección de una raza de ratas propensas al cáncer y como dudas sobre la objetividad del Dr. Séralini. La prueba ha sido financiada, entre otros, por grandes cadenas de distribución de alimentos (Alcampo y Carrefour), preocupadas (¡) por la presencia de OGM  en los alimentos alineados en sus estantes. ¿Un ensayo mediático? ¿Comercial y poco científico?

Puede ser. El Dr. Séralini presenta estos días su libro “Tous cobayes!” (¡Todos cobayas!), en referencia a los OGM, los pesticidas y los químicos presentes en nuestra vida diaria. El revuelo ha dado alas a organizaciones y personas muy combativas frente a los transgénicos y otros perturbadores endocrinos que menudean en nuestra comida, como los ftalatos o el Bisfenilo A.

Portada del libro del director de ensayo
que se publica, en estos días, en Francia

Uno de los más activos es el profesor biogenetista de la Universidad de París – Sud - Orsay, M. Christian Vélot. En la noche del 20 de septiembre, la cadena franco-alemana ARTE emitía un agitado debate dentro de su programa “28 minutos”. En esa media hora se pudieron escuchar cosas como que los granos de maíz transgénico son “esponjas saturadas de pesticidas”; que “es irresponsable diseminar OGM, muy mal evaluados, por campos y platos”; que “la frase no existe el veneno sino la dosis, no funciona con esos perturbadores endocrinos que actúan a dosis muy bajas pero mantenidas en el tiempo. Las hormonas femeninas, como las que imita el Bisfenilo A, ingeridas en mínimas y reiteradas dosis provocan la menstruación en niñas de ocho años y aumentan el riesgo de sufrir cáncer de mama al llegar a la edad adulta. Sin embargo, tomada en dosis altas, como la píldora anticonceptiva, la detienen”.

Documental donde intervino, como asesor
científico, el Dr. Séralini

La polémica sobre los efectos de los OGM en la salud humana se enconará un poco más. Pero esta no sería la única acusación sobre una forma de agricultura que promete la “revolución” capaz de terminar con el hambre. El caso de Malawi puede ser otro ejemplo de cómo el maíz OGM altera profundamente a ciertas sociedades africanas. En Malawi, el 76% de la población depende del maíz para alimentarse. La sequía y las hambrunas del año 2006 impulsaron a Monsanto a regalar a los agricultores sus semillas OGM resistentes a la falta de agua, obteniendo magníficas cosechas. Cuando los agricultores intentaron resembrar granos guardados de la estación anterior, éstos resultaron estériles (“estabilizados”) y tuvieron que regresar a Monsanto. Ahora, los costes han aumentado y la necesidad en fertilizantes y agroquímicos se ha disparado, endeudando a la nación. Son cautivos de Monsanto.

Campo de maiz transgénico

La Unión Europea redujo en un 15% la superficie de su territorio dedicada a especies agrarias OGM. Es el efecto de la desconfianza que impera en la sociedad europea. Un recelo expoleado por la opacidad reinante en organismos reguladores y defensores del consumidor que deberían distinguirse por su independencia, como la EFSA (European Food Safety Authority). Pero su presidenta, la Sra. Diana Bánáti, dimitió el pasado mes de mayo por sus relaciones con la industria alimentaria y hay otros casos: el presidente del Grupo Científico de la EFSA, el irlandés Mr. Albert Finn, mantiene lazos con la empresa Kraft; el miembro del Consejo ejecutivo, Mr. Jiri Ruprich, se conecta con Danone; el Grupo de trabajo de la EFSA cuenta con la presencia de D. Carlo Agostini, relacionado con Nestlé, Danone y Heinz.

¿Y España? Pues España es la nación con más superficie de toda la UE dedicada al cultivo de OGM. Eran unas 68.000 ha en 2011, lo que representa el 80% de todas las tierras con OGM de Europa. Portugal es el segundo país, con poco menos de 5.000 ha.

jueves, 20 de septiembre de 2012


CIUDADES INSOSTENIBLES
Una oportunidad


Hace menos de una semana (15 de septiembre),  el presidente de la República Francesa insistía en su compromiso electoral de rehabilitar energéticamente un mínimo de 600.000 viviendas anuales. Un plan que afectaría a unos cinco millones de viviendas en todo el país. Con el aislamiento térmico de su parque de edificios, Francia desea cubrir cuatro objetivos: aliviar la penuria energética de millones de familias francesas que no pueden hacer frente a la factura de los combustibles; reducir la potencia eléctrica instalada en la nación; reducir las importaciones de combustibles fósiles; y disminuir un 25% las emisiones de CO2 generadas por la edificación (logement).

Las cifras de la Unión Europea (Eurostad) son claras: el 41% de la demanda total de energía en el conjunto de los 27 estados miembros procede de la edificación. En Francia, ese porcentaje aumenta al 43%, en tanto que en España se queda en un 22%, según datos del IDAE (1), o en el 25% si opinan analistas en energía. Teniendo en cuenta las Directivas comunitarias sobre eficiencia energética en la edificación (2) y añadiendo el objetivo de recortar en el 20% las emisiones de CO2 antes de finales del año 2020, habría que remangarse y apretar.

Reparto del consumo de energía en Francia por sectores de actividad

Tres países y tres casos 
En Francia, la opción para millones de edificios y residencias particulares es dotarlos de un alto nivel de eficiencia energética, con el ideal de los 50 kWh de consumo por metro cuadrado y año. Un objetivo ambicioso y que puede tener un coste de entre 15.000 y 20.000 euros por vivienda. La forma de pagar semejante revolución está por definir, pero hay algunas pistas.

El Estado francés no desea involucrarse directamente repartiendo subvenciones, teniendo en cuenta los problemas de deuda que atenazan a Francia. Tampoco quiere forzar a que los ciudadanos particulares asuman las inversiones, ya sea con sus menguados ahorros o hipotecándose ante los Bancos. Francia busca una tercera vía: encontrar un “inversor” dispuesto a adelantar el dinero y luego recuperarlo gracias a los ahorros energéticos logrados. Sistema complejo y audaz, porque quien financiaría en la sombra sería la industria energética francesa. Es decir, la pública (EDF - Electricité de France, con sus plantas nucleares) y la privada (importadoras y refinadoras de crudo y gas), al bajar facturación.


El reto frente a la crisis energética es acondicionar
edificios como éstos para aumentar su eficiencia energética

Alemania empezó mucho antes con este necesario trabajo. Entre 2001 y 2005 se invirtieron 360 millones de euros en el acondicionamiento energético de edificios, contando con los créditos blandos de la banca pública KFW Bankengruppe (Kreditanstalt für Wiederaufban – Instituto de Crédito para la Reconstrucción) y con su programa de reducción de emisiones de CO2. Entre 2006 y 2009, las inversiones llegaron a 1.000 millones de euros en créditos. Las cuantías son de entre 7.500 y 15.000 euros por vivienda, según el objetivo de ahorro perseguido, con un máximo de 50.000 euros por propietario.

En el país germano, las casas particulares ya no se clasifican y ofertan como “pareados”, “apartamentos”, “pisos”, “adosados” o “chalets”. Lo que el comprador sopesa es si la vivienda es una Niedrigenergie Haus, Null-Energie Haus o bien, maravilla de las maravillas, una “Passivhaus” que permite vender el exceso de energía que ella misma genera.

Bloques de viviendas Lodenareal, en Innsbruck, certificadas como "Pasivas".
Son viviendas que producen más energía de la que consumen y se permiten
vender el excedente al exterior

Por su parte, Bélgica dispone del FRCE (Fondo de Reducción del Coste global de la Energía), que presta a particulares a intereses que oscilan entre el 0% y el 2%. El ahorro perseguido con las rehabilitaciones energéticas llega al 40% de la energía consumida por las viviendas. El propio Estado belga ha adaptado 350 edificios públicos desde 2005, con un coste aproximado de 20 millones de euros que se espera amortizar en 2016, gracias a las economías energéticas conseguidas.

El caso de España
Para empezar, el consumo energético de la edificación española no llega a los niveles de otros países europeos. De acuerdo con la institución Greenbuilding (3), nuestras viviendas consumen el 40% menos de energía primaria que las del centro y norte europeo, a causa de un clima benigno. No obstante, si la buena situación de partida se basa en la menor demanda de calefacción, el calor del verano (atención al cambio climático) está disparando el consumo en refrigeración. Si se cumplen los augurios, de ahora en adelante nuestros edificios serán glotones en energía a causa del aire acondicionado. No conviene, por tanto, alegrarse tontamente y bajar la guardia.


Revestimiento aislante para una vivienda antigua

Para seguir, en noviembre de 2010 la Comisión Europea cursó aviso a España por el incorrecto cumplimiento de la Directiva 2002/91/CE sobre eficiencia energética de los edificios. El aviso debió caer en saco roto, porque en noviembre de 2011 la Comisión envió al Reino de España ante la Corte de Justicia por seguir incumpliendo. Veremos en qué acaba el conflicto, pero lo significativo es que pone de relieve una actitud (4).

En medio de ese escenario de desidia se generaba la mayor burbuja inmobiliaria de nuestra reciente historia. Para cualquier observador medianamente espabilado, las casas españolas (sobre todo las más recientes) son tecnológicamente obsoletas. Promotores, arquitectos y constructores han conseguido crear un desmesurado parque de casas con la I+D+i de un sonajero. Los aislamientos térmicos y acústicos son perfectamente inadecuados en el 60% de las viviendas españolas (5) y mínimos ramplones en el 40% restante. Ahí van unas cifras, para recordar durante décadas,  y capaces de marear por absurdas.


                Conformación de la burbuja en España. Fuente: Euroconstruct
                         Inicio de construcción de casas nuevas (en miles) por países

              AÑO             2002      2003     2004     2005     2006     2007     2008
       
         Alemania           254         236       248        211      218        222       238
         España             524         636       687        730      690        650       585
         Francia              303         314       363        410      430        405        390
         Italia                  238         263       269        262      253         249        235
         Reino Unido       181         194       214         212     207        208        215


La mayoría de  los 4,5 millones de casas construidas entre 2002 y 2008 son casas idiotas y carentes del menor rastro de “domótica”, construidas de espaldas al clima y al entorno, ignorantes del diseño urbano histórico, repletas de “puentes térmicos” y fugas de calor, pensadas para gente que despilfarre electricidad, metano y gasóleo, casas que se desmoronan y agrietan mientras afean los barrios urbanos y los pueblos.

Atraso y codicia
Entre 1980 y 2008, hablar de viviendas “bioclimáticas” y eficientes en España era propio de iluminados. Todavía lo sigue siendo. Hace treinta años que el sector de la construcción europea tomó la senda de la eficiencia energética y no esperó a que los políticos les impusieran Normas Técnicas. Había un nicho de mercado interesante, de compradores que buscaban viviendas diferentes, y crearon arriesgados productos para ellos. Acertaron.

En poco tiempo, aparecieron certificados que garantizaban determinadas prestaciones energéticas en las casas: Minergie en Suiza, CasaClima en Italia, Low Energy Class1 en Dinamarca, BBC Effinergie y HQE Cogedim en Francia, Minienergie en Suecia, Passivhaus en Alemania,… Greenbuilding en el conjunto de la Unión Europea. La generalidad del sector español ignoró este movimiento. Estaban en plena explosión. No había tiempo ni ganas de hacer edificios y viviendas avanzados. Era época de ganar mucho dinero y dar buenos pelotazos. En realidad, los ciudadanos no exigían calidad, aunque luego se quejaban por escuchar en la cama las ventosidades del vecino, por la peste a cloaca que salía por los desagües y por el coste imparable de la calefacción.


Consumos (kWh) por metro cuadrado y año de viviendas
convencionales (barra de la izquierda - casas antiguas anteriores a 1972), con cerca de
400 kWh, comparada con vivienda actual (200 kWh) y las propuestas de Minergie, BBC (Suiza) de
menos de 50 kWh y la casa pasiva de Minergie Plus que vende energía.

Algunos arquitectos y promotores, como seres excepcionales, nos sorprendían a veces con viviendas dignas y edificios avanzados que salían en revistas especializadas. Pero la avalancha de urbanizaciones y barriadas de nombres rimbombantes más parecían ratoneras y montones de ladrillos puestos de cualquier manera.

En 2012, con el sector del ladrillo postrado (“a terra”, como decía un amigo italiano), la rehabilitación energética de millones de casas españolas debería ser una obsesión malsana y enfermiza para los profesionales y para los diversos gobiernos (central, regional, local). Tanto perorar sobre el “imprescindible” motor económico del sector de la construcción y ahí los tienen a todos ellos mirando embobados cómo al otro lado del Pirineo se ponen las pilas y nos hacen una pedorreta.

(1)  IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético – Ministerio de Industria, Energía y Turismo)
(2)   Dir 2002/91/CE; Dir 2006/32/CE; Dir 2010/31/UE.
(4)   Italia acompaña a España en el incumplimiento
(5)   Datos de Greenbuilding 

miércoles, 19 de septiembre de 2012


CAMBIO CLIMÁTICO
Viene “El Niño”


Portada del NG
Septiembre 2012
(Edic. inglés)
La última edición en inglés de la revista National Geographic (septiembre 2012) es llamativa. El artículo estrella del número se titula “What´s up with the weather” (Qué pasa con el clima) y plantea las posibles razones para tantos, tan extremos y tan seguidos fenómenos climáticos violentos que hemos vivido en los últimos años. Confieso que empecé la lectura del pequeño dossier con circunspección, acostumbrado al conservadurismo de una revista de la que soy fiel subscriptor desde hace 42 años.

En un ejercicio de prudencia, sin duda pensado para los lectores norteamericanos más clima-escépticos, el articulista Mr. Peter Miller hace varias cabriolas iniciales que le ayudan a colocarse la venda antes de recibir la pedrada. Así, nos recuerda que el clima no es mecánico ni invariable. Seguidamente, afirma que la atmósfera y los océanos son fluidos caóticos y no suficientemente comprendidos. Por último, apunta que el Pacífico es océano caprichoso y decisivo en la conformación del clima terrestre, debido a su gigantismo y a sus extraordinarios fenómenos llamados El Niño y La Niña.

Un tornado en el Medio Oeste de Estados Unidos.
Para salir corriendo y no parar hasta México

Hechas estas salvedades, Mr. Miller indica que los ciclos naturales, por sí solos, no pueden explicar los abundantes desajustes climáticos que están rompiendo récords históricos en huracanes, olas de calor, nevadas, sequías e inundaciones. A su juicio, algo más está sucediendo y es que, afirma Mr. Miller, la Tierra se está calentando y su atmósfera se vuelve más húmeda. Décadas de observación y recogida de datos desde estaciones meteorológicas, aviones, satélites, boyas oceánicas, sondas submarinas y globos, muestran que el calentamiento global es rigurosamente cierto, especialmente en el Ártico, y que el causante es la raza humana.

Inundaciones en el estado de Iowa en 2008

Como apoyo a su afirmación, el autor publica cuatro gráficas elaboradas por el National Climate Data Center y por la NOAA (1). En las gráficas se observa cómo, entre los años 1970 y 2010, la temperatura media del aire en la superficie terrestre ha aumentado 0,9º Fahrenheit (0,03º C), que la humedad del aire a nivel del mar ha subido el 4%; que las olas de calor han aumentado el 31% y que los episodios de lluvias torrenciales crecieron un 7%. Es posible que el artículo aporte cierta dosis de compromiso en una revista que ha venido destacando por su prudencia en el tratamiento del cambio climático.

Una de esas gráficas que muestran el incremento de la temperatura global
Sería maravilloso que la AEMET elaborase y divulgase una gráfica similar, pero con datos de la península Ibérica desde que hay registros fiables. Nos llevaríamos un buen susto.

Quizá, lo más agradecido del artículo es la descripción general de las consecuencias del calentamiento global. Después de anunciar que la pérdida de hielo en el Ártico durante el verano ha aumentado un 40% en los últimos treinta años, el autor apunta una razones que explicarían las olas de calor sufridas por España este verano. Además, augura cosas muy feas en el futuro.

Más calor en La Tierra significa más evaporación en los trópicos y más formación de nubes en la ancha faja atmosférica que abraza el ecuador. El cinturón tropical del planeta, cargado de humedad, se ensancha, expande y crece hacia el norte y el sur. El desierto del Sahara empieza a recibir más agua desde el sur y naciones como Sudan, Chad, Etiopía, Somalia, Mali, Niger, Burkina o Mauritania, se vuelven más húmedas. Lo malo es que el desierto subtropical, el Sahara, asciende y alcanza la península ibérica (Portugal y España), acelerando el proceso de desertización de toda su mitad sur.

No puede pasar desapercibido para el ciudadano que este verano ha sido uno de los más calientes desde 1960, con temperaturas medias en julio y agosto superiores en 2º C. Pero lo más llamativo es que los veranos que han venido marcando nuevos records en el último medio siglo... ¡¡ están en éste siglo !!. Se han sucedido desde 2003 en adelante. Quiere decirse que no son veranos excepcionales, de esos que llegan cada doce o catorce años y que recuerdan nuestros abuelos con nostalgia. Más bien son lo más parecido a una tendencia que tiende a asentarse

Imagen del Sahara y del Sahel desde el espacio. Si el cinturón tropical
 se ensancha, el desierto puede ascender y abrasar las costas de Marruecos, Argelia y Túnez.
España y Portugal están escalofriantemente cerca de las nuevas fronteras del Sahara. Los efectos se están

implantando de forma estable.

Este verano hemos recibido en España nueve olas de calor sahariano y para el fin de semana del 15 y 16 de septiembre se nos anunciaba la décima. En una tesitura, que por sí sola es complicada, esperamos la llegada de El Niño para octubre. Dicen que viene gordito y con ganas de dar guerra. Por si algún lector ha olvidado lo que significa El Niño, recuerde que consiste en el periódico desplazamiento de las grandes masas de agua caliente del Pacífico, desde su posición habitual en la zona central del océano, hacia el Este, hasta alcanzar las costas de América del Sur a la altura de Perú y del Ecuador.


El Niño en dos gráficos (1).

Traducción: Normalmente, los vientos alisios y la fuerte corriente ecuatorial fluyen hacia el Oeste.
Simultáneamente, una intensa corriente Peruana (Corriente de Humbolt) provoca surgencias de aguas frías
 a lo largo de la costa occidental de América del Sur (Lo que se traduce en extraordinaria riqueza pesquera: anchoveta peruana y guano)


El Niño en dos gráficos (2) 
Traducción: Cuando sucede El Niño (ENSO - El Niño South Oscillation), la presión atmosférica sobre
el Este y el Oeste del Pacífico se intercambia. Esto produce una ralentización de los vientos alisios y la
generación de un movimiento hacia el Este de agua caliente a lo largo del ecuador. Como resultado, las aguas superficiales del Pacífico Central y Oriental se recalientan, con fuertes consecuencias sobre el clima.

La llegada del El Niño, arrastrando una atmósfera caliente y cargada de humedad, se traduce en lluvias torrenciales y tormentas extendidas desde Perú hasta Estados Unidos. Su presencia empuja el Jetstream (Polar Jet en el gráfico anterior) hacia el norte, haciéndole a ondular locamente. Entre tanto, en Australia entran en sequía. El cambio de El Niño a La Niña, es la consecuencia de la retirada de las aguas calientes de América y su viaje hacia el oeste del Pacífico. Entonces las lluvias torrenciales descargan en Australia, aunque pueden hacerlo en Texas y en zona oriental de África (Kenia, Mozambique y Tanzania).

Después de otro verano seco y ardiente en España, veremos lo que nos tienen preparado los “Niños” para la animada temporada otoño / invierno. 

martes, 7 de agosto de 2012


CAMBIO CLIMÁTICO Y EDAD MEDIA – 1
Luz y oscuridad



Durante mis primeros años de adolescencia en el colegio me contaban que la Edad Media en Europa fue un tiempo de tinieblas, peste negra y brujas achicharradas en la hoguera. Una tenebrosa época donde la luz del conocimiento fue milagrosamente guardada en sólidos conventos por recios monjes vestidos de harapos. Al celo conservador de esos religiosos, a la “previsión” de la Iglesia como institución, deberíamos que la sabiduría y el arte volvieran a florecer en el Renacimiento.

Más tarde, escuché otra versión de la Edad Media. Esta vez hablaba de alegría y desenvoltura, de un clima tan cálido que en las Islas Británicas se cultivaban viñedos y sus cosechas de trigo rivalizaban con las de Castilla (la Primavera Medieval, explican los paleoclimatólogos). Pero, también hablaba de implantación, por la fuerza de la espada y de la hoguera, de doctrinas severas. Tiempos de violenta dominación por castas de guerreros y de sacerdotes que extendieron la ignorancia entre los siervos, ocultando deliberadamente el conocimiento en el interior de los conventos y castillos.

Las dos imágenes de la Edad Media en Europa, tan contradictorias, parecen seguir rondando por el viejo continente y sus apéndices de ultramar, como Estados Unidos o Australia. En este último país, la Universidad de Australia Occidental (Perth) culmina un estudio sociológico que será publicado en el Psychological Science Journal.  En el estudio, se cotejan las estrechas relaciones entre sectores sociales que dudan de la realidad del cambio climático con sectores que muestran un general rechazo hacia la ciencia.

Imágenes apocalípticas, como ésta, no ayudan a comprender el
alcance del cambio climático y suelen ser usadas por los enemigos de las regulaciones
como ejemplo de las exageraciones científicas.

Esta especie de asociación se muestra más nítida en Estados Unidos. Los que dudan que el tabaco provoque cáncer de pulmón (es un ataque a la libertad individual y a la industria tabaquera), que el SIDA sea causado por un virus (es un castigo de Dios), que el ser humano haya pisado la Luna (es un montaje de Hollywood) o los que aseguran que los gobiernos ocultan pruebas de la presencia de extraterrestres entre nosotros (es un contubernio judeomasónico), suelen coincidir con quienes niegan el protagonismo del ser humano en el cambio climático, e incluso su propia existencia como fenómeno global. Los afectados conforman un extenso grupo social, agrupado mayoritariamente en las filas del Partido Republicano.

Uno de los gráficos más conocidos, elaborado a partir de información del IPCC

Resulta significativo que ideólogos del Partido Republicano desdeñen los trabajos científicos en relación con el cambio climático, calificando los resultados y previsiones del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático – Naciones Unidas) como irrelevantes o exagerados. El desdén se torna en rechazo cuando los conocimientos científicos pueden desembocar en medidas  correctoras adoptadas por el Estado.

El pensamiento más conservador y neoliberal norteamericano tiene horror a la regulación de cualquier aspecto socioeconómico por parte del Estado.  La doctrina de la “no intervención” (menos Estado y más ciudadano o empresa), aflora con toda crudeza a la hora de negar sanidad pública a los más pobres o al impulsar la completa desregulación de las actividades financieras, con las consecuencias mundiales que conocemos. Si la ciencia recomienda alguna medida para prevenir males mayores, como la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, el neoliberalismo conservador contemplará a los científicos como adversarios de la libertad empresarial.

El riesgo para algunas urbanizaciones situadas en primera línea de
la costa mediterránea española no debería ser minusvalorado

La ideología neoconservadora suele encontrar apoyo en grupos religiosos, como algunas de las sectas cristianas norteamericanas que, también, desconfían de la ciencia. En España, la postura más neoliberal y recelosa de los científicos está igualmente presente en sectores del Partido Popular (PP) (1) y en grupos extremistas religiosos, esta vez adscritos a la Iglesia Católica.

Desacreditar a la ciencia, ocultar sus descubrimientos o mofarse de sus logros se ha convertido en deporte para determinados grupos sociales. Una de sus estrategias de largo alcance es minar el “corpus” científico, cerrando el flujo de inversiones de manera indiscriminada. Estos mismos sectores disponen de abundante aparato mediático a su servicio e ilimitada solvencia económica. Por si estas herramientas de actuación no fueran suficientes, siempre queda el espléndido recurso de las doctrinas religiosas y los textos sagrados para convencer a los recalcitrantes.

En la actual situación, es posible observar un paralelismo entre la Edad Media más oscura y el siglo XXI más conservador. No es de extrañar que la toma de conciencia sobre la amenaza del cambio climático encuentre tantos obstáculos en sociedades de corte “Neomedieval” o “Neofeudal”. En ellas conviven y se complementan poderosas e intocables estructuras industriales y financieras (los castillos) junto a potentes y excluyentes corrientes religiosas (los conventos).

Con esta definición, solemos desviar la atención hacia algunas monarquías o emiratos de Oriente Medio, con gobiernos de corte feudal, grandes recursos económicos y rigidez religiosa. Sin embargo, en esta categoría también entran poblaciones de Estados Unidos, Grecia, Italia o de la propia España. Comparando los esfuerzos que hacen los países para mitigar los efectos del cambio climático, se puede encontrar una interesante unidad de medida.

Desde hace dos décadas, Holanda se prepara para hacer frente a la
subida del nivel del Mar del Norte construyendo infraestructuras como esta barrera 

En el caso Neomedieval, España se prepara para hacer frente al cambio climático dando un paso atrás en la protección de la franja litoral. La anunciada modificación de la Ley de Costas, que amnistía del previsto derribo a miles de edificaciones situadas al borde del mar y prolonga, hasta finales del siglo XXI, concesiones estatales a edificios levantados en Dominio Público Marítimo Terrestre, es una muestra. Además, autoridades regionales y locales continúan hipnotizadas por el desarrollo urbanístico al borde del mar (2).

En el lado opuesto, autoridades portuarias de la República de Sudáfrica trabajan en la elevación generalizada de los muelles, para compensar la inevitable subida del nivel del mar. La República Francesa ha modificado su cartografía nacional de zonas inundables y propone una retirada o abandono progresivo, de las áreas costeras más vulnerables. En idéntica línea, Holanda lleva varios años realzando hasta casi 2 metros suplementarios la altura de los diques de sus “polders”, en una titánica tarea que no admite demoras.

La ciudad de Amsterdam, ante las previsiones analizadas por climatólogos holandeses de sufrir más lluvias torrenciales sobre su territorio (tropicalización), ha emprendido la construcción de enormes tanques de tormenta estratégicamente distribuidos por la ciudad, para retener en ellos las puntuales y excesivas escorrentías. Uno de esos tanques, ya terminado, se aloja bajo la estación central de la ciudad.

Una de las consecuencias del cambio climático, esta vez política y social, es la de poder analizar la deriva oscurantista de algunos grupos sociales en el llamado Primer Mundo.  

(1)  Antes de convertirse en Presidente del Gobierno de España, preguntado sobre su postura ante el cambio climático, D. Mariano Rajoy se remitió a “su primo”, profesor de Universidad y supuestamente escéptico ante el fenómeno.
(2)  El menosprecio hacia los efectos del cambio climático anunciados por los científicos tiene sabrosos ejemplos en Estados Unidos o en España, tal y como se relata en la segunda parte de esta entrada (Cambio Climático y Edad Media)

miércoles, 1 de agosto de 2012


AGUA Y MEDIO AMBIENTE.
Rescate en Berlín


Termina el mes de julio con dos noticias sobre el agua potable. La primera de ellas aparece en la prensa regional de Cantabria (España), a propósito del contencioso entre gestión privada y gestión pública del agua en la ciudad de Torrelavega (55.000 habitantes). La historia, drásticamente resumida, arranca en 1994, cuando el ayuntamiento de Torrelavega adjudicó el 51% de la gestión del ciclo del agua a la empresa privada Aqualia, reservándose el 49% restante.

Las divergencias entre ambos “socios” se sucedieron hasta 2011, resolviéndose con la renuncia de Aqualia y la creación del ente público Aguas de Torrelavega que asumió el 100% de la gestión. Hace una semana, el ayuntamiento anunciaba que los beneficios de la entidad pública en 2012  doblarían (+ 198 %) a los obtenidos en 2011 por el extinto consorcio. Para profundizar en las causas de tanto litigio público/privado en torno al agua de Torrelavega y de otras ciudades habría que llamar a un experto llamado M. Jean – Luc Touly.

Un ciudadano poco corriente
El destino de M. Jean – Luc Touly era alcanzar apaciblemente la jubilación desde su puesto de trabajo en la empresa privada Vivendi de gestión del agua (la actual Veolia). Pero, como técnico intermedio de la importante compañía, por las manos de M. Touly pasaban cientos de documentos que, lamentablemente, generaban dolorosas escoceduras en su sentido de la decencia. M. Touly debió pasar noches en blanco, atormentado por algunos de los tortuosos procedimientos empresariales que aparecían reflejados en los documentos.

M. Jean-Luc Touly 

En su ánimo pugnarían la lealtad debida al empleador, contra la lealtad hacia el ciudadano consumidor. Hacia el año 2002, M. Touly  tomó partido por la segunda opción, posiblemente al considerar que la misión de Vivendi afectaba a un servicio público fundamental. Entonces recurrió a un amigo periodista para, juntos, escribir un libro.

Portada del libro de Touly
Lo titularon “L´Eau de Vivendi” (El agua de Vivendi) y salió a la calle en 2003. Subtitularon la obra como “Les verités inavouables” (Las verdades inconfesables), añadieron la frase “Plongée dans les abysses de l´Empire” (Inmersión en los abismos del Imperio) y esperaron reacciones. No hay que decir que arrasaron en ventas y levantaron ampollas en la empresa Vivendi. Evidentemente, M. Touly fue despedido de Vivendi en el año 2004  acusado de deslealtad.

La publicación abrió un mundo desconocido entre los europeos al exhibir, aportando la documentación pertinente, pecaminosas prácticas de empresas privadas que gestionan el agua, como los enriquecimientos vertiginosos de altos cargos, las fugas de capital, la ocultación fraudulenta de beneficios y de las cuentas, la corrupción y manipulación de políticos, la creación de contratos rellenos de secretos, así como excesos y extras injustificablemente introducidos en las tarifas y facturas del agua.

Las revelaciones del libro "L´Eau de Vivendi" socavaron la imagen de
la empresa Vivendi entre los habitantes de París. Fuentes del Trocadero, al pie de la torre Eiffel

El mayor escándalo denunciado por el libro afectó a un grupo de ayuntamientos de la región Île de France (en el entorno de París). Las comunidades habían estado aportando fondos a Vivendi durante años para que la empresa dispusiera de un aprovisionamiento de dinero público con el que renovar las redes de distribución. Esos fondos habían ido a parar a paraísos fiscales (off shore), evadiendo la Hacienda francesa.

Los ciudadanos de París y su región, hasta entonces ciegos, sordos y mudos, descubrieron que los márgenes de beneficio de algunas de las empresas privadas gigantes del agua, como la CGE (Compagnie Générale des Eaux - Vivendi – Veolia) o la Lyonnaise des Eaux (Suez), podían alcanzar entre el 26 % y el 42 % de la cifra de negocio.

El impacto en la opinión pública fue tan contundente que, tras la salida de M. Jacques Chirac del ayuntamiento de París, la capital francesa terminó por deshacerse de Vivendi como gestor de sus aguas. Tras constituirse la entidad pública Aguas de París, actualmente en funcionamiento, la factura de los consumidores descendió un 20% a las pocas semanas de la municipalización. La entidad ahorra unos 30 millones de euros anuales (1).

La colaboración de Veolia con el gobierno de Israel y sus asentamientos
 (colonias), declarados ilegales por Naciones Unidas, no ayudan a la empresa
francesa a ampliar su red de amistades. En la foto, el tranvía construido por Veolia
en la zona ocupada de Jerusalem.

Hubo otras señaladas irregularidades en la gestión privada del agua. En Burdeos, cuyas aguas eran gestionadas por Lyonnaise des Eaux (Suez), una investigación interna del año 2006 descubrió 233 millones de euros indebidamente cobrados por la empresa en las facturas a los ciudadanos. La cantidad fue reclamada y el ayuntamiento obligó a que esa suma se dedicara a renovar redes, y reducir las facturas y bajar  las tarifas.

Después de París, es Berlín quien municipaliza sus aguas

Berlín se libera
La segunda noticia del mes de julio, y que justifica esta “entrada” en el blog, llega desde Berlín y su región. En 1998, la ciudad había adjudicado la gestión de sus aguas al consorcio privado formado por la empresa RWE (Rheinisch – Westfälisches Elektrizitätswerk (AG), con sede en Essen y cubriendo el 75% del contrato, y por la empresa francesa Veolia con el 25% restante.  Se trataba de un contrato a 30 años cuyos pormenores, al parecer, no se hicieron todo lo públicos que se hubiera sido deseable. En febrero de 2011, la iniciativa ciudadana Berliner Wassertish (apoyada por Partidos Piratas y grupos ecologistas) estimuló la celebración de un referéndum local para exigir la publicación íntegra de los contratos del agua de Berlín con RWE y Veolia. El referéndum obtuvo una baja participación, pero consiguió el 98,2 % de votos afirmativos (2).

La Rotes Rathaus, sede del Senado de Berlín

La luz pública sobre los contratos expuso una colección de cláusulas secretas y confidenciales que molestaron a la población. El Senado de Berlín, en su reunión del 17 de julio de 2012, acaba de denunciar dicho contrato y recuperado el 75% de la gestión adjudicada a RWE. La otra empresa, Veolia, desea desprenderse de su 25% cuanto antes (es posible que ya lo haya hecho). Los grupos ciudadanos protagonistas de la iniciativa berlinesa preparan otra que persigue la gestión pública integral de la energía, actualmente depositada, en buena medida, en manos de intereses privados.

¿Se puede extraer una enseñanza de todo lo anterior? Posiblemente sí. Para algunos observadores, la actual crisis económica puede desembocar en una crisis del sistema democrático y de libertades. Sería la culminación del proceso de “Asalto al Estado” y a sus instituciones, iniciado en la década de los noventa por intereses privados financieros y empresariales. Un proceso de "privatización" de la "cosa pública" que puede conducir a que seamos gobernados desde las empresas y desde intereses privados. Semejante fracaso social solamente podría conjurarse a través de la acción ciudadana y con la implantación, o potenciación, de una democracia directa y participativa en los estados miembros de la Unión Europea.